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::: estosdías ::: El semanario de Quintana Roo


Chetumal,
Greg
   

 


Gregorio Sánchez Martínez, el presidente municipal de Benito Juárez, pretende ganarse un lugar en el cielo y de paso alcanzar el máximo puesto público y laico en el estado. Para ser gobernador está decidido a conseguir toda la ayuda divina aquí en la Tierra: el Clero, el PAN, el PRD, el PT, Convergencia y todo lo que quiera sumarse a su causa. Con el fin de obtener la mayor cantidad de votos, el pastor adventista procura unificar a los fieles del mundo cristiano, católicos y protestantes, así como a los demás que quieran contribuir a la creación del gran reino de Greg. Parece que no sólo hemos llegado al fin de las ideologías políticas; el pragmatismo de las coaliciones partidistas tiene también su correlato en el de las alianzas de la fe. Amaos los unos a los otros, propone Greg, pero por sobre todas las cosas –divinas y terrenales- amemos el poder y entronícenme por favor a mí, que ya les recompensaré con todas las gracias y las concesiones y los permisos y las licencias y los bienes públicos, que los fieles de mi rebaño sagrado siempre saben que puedo gratificar a manos llenas mediante el milagro de la administración.

El REINO DE GREG

Las arcas del Gobierno del Estado serían sus arcas, y en ellas cabrían los intereses de todos quienes quisieran cruzar con él las aguas de su aventura electoral hacia el "Bien Común". Laicos callistas y "ensotanados" seminaristas fanáticos de León Toral, seguidores del "Legítimo" y del "Espurio", "mafias del poder" y libertadores, abortistas y antiabortistas, esposos homosexuales y homofóbicos, arca de la alianza, panistas y perredistas abordo, el "Adviento" de la salvación política incluyente y plural quiere hacerse realidad el domingo 4 de julio. ¿Santo inmaculado o engendro del demonio? Nada, sólo un pobre peregrino rico sediento de poder. No más que un simple pecador y ya. La estrategia es impecable en un pueblo sin luces, pero no sube en las encuestas porque más allá de Cancún nadie sabe mayor cosa de él y en Cancún nadie cree en nadie. Tendrá que comprar muchos votos si quiere competir por lo que más ama en el mundo. Más que a Dios.

Por Héctor Sosa

El presidente municipal de Benito Juárez, Gregorio Sánchez Martínez, puso en marcha la segunda etapa de su plan rumbo a las elecciones del 4 de julio próximo. Junto con el Obispo de la Prelatura Cancún–Chetumal, el michoacano Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, presentó un proyecto cuya ejecución costará más de 500 millones de pesos. La conferencia de prensa del domingo 31 de enero fue para anunciar que la edificación de la "Catedral de Cancún", junto al "Parque Bicentenario", está a punto de iniciar.

Sánchez ha resultado ser muy pragmático en esta contienda política. Así como la coalición de partidos le parece un vehículo de poder muy recomendable, también ha visto lo útil que resulta para sus fines electorales la alianza con distintos grupos religiosos. El 26 de septiembre de 2009, por ejemplo, en un acto masivo con más de 5 mil cristianos y cerca de 100 pastores de distintas denominaciones protestantes, encabezó el movimiento "Aviva Cancún".

Junto a él estuvo en todo momento su esposa, la doctora cubana Niurka Sáliva. La Banda de Guerra de la Policía Municipal amenizó los Honores a la Bandera. Niurka y Greg ondearon banderines mexicanos, como hacían los contingentes de Castro en fechas onomásticas de la patria revolucionaria en La Habana, y junto a miles de cristianos protestantes cantaron el Himno Nacional.

"¿Cómo está el pueblo del Señor?", dijo como saludo. Y al levantar el lábaro patrio predicó: “Así como Moisés levantó su vara en el Mar Rojo, hoy levantamos la bandera en manifestación de fe”.

