Andrés Manuel recibe un país mal herido por la corrupción y la...

Andrés Manuel recibe un país mal herido por la corrupción y la violencia, pero esperanzado en el posible ‘ahora sí’ de un mandatario que será el más pobre y más popular del siglo pasado y del presente, y que tendrá que ser uno de los mejores para no ser el más mentiroso de todos los que en México han sido

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Luego de años de lucha infatigable y azarosa y de sortear incontables adversidades que a menudo parecían invencibles, desde el sábado 1 de diciembre Andrés Manuel López Obrador finalmente es el jefe del Estado mexicano. Y lo es con la mayor popularidad y legitimidad de mandatario alguno del país, montadas sobre la cabalgadura de una promesa monumental: extirpar la corrupción del poder público que, en los tiempos de la democracia llegada con el milenio, ha proliferado más que en todos los tiempos del autoritarismo posrevolucionario porque se ha repartido de manera equitativa entre todas las organizaciones políticas y entre todos los personajes de todas las instituciones de todos los poderes republicanos, y ha servido para multiplicar y ahondar la pobreza de los más y la riqueza mal habida de los menos, de los sectores oligárquicos que habrán de orquestar como nunca antes una emboscada contra las iniciativas más peligrosas para el estatus quo, o habrán de someterse a las decisiones del poder presidencial en turno para salvar algunos muebles del naufragio. Porque López Obrador llega al supremo poder del Estado sin compromisos con los sectores que más han influido en él y más se han beneficiado de las largas tradiciones de saqueo y corrupción de quienes lo han detentado, en los tiempos del autoritarismo populista o del neoliberalismo privatizador del PRI y el PAN. Y llega, sobre todo, sin un expediente de enriquecimiento ni de malos usos del poder político, porque de otro modo no hubiera llegado nunca con un discurso purificador y un antecedente de todo lo contrario, lo que hubiese significado la mejor arma de sus adversarios. Con Vicente Guerrero y Benito Juárez, es quizá el mandatario mexicano más austero y pobre de la historia, y eso en sí mismo es ya una diferencia en favor de su causa y de las expectativas y esperanzas populares puestas en él. Y el curso de su ya largo batallar en contra de las más rudas fuerzas y grupos de poder para alcanzar la investidura presidencial, ha labrado asimismo la personalidad de un estadista más acabado, más sereno, más político y diplomático, desde sus inicios de líder faccioso y pendenciero que más parecía un activista sedicioso que el líder con estatura de reivindicación nacional que ahora es y el que más ha luchado por llegar a ser. Porque ha conquistado la plaza a pulso. Ha convencido a muchos que lo repudiaban justamente por provocador y veleidoso. Ha predicado con el ejemplo de la modestia personal y la construcción de un proyecto cifrado en la sinceridad y en la capacidad de transformación y de superación propia como condición del cambio propuesto. Y si las cosas le vienen como le han venido, a pesar de que ahora es que empieza la verdadera guerra por la nación y por las mayorías que más la merecen puede ser que a esas mayorías y a esa nación y a él mismo les vaya mejor de ahora en adelante. Suple en el poder a uno de los peores presidentes de la historia del mundo, lo que hace una ventaja, la misma que lo ha llevado a ese relevo presidencial. Pero el país naufraga. Y el país espera que esa suplencia haya llegado a tiempo y que sea el dirigente por el que valga la pena luchar y por el que hayan valido todos los sacrificios y las humillaciones que se han tenido que padecer. No se necesita mucho en términos de complejidades institucionales y presupuestarias. Se necesitan decisiones y compromisos verdaderos. Sólo se necesita no traicionar y trabajar con quienes lo merecen. Sólo se necesita no robar y no dejar que los otros roben. Sólo se necesita hacer y aplicar la buena ley y no ceder ante los rufianes ni los simuladores,y entender las verdaderas razones para ejercer las soluciones necesarias –las estructurales y las coyunturales- contra la violencia sin extraviarse más en politiquerías y en humanitarismos falaces. El nuevo presidente de la República tiene ante sí un reto mucho más grande que el que hubiese tenido de haber ganado las elecciones de 2006 ó 2012, pero también tiene, como nunca antes, el mayor respaldo popular que haya recibido nadie al inicio de su gestión. Porque aun durante el llamado periodo de transición que se dio entre el pasado 2 de julio y el 30 de noviembre, Andrés Manuel se mantuvo activo recorriendo el país para agradecer el voto que lo llevó a la victoria tanto a él como a su partido en todas las entidades y en el Congreso de la Unión; también estuvo presentando, junto con los integrantes de su gabinete, a subsecretarios y titulares de dependencias y fuerzas armadas, y dando a conocer algunas líneas fundamentales de su mandato. Y también sometió a consulta pública algunas de las propuestas fundamentales de su campaña, lo que si bien generó polémica y fricciones con políticos y empresarios opositores, quienes trataron de desacreditarlas y de infundir miedo –como en el caso del ahora inhabilitado proyecto del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México-, y sólo consiguieron que se refrendara la confianza mayoritaria en su liderazgo. Es por ello que este 1 de diciembre Andrés Manuel no sólo rindió protesta como presidente, sino también pudo presentar su primer informe de actividades, algo también inédito en la historia del país y que habla mucho de las ganas que tiene de cumplirle a los mexicanos, hayan o no votado por él, a sabiendas de que, junto con los senadores y diputados del Morena en el Congreso, tiene una oportunidad única para cambiar los paradigmas de la política en un país donde por décadas se ha impuesto la voluntad de los más poderosos empresarios y criminales a costa del bienestar de la población.

