La caída del turismo en Q. Roo, y por lo tanto de...

La caída del turismo en Q. Roo, y por lo tanto de su economía, ya es un hecho, pese a las cifras alegres de la titular de la Sedetur, quien, de acuerdo con denuncia de los hoteleros, continúa en su afán de ocultar las malas noticias

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En la pasada edición de este semanario señalamos que a pesar de los aparatosos anuncios gubernamentales que colocan a Quintana Roo como una de las entidades del país con mayor generación de empleos, la realidad es que lo que aumenta es el número de ingresos al Seguro Social mientras que se reducen los salarios y los empleos formales. Esa misma tendencia de maquillar cifras -que se utiliza cada vez más en México- se da en el caso de la principal actividad económica del Estado: el turismo. Y es que cada determinados meses la secretaría estatal del ramo (Sedetur) publica su clásico boletín en el que asegura que todo está a pedir de boca, pasando por alto el hecho de que sí existe una disminución del número de visitantes y que, peor aún, se ha reducido el poder adquisitivo de los mismos y, por ende, la derrama económica es menor. Las cifras ‘alegres’ de la titular de la referida secretaría, Marisol Vanegas, son un mediocre intento por disfrazar el hecho de que desde hace algunos años la gente prefiere visitar otros rincones del Caribe y de Asia, que llegar a los ya desgastados polos de Quintana Roo, que hoy en día están dañados tanto por los fenómenos naturales (el sargazo, que no parece tener fin) como por el hombre (con su ecocidio y violencia crecientes). A todo ello se suma el hecho de que el saqueo de las arcas públicas cometido por exgobernadores y exalcaldes ha comenzado a pasar factura al reducirse los recursos orientados para obra pública, salud y educación. Quintana Roo se está hundiendo, y a muy pocos parece preocuparle.

Javier Ramírez

Quintana Roo enfrenta agudos problemas que lo ponen en riesgo de una crisis general. Desde hace tres trimestres la derrama económica generada por la actividad turística (que aporta el 73 por ciento a la economía del Estado) revela una tendencia a la baja, pues si bien la cantidad de turistas que llegan se mantiene estable, su poder adquisitivo decae a un ritmo alarmante.

El turismo logró colocar a Quintana Roo en los primeros lugares en cuanto a generación de empleos (o más bien de ingresados al Seguro Social) y crecimiento económico. Pero lo cierto es que este mercado ha perdido fuerza en México frente a las emergentes ofertas del Caribe y sureste asiático, y la entidad no está exenta de este fenómeno, debido a la fuerte dependencia hacia esta actividad.

El número de visitantes que ha llegado a la entidad apenas ha crecido 0.8 por ciento en el último año, contrastando con las cifras de años pasados que rebasaban los dos puntos porcentuales como mínimo. El gasto de cada turista se contrajo en 40 por ciento, lo cual ya lo resienten los hoteleros, restauranteros y touroperadores (que aportan las dos terceras partes de la derrama económica generada por Quintana Roo), obligándolos a reducir sus precios por primera vez desde la fundación de este polo turístico.

Además de la economía a la baja, se suman otros problemas: el empleo formal también decrece, mientras que los índices de robo y delitos de alto impacto están a la alza. La depredación ambiental que por años se permitió para alimentar el crecimiento de las grandes cadenas hoteleras comienza a cobrar factura, con desastres ecológicos que ahuyentan al turismo.

En tanto que las deudas adquiridas por anteriores administraciones municipales y estatal, ahorcan las finanzas locales, afectando la inversión en obra pública y el pago a proveedores, afectando al sector que aporta el 18 por ciento de la economía local.

La caída

El primer semestre de 2019 registró una caída del 13 por ciento en la demanda de pasajeros comparado con el mismo periodo de 2017, razón por la que el líder del mayor grupo turístico de Estados Unidos y de la mayor hotelera americana de resorts en el Caribe, Alex Zozaya, CEO de Apple Leisure Group, aseguró en entrevista a nivel nacional que la titular de la Secretaría Estatal de Turismo (Sedetur), Marisol Vanegas, “parece ser que a lo que se dedica es a darle buenas noticias al gobernador y no le gusta darle malas noticias”.

“Desde agosto del año pasado, estoy diciéndole a la secretaria Marisol directamente que estamos en una crisis y seguimos tapando el sol con un dedo, y seguimos diciendo no, no es cierto. Pero la verdad es que están manejando con el espejo retrovisor, con estadísticas de 2017; además de que se está sustituyendo a los clientes buenos por los más baratos; es decir, lo que más les preocupa es decir que llegaron un millón de turistas, aunque ellos dejen una derrama de apenas 500 millones de dólares, cuando deberíamos de apostarle a recibir a los 500 mil visitantes que aportan mil millones”.

