Acabar con las mafias de las casas de empeño, cómplices en gran...

Acabar con las mafias de las casas de empeño, cómplices en gran medida de la masificación del robo en la entidad, es algo que nunca se ha querido hacer y ahora los legisladores locales prometen cumplir, ¿lo harán?

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Cada día se cometen más de 500 robos en toda la geografía estatal, muchos con violencia y algunos con espeluznantes saldos rojos. El crecimiento de esa delincuencia común está asociado al ritmo incomparable y descontrolado de la inmigración indigente y del desentendimiento absoluto de las autoridades sobre dicho problema poblacional y de seguridad pública desde hace décadas. Se trata de un crecimiento que bate récords nacionales y mundiales, que degrada a la entidad y arruina la calidad de su mercado turístico. El robo a viviendas, negocios y personas, es el delito que más se comete en la entidad y es una plaga que no sólo no remite sino que se multiplica, promovida por factores como el dicho de la expansiva indigencia, la desidia institucional y la corrupción policial, y también por lo favorable que les resulta a los delincuentes el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio y el Sistema de Justicia para Adolescentes a partir de que es muy arduo ponerlos tras las rejas y muy fácil que reincidan de manera impune, incrementando sus niveles criminales y multiplicando la desconfianza ciudadana en las autoridades y la inseguridad. El robo tiene, por supuesto, una industria colateral asociada y fomentada por la falta de regulaciones constitucionales y la complicidad que esa omisión favorece entre empresarios y diversas autoridades. ¿A dónde van a parar, por ejemplo, la mayor parte de los artículos robados? Claro, cualquiera lo sabe: a las casas de empeño, negocios que han proliferado por toda la entidad al ritmo de la indigencia y de la actividad delictiva, y que en la última década incrementaron por diez veces su número, convirtiéndose en las principales aliadas y patrocinadoras de los delincuentes. El negocio es simple: Gracias a que estas empresas no están obligadas a solicitar identificaciones ni facturas que avalen la legal procedencia de los productos que reciben, el ladrón cambia su botín en alguna de ellas por una tercera parte de su valor, mientras que los dueños de dichos locales lo venden dos veces más caro y sin ofrecer garantía. Hace siete años intentaron regularlas no sólo obligándolas a ser más estrictas en la recepción de prendas, sino también imponiendo un límite a las tasas de interés y reglas claras en los contratos de adhesión entre los usuarios y las empresas, pues era común que aumentaran la tasa de interés a su conveniencia, por lo que al final los pignorantes debían pagar hasta cuatro veces el valor del artículo empeñado y terminaban perdiéndolo. Sin embargo, la presión de sus dueños –muchos de ellos personajes vinculados al crimen organizado y con influencia mediática y política- pudo imponerse a los legisladores. Ahora de nueva cuenta el Congreso del Estado quiere ponerlas en cintura, mediante el establecimiento de controles de revisión más rigurosos y la implantación de un registro en línea de todos los artículos que ingresan, que estaría disponible para la Fiscalía General del Estado. De esta manera, si alguien denunciara el robo de su celular, por ejemplo, las autoridades podrían verificar si éste fue empeñado en alguno de tales negocios, lo que facilitaría su recuperación. Si la Legislatura lo logra, es posible que se termine con la principal industria demandante de artículos robados, y se inhiba este delito, aunque sea un poco, porque la delincuencia organizada, como la del sector prendario, siempre encontrará modos de corromper.

Acabar con las mafias de las casas de empeño, cómplices en gran medida de la masificación del robo en la entidad, es algo que nunca se ha querido hacer y ahora los legisladores locales prometen cumplir, ¿lo harán?

Armando Galera

A diario se cometen más de 500 robos en Quintana Roo. Y al menos el 70 por ciento de los artículos robados, principalmente celulares, pantallas y alhajas, termina en alguna casa de empeño, negocios que los delincuentes utilizan para obtener un ingreso seguro al vender ‘legalmente’ el producto de sus fechorías.

