Mara Lezama y la basura tributaria de su Municipio

Mara Lezama y la basura tributaria de su Municipio

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En el Municipio de Benito Juárez –el de la mayor renta turística del país y uno de los más endeudados, deficitarios, de mayor crecimiento de la marginalidad, del rezago de servicios básicos y de sus secuelas de inseguridad, ingobernabilidad, destrucción ambiental y caos urbano- las autoridades presididas por Mara Lezama, del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), no pierden la mínima oportunidad para incrementar los costos de los servicios que mantienen concesionados, lo que sólo eleva la desigualdad social, el precarismo, la inconformidad y la certeza colectiva de que la autoridad está ahí para multiplicar las crisis y los males públicos, y no para atenderlos y resolverlos. Por si fuera poco el atropello multiplicador de las multas viales y de la descarada extorsión policiaca –como mecanismo recaudatorio criminal- que eso significa, ahora se suma la intentona del saqueo implícito en los nuevos e injustificados costos de la recoja de basura, cuya tarifa pretendían aumentar hasta en 400 por ciento con el componente tramposo -y por demás falto de oficio y de sentido común- de echarle la culpa a los diputados de la XVI Legislatura local, quienes previamente y por su cuenta se habían metido en una enorme camisa de once varas tratando de exentar de impuestos a nuevos casinos, una iniciativa que puso a sus autores y a sus cómplices en el turbio aparador nacional entre los mafiosos más estúpidos. Y por si al circo de la impertinencia y la incompetencia le faltaran pistas, la Comuna anunció luego que aplicaría un nuevo cobro por concepto de uso de contenedores ‘inteligentes’ en Cancún, operados por la empresa Eco´ox. La munícipe buscó justificarlo asegurando que el reglamento de Siresol (Solución Integral de Residuos Sólidos) sí contemplaba el uso de tales contenedores inteligentes y aclarando que la renta de los mismos era sólo para los comercios y no para la población en general. Sin embargo, de nueva cuenta fue puesta en evidencia, ahora por su propio cuñado, el regidor Miguel Ángel Zenteno, presidente de la Comisión de Obras y Servicios Público, quien dijo que dichos basureros no estaban estipulados en los acuerdos con la empresa concesionaria. Finalmente, ante las protestas ciudadanas provocadas por dichos despropósitos municipales, Mara Lezama tuvo que dar marcha atrás a ambas propuestas. Pero la peste del descrédito no la abandona. Parece que los alcaldes del partido presidencial y algunos de sus aliados parlamentarios son felices y no se cansan de andar con esos tufos.

Emmanuel Martínez

Los cancunenses iniciaron 2020 con una desagradable noticia: las tarifas de la recoja de basura habían incrementado hasta en 400 por ciento, pasando de 200 a 600 pesos en algunos casos, hasta aumentos de 600 a 2 mil 500 para negocios de ciertos giros, lo que provocó una inconformidad generalizada de la población, que derivó en varios días de protesta en el Palacio Municipal de Benito Juárez.

La respuesta de las autoridades municipales fue -por decir lo menos- ridícula.

Primero, la alcaldesa Mara Lezama afirmó que el incremento se debió a un error en el tabulador: “Problemas de algoritmo que generaron errores en cobros por dicho servicio”. Poco después, ya con el fango en las orejas, ‘explicó’ que el problema no fue de ellos, sino del Congreso del Estado que autorizó el aumento sin consultar al Cabildo benitojuarense.

Y dijo que la tarifa de la basura mantendría su precio de 1.50 pesos por kilogramo, pidiendo a la comunidad municipal que no realizara ningún pago hasta que se solucionase el problema con la plataforma digital de cobro.

Regando culpas

Al principio pocos dudaron de su versión de que se trató, en efecto, de un ‘gol’ del Poder Legislativo de Quintana Roo, considerando que en esos momentos la XVI Legislatura atravesaba por un escándalo, luego de que el presidente de la Comisión de Hacienda –el verde José de la Peña, aliado del Morena- añadiera, sin consultarle a nadie, un artículo ‘séptimo transitorio’ a la Ley de Ingresos y que exentaba del pago de impuestos a los casinos que se instalasen este año en el Estado con una inversión mayor a los 40 millones de pesos (algo que cualquiera en su sano juicio podía entender que se trataba de una iniciativa parlamentaria pagada por los casineros que serían beneficiados con la misma, y que sólo el legislador comprado no podía entender que se trataba de un proyecto estúpido de reforma que además de todo iba radicalmente en contra de las ideas fiscales al respecto del presidente de la República, a cuyo partido está aliado el suyo).

Además, el Congreso del Estado tardó en emitir una respuesta a las declaraciones de la presidenta municipal de Benito Juárez, a pesar de que el presidente de dicha Comisión, el diputado José de la Peña Ruiz de Chávez, era el principal aliado de la alcaldesa.