Los datos de la Secretaría de Turismo federal (Sectur) confirman un estancamiento en el número de turistas que llegan Quintana Roo, pues desde 2017 no se ha podido rebasar los 11 millones de visitantes, bajando su crecimiento anual de poco más de 2.5 puntos porcentuales hasta esa fecha, a menos de un punto porcentual a partir de entonces.

El número de turistas internacionales que visitó Cancún en enero de 2019 se redujo interanualmente por primera vez en siete años, desde 2012, ya que el Aeropuerto Internacional de Cancún recibió a un millón 513 mil 106 pasajeros internacionales en enero de este año, una disminución de 30 mil 315 viajeros, equivalente al 2 por ciento menos, en relación con el mismo mes de 2018, de acuerdo con el Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur). Se trata del primer declive desde 2008, cuando se enfrentó una resección económica a nivel global.

En el XVII Foro Nacional de Turismo correspondiente a este año se reveló que esto ya está afectando a la oferta turística del Estado, pues con el afán de mantener una cierta competitividad con los polos turísticos emergentes del sur de Asia y el Caribe, los hoteleros, restauranteros y todas aquellas relacionadas con esta actividad se han visto obligados a reducir sus tarifas en un 18 por ciento.

Lo anterior trae como consecuencia una contracción de la actividad turística, y por tanto de la derrama económica para el Estado.

Y si bien se mantiene una ocupación del 90 por ciento de cuartos durante las altas temporadas vacacionales, la cantidad que gastan los ocupantes se redujo casi a la mitad, afectando con ello a restauranteros y touroperadores, quienes para sobrevivir han tenido que recortar hasta en un 20 por ciento a su personal.

Esto afectó directamente al índice de ocupación en el Estado, pues los quintanarroenses desocupados llegaron a 35 mil 440 al cierre de mayo de 2019, contra los 29 mil 430 del año pasado, lo que significa que casi seis mil personas perdieron su empleo.

De acuerdo con el pronóstico de Banamex de mayo pasado, la economía de Quintana Roo crecería apenas un 1.2 por ciento este año; contrastando con el 4.4 por ciento de 2016, y situándose por debajo de Guanajuato (que en 2019 se prevé crezca un 5.1 por ciento); Puebla, con 4.9 por ciento; Aguascalientes, con 4.8 por ciento, y Nuevo León, con 4.5.

Acaban con la gallina de los huevos de oro

En tanto que los indicadores económicos del Estado tienen una tendencia a la baja, los delictivos se mantienen al alza. En el primer trimestre de 2019 se reportó un aumento del 28 por ciento en cuanto al número de delitos, ocupando el robo en sus diferentes modalidades el primer lugar (con 8 de cada 10 delitos relacionados con este tipo), en tanto que los de alto impacto, como ejecuciones, narcotráfico y secuestros crecieron un 17 por ciento comparado con el periodo pasado.

Y tal como lo ha señalado Estosdías en anteriores números, las distintas organizaciones de Seguridad Pública tanto municipales como del Estado enfrentan serios problemas para combatir este fenómeno; pues mientras que el reporte de crímenes cometidos crece, se reduce el número de personas que son procesadas penalmente por cometerlos, ya que de 6 mil 790 delincuentes que eran sometidos a proceso penal en la entidad en 2017, pasaron a 4 mil 800 en 2018, de acuerdo con el Censo Nacional de Impartición de Justicia de ese año, realizado por el Inegi.

Por su parte, los Municipios y el Estado ya resienten las consecuencias de los atracos cometidos por exfuncionarios, quienes lapidaron las finanzas públicas con deudas de largo plazo. Los compromisos financieros heredados y los intereses que se pagan equivalen al 10.4 por ciento del PIB de Quintana Roo, y 258 por ciento de los ingresos por participaciones federales.

Esto ha obligado a hacer recortes en varios rubros, principalmente en áreas como obra pública, la cual se contrajo 12.8 por ciento para este año, afectando directamente al sector de la construcción, el segundo más importante de la entidad; así como otros rubros sensibles para la sociedad, como salud y educación.

En tanto que las principales ciudades de la entidad, y que años atrás se consideraban ejemplos de crecimiento económico, Playa del Carmen, Cancún, Cozumel, empiezan a exhibir problemas de carencia de servicios públicos, caos vial y pérdida del poder adquisitivo de sus habitantes, generando el caldo de cultivo perfecto para la delincuencia.

Y aún tiene que ser considerado el embate constante del sargazo, que ahuyenta a los turistas y puede paralizar por varios días las actividades relacionadas con la playa; así como los reportes de investigadores e institutos académicos que advierten que las principales reservas de agua del Estado están siendo contaminadas por su aprovechamiento sin control (lo cual también ha sido manejado por este semanario con anterioridad).

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2 Comentarios

  1. ¿Y el primer semestre del 2018? No creo que los propietarios de tantos hoteles y negocios dejen caer sus inversiones.
    Por favor ustedes no acaben a periódicazos con cancun

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