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Chávez y la estupidez

José Enrique Velasco

Una vez más el presidente venezolano Hugo Chávez se metió en líos gordos  ante la acusación del juez español Eloy Velasco de amparar, amamantar y entrenar a grupos terroristas en su país. Líos internacionales y acusaciones serias en su propio terruño.

El juez Velasco arremetió contra el gobierno venezolano cuando dio a conocer informes de una larga investigación que lo compromete ante los ojos de sus vecinos y de la oposición.

Chávez da dinero, protección, cobijo y entrenamiento militar a peligrosos grupos como las FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y la ETA, Euskadi Ta Askatasuna, que en español quiere decir País Vasco y Libertad.
Ambos grupos terroristas se han especializado en el asesinato, la extorsión económica y el secuestro. Uno en América y el otro en Europa.

La ETA fue fundada en 1959 en plena dictadura franquista, nació con el legítimo reclamo de mayores libertades para alcanzar una cierta autonomía en el seno mismo de aquella convulsa  España, pero en 1961 realizó la primera de una larga serie de acciones violentas. Hoy tiene el repudio generalizado de naciones democráticas y organismos como la Organización de Naciones Unidas, el Consejo de Europa o Amnistía Internacional.

Las FARC, por su parte, se conformaron como grupo guerrillero y disidente en 1964 bajo el mando del desaparecido Pedro Antonio Marín, mejor conocido como Tirofijo y han sostenido una lucha armada permanente en contra de los gobiernos colombianos. Una de sus grandes fuentes de financiamiento es el narcotráfico por lo que Estados Unidos, Canadá y los países que conforman la Unión Europea las consideran como un grupo terrorista.

Otros países como Brasil, Argentina, Chile o Ecuador no le dan el calificativo de ‘terrorista’ y Venezuela, por supuesto, está luchando para que se le otorgue el estatus de ‘grupo beligerante’, en otras palabras, Venezuela quiere que sean reconocidos legalmente, hacerlos sus aliados y desestabilizar a gobiernos como el colombiano, a quien considera su enemigo acérrimo.

Por otro lado, la denominada “Mesa de la Unidad Democrática”, instancia que aglutina a partidos y movimientos venezolanos contrarios a Chávez, lo acusó con dureza de haber convertido a Venezuela en “un país sospechoso” debido a “relaciones equívocas, ambiguas y dudosas con organizaciones y países considerados como forajidos.”

Las sospechas de cooperar con el narcotráfico y de alentar a movimientos terroristas internacionales han contribuido, según esta Mesa, a la “injerencia en los asuntos internos de otros países, particularmente latinoamericanos, lo que coloca a los venezolanos en una precaria postura de credibilidad.”

Este “auto de procesamiento” que impuso el juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional Española, revela la cooperación chavista con estos grupos para atentar en contra de la vida de personajes como Andrés Pastrana, ex presidente colombiano, Noemí Sanín, ex candidata a la presidencia, diplomática y empresaria colombiana o del mismo Álvaro Uribe.

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente español, ha sido objeto de burlas y desprecio por su tibia postura al pedir información a Chávez, en vez de exigir una amplia explicación, retirar a su embajador y tomar medidas drásticas en contra del gobierno venezolano. Ante tanta debilidad, Chávez replicó que no tiene nada que informar.

Desde aquel grito del rey español “¿Por qué no te callas?”, hasta el desafío reciente del presidente Uribe “Sea varón”, Chávez sigue impune y haciendo de las suyas.

 


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