El imperio de la simulación en la lucha por la sucesión gubernamental
- Una encuestadora descalificará a dos aspirantes del PRI y la Asamblea de Delegados elegirá al candidato
- ¿Será que con eso se conformen los Joaquín?
Por José Hugo Trejo
Cuando lo que debería caber es la prudencia, el Partido Revolucionario Institucional, PRI, atizó el fuego de las aspiraciones de los principales contendientes por la candidatura a Gobernador del Estado de Quintana Roo, al adelantar una especie de “pre proceso interno” de descalificación mediante encuestas, previo a la selección que hará la Asamblea Estatal del Delegados del candidato a suceder a Félix González Canto en la gubernatura , de entre los tres más aventajados que arroje un sondeo de opinión que hasta ahora no se sabe que empresa realizará pero que ordenará el Comité Ejecutivo Nacional, CEN, del priismo.
Lo malo de la determinación de dejar que sea una encuestadora, con todas las dudas que esto acarrea, la que decida quienes de entre Roberto Borge Angulo, Eduardo Espinosa Abuxapqui, Andrés Ruiz Morcillo, Carlos Joaquín González y Gabriel Mendicuti Loría, sean los tres contendientes que se presenten ante el pleno de la Asamblea Estatal de Delegados del tricolor, es que de inmediato se desató una guerra de baja intensidad entre los aspirantes mencionados, tanto para tratar de posicionarse como para descalificar a sus adversarios.
Asimismo, la decisión de dividir en dos el proceso de selección del candidato priísta a la gubernatura, da pie a que la dirigencia del PRI enfrente dos situaciones críticas en diferentes tiempos, para tratar de conservar la unidad y evitar la desbandada de dirigentes y militantes inconformes: primero por la descalificación que se les haga mediante la encuestadora; y luego, por que no fueron favorecidos por la mayoría de los delegados asistentes a la Asamblea Estatal que se verificará para formalizar la candidatura que ya ha sido construida con mucha anticipación a dicho evento.
Hay que señalar que el mayor daño que ha recibido el priísmo en su estructura y en su integridad como partido, ha sido propiciado por la postergación de las decisiones al momento de seleccionar a sus candidatos, así como por la simulación a la que se recurre para finalmente designar como favorecido a quienes sus correligionarios y la sociedad toda sabía con anticipación que era el ungido.
En el proceso de selección de candidatos a las presidencias municipales y diputaciones locales de 2002, que fue cuando la mayor purga de militantes distinguidos se registró en el priismo, fue esa misma postergación en las decisiones y la simulación de un proceso democrático la que provocó que el proyecto del Partido Convergencia que iniciaron los priistas Joaquín González Castro y Jorge Polanco Zapata se fortaleciera temporalmente por los priistas dolidos por el trato que recibieron de sus dirigentes cuando se atrevieron a disputar alguna candidatura.
El proyecto Convergencia ya se pervirtió al convertirse en una franquicia al servicio del presidente municipal de Benito Juárez, Gregorio Sánchez Martínez y del titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural e Indígena, Sedari, Gabriel Mendicuti Loría; pero en el PRI, por tratar de cuidar las formas democráticas, que nunca han funcionado en ningún partido político en nuestro país, recurren de nuevo a una simulación que sólo desgastará la imagen del candidato ya elegido y alimentará el resentimiento de los que todavía están en el juego pero que saben en su fuero interno que poco es lo que pueden hacer en el mismo.
Uno se pregunta por eso, ¿si con el aletargamiento de la determinación formal de quien será el candidato priista a gobernador de Quintana Roo, los seguidores de los dos primeros descalificados se conformarán y adherirán a alguno de los tres aspirantes que queden para el examen de la Asamblea Estatal de Delegados? Y si después, cuando ésta tome la determinación y no sea de nuevo la que esperaban, ¿Se resignarán a perder de nueva cuenta y se plegarán al candidato ganador?
O ya, de manera más directa y particular ¿Será que los Joaquín avalen por la prolongación del proceso, la designación que haga la Asamblea Estatal de Delegados, si esta no les favorece con la postulación del diputado federal Carlos Joaquín González como candidato a la gubernatura?
¿Será que con eso abandonen sus planes de descarrilar a como dé lugar al proyecto sucesorio del gobernador Félix González Canto, aunque con ello pongan en riesgo la permanencia del PRI en la gubernatura del estado?
Al final del proceso, será cuando veremos cual es el grupo de poder que gana en este juego de simulaciones en el que ya está inmerso el PRI como el menos peor de los partidos políticos que controlan los poderes públicos en nuestro país y en el estado…