Pocos días después, el 14 de enero, volvió a explotar el escándalo en Benito Juárez, luego de que se descubriera que este año aplicaría un nuevo cobro por concepto de uso de contenedores ‘inteligentes’ en Cancún, los cuales serían operados por la empresa Eco´ox.

Y de nueva cuenta los legisladores fueron culpados de meter otro ‘gol’ en el análisis de las leyes de ingresos.

Los regidores del Ayuntamiento benitojuarense, bisoños y pobres de sentido común, se apresuraron a decir a la opinión pública que ellos no tenían conocimiento de este hecho, señalando a la XVI Legislatura de avalar el cobro de una cuota mensual por el servicio de contenedores inteligentes para comercios, a cargo de Eco’ox.

De acuerdo con entrevistas dadas por los regidores, el Congreso estableció tres tarifas: 30 pesos para microgenerador (mínimo de 26 kilogramos), 76.04 pesos para pequeño generador (mínimo 51 kilogramos) y 770.50 pesos para gran generador (304 kilogramos por el uso de estos contenedores).

Los concejales dieron a conocer por medio de las redes sociales el acta de Cabildo aprobada por ellos en noviembre del año pasado, así como el Decreto del Congreso en materia de los servicios de recolección, transportación, tratamiento y destino final de residuos sólidos del Municipio de Benito Juárez, con el afán de evidenciar el ‘albazo’ de los diputados.

Mara Lezama en esta ocasión omitió todo comentario al respecto.

Se cae el teatro

Sin embargo, el miércoles 15 de enero el diputado José de la Peña Ruiz de Chávez por fin salió a explicar este punto (así como el controversial artículo que exentaba a los casinos), desmintiendo a los regidores del Ayuntamiento.

“No sé las razones que llevaron a los concejales a dar estas declaraciones. Están las grabaciones y transmisiones ‘en vivo’ sobre el tema. Este punto fue propuesto por el Ayuntamiento de Benito Juárez y abordado por la Comisión Legislativa que yo presido junto con ellos [los legisladores del Morena]”, dijo el legislador del Partido Verde Ecologista de México.

Respecto al aumento de los cobros de la basura, De la Peña aseguró que los diputados incluso redujeron los aumentos propuestos por el Cabildo de Benito Juárez, en virtud de que como sucedió con el Ayuntamiento de Solidaridad y Othón P. Blanco, la propuesta original de los Municipios incluía aumentos de entre 400 y 700 por ciento en las tarifas.

“En el caso de Cancún bajamos varios aumentos, como el que pretendían imponer por las bodas en el Registro Civil, que incrementaban su precio de 150 pesos a más de mil pesos. Para esos casos mejor decidimos crecer el precio de las bodas de lujo que lastimar la economía de la población más vulnerable”, puntualizó De la Peña.

Y recomendó a los regidores leer mejor las actas del Cabildo que aprueban, para evitar estos problemas.

Por su parte, Mara Lezama por fin reconoció –el jueves 16- que “en el reglamento de Siresol sí se contempla el uso de contenedores inteligentes”. Añadió, sin embargo, que “también debe de tomar en cuenta la ciudadanía que la basura en las calles nos genera un gran problema, llega al final de cuenta a los pozos de absorción, a las interconexiones, a las ‘bocas de tormenta’, y que a su vez nos genera un sinfín de inundaciones y encharcamientos”.

Mara Lezama aclaró que la renta de estos contenedores inteligentes no era para la ciudadanía en general sino sólo se proponía para los comercios.

Sin embargo, y al parecer sin quererlo, el regidor Miguel Ángel Zenteno, quien preside la Comisión de Obras y Servicios Públicos, desmintió a la presidenta municipal al admitir que el uso de dichos basureros no está estipulado en términos adecuados dentro del acuerdo de concesión con la empresa Intelligencia México S.A. de C.V., encargada del servicio de recoja, ya que la ley solo hace referencia a la clasificación de los residuos, pero no a la renta de contenedores.

“En un principio planteábamos una tarifa de 30 pesos mensuales por la renta de contenedores, los cuales medirían el peso exacto de la basura que generaba el contribuyente, pero por la confusión que ha surgido sobre este tema consideramos que mejor será seguir esperando”, dijo el concejal.

En otras palabras, le habían autorizado a la empresa Intelligencia México que además de cobrar por el servicio de la recoja de basura también cobrase la renta de contenedores que funcionaran como básculas para conocer la cantidad exacta que los usuarios pagarían.

Pero Cancún se reveló. Y Mara Lezama demostró que no está lista para hacerle frente a una ciudadanía que le reclama.

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