Se han convertido en cómplices y promotoras de la inseguridad en el Estado, y en un negocio redondo para sus dueños, pues adquieren los artículos robados a un precio cuatro veces más barato del real, para venderlos mucho más caro a sus clientes.

En 2011, el diputado local Gustavo García Bradley promovió la Ley para Casas de Empeño y Préstamo en Quintana Roo. Sin embargo, dicha reforma sólo faculta al Estado para autorizar la apertura de tal tipo de negocios, que ya para ese entonces estaban proliferando en el Estado.

De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor (Profeco), en 2006 existían 56 de estas empresas en toda la entidad. Para 2011, la cifra había subido a 240. Hoy, tan sólo un Municipio, Benito Juárez, tiene esa cantidad. Se estima que más de 500 casas de empeño operan en Quintana Roo en la actualidad, de las cuales se presume que el 80 por ciento aceptaartículos robados.

Un negocio redondo que prolifera como la miseria

Estosdías acudió a diferentes casas de empeño de la capital con el objetivo de averiguar sus medidas de seguridad para evitar que ingresen artículos robados. Ante la negativa de sus empleados de ofrecer información, se optó por intentar empeñar un celular con valor de 9 mil pesos.

En las tres casas de empeño en las que se realizó este ejercicio, ninguna pidió la factura del artículo para comprobar su procedencia. En dos de ellas ni siquiera pidieron identificación, mientras que en la tercera el empleado aceptó que no le fuera entregada al alegar que se había perdido.

Sólo se pidió el nombre de este reportero, y al hacer la evaluación de la prenda determinaron entregar entre mil 500 y 2 mil pesos, con una tasa de interés del 15 por ciento semanal.

Así de fácil es deshacerse de un artículo robado en las casas de empeño.

Según información de la Profeco, existen 190 casas de empeño registradas en el Estado. Sin embargo, se estima que su número real supera las 500, pues la mayoría de ellas no se ha dado de alta ante ese organismo.

Significa que desde 2006 aumentaron en casi 10 veces su cantidad.

En 2011, el entonces diputado local priista, Gustavo García Bradley, intentó crear una ley para regular el caos fiscal y delictivo que estaban generando las casas de empeño. Su propuesta era ambiciosa: obligaba a estos negocios a ser más estrictos en la recepción de prendas, forzando a los pignorantes a entregar una identificación, comprobante de domicilio y factura de los artículos.

También imponía un límite a las tasas de interés cobradas por las empresas, así como reglas claras en los contratos de adhesión entre los usuarios y ellas, pues era común que aumentaran la tasa de interés a su conveniencia, por lo que al final el pignorante debía pagar hasta cuatro veces el valor del artículo empeñado y terminaba perdiéndolo.

Sin embargo,las amenazas en su contra y la presión de los dueños de estos negocios lograron imponerse por sobre las intenciones del legislador, y al final el resultado fue una escueta y mansa Ley que Establece las Bases de Apertura y Cierre de las Casas de Empeño o Préstamo en el Estado de Quintana Roo, que dejó de lado todo lo propuesto por Bradley y únicamente faculta al Estado para autorizar la apertura a los empresarios de este ramo.

La influyente mafia prendaria, que a menudo incluye entre sus derivados medios de opinión pública y amplia capacidad de ‘negociación’ con el poder político, salió ganando, como no podía ser de otra manera en uno de los países más emblemáticos de la corrupción en el mundo.

Aliadas de los criminales

Tanto la Procuraduría Federal del Consumidor, como la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Prendarios, reconocen que al menos el 70 por ciento de las prendas dejadas en garantía provienen de la delincuencia.

Así lo dieron a conocer el pasado 18 de noviembre en la Ciudad de México, donde el titular de la Profeco, Rafael Ochoa Morales, reconoció la necesidad de impulsar normas en los Estados que inhiban el empeño de artículos robados y faciliten la recuperación de los mismos por sus legítimos dueños.