Javier Ramírez

La tercera sí fue la vencida para Andrés Manuel López Obrador, quien luego de dos derrotas electorales en 2006 y 2012 –en las que hubo evidentes fraudes y desvío de recursos para favorecer a otros candidatos- se alzó con la victoria el pasado 1 de julio. Y es que al contrario de las contiendas pasadas, en esta ocasión Andrés Manuel se mantuvo como puntero mucho antes de que arrancara el proceso electoral (el rival más fuerte que tenía enfrente en aquel entonces era Margarita Zavala, a quien Ricardo Anaya sacó literalmente del PAN y por lo tanto de la jugada).

Así, teniendo como principales adversarios a José Meade Kuribreña por el PRI y a Ricardo Anaya por el PAN, Andrés Manuel prácticamente tuvo el camino despejado durante todo el proceso. Además, debido a que hizo a un lado el estilo peleonero y facineroso que lo caracterizó en las anteriores elecciones –que no hacía más que generarle enemigos innecesarios-, pudo conseguir la simpatía de empresarios y políticos que en otras circunstancias le habrían dado la espalda.

Todo esto, aunado al mal gobierno de Enrique Peña Nieto y a los conflictos de interés y a la corrupción fomentada por él, generaron las circunstancias ideales para la victoria no sólo de Andrés Manuel sino de todo su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que al alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso le permitirá realizar sus propuestas esenciales al frente del Ejecutivo Federal.

Entre el 2 de julio y el 30 de noviembre, el hoy presidente llevó a cabo diversas actividades, lo que dio lugar a su primer informe de actividades.

Cónclave del Morena

El pasado 11 de julio Andrés Manuel se reunió en la capital del país con los gobernadores, alcaldes, senadores y diputados electos del Morena, entre éstos la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y los gobernadores electos de Veracruz, Cuitláhuac García; Morelos, Cuauhtémoc Blanco; Chiapas, Rutilio Escandón; y Tabasco, Adán Augusto López.

