Horizontes cercanos y ominosos

Horizontes cercanos y ominosos

19
0
Compartir

Signos

Temporada veraniega con estándares económicos a la baja.

Los negocios menguan cuando mejor debieran estar.

La bonanza vacacional y turística no está siendo la de muchas empresas y la de sus trabajadores y sus familias.

Cada vez más negocios cierran.

Y sin las contribuciones tributarias de los empresarios y los trabajadores que dejan de ganar, los ingresos fiscales caen en todos los niveles de recaudación.

La tendencia entonces es a la crisis progresiva, porque la migración precarista, la expansión poblacional -y de la marginalidad- y la demanda de servicios públicos, no paran de crecer.

El incremento poblacional y sus necesidades, contrasta con la disponibilidad de recursos para atenderlas.

El déficit se torna una encrucijada irremediable.

No hay regulaciones –o por lo menos que sirvan- en el orden estructural de los asentamientos y la colonización posible.

La violencia y la inseguridad no conocen el rigor de medidas de autoridad que las combatan y las supriman con eficacia evidente.

Fenómenos naturales derivados del cambio climático irreversible -como el sargazo- serán más nocivos e imposibles de contener.

La incompetencia administrativa y la corrupción gobernante -consolidadas como una genética propia de todos los partidos políticos y con alternancias democráticas en los poderes públicos y sin ellas- seguirá su curso inexorable.

Eso, y el carácter depredador de lo que pudo ser un privilegio económico cifrado en los paraísos naturales del Caribe mexicano, el turismo, hacen de esa crisis deficitaria y sin soluciones un callejón sin salida cada vez más crítico y visiblemente terminal.

Hoy día, y sólo en Playa del Carmen –uno de los destinos turísticos que ha sido de los más conocidos y mejor posicionados en el mundo entero-, casi un centenar de negocios despiden a sus empleados y cierran sus puertas apremiados por la industria del miedo y la extorsión.

Las bandas criminales se han tornado resistentes e invulnerables frente a las fuerzas armadas y el poder coercitivo del Estado nacional, sean del signo que sean los Gobiernos y las representaciones populares en todos los niveles de ese Estado.

El terror y la impunidad no ceden.

Mandatos van y vienen con toda suerte de promesas de transformación desde todo el espectro de la concurrencia electoral, y el único que impone sus fueros sobre el destino de los pueblos y los electores, y por encima de las instituciones, es el de los homicidas.

El destino está sellado.

SM

estosdias@gmail.com

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

No hay comentarios

Dejar una respuesta