Los contrasentidos históricos pasan de largo como si nada, muy lejos del sentido crítico de nadie, y las violaciones constitucionales flagrantes también, más allá de los protocolos políticos indebidos y propios de la incivilidad y del desconocimiento supino de las normas de la cordura pública más elemental.

Cuatro meses después, a finales de enero pasado, Sánchez ha levantado polvo mediático de nuevo con la presentación, junto al Obispo Pedro Pablo Elizondo, del proyecto para la construcción del "Parque Bicentenario" y la "Catedral de Cancún". Lo que busca el alcalde es que lo satanicen, es parte de la estrategia de victimización para cosechar simpatías. Pero acaso siga el camino de la milenaria redención de Cristo, la vía de la crucifixión como estrategia de propaganda y consagración del mito y la perdurabilidad.

El bono electoral de los cristianos

El acercamiento con la comunidad católica es un asunto electoral en beneficio del alcalde, dice el diputado Mario Castro Basto, presidente de la Comisión de Infraestructura y Asentamientos Humanos en el Congreso del Estado. El legislador señala que Sánchez ha tomado a los grupos religiosos, católicos y protestantes, como estandarte para escudarse y sacar provecho de las críticas que se le hacen a su gobierno y a su campaña.

Todo lo que concierne a la construcción del "Parque Bicentenario" es una de esas críticas que el alcalde ha desviado y convertido en un asunto religioso para obtener beneficios de promoción. Sortea los señalamientos de constantes violaciones a leyes ambientales que se le hacen, diciendo que es un ataque a la comunidad religiosa y a sus planes por erradicar "el mal" en Cancún.



El Ombligo Verde ya tiene un daño ambiental irreversible porque se ha desmontado casi toda el área. Ya se ha perdido en las obras de desmonte cerca del 60 por ciento de la vegetación que estaba en el lugar. El alcalde dejó en pie unos cuantos árboles en el perímetro del predio con la intención de justificar lo injustificable: ya casi exterminó la flora y la fauna de esa zona.


El hecho de que se proyecte la construcción del parque junto a la catedral es una estrategia muy bien calculada, porque si se critica el proyecto del alcalde también se critica a la comunidad católica. La impresión que dan las autoridades y defensores del medioambiente que no simpatizan con los planes del alcalde es que están en contra del Clero. “Pero no es así, no tenemos nada en contra de la Iglesia”, dice Castro. Por el contrario, “considero grave que el alcalde utilice al Clero para propósitos electorales”.

Y señala: “no es que estemos en contra de que se construya una catedral en un predio junto a donde Gregorio Sánchez planea construir su parque, porque ese terreno fue donado a la Iglesia por la alcaldesa Magaly Achach para que ahí se edifique la 'Catedral de Cancún'. El problema es que el alcalde ha mezclado los asuntos religiosos con los políticos, y esto lo ha hecho para sacar provecho en la contienda electoral”.

La lógica de la estrategia de Sánchez es simple: el que se meta con él atenta contra la Iglesia; si alguien lanza una crítica en su contra embiste contra la fe; votar por él es votar por un mensajero de Jesucristo aquí en la Tierra. Mientras más se reprochan sus acciones más fuerza es la que obtiene.

Por ello es que, piezas fundamentales en su estrategia son los grupos religiosos. Por ello su campaña está disfrazada de actos masivos donde se congregan los marginados y desamparados que son atendidos por su gerúndica fundación Generando una Sociedad Mejor, o donde los principales actores son fieles católicos o protestantes, es decir, cristianos a granel.

La ecuación

Mario Castro Basto

La alianza de los partidos PRD, PAN, PT y Convergencia de cara a las elecciones, está en la lógica de que la suma de todos los votantes que simpatizan con esos organismos políticos puede ser mayor a la del partido oficial, el PRI, y su aliado natural, el Partido Verde –que está queriendo vender cara su alianza esta vez, a la vista del amplio frente opositor.

