Anaya, otra gran alternativa de la nueva generación; es decir: la gran...

Anaya, otra gran alternativa de la nueva generación; es decir: la gran diferencia del discurso y lo más de lo mismo de la corrupción y sus falsas soluciones

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El precandidato presidencial por la coalición PAN-PRD-MC, denominada Por México al Frente, Ricardo Anaya, empezó su precampaña con el pie izquierdo: se ganó la crítica de diversos personajes políticos debido a que utilizó su cargo como dirigente nacional del PAN para impedir que otros militantes aspiraran a la candidatura y, finalmente, dejar fuera de la candidatura del Frente Ciudadano por México al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. Su modesto arranque de actividades proselitistas en un parque del Municipio de Amealco, Querétaro, provocó no pocas burlas en las redes sociales durante varios días. Sin embargo, el acto mandó un mensaje a sus adversarios: el PAN y sus aliados buscarán el voto teniendo una mayor cercanía con la gente, a diferencia de los multitudinarios mítines y asambleas con las que empezaron Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade Kuribreña, precandidatos de las coaliciones Juntos Haremos Historia, del Morena, el PT y el PES, y Meade Ciudadano por México, del PRI, el PVEM y el Panal, respectivamente. De esta manera, Anaya aprovecharía que, a pesar de las críticas hacia su persona, es actualmente más popular que el exsecretario federal de Hacienda, quien en la última encuesta de El Universal era superado hasta por el Bronco y Margarita Zavala. Al desmarcarse entonces del PRI y de los calderonistas y foxistas que residen en el PAN -quienes brindaron protección a personajes como la ex-dirigente nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, quien hoy goza de la prisión domiciliaria apenas días después de que el Panal refrendara su coalición con el PRI rumbo al 2018-, Ricardo Anaya podría convertirse en un candidato incluso más peligroso para los grupos de poder que el mismo López Obrador.  Sus rivales harían mal en descartarlo tan rápidamente.

Anaya, otra gran alternativa de la nueva generación; es decir: la gran diferencia del discurso y lo más de lo mismo de la corrupción y sus falsas soluciones

Javier Ramírez

La campaña, nada apócrifa ni desmentida,contra el exlíder nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya Cortés, comenzó a finales de agosto pasado, cuando una publicación del periódico El Universal exhibiósu enriquecimiento ilícito –y lavado mediante múltiples prestanombres y negocios familiares-, mismo que no se ha negado con pruebas, sino con meros contraataques verbales del acusado.

De acuerdo con la nota, desde que inició su carrera política en 2003 en su natal Querétaro, la familia de su esposa, Carolina Martínez, encabezada por sus suegros,Donino Ángel Martínez y Maribel Natalia Franco, pasó de tener cuatro empresas a 17, y de poseer seis propiedades, con un valor de 21.9 millones de pesos, a 33 que superan los 300 millones de pesos. Anaya respondió los señalamientos asegurando que se trataba de una infamia orquestada por el Gobierno federal y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego de que la Comisión Permanente del PAN rechazara que el entonces procurador General de Justicia, Raúl Cervantes Andrade, se convirtiera, de facto, en el fiscal General de la Nación. A la evidencia de los hechos Anaya respondió no más que con palabras, pero evadió el tiro.

Y el tiro pudo haberle salido por la culata al Revolucionario Institucional, pues Anaya, en lo que muchos consideraron una cortina de humo, inició negociaciones con sus homólogos de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), Alejandra Barrales y Dante Delgado, respectivamente, para conformar el Frente Ciudadano por México, cuyo fin, dijeron, es “trabajar en conjunto para lograr un Gobierno de coalición, así como el combate a la impunidad, la corrupción y la desigualdad”, es decir: lo que dicen todos los personajes en campaña y termina siendo la purga de todos los tiempos, antes y después de la democracia.

El Frente vio su primera victoria en septiembre, al impedir durante casi una semana que se aprobara el pase automático de Raúl Cervantes en la Cámara de Diputados. El dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, no tardó en criticar la actitud asumida por Anaya, expresando que había tomado como rehén al Congreso con tal de desviar la atención de su inocultable enriquecimiento ilícito. Sin embargo, con el transcurso de los días, el asunto quedó en el olvido, como todo lo que en la opinión pública mexicana tiene que ver con los incontables acontecimientos de corrupción que desangran al país y terminan nadando en la impunidad de todos los tiempos, y Anaya salió ileso, lo que de convertirse en un próximo presidente de la República no tendría que sorprender a nadie que fuera sólo una más de las tantas promesas fallidas en la interminable lista histórica de la política nacional: otro joven mandatario, otro joven truhan, del que siempre se supo que era un ladrón y terminó convenciendo al necio electorado incivil de que votara por él como la gran alternativa generacional.

