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Con una estructura en Benito Juárez que bien podría ser la envidia del mismo Partido Revolucionario Institucional en cualquier otro municipio del país porque aglutina organizaciones con miles de afiliados como las históricas Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) e incluso algunas fabricadas exprofeso para apoyar al partido, como el Sindicato de Taxistas “Andrés Quintana Roo” y el Frente Único de Colonos (FUC), el priísmo de Benito Juárez es una maquinaria llena de ruidos y desperfectos que sólo produce pérdidas económicas y electorales porque cada ve menos priístas creen en ella y en sus oportunidades de renovación. Al interior de las organizaciones más poderosas pesa más el negocio que la convicción; entre uno y otra hay mucho dinero y muchos intereses de por medio. El PRI, creador de Cancún, es un reflejo de su decadencia.
Historia de traiciones y cosas peores
Denso y pesado, el PRI de Benito Juárez no puede consigo mismo
Por Rafael Martínez Cristo
Priístas de la vieja guardia en este municipio que han sido dirigentes sindicales, aceptan que la estructura priísta ya no es aquella aplanadora de antaño, que ahora está conformada por mucha gente de “doble cara” que dice ser priísta sólo por conveniencia, pero que a la hora de votar lo hace por otra fuerza política.
Como ejemplo citan al Sindicato de Taxistas “Andrés Quintana Roo”, cuya fachada luce el escudo del Revolucionario Institucional y que fue creado precisamente como una organización que se volcara en las urnas a favor de la causa tricolor. Pero hoy en día ya no es así.
Este gremio cuenta con 5 mil 500 socios, que multiplicados por dos operadores (uno por cada turno) representarían 16 mil 500; y “si por lo menos un familiar de éstos se une a la causa se garantizaría el voto de 33 mil electores, lo que significaría más del 50 por ciento del número suficiente para la victoria”.
Sin padrón de militantes
Según el secretario general del PRI en el municipio, Jesús Pool Moo, en Benito Juárez existen cerca de 30 organismos afines dentro de sus organizaciones y sectores -obrero, popular, agrario, el Organismo Político de la Mujer, el Frente Juvenil Revolucionario y el Movimiento Territorial, así como otros tres de apoyo, de análisis y estudios políticos, sociales, económicos y culturales, que son la Fundación Colosio, el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (Icadep) y el Instituto Político Empresarial.
Reconoce sin embargo que no existe un padrón de militantes de este partido, pero su denominado “voto duro”, de acuerdo a los últimos resultados electorales, se ubica en cerca de 55 mil electores, aunque en febrero pasado sufragaron 64 mil por los candidatos a diputados del PRI-PVEM, renglón donde ganó cuatro de cuatro.
Reconoce sin embargo que no existe un padrón de militantes de este partido, pero su denominado “voto duro”, de acuerdo a los últimos resultados electorales, se ubica en cerca de 55 mil electores, aunque en febrero pasado sufragaron 64 mil por los candidatos a diputados del PRI-PVEM, renglón donde ganó cuatro de cuatro. Menciona que la estructura es tal, que es el único partido que logra cubrir con uno o más representantes todas y cada una de las casillas durante los ejercicios electorales. De ese tamaño es el monstruo del Revolucionario Institucional en Benito Juárez, un municipio hecho por un gobierno priísta, y que aún así desde hace nueve años mantiene una lucha encarnizada con el PRD por ser la primera fuerza política municipal, siendo que los perredistas considerados formalmente como tales conforman apenas unas cuantas tribus al interior.
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Menciona que la estructura es tal, que es el único partido que logra cubrir con uno o más representantes todas y cada una de las casillas durante los ejercicios electorales.
De ese tamaño es el monstruo del Revolucionario Institucional en Benito Juárez, un municipio hecho por un gobierno priísta, y que aún así desde hace nueve años mantiene una lucha encarnizada con el PRD por ser la primera fuerza política municipal, siendo que los perredistas considerados formalmente como tales conforman apenas unas cuantas tribus al interior.
Este es un fenómeno que ocurre no sólo en Cancún, sino en todos los municipios turísticos de México, donde se ofrece sol y playa, lo cual llama la atención dado que la CTM y la CROC cuentan con estructuras formales de trabajadores de la industria turística y gastronómica.
La profecía de Villanueva y los obreros del turismo
Se considera que los obreros del turismo se cuentan entre los más explotados y además viven a diario la polarización y el espejismo de la economía, al laborar en hoteles de lujo y vivir en la miseria, choque cotidiano que merma su estado anímico y desgasta su autoestima.
Esas condiciones empujarían el sufragio hacia gobiernos de izquierda en las principales localidades turísticas del país, pero los gobiernos de izquierda en ellas han resultado ser un verdadero fiasco.