En este contexto, la estrategia de Sánchez para motivar a los cristianos a que se unan en una sola causa, la de que voten por él, va enfocada a captar a los indecisos, a los inmigrantes desconectados de la política y los asuntos electorales. Busca que ese núcleo disperso y nutrido de personas, que ocasionan el crecimiento vertiginoso de la población del estado y su padrón electoral, haga la diferencia.

Hay cristianos que no están de acuerdo con lo que hace el PRD, el PRI, el PAN o cualquiera de los partidos que derrochan en pitos y flautas electorales lo que muchos pobres pueden usar para comer, pero al fin y al cabo son cristianos y potenciales electores, y muchos de ellos podrían aprobar las acciones del alcalde aunque sean ilegales, depredadoras y vestidas de actos de fe.

De hecho ésa es la maniobra, y el alcalde se ha lanzado a mostrarse como un hombre religioso y recogido que lucha contra el mal de los partidos y los hombres de poca fe. En septiembre pasado encabezó el acto masivo “Oremos por Cancún”, y el 31 de enero último presentó –hombro con hombro, junto al Obispo Elizondo y el párroco de la catedral en gestación, Rafael Ruiz Padilla– los planos de construcción del "Parque Bicentenario" y de la "Catedral de Cancún". El objetivo de Greg es alcanzar la gubernatura y para lograrlo necesita el apoyo de cristianos, católicos, masones y protestantes, del mismo modo que de perredistas, antiabortistas, homosexuales, transexuales, panistas, abortistas, homofóbicos, pederastas, arribistas, y todos los pecadores empadronados del Señor que no vayan con el PRI.

El contingente cristiano es capital. Según la Dirección General de Asociaciones Religiosas de la Secretaría de Gobernación, el 46 por ciento de la población de Cancún es católico y el 25 por ciento está asociado a algún culto protestante. Acercarse a estos sectores le permite llegar al 70 por ciento de la población que vive en Cancún para obtener su voto. Cifras no oficiales apuntan a que cerca de 300 mil personas en edad de votar son cristianos en esa ciudad.

Obras de la farándula en un gobierno endeudado

Para el diputado Mario Castro resulta peligroso el gasto que el alcalde realiza para financiar "obras de la farándula", como llama el legislador al  "Parque Bicentenario". Dice que los 250 millones de pesos que costaría pueden ser mejor aprovechados si se emplean en disminuir la deuda del Ayuntamiento, que asciende a más de mil millones de pesos.



El problema de los grandes gastos de Greg, más allá de los proyectos fastuosos y poco redituables, en términos sociales, y perniciosos, en el orden ambiental, es que se descobijan y se desatienden renglones prioritarios del desarrollo y de la seguridad, como el de la enorme corrupción que campea entre los policías municipales y los agentes de Tránsito, sus vínculos con el narco y la pésima imagen que proyectan hacia el mundo en perjuicio del mercado turístico, fundamento económico de la entidad. Los agentes de Tránsito se han convertido en una verdadera plaga de pirañas en contra de los automovilistas, porque deben cubrir cuotas desmedidas obligadas para el financiamiento de la costosa campaña política del munícipe.


Señala que él, como legislador y exdirector de Servicios Públicos en el Ayuntamiento de Benito Juárez, siempre ha sido crítico del derroche de recursos. Y más ahora, ante la  contumaz tendencia del alcalde a mezclar la administración pública en sus actos religiosos y en sus negocios poco claros. En el caso del Ombligo Verde y de la catedral, dice, es del conocimiento público que el proyecto es ampliamente repudiado por miles de ciudadanos.

El Ombligo Verde ya tiene un daño ambiental irreversible porque se ha desmontado casi toda el área. Ya se ha perdido en las obras de desmonte cerca del 60 por ciento de la vegetación que estaba en el lugar. El alcalde dejó en pie unos cuantos árboles en el perímetro del predio con la intención de justificar lo injustificable: ya casi exterminó la flora y la fauna de esa zona, señala Castro.

Y comenta: “Mis respetos para las asociaciones religiosas, pero las reuniones masivas del alcalde en septiembre del año pasado y el actual apoyo para la construcción de la catedral junto con el 'Parque Bicentenario', son muestras claras de que todo ha sido realizado con fines electorales”.

