La farsa del proceso interno del moribundo PRI finalmente se consumó con...

La farsa del proceso interno del moribundo PRI finalmente se consumó con la victoria de Alejandro Moreno Cárdenas, en medio de las patéticas y cínicas denuncias de fraude de Ivonne Ortega, quien de no haber sido por la suerte de dejar un sucesor cómplice en el Gobierno yucateco no habría corrido mejor suerte que Borge o que los Duarte

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En su natural manera de operar y de ejercer la demagogia –donde los corruptos y desesperados por el poder se acusan entre sí de ser corruptos y de hacer trampas y negocios sucios, y se proponen a sí mismos como la verdadera y única opción renovadora y de recuperación electoral-, luego de varias semanas de acusaciones mutuas entre candidatos, el Partido Revolucionario Institucional llevó a cabo la elección de su nuevo dirigente nacional el pasado 11 de agosto. Y como era de esperarse, no hubo ninguna sorpresa. El gobernador con licencia de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, alias Alito, obtuvo una aplastante victoria sobre su rival más cercano, la exmandataria de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco –cuyos excesos en la administración estatal que presidió no fueron menores a los de sus entonces correligionarios y colegas hoy presos o perseguidos por la Justicia, pero con la diferencia de que ella sí pudo dejar un sucesor cómplice e incondicional que solapó sus atropellos y la salvó de ser procesada penalmente-, quien al fracasar de manera estrepitosa en su propósito de seguir lucrando con una militancia mercenaria como tantas otras que hundieron a su partido y al país –como la del hoy expresidente de México, Enrique Peña, por cuyas complicidades se hizo secretaria general del tricolor y al que luego acusó de ser el artífice del desastre priista y nacional-, finalmente decidió renunciar a la organización política a la que perteneció durante tres décadas y gracia a la cual hoy es millonaria. Alito, quien cuenta con el apoyo de la mayoría de los líderes priistas, intentará, dice, reconstruir a un partido que fue la síntesis del Estado posrevolucionario y de la idiosincrasia y la cultura nacionales, y cuya antítesis neoliberal –que desde los ochenta acabó con su programa social y con la garantía de la paz pública- inició su decadencia y hoy día corre el riesgo no sólo de convertirse en un simple ‘satélite’ –cual es el PRD, nacido del ala populista expulsada del PRI por el salinismo-, sino incluso de desaparecer ante el cada vez más bajo número de votos en las urnas. Y ante la visible y progresiva descomposición del Morena –el partido presidencial a donde se han refugiado muchos tránsfugas del priismo-, debida a la inoperancia de muchos mandatos populares que se erigieron como alternativos a la sombra de un líder absoluto y cuya gestión presidencial está frustrando muchas expectativas populares-, el PRI no será más la alternativa del retorno y la reconstrucción cuya oportunidad echó a la basura el candidato ganador de las presidenciales de 2012, Enrique Peña Nieto, hoy crucificado por quienes antes fueron sus serviles adoradores.

Javier Ramírez

El Partido Revolucionario Institucional perdió en los seis años de la gestión presidencial de Peña Nieto todo el poder político y económico que llegó a tener, devastado por la corrupción irremediable con la que ejerció los mandatos que robó en las urnas tras recuperar la Presidencia del país en 2012.

Luego de la derrota del 1 de julio pasado, el PRI quedó en calidad de partido ‘zombi’, por lo que la elección de su próximo dirigente nacional significaba una oportunidad para demostrar que aún estaba unido y listo para ser una oposición respetable. Sin embargo, el proceso provocó un mayor daño a su credibilidad, pues ante lo que a todas luces era una imposición del candidato Alejandro ‘Alito’ Moreno Cárdenas, terminaron renunciando varias figuras que durante décadas fueron representativas, como José Narro y Rogelio Montemayor.

Al final, las denuncias acerca de la imposición del gobernador de Campeche se hicieron realidad.

Renuncias

En un intento por demostrar que aún existe democracia en su partido, la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, anunció que para elegir a su sucesor se pediría la ayuda del Instituto Nacional Electoral (INE) para organizar y contabilizar el voto directo de los priistas utilizando el padrón que el organismo tiene validado. Para poder cubrir los gastos del proceso, el partido adquirió una deuda de 250 millones de pesos.

Primero se apuntaron el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, y la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega. Ambos habían estado persiguiendo desde hace mucho la dirigencia del PRI, e inclusive Ortega Pacheco había fungido como secretaria general, cargo que aprovechó para reclamar las acciones que tomaba el entonces verdadero líder del partido, Enrique Peña Nieto, como fue el nombramiento del no priista José Antonio Meade Kuribreña como candidato del tricolor a la presidencia.

Después, el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México), José Narro Robles, anunció públicamente que se retiraba de la docencia en esa institución para poder participar en la próxima elección interna del PRI. Sin embargo, la postulación del gobernador de Campeche para el cargo lo hizo recular y terminó por renunciar al partido.

El exgobernador de Coahuila, Rogelio Montemayor, quien también aspiraba a participar en el proceso interno, también anunció su renuncia.