“Al día se realizan en el país unas 110 mil operaciones de empeño, de las cuales siete de cada 10 involucran objetos robados. Es una manera fácil para que los delincuentes ‘blanqueen’ su dinero”, señaló Ochoa Morales.

En Quintana Roo se registran al día un promedio de 200 denuncias por robo en cualquiera de sus modalidades, de acuerdo con el “Atlas de Incidencia Delictiva 2016”, realizado por la Universidad de Quintana Roo.

Sin embargo, se sabe que sólo una tercera parte de estos delitos son denunciados, pues la gente opta por no informar a las autoridades si son víctimas de un atraco, en virtud de que la percepción general es que no sirve de nada, puesto que o nunca encuentran a los delincuentes, o si los arrestan son liberados de inmediato.

Quiere decir que son más de 600 robos los que se cometen a diario en la entidad, siendo pantallas, laptops, alhajas y celulares los productos de mayor interés.

 “Pero un delincuente que entra a robar a una casa no se queda con los artículos, primero, porque no necesita ese producto: no roba una pantalla porque le falte una, ni una laptop porque quiera utilizarla; lo hace porque quiere cambiarlo por dinero. Además, no se va a quedar con la evidencia de su delito, querrá deshacerse de eso y pronto”, dice Javier Argáez, del Ministerio Público adscrito a Cancún.

“Vendérselo a otra persona es una opción, pero no la más viable. Primero: es difícil encontrar a alguien que tenga el dinero a la mano para comprarte el artículo robado, y lo que más importa es venderlo de inmediato, pues retrasar la transacción significaría quedar expuesto a ser denunciado ante la Policía y atrapado”, explica.

“¿Cuál es la mejor opción entonces?, ir a una casa de empeño. Existen cientos tan sólo aquí en Cancún, y es muy fácil que acepten el artículo, aunque no entregues ni la factura del bien ni tu credencial de elector, pues los dueños de estos negocios saben de antemano que no va a volver el usuario, y que probablemente es robado, así que su jugada es obtener el doble o hasta triple de lo que se entrega en préstamo al venderlo a otra persona”.

 El agente ministerial explica que, lamentablemente, las víctimas no suelen poseer factura de los bienes que les fueron robados, ni mucho menos tienen inventariados sus números de serie.

“Vienen y te dicen: ‘me robaron una pantalla negra, de marca tal, de tantas pulgadas’. Pero existen cientos de pantallas de ese tipo. Igual sucede con los celulares, lo que dificulta su localización aun en las revisiones que llevamos a cabo junto con la Profeco para encontrar artículos robados en las casas de empeño. Además, son más de 40 denuncias por robo que recibimos al día, por lo que no contamos con el personal para buscar en las 200 casas de empeño de la ciudad. Pero sí se quiere terminar con la delincuencia, se debe acabar con la demanda de los artículos robados en las casas de empeño”, concluye.

Otro intento por regularlos

Ý eso es precisamente lo que quiere hacer el diputado Jesús Zetina, presidente de la Comisión de Justicia de la XV Legislatura. Su intención es lograr lo que Bradley no pudo hace siete años: crear una ley que inhiba la compra-venta de artículos robados en las casas de empeño.

“Estamos trabajando en mecanismos para que los establecimientos prendarios hagan más rigurosos sus controles de revisión, para evitar operaciones con bienes robados, además de que permita la recuperación de los artículos reportados como robados”, precisó el legislador panista.

Vamos a reformar la ley para que este tipo de empresas tengan un registro ‘en línea’ de todos los artículos que ingresan y esté disponible en la Fiscalía General del Estado. De esta manera, si a un ciudadano le robaron un celular, al presentar su denuncia se podrá verificar si su pertenencia fue empeñada en alguno de estos negocios, facilitando su recuperación.

Pero, además, esto permitiría identificar al ladrón, pues al empeñar el artículo debió presentar su credencial de elector”, añadió Zetina.

El panista adelantó que ya está trabajando en ésta y otras reformas encaminadas a atajar a los delincuentes, para garantizarle mayor seguridad a la población.

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