Sin rival en el Frente

Una vez conformado el Frente Ciudadano por México, Ricardo Anaya adelantó las pláticas con Alejandra Barrales y Dante Delgado para alistar una coalición de cara a las elecciones del 2018. Para entonces, ya había tomado la delantera dentro de su partido, pues aprovechando su calidad de dirigente nacional decidió aparecer en todos los spots del PAN, al más puro estilo de Andrés Manuel López Obrador, y como parte del recurso del método con que se burlan todas las convenciones jurídicas e institucionales inútiles con que se dice pretender civilizar una democracia mexicana que nació torcida, como la idiosincrasia, y cuyo tronco, sin escuela ni cultura de la ley, no habrá de enderezarse nunca.

La tramposa y nada sorprendente estrategia molestó a varios panistas que buscaban la candidatura presidencial y no tenían la ocasión de hacer lo mismo que el ladino dueño del poder panista y de la trampa, como Margarita Zavala de Calderón y el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle. Como es sabido, la primera terminó renunciando al partido para buscar la candidatura de manera independiente. El segundo se mantuvo firme, esperando que se iniciara un proceso para definir al candidato, cosa que nunca ocurrió: A inicios de diciembre, Anaya se impuso al también aspirante por el PRD, Miguel Ángel Mancera, y presentó su registro como precandidato de la coalición Por México al Frente.

Anaya de nuevo fue fuertemente criticado por el expresidente Felipe Calderón y otras vacas sagradas del panismo que aseguraron, desde su propia interesada versión de la moral partidista, que se trató de un ejercicio antidemocrático. Sin embargo,nada de eso le importó a Anaya, quien había logrado sacar avante un proceso que muchos esperaban ocasionara la ruptura del Frente Ciudadano.

“Muy alegre, muy audaz”

El 14 de diciembre, día del arranque de las precampañas, Anaya acudió a un kiosco del Municipio de Amealco, Querétaro, sin la presencia de líderes panistas, porras y pancartas, para ofrecer una conferencia de prensa en la que comentó que hará una campaña “muy alegre, muy audaz”, con mucha claridad para resolver los grandes retos que tiene el país. Y explicó que decidió iniciar actividades en ese lugar tras leer una carta que una artesana indígena le envío para contarle la problemática que tienen en la elaboración de muñecas.

“Quienes quieren seguir con más de lo mismo ya tienen candidato, es el candidato del PRI, el candidato de la continuidad, quien está llamado a administrar esta tragedia.Quienes quieran más de lo mismo ya tienen al candidato del PRI, José Antonio Meade. En el 2018 habrá dos alternativas de cambio, que coinciden en el diagnóstico, pero no en el método. López Obrador tiene razón al señalar los problemas, (pero) se equivoca cuando propone la solución. Las soluciones que él plantea nos podrían llevar peor de donde estamos. Sus planteamientos suelen tener dos características: suelen ser ideas muy antiguas o ideas que en el pasado han fracasado”, aseveró.

Tras descartar que vaya a dar amnistía a los criminales, pues sería darle más poder a los narcotraficantes, aseguró que la coalición Por México al Frente propone “un cambio inteligente”, en el que se incluyan intelectuales, organizaciones y otros actores –como si no se hubieran ensayado ya todas esas soluciones fallidas donde éstos y aquéllos hablan y hablan del reforzamiento de la civilidad y las instituciones, y los militares tienen que andar en las calles combatiendo la violencia con más balas-, “lo que no sólo nos va a permitir ganar las elecciones presidenciales, sino lograr la mayoría en el Congreso que nos posibilite ser el primer Gobierno de coalición en la historia de nuestro país.

Desde entonces, Anaya ha hecho mucho énfasis en que Meade Kuribreña y el PRI representan la corrupción de la que ya están hartos los mexicanos (¿no dijeron lo mismo Fox, Calderón y Peña Nieto, de sus contrincantes?), mientras que con López Obrador afirma tener coincidencias en cuanto a los problemas, pero no en la manera de resolverlos.

Esta situación no ha sido ignorada por el candidato del PRI-PVEM-Panal, quien, consciente de su inexperiencia política y de que aún no es del todo conocido por la gente –puesto que nunca se ha dedicado al activismo electorero ni domina la retórica política ni los instrumentos redentores de la demagogia nacional-, y de que los dichos de Anaya pueden afectar su campaña, decidió responder a las acusaciones de éste tildándolo de “desubicado” al proponer lo que el panista llama un “ingreso básico universal” para todos los mexicanos.

Sin embargo, sólo sirvió para que Anaya reforzara su ataque: “Él dice que estamos desubicados. Yo creo que el que está desubicado es él, que no se ha dado cuenta de que la inmensa mayoría de los mexicanos repudian al PRI, que están hartos de la corrupción, de la ineficacia de este Gobierno. Nosotros vamos a hacer transformaciones profundas”.

