Ave de tempestades

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Por José Hugo Trejo

Un ave de tempestades es Gregorio Sánchez Martínez. El ex agente del Instituto Nacional de Migración (INM) en la frontera mexicana del estado de Chiapas con Guatemala; el ex cantante grupero que se hizo llamar “Greg” Sánchez; el “pastor” protestante que se convirtió a político, después de irrumpir en Quintana Roo como un “exitoso empresario”; el ex candidato a senador de la primera coalición que armó Andrés Manuel López Obrador en su fallida campaña de 2006 para ocupar la Presidencia de la República; el candidato triunfador en la contienda por la presidencia municipal de Benito Juárez en 2008, con la que pretendió catapultarse a la gubernatura estatal quintanarroense, respaldado, como luego se supo, por sus socios chiapanecos  Pablo Salazar Mendiguchía y Mariano Herrán Salvati, quienes se encuentran actualmente presos acusados de la comisión de diversos delitos, entre los que destacan el de peculado y asociación delictuosa.

“Greg” Sánchez Martínez es también el presidente municipal de Benito Juárez que se vio implicado en el asesinato de un importante general del Ejército Mexicano en 2009; el indiciado candidato a Gobernador del Estado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que tuvo que interrumpir su campaña para afrontar un proceso penal que le fincó la Procuraduría General de la República (PGR), por delitos relacionados con la delincuencia organizada y el lavado de dinero; el ex interno de un penal federal del estado de Nayarit que salió libre porque el juez de su causa no encontró elementos suficientes para condenarlo; el indiciado que las autoridades federales responsables de combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada no cejan en su empeño por volver a meterlo tras las rejas.

Es también el gran deudor que no escatimó recursos propios ni ajenos, como los que le facilitó el empresario Steve Santander para su campaña por la presidencia municipal de Benito Juárez en 2008 – por los que le pesa una demanda judicial– o los que tomó de las arcas de este ayuntamiento, a las que hizo colapsar durante su gestión, para financiar una campaña a la gubernatura de Quintana Roo en 2010, que no alcanzó ni siquiera a arrancarla formalmente por la intervención del gobierno federal que lo indició, aprehendió y puso en prisión por una infinidad de delitos que no le han logrado probar hasta ahora, pero por los que tiene abiertos procesos en los tres niveles de gobierno: en la administración municipal benitojuarense de extracción perredista; en la Procuraduría General de Justicia del gobierno estatal priista; y, en la Subprocuraduría para la Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) del gobierno federal panista.

Son muchos sus acusadores y son muchos sus presuntos delitos. Como son también muchos los millones que conforman su inexplicable riqueza; que de ser el principal origen de su influencia política en la dirigencia nacional perredista y de su ascendencia entre los grupos que operan para su causa en Quintana Roo, lo mismo desde el PRD que desde las franquicias partidistas estatales de Movimiento Ciudadano(MC), antes Convergencia, y del Partido del Trabajo, es también la que genera la mayor sospecha pública y de las autoridades federales que quieren ver a Greg Sánchez en prisión.

Sin embargo, Greg Sánchez sigue libre y ahora es de nueva cuenta candidato a senador por la primera fórmula del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que conformó el PRD con el PT y MC. Los que se oponen a él desde el perredismo, son los mismos que lo rechazaron desde la primera vez que fue candidato de segunda fórmula para el Senado de la República en 2006, a propuesta de Convergencia, ya que la candidatura de la primera fórmula se la vendieron los dirigentes nacionales perredistas a los hermanos García Zalvidea, por eso José Luis, el hermano de “El Chacho” Juan Ignacio y de Fernando el hotelero, es hasta ahora uno de los representantes de Quintana Roo en la Cámara de Senadores.

Su fortuna, no la material que le es complicado justificar, sino la de la suerte, Greg Sánchez la achaca a las “fuerzas del universo” que confluyen en su favor. Pero en realidad son las complicidades compradas con su dinero y las que logró tejer como alcalde para bordarse un manto de impunidad, además de la ineficacia e incapacidad profesional de las autoridades lo acusan formalmente, las que le han permitido no sólo mantenerse en libertad, sino presentarse como una opción política competitiva en la elección federal que viene.

Hasta ahora los perredistas que lo vienen descalificando desde 2006  y que han intentado desbarrancar de sus candidaturas (la de senador de 2006, la de presidente municipal de Benito Juárez en 2008 y la de gobernador en 2010) no han tenido éxito en ninguna ocasión y Greg Sánchez se salió con la suya en todas y fue candidato.

Con su nueva candidatura a senador, el pastor grupero ya se las hizo otra vez. Y si no logran tumbarlo, con tanto esfuerzo y estridencia que han mostrado para descalificarlo, deberán hacer una muy aguda reflexión sobre lo que son y lo que representan realmente en la política y en la opinión pública quintanarroense.

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