La popularidad del mandatario con licencia de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, ‘Alito’, admirador declarado de Enrique Peña Nieto, subió rápidamente en cuestión de semanas, por lo que Ulises Ruiz denunció que éste hacía uso de recursos públicos de Campeche para hacer campaña y lo acusó de ser uno de los gobernadores de “corte peñista”.

Debate, un circo

El 25 de junio pasado, la Comisión Nacional de Proceso Internos del PRI entregó la constancia de candidatos a presidente y secretario general, a tres fórmulas: la de Ivonne Ortega y José Alfaro, la de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano, y la de Lorena Piñón y Daniel Santos. La fórmula del exgobernador Ulises Ruiz y Coral Valencia quedó fuera por no cumplir con los requisitos mínimos, al igual que las de Benjamín Rusek y Linda Obregón, y Juan Santana y Ramiro Díaz.

El 8 de agosto se llevó a cabo el segundo y último debate entre los tres aspirantes en la sede nacional del PRI, en la Ciudad de México.

En el acto, las acusaciones opacaron las propuestas. Ortega Pacheco acusó a Moreno Ortega de solicitar un crédito por dos mil 360 millones de pesos cuando era gobernador de Campeche y no rendir cuentas respecto al destino de esos recursos. Asimismo, aseguró que durante su administración 35 mil familias campechanas cayeron en la pobreza al perderse más de 40 mil empleos.

Además, afirmó que el mandatario posee una ‘casa blanca’ valorada en 46 millones de pesos.

En respuesta, ‘Alito’ le aseguró que no tiene nada que esconder y que lo de la casa “es un tema documentado y aclarado, transparentado y legalmente acreditado. No tengo nada qué esconder y sí mucho qué proponer. Sé una buena priista Ivonne y no dividas”.

El campechano también atacó al indicar que Ivonne, un año después de terminar su gestión, en el 2008, se adjudicó mil 708 hectáreas de tierra en Yucatán.

Por su parte, la tercera contendiente, Lorena Piñón, pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, también acusó a Ivonne Ortega de tener una alianza con Ulises Ruiz pese a que éste último cometió delitos durante su gobierno, como la tortura, el enriquecimiento ilícito y la corrupción.

Resultado previsto

El 11 de agosto finamente se llevó a cabo la elección. De acuerdo con el cómputo nacional, la fórmula de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano ganó la elección interna con un millón 603 mil 725 votos, mientras que la de Ivonne Ortega quedó en segundo lugar con 177 mil 298 votos. Lorena Piñón solamente registró 49 mil 251 sufragios.

El padrón de militantes era de seis millones 764 mil 615, pero sólo un millón 885 mil 269 acudieron a votar.

Mucho antes de que se dieran a conocer los resultados, Moreno cantó victoria e invitó a participar en su proyecto a sus contrincantes, Ortega y Piñón. También aseguró que el PRI será una oposición que critique mucho pero, sobre todo, proponga ante un Gobierno que “no tiene brújula”.

Sin embargo, Ivonne Ortega no cesó en sus ataques y acusó que la elección fue inequitativa y registró graves irregularidades que no sólo empañaron el proceso, sino que “ponen en entredicho los resultados preliminares y el prestigio” del partido.

En un video que subió a las redes sociales, la exgobernadora aseguró que en varios Estados se permitió que gente no afiliada al PRI votara, además de que hubo ‘embarazo’ de urnas antes y durante la jornada electoral.

“La cúpula del partido recurrió a las prácticas más deshonestas, ése no es el PRI que queremos, es el PRI que miles de militantes queremos cambiar y que la sociedad rechazó en 2018, con un proceso lleno de vicios y trampas”, aseveró quien ha sido protagonista y beneficiaria de ellos.

Por su parte, Ulises Ruiz –especialista en fraudes electorales y ampliamente conocido por sus altos niveles de inmoralidad política, una variable de la inmoralidad personal- secundó a la exmandataria y acusó que el fraude fue tan escandaloso como la ‘Estafa maestra’, advirtiendo que no reconoce el triunfo de Alito por ser producto de un robo cínico y descarado.

“Ni el priismo ni la sociedad en su conjunto esperaban el bochornoso espectáculo que hemos dado en este desaseado proceso”, dijo sin pudor alguno, al asegurar que la mayoría de quienes votaron por el Alito lo hicieron por dádivas surgidas de los recursos públicos o del dinero de funcionarios de los Gobiernos priistas amenazados con dejarlos fuera de la nómina si no aportaban.

El nuevo dirigente nacional del PRI tomaría posesión este domingo 18 de agosto y se mantendría en el cargo hasta el año 2023, por lo que le tocarían las elecciones intermedias de 2021, que serán claves para definir el mapa político del país.

De lograr mantener vivo al Revolucionario Institucional en los siguientes años, Moreno Cárdenas tendrá abierta la posibilidad de buscar la candidatura a la Presidencia de la República en 2024, aprovechando que, por el momento, no hay figura alguna que destaque en el moribundo partido y que tampoco tendría oposición, pues Ivonne Ortega finalmente terminó por anunciar su renuncia al PRI “de las viejas mañas”, el cual, previó, pronto caerá en la extinción (gracias a personajes como ella, diría el lógico).

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