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::: estosdías ::: El semanario de Quintana Roo


Chetumal,
La Nota
 

La única identificación distintiva son lo colores de los logotipos. En la oposición se acabó hasta la retórica ideológica. Y más: ¡hasta la inmundicia de las acusaciones mutuas! Ahora se pronuncian los jefes de los partidos por la hermandad para derrotar al PRI. ¿Con qué fin? ¿No acaso lo derrotaron en las elecciones presidenciales de 2000 y 2006? ¿Y qué pasó? ¿No ha regresado victorioso el PRI porque sus vencedores fueron un rotundo fiasco? ¿Qué le van a ofrecer a la entidad ahora los patéticos aliados –si se juntan- de la “izquierda” y la derecha, revueltos en un nuevo lance –una emboscada- “por la democracia”? ¿Algo más que su execrable codicia? Sólo hay nombres en el bullicio electoral. Y hay que ser muy avezados para saber, más allá de los principales, qué pitos tocan en el desafinado concierto político de la temporada. De los problemas históricos, terminales e irreversibles de la entidad, nadie tiene la menor idea, por supuesto, no son tema de proselitismo. “No le interesan a nadie”. Jamás tampoco han sido prioridades de gobierno, pendientes por legislar, preocupaciones de ningún mandato; de otro modo no serían tan urgentes, se habrían solucionado. La gran expectativa, como siempre, son los nombres. Los olvidables nombres que la historia y la memoria colectiva a poco suelen borrar. ¿Alguien se acuerda de un tal García Zalvidea?, ¿de una ilustre Marisol Ávila? ¿Alguien se ocupa de la inseguridad, del hundimiento del mercado turístico, de la masiva indigencia, del agotamiento biótico, de la degradación humana? Nada, lo importante es el espectáculo de los grupos que se disputan el poder, así el mundo se venga encima. Así, desde luego, más temprano que tarde se va a acabar. Todo en orden; la verdad es que nada de eso es noticia.

 

   

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