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Por cercanía de la nueva titular de los Derechos Humanos con López Obrador, los panistas acusan a los senadores del Morena de hacer fraude en la elección de la misma y exigen reponer el proceso

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Más que cumplir con su misión de proteger las garantías individuales de las personas, en México la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha servido como herramienta de criminales, quienes alegando haber sido víctimas de las corporaciones policiacas y/o fuerzas armadas, terminan quedando en libertad a las pocas horas de haber sido arrestados.  Esta situación se incrementó, sobre todo, con la puesta en marcha del Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, que hace énfasis en los derechos y en la presunción de la inocencia del imputado. Y es que de nada sirve la humanización de la justicia, si no hay policías, agentes ministeriales y jueces confiables, que cumplan de manera correcta con su trabajo, pues basta con que los criminales, sobre todo los implicados en grupos de la delincuencia organizada, contraten los servicios de los mejores abogados que el dinero puede pagar para brincar cualquier acusación haciendo uso de huecos legales. Si bien las mejores firmas de juristas, como la que encabeza el hoy preso Juan Ramón Collado Mocelo, sólo han estado al alcance de poderosos personajes como Enrique Peña Nieto y Carlos Romero Deschamps, cada vez es más fácil para los litigantes conseguir la libertad de sus clientes, sobre todo si éstos no han sido detenidos in fraganti y, más aún, interponen alguna denuncia ante la CNDH por cualquier razón. Al año, cientos de sujetos acusados de narcotráfico, ejecuciones, extorsiones y demás delitos de alto impacto regresan a las calles para seguir con sus actividades criminales, dejando mal parada la enorme labor de las fuerzas armadas y corporaciones. Por esta razón, la elección del próximo presidente de esta comisión era de enorme importancia en esta época de la Cuarta Transformación, pues de la persona que quede a cargo dependerá si la tendencia de victimizar al criminal continuará y si coadyuvará, sin perder su autonomía, con el objetivo de hacer verdadera justicia. Al final, todo indica que se eligió a la persona correcta, aunque no está exenta de polémicas que los adversarios políticos no han dejado pasar para asegurar que existe autoritarismo por parte del Gobierno federal.

Javier Ramírez

A finales de octubre pasado, el Senado de la República presentó la terna de candidatos para encabezar la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), integrada por José de Jesús Orozco, integrante del Consejo Consultivo del organismo; Arturo Peimbert, titular de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), y Rosario Piedra Ibarra, hija de la recientemente galardonada activista Rosario Ibarra de Piedra.

La lista provocó la molestia de los senadores de la oposición, quienes acusaron que no habían sido imparciales a la hora de armar la terna, y sobre todo que existía favoritismo hacia Rosario Piedra, amiga del presidente Andrés Manuel, exsenadora del PT y excandidata a diputada federal por parte del Morena-PES-PT en la elección del año pasado.

El resultado de la elección no sorprendió a nadie, pero sí provocó las denuncias de fraude por parte de los integrantes del Partido Acción Nacional, quienes ahora exigen que se reponga el ejercicio.

Los candidatos

Los tres postulados por el Senado para sustituir a Luis Raúl González Pérez como el próximo ombudsman, para el periodo 2019-2024, tienen una amplia trayectoria como funcionarios y activistas.

El primero de ellos, José de Jesús Orozco, licenciado y doctor en Derecho por la Universidad Autónoma de México, se desempeñó como comisionado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la cual fue presidente durante dos periodos, y actualmente colabora como profesor e integrante de la Junta de Gobierno de la referida universidad. Además, trabajó como consejero de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y como magistrado de la primera integración de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Arturo Peimbert Calvo, licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Benito Juárez, en Oaxaca, es actual titular de la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, y antes fue integrante del Consejo del Sistema Local de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes del estado, así como del Comité Interinstitucional estatal para la Atención y Defensa de los Derechos Humanos de las Personas Migrantes y sus Familias.

María del Rosario Piedra Ibarra, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Nuevo León, ha sido profesora de Educación Especial de la Secretaría de Educación Pública, exsenadora por el PT, excandidata a diputada federal por el Morena y secretaria de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Nacional de ese mismo partido.

Sin embargo, una de sus mayores referencias es que es hija de Rosario Ibarra de Piedra, quien recientemente fue distinguida con la Medalla Belisario Domínguez que otorga el Senado de la República, la cual recibió María del Rosario en su nombre.