Félix Salgado Macedonio no sólo ha sido un cero a la izquierda en Acapulco, donde se asegura que la cosas nunca han estado tan peor, sino que su policía es clienta del narco y él mismo es acusado de andar metido en líos con las mafias. ¿No se parece mucho ese cuadro al de Cancún?
En Zihuatanejo, por otra parte, las cosas no son mejores con el “izquierdista” Silvano Blanco Deaquino, y mucho menos en Los Cabos, donde al señor alcalde de izquierda, Óscar Núñez Cosío, postulado por los partidos del Frente Amplio Progresista –PRD, PT y Convergencia, los mismos que llevaron al poder a Greg- es un convencido de que lo mejor de la vida es un festín de placer extramarital con varias mujeres sin ropa, en uno de los cuales fue pillado como Dios lo trajo al mundo, en plena campaña política, y el video del caso fue transmitido a los cuatro vientos con un formidable éxito de audiencia.
El perredismo empezó a ganar espacios en Benito Juárez arrebatándoselos al PRI desde 1999, justo cuando entró la consulta a la base como método de selección de candidatos priístas y cuando el entonces gobernador Mario Villanueva auguró que “el día que el PRI pierda Benito Juárez va a ser muy difícil recuperarlo”.
Ese año, la candidata del PRI a la alcaldía, Magaly Achach de Ayuso –eterna dirigente del FUC, el Frente Único de Colonos- obtuvo un triunfo sumamente cuestionado con apenas 559 votos arriba de su rival perredista, Elba Capuchino Herrera, quien se había sumado al PRD debido a la coalición que realizó este partido con la organización a la que pertenecía, “El Barzón”.
Este resultado, si bien fue sorpresivo, lo fue más el hecho de que el PRD obtuviera las cuatro diputaciones del distrito de Benito Juárez, e incluso su abanderado a la gubernatura, Gastón Alegre, barrió en Cancún con el priísta y ganador a la postre, Joaquín Hendricks Díaz, un candidato que entró a la contienda sucesoria como último recurso del entonces gobernador Mario Villanueva. (El mandatario estatal libraba una guerra con la familia del exgobernador Pedro Joaquín Coldwell y con el propio presidente Ernesto Zedlllo, que apoyaba para suceder a Villanueva a la hermana del ahora senador priísta, Addy Joaquín, hoy diputada federal por el PAN y quien se fue del partido de sus tradiciones familiares justo porque no fue postulada a la gubernatura por él. Villanueva, en cambio, fue acusado de mafioso, prófugo y está en proceso de ser extraditado a Estados Unidos).
Una derrota anunciada
Víctor Viveros Salazar
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Tres años después, en 2002, el Revolucionario Institucional tuvo su histórico primer descalabro en la entidad –dos años después de su derrota en la Presidencia de la República frente al PAN.
El diputado federal Juan Ignacio García Zalvidea, del PVEM, conquistó el primer triunfo de la oposición en Benito Juárez al superar al priísta Víctor Viveros –dirigente del Sindicato de Taxistas- por 343 votos, y al perredista Gastón Alegre por cerca de 400, en una final de fotografía.
Por eso fue impugnada la resolución, anulada la elección completa por el Tribunal Electoral de Quintana Roo, el Teqroo, y ratificada a su favor por el Tribunal Federal Electoral, el Trife, apenas unas horas antes de rendir protesta. Así empezó a resentir el PRI su nueva realidad. Se iniciaba la moda de la alternancia, la oposición era la salvación de México, ese canto de sirenas de un país que a falta de educación sigue confiando en los milagros, y cuya inexistencia lo llevan de una frustración a otra. En las dos últimas elecciones el PRI abanderó a dirigentes de las organizaciones, en la primera apenas ganó y en la siguiente perdió.
Para 2005, el abanderado del PRI, Francisco Alor, participó con más suerte que sus correligionarios de elecciones anteriores, toda vez que ninguno de sus contrincantes representaba peligro alguno. Y aún así, el priísta obtuvo el triunfo por mil 900 votos sobre el perredista Alejandro Ramos Hernández.
El resultado de esta elección fue muy similar a la de seis años antes, pues el PRI volvió a perder las cuatro diputaciones frente al PRD, y su candidato a la gubernatura, Félix González Canto -actual gobernador del estado- sucumbió ante Juan Ignacio García Zalvidea, ahora vestido de solaztequista (debe tener un récord de espurias militancias), en lo que a Benito Juárez se refiere.
En febrero pasado el PRD obtuvo el triunfo con un candidato que hizo campaña durante años, Gregorio Sánchez Martínez. Derrotó a Víctor Viveros Salazar, del PRI, que buscó así la revancha y fue de nueva cuenta derrotado por un margen -también de fotografía, también impugnado y también confirmado en los tribunales- de 55 mil 752 contra 54 mil 663 votos.