¿Anaya se desmarca?

Hasta el momento, Ricardo Anaya ha expuesto la estrategia que seguirá: basándose en las encuestas que lo ubican por encima de Meade, ha enfocado sus baterías no contra el puntero, Andrés Manuel, sino contra el exsecretario de Hacienda y contra todo lo que éste representa, sabedor de que si se enfrenta directamente a Andrés Manuel no saldrá favorecido. Lanzarse contra el PRI le podrá traer más simpatías tanto por el lado de la derecha como de la izquierda, lo que polarizaría las elecciones en dos bandos: el de la continuidad del PRI y el de la alternancia.

Para despuntar, Anaya no sólo está intentando pintar su raya propagandística y palabrera respecto de lo que dice son las prácticas del PRI (porque quiere destintarse de las embijaduras partidistas de la ‘mafia del poder’, con que AMLO asocia a su partido con el Verde, con el PRI y hasta con el PRD), sino también de las pasadas administraciones federales del PAN. En un discurso pronunciado días antes de la Navidad, Ricardo Anaya reconoció que los Gobiernos federales panistas fueron un fracaso, porque Vicente Fox y Vicente Calderón ofrecieron un “pacto de impunidad” a diversos personajes del PRI.

¿Es eficaz ese discurso de identificar el petate del muerto en otro piso y la paja propia en el ojo ajeno? Pues lo ha sido, indudablemente, y el electorado no ha dejado de tragarse nunca tales cuentos de la alternancia en el estilo personal de gobernar, que no es por nada sino por eso que estamos como estamos. Fox fue enfático en la moralización nacional después de todos los años del silvestre autoritarismo revolucionario, Calderón en la pacificación del país, y Peña en el retorno al poder presidencial de los que si sabían gobernar y preservar la estabilidad y la paz social. ¿Y?… Bueno: ahora Anaya, López Obrador y Mead se presentan como los grandes y más democráticos reformadores y moralizadores de la vida pública de México. Y, claro, acaso no ganará el mejor o el menos malo, sino el que tenga más saliva, trague más pinole, y convenza al electorado de que con esos atributos se puede transformar el país para mejorar el destino de los que menos tienen y esas cosas…

Vicente Fox y Vicente Calderón ofrecieron un “pacto de impunidad” a diversos personajes del PRI, dijo el queretano, que en su momento no hizo crítica alguna en ejercicio de la libre crítica que siempre dijeron los panistas se ejercía en el PAN.Pero ahora sí, ya en campaña, hizo esa referencia velada hacia la exlideresa del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo, quien en su tiempo apoyó con su partido, el Panal, a ambos expresidentes, y quien aún ahora mantiene su coto de poder: apenas días después de que el PRI y el Panal anunciaron que irían en coalición a las elecciones del próximo año, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que se desistía de la impugnación que había presentado contra la decisión de un tribunal federal de autorizar la prisión domiciliaria para la exdirigente. Días después, la acusada del desvío de recursos del sindicato de trabajadores de la educación por un monto cercano a los dos mil millones de pesos, ya descansaba en su residencia de millonaria de Polanco, en la Ciudad de México.

El encuentro con Mancera

Mientras tanto, decidido a reforzar la alianza con el PRD, Anaya se reunió con el jefe de Gobierno capitalino para zanjar diferencias y refrendar su apoyo a la coalición. En ese sentido, tras el almuerzo que ambos tuvieron en un restaurante de la Ciudad de México, Anaya recordó que Mancera es fundador y parte fundamental del Frente, por lo que estará incluido en todas las decisiones del proceso, además de que estará vigilando y participando en el diseño del concepto de Gobierno de coalición.

Por su parte, Mancera insistió que entre él y Anaya no hay heridas, “y por lo tanto tampoco cicatrices”. El Frente “se está consolidando, hay una expectativa muy alta. Estoy muy animado de lo que me platica (Anaya), de las experiencias en diferentes territorios”, comentó.

Finalmente, el candidato de Por México al Frente pidió a José Antonio Mede que dé una explicación a la ciudadanía sobre el supuesto desvío de más de 250 millones de pesos para las campañas a gobernadores del PRI, información que el semanario Proceso dio a conocer y que el periodista Ricardo Alemán especula se trata de un escándalo preparado cuidadosamente y con anticipación por el PAN de Ricardo Anaya en contra del PRI y su candidato presidencial.

Así pues, la estrategia del joven panista es insistir en ‘la paja en el ojo ajeno’ y en gritar a los cuatro vientos: ‘al ladrón… al ladrón’, y hacer mientras tanto ‘como que la virgen le habla’ y el es Juan Diego purificado en el Tepeyac.

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