En dicha reunión fue presentada una agenda que se presentaría al Congreso de la Unión para las reformas legislativas del próximo Gobierno federal, que incluyó la creación de la Secretaría de Seguridad Pública, la abolición delfuero, la tipificación de ‘graves’para delitos como corrupción, robo de combustibles y fraude electoral, trasladar el Estado Mayor a la Secretaría de la Defensa Nacional, revocar decretos sobre privatización del agua y revocar leyes de la reforma educativa, quitar las trabas para la consulta popular, aplicar reformas sobre aumento al salario mínimo en la frontera, ajustar la administración al Plan de Austeridad y la revocación de mandato.

Entre estos cambios se estableció también que desaparecerán las delegaciones federalesy sólo habrá 32 enlaces, uno por cada entidad federativa (lo que supondrá restar el poder corruptor de los gobernadores ejercido desde la discrecionalidad en el uso y el abuso de los recursos federales, al tiempo en que el control de las partidas y de las políticas y programas sociales le permitirán al presidente de la República y a su partido un posicionamiento político estratégico en todas las regiones, entidades, municipalidades y pueblos del país, que no por nada militó Andrés Manuel en el PRI y aprendió esas estrategias de hacer política).

El entonces presidente electo aseguró que en el presupuesto del próximo año ya estarán incluidas todas las medidas anunciadas.

De igual manera destacó que se venderá el avión presidencial y toda la flotilla de aeronaves y helicópteros, así como desaparecerán los bonos, partidas para protocolos o vestimenta de familiares y colaboradores.

Otras propuestas, como la de quitar la pensión a los expresidentes y reducir el salario de altos funcionarios, fueron aprobadas recientemente.

Sobre el traslado de algunas Secretarías de Estado al interior del país, López Obrador precisó que se deben crear las condiciones para eso, y se está estudiando cuáles dependencias tienen menos trabajadores de base, para que su reubicación represente una menor inversión.

Foros de pacificación

A finales de julio, anunció que del 7 de agosto al 24 de octubre se llevarían a cabo en varias ciudades de la República los Foros de Escucha para Trazar la Ruta de la Pacificación del País y la Reconciliación Nacional, con el objeto de tener un espacio para dialogar e identificar propuestas de los diversos sectores de la población que permitan crear políticas públicas para devolver la paz.

Sin embargo, algunos de los núcleos de estos foros, como la creación de una ley de amnistía que daría el perdón a ciertas personas involucradas con la delincuencia, como campesinos y menores de edad que hayan trabajado como ‘halcones’, y la despenalización de algunas drogas, comenzaron a generar polémica en distintos sectores.

Debido a que comenzaban a generarse discusiones entre los panelistas y las presuntas víctimas en algunas ciudades, los foros fueron finalmente cancelados a principios de octubre. Alfonso Durazo, hoy secretario de Seguridad Pública, informó que era necesario ordenar las propuestas que se habían recabado para poder diseñar políticas al respecto, aunque aseguró que los colaboradores del presidente seguirían reuniendoideas.

Las consultas

Para definir si se continuaba o no la construcción del llamado Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México que el Gobierno de Enrique Peña llevaba a cabo en Texcoco, o si se construían dos pistas en la base militar de Santa Lucía para poder conservar el actual aeropuerto y habilitar el de Toluca como apoyo, Andrés Manuel anunció que del 25 al 28 de octubre pasado se llevaría a cabo una consulta pública en 538 Municipios del país, en donde se instalarían 1,073 urnas para emitir los votos que serían contabilizados por la Fundación Arturo Rosenblueth.

Jesús Ramírez Cuevas, próximo coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de México, indicó entonces que la pregunta sería: “Dada la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ¿cuál opción piensa usted que sea mejor para el país?”, y que las opciones serían: a) Reacondicionar el actual aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía, y b) Continuar con la construcción del aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Horas después de cerradas las urnas, Enrique Calderón, presidente de la referida fundación, informó que 310 mil 463 personas (el 29%) votaron por continuar el aeropuerto de Texcoco, y 747 mil (69%) votaron a favor de Santa Lucía, de acuerdo con los registros de 98.18% de las casillas instaladas; 2 mil 722 votos fueron anulados.

