Borge Angulo: sembró vientos…

Borge Angulo: sembró vientos…

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Hay un dicho que dice que “quien siembra vientos cosecha tempestades”. Y esto fue lo que ocurrió con Roberto Borge Angulo desde que llegó a la gubernatura del Estado de Quintana Roo en abril de 2011. Pretendió ser el sol de la política quintanarroense y terminó quemado en la pira de la opinión pública estatal y nacional antes de ser detenido y encarcelado en Panamá con miras a ser extraditado a México por los delitos de lavado de dinero y daños al patrimonio estatal.

Pero más allá de los desvíos de recursos públicos, desfalcos al presupuesto y de la quiebra financiera del gobierno estatal que se le atribuyen, Borge Angulo se ganó la animadversión de decenas de miles de quintanarroenses por las formas en que ejerció el poder como gobernante, en las que la soberbia y la altanería fueron actitudes permanentes.

Al igual que el exgobernador Mario Villanueva Madrid, quien corrió la misma suerte que él al término de su gestión, aunque por otras causas, Borge Angulo siempre se ufanó de su poder como gobernador, usándolo sólo para amedrentar a ciudadanos indefensos y modestos periodistas incómodos, pero no para quien le representara el mínimo riesgo, salvo el caso del hoy gobernador Carlos Joaquín González.

De principio a fin de su gestión Borge Angulo fue un mal político, aunque él se empecinó en demostrar de manera por demás equivocada que era el gobernador más político de Quintana Roo.

Sin embargo fue uno de los gobernadores más manipulados por quienes conocen sus debilidades por las mujeres, por las fiestas y los viajes; pero sobre todo por quienes sabían de sus complejos y sus miedos.

Eso sí, en su comportamiento fue el gobernador más transparente que hemos tenido en Quintana Roo, pues nunca se guardó sus fobias ni sus filias:

Desde el arranque de su gestión todo mundo sabía que su enemigo político número uno es el actual Gobernador, Carlos Joaquín González, contra quien hizo todo lo posible para evitar