Simuladores y traidores
Cancún nuevamente está perdido para el PRI y ahora no le queda más que reconocer que aquella hegemonía quedó atrás en Cancún, justo cuando ese partido se apresta a recuperar la mayoría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, que ya controla; cuando es primera fuerza en entidades y municipios, y cuando ante la debacle del PAN y la descomposición del PRD asume las posiciones estratégicas de negociación en los temas esenciales de la agenda del país, como las reformas electoral, energética y del Estado, y toma los espacios electorales que dejan sus adversarios.
El mismo Viveros Salazar señala que su derrota no fue culpa de la estructura del PRI, sino producto de las traiciones, de gente en la que se confió y que “esperemos se le aplique el reglamento interno por parte de la Comisión de Justicia partidaria”.
La estructura del partido es muy grande, sí, pero no garantiza triunfos”, remarca. El Revolucionario Institucional, indica, cuenta con una estructura, “como quiera que ésta se encuentre pero la tiene, eso es un avance, ya la quisieran las demás fuerzas políticas”.
Afirma que con la expulsión de los simuladores el partido se sacudiría un cáncer que contamina a mucha gente de su estructura. “Afortunadamente sabemos que las dirigencias ya tienen bien monitoreados a estos traidores”.
Justifica a las organizaciones del partido al señalar que los escenarios políticos han cambiado y que la gente en su interior ahora es simpatizante del PRI y de otras fuerzas políticas. Eso es ahora lo normal.
Se pronuncia sin embargo porque el PRI se renueve y busque esquemas para dar nueva respuesta a los integrantes de las organizaciones, de los seccionales, de toda la estructura e incluso que sirva de imán para la sociedad, pero siempre apegado a las propuestas reales, que se puedan cumplir. Por ahora, expone, el PRI se encuentra en el impasse normal de una elección a otra.
Es hora de cambios en el PRI, dice el PAN
Jóvenes priistas |
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El dirigente municipal del PAN, Víctor Sumohano, opina al respecto: “El PRI en Benito Juárez perdió la elección y es hora de que haga cambios reales, incluso en su estructura”.
Es importante, abunda, que todos los partidos se mantengan en constante renovación, que realicen cambios de acuerdo a las circunstancias, pero sobre todo saber llevar la campaña al terreno que le conviene.
Y explica: “Si yo en una elección quiero que el PAN realice campaña y luche a través de mítines y manifestaciones, estoy seguro que voy a perder. Pero si en vez de eso formamos una estrategia de apoyo directo de la sociedad, con cursos de capacitación y demás, tenemos oportunidad de competir y triunfar”.
Probablemente, externa, ese sea el problema del PRI, que confía demasiado en su estructura, la cual grita en mítines, aplaude en la calle y recoge los balones y camisetas, pero no vota por él.
Alcocer: retroceso ideológico
Una de las voces priístas más críticas al interior es la del exdirigente en este municipio, Enrique Alcocer, quien señala que el PRI debe dejar de ser una oficina del gobierno para ser un instituto que se debe a la sociedad.
Asegura que su partido no ha avanzado, y que por el contrario ha retrocedido en la entidad, ya que no hay capacitación ideológica, siendo que el Icadep dejó de funcionar, e incluso sostiene que el problema es fácil de observar: “la gente no se siente representada por el Revolucionario Institucional”.
El hoy coordinador del Infovir en la Zona Norte considera que es necesario que el partido vaya a la base y no al revés, que busque a los seccionales, a las organizaciones y a la población en general, porque de lo contrario la gente volverá a darle la espalda.
Dice que en el caso de Cancún “resulta lamentable que el gobierno municipal afecta intereses de la sociedad, como es el cobro de estacionamientos, y el PRI no hace nada al respecto, no funge como representante social”.
Hoy la sociedad, aduce, ya no vota por un partido, sino por lo que le ofrece éste. ¿Dime qué gano si voto por ti?, se pregunta la gente. En ello coincide el secretario general del partido, quien afirma que la gente ahora vota por el candidato que le convenga, no por convicción partidista.
Informa que la estrategia del partido para las elecciones del próximo año comienza en septiembre próximo y culmina en julio con los comicios federales, siendo que en enero se llevará a cabo la selección de candidatos.
Adelantó que en esta nueva estrategia el PRI ha reconocido que sus estructuras se han democratizado en su interior, que ahora no todos votan por el partido, “por lo que tenemos que trabajar no sólo con ellos, sino con organizaciones no gubernamentales, con la gente en general, abriendo el abanico de la sociedad al máximo”.
Hace seis años en el ejido Alfredo V. Bonfil, el entonces gobernador Joaquín Hendricks minimizó, casi hasta ningunear a las organizaciones, a la estructura en general del partido, al manifestar que “ahora no le sirven para nada”. En aquel momento, los líderes se ofendieron. Hoy es tiempo de considerar esas palabras.
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