Andrés Manuel informó que se respetaría la decisión de la gente –que era la ratificación política de su decisión previa- y expresó su postura en contra de la construcción del nuevo aeropuerto, pues se trataba en realidad de un gran negocio inmobiliario por los terrenos ubicados en sus alrededores. Al final, pese a que muchos auguraban una caída en la Bolsa de Valores si se daba un resultado en contra del faraónico proyecto de Peña Nieto, apenas y se registró un pequeño descenso en la paridad del peso con el dólar.

Además, luego de escuchar las críticas de los opositores, quienes aseguraban que con dicha consulta sólo se estaría ‘lavando las manos’ por un proyecto por el que no estaba apostando, López Obrador puso también a consulta el futuro del ‘tren maya’, la refinería Dos Bocas, el tren del Istmo y 10 programas sociales, entre éstos el aumento al doble de la pensión a adultos mayores y becas para jóvenes de bajos recursos, estudiantes y personas con discapacidad.

Ésta se realizó en menos tiempo que el anterior, los días 24 y 25 de noviembre pasados, en el mismo número de Municipios.

Al día siguiente, el equipo de transición dio a conocer los resultados, que también fueron contabilizados por la Fundación Rosenblueth: Sobre la construcción del tren maya, el 89.9% votó por el sí, 6.6% votó por el no y 3.6% anuló su voto; sobre el tren del Istmo de Tehuantepec, 90.9% dijo que sí; 5.8% que no, y 3.9% de los votos fueron anulados. En el caso de la construcción de una refinería en Dos Bocas, Tabasco, 91.6% contestó positivamente, 4.6 rechazó el proyecto y 3.8 de votos fueron anulados. Sobre el programa para sembrar un millón de árboles frutales y maderables, 94.7 dio su aval, 1.7 lo rechazó y 3.6 de votos fueron anulados. Sobre otorgar más pensiones a adultos mayores, 93.3 votó a favor, 3.2 en contra y 3.5% de los votos fueron anulados. En el tema de dar becas y empleo a 2.6 millones de jóvenes, 91.1 se pronunció a favor, 5.2 por el no, y 3.7% de los votos fueron anulados. Respecto a las becas para estudiantes de preparatoria,  90.1% ofreció su respaldo, 6.0 se manifestó en contra y 3.7% anularon sus votos. En cuanto a otorgar apoyos a personas con discapacidad, 92.9% se manifestó en favor, 3.4% en contra y en 3.7%  anularon los votos. En el caso de ofrecer atención medica y medicamentos gratuitos, 95.1% dijo que si, 1.6% no, y 3.3% anularon los votos. Finalmente, sobre el internet gratuito en todo el país, el 91.6% se pronunció por el sí,  4.4% por el no, y 3.9% anularon el voto.

El presidente adelantó que habrá próximas consultas, pero ya con el marco legal adecuado, para que la gente decida en otras propuestas igual de importantes, como puede ser si se enjuicia o no a los expresidentes o se conforma la Guardia Nacional. Pero mientras la gente celebra que por fin un Gobierno federal los tome en cuenta en las decisiones sobre el uso de los recursos públicos, otros de plano arreciaron el golpeteo, como fue el caso del expresidente Vicente Fox, quien dejó en el olvido el apoyo que a principios de julio mostró hacia Andrés Manuel y aseveró que se trataban de consultas ‘piteras’ que provocarían la pérdida de confianza de inversionistas y el autoritarismo en los medios.

Pero lejos de que declaraciones como esa lo provoquen, Andrés Manuel se mantiene sereno, ha hecho las paces con los dueños de los principales medios de comunicación-incluso aceptando la asesoría del dueño de uno de ellos, Ricardo Salinas Pliego, quien forma parte del recién conformado consejo asesor integrado por empresarios.

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