La crítica de AMLO

Días antes de que se llevara a cabo la elección del ombudsman, el presidente Andrés Manuel sugirió que el nuevo titular de la CNDH sea una persona que conozca de primera mano el tema y no sólo sea un académico.

Indicó que los anteriores presidentes de la Comisión han estado alejados de las causas de derechos humanos, pues más bien han beneficiado al poder en turno, refiriéndose a las anteriores administraciones federales.

“No quiero verme estricto, pero es más lo que (la CNDH) ha ocultado, lo que ha tapado, que lo que ha hecho para defender los derechos humanos. Han guardado un silencio cómplice durante mucho tiempo”, aseguró el mandatario.

En ese mismo sentido, comentó que durante la llamada guerra contra el narcotráfico desatada por los anteriores presidentes, la CNDH ni se enteró de decenas de casos de violaciones de derechos humanos por parte del Estado contra la población.

De esta manera, López Obrador no ocultó su preferencia porque María del Rosario se convirtiera en la nueva titular. “Yo prefiero más la gente que ha padecido, que ha sufrido en carne propia de violaciones de derechos humanos, entregarles a ellos la encomienda”, aseveró.

Elección y acusaciones

El pasado 7 de noviembre, en una tercera votación, el Senado de la República eligió al nuevo titular de la Comisión. De acuerdo con los resultados, se emitieron 114 votos: María del Rosario obtuvo 76 votos, Arturo Peimbert 24 y José de Jesús sólo 8. Además hubo seis abstenciones.

Sin embargo, los senadores del PAN aseguraron que en realidad votaron 116 legisladores y que fueron robados dos votos, por lo que exigieron reponer el proceso.

Los panistas incluso mostraron un video de la votación y con lista en mano de cada uno de los senadores que emitió su sufragio para demostrar que 116 senadores pasaron a depositar su voto en la urna.

Argumentaron que con 114 senadores presentes se lograron apenas los 76 votos de la mayoría calificada como lo exige la Constitución; sin embargo, como son 116 senadores los que se muestran en el video que estaban presentes, ya no se alcanza la mayoría calificada. Piedra Ibarra hubiera tenido que lograr 78 votos, aseguraron.

En respuesta, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, el morenista Ricardo Monreal, afirmó que es «una gran mentira y manipulación» la versión del PAN.

Advirtiendo que “el león cree que todos son de su condición”, horas después subió a su cuenta de Twitter un video para demostrar que los senadores panistas sólo buscaban manipular la verdad.

“Para nosotros es un trámite concluido. Legalmente está concluido. Se declaró la validez de la elección”, afirmó Monreal en conferencia de prensa, en la que fue cuestionado acerca de las presuntas inconsistencias en el conteo. A esto, indicó que existía la posibilidad de que algún senador haya ingresado en la urna un sobre sin el voto respectivo, pero que se trataba de un asunto que deberá ser aclarado por los secretarios de la Mesa Directiva del Senado.

Voto de confianza

María del Rosario Ibarra, quien rendirá protesta en la próxima sesión del Senado, aseguró que a pesar de haber sido candidata del Morena no se someterá a ningún partido político.

“Si mi candidatura se aprobó es porque el reglamento lo permitía. El hecho de militar en un partido político, ser militante, es un derecho, también es un derecho político, es un derecho humano”, expresó.

Sostuvo que incluso no le temblará la mano ni titubeará si tiene que hacer una recomendación al presidente Andrés Manuel López Obrador o a su Gobierno en caso de registrarse violaciones a derechos humanos.

Señaló que se pondrá en los zapatos de las víctimas y que uno de sus objetivos será que la CNDH deje de ser una instancia de simulación, de comparsa de un régimen o de cualquier otro poder que busca que las cosas sigan igual y que los miles de ciudadanos que han visto vulnerados sus derechos no reciban la justicia.

Negó además que el hecho de que presida la CNDH la pueda confrontar con el Ejército, pues apuntó este comité y los colectivos de familiares desaparecidos nunca buscaron venganza ni la confrontación.

Por su parte, cuestionado sobre el resultado de la elección, el presidente López Obrador comentó que está contento con la decisión, pues María del Rosario es una auténtica defensora de los derechos humanos, por lo que su paso por el organismo permitirá al mismo dejar de ser una pantalla, un ‘alcahuete’ del régimen, y por fin pueda profundizar en las investigaciones para que se haga verdadera justicia.

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