Lo que ha hecho el munícipe es cambiar el proyecto inicial para la construcción de la "Catedral de Cancún", y adecuarlo para que se ajuste a la imagen del "Parque Bicentenario". El Clero estuvo de acuerdo, aunque no se conoce si el Ayuntamiento absorberá parte del costo de la construcción de la catedral. En la rueda de prensa del 31 de enero pasado se dio a conocer que el "Parque Bicentenario" costará 150 millones de pesos y el nuevo palacio municipal 120 millones.

El costo estimado para la catedral es de 250 millones. En el diseño se contempla la construcción de criptas, mismas que serán vendidas y con las cuales, dijo el alcalde, se pretende recabar entre 200 y 250 millones de pesos.

Señaló que la inversión en la "Catedral de Cancún" y el "Gran Parque Bicentenario", que se ubicarán en las supermanzanas 33 y 34, las del Ombligo Verde, costarán más de 500 millones. La catedral se terminaría de construir en dos años y el parque debe estar listo para noviembre próximo.

Mario Castro dice que la molestia de miles de ciudadanos cancunenses no es por la construcción de la catedral, sino por la devastación del Ombligo Verde y por el innecesario gasto de 270 millones de pesos para la edificación de una obra ociosa, "de la farándula", como la del nuevo palacio municipal.

Detallitos

El problema de los grandes gastos de Greg, más allá de los proyectos fastuosos y poco redituables, en términos sociales, y perniciosos, en el orden ambiental, es que se descobijan y se desatienden renglones prioritarios del desarrollo y de la seguridad, como el de la enorme corrupción que campea entre los policías municipales y los agentes de Tránsito, sus vínculos con el narco y la pésima imagen que proyectan hacia el mundo en perjuicio del mercado turístico, fundamento económico de la entidad. Los agentes de Tránsito se han convertido en una verdadera plaga de pirañas en contra de los automovilistas, porque deben cubrir cuotas desmedidas obligadas para el financiamiento de la costosa campaña política del munícipe.

La deuda pública a que se refiere el diputado Castro acumula ya 495 millones de pesos por créditos bancarios viejos y otros 300 millones de proveedores. Con Greg se han contratado 300 millones más para mantener al día el pago de nómina, 230 millones del crédito bancario para la parte municipal del pago de las obras de recuperación de playas, y 229 millones para obra pública. La deuda suma en realidad más de 1550 millones de pesos. Para no hablar de otras cuatro o cinco decenas de millones de pesos más por concepto de nuevas facturas pendientes de proveedores. El ayuntamiento está encharcado y el alcalde en campaña apela a diario al Cabildo para rematar terrenos municipales de la mayor plusvalía, como  los del Malecón Cancún, para medio tapar el hoyo cada vez más hondo de las deudas, que no son a cuenta de infraestructura de servicios o de inversión, sino de mero gasto corriente y de proyectos suntuosos para fincar una imagen de papel.

Por si fuera poco, la basura no sólo ensucia hasta las orejas la imagen turística de Cancún, sino que pone en riesgo la sustentabilidad y la salud de una urbe con una de las dinámicas demográficas más astronómicas e incontrolables del orbe, en uno de los medios naturales más frágiles y con el suelo más poroso y contaminable del planeta. El servicio de limpieza de la ciudad empeoró con su nueva privatización en favor del Grupo Domos. La concesión respectiva alentó innumerables especulaciones en relación con los posibles negocios del alcalde al respecto. Para colmo, el urgentísimo relleno sanitario sigue siendo un juego de intereses que no termina de resolver. En definitiva, la prioridad es su campaña. La gran pregunta de la opinión pública es: ¿amplificaría en el Gobierno del Estado el mismo papel de servidor público y de dirigente político que ha desplegado en el municipio? Habría que prepararse para ese vendaval inédito de estropicios y de malas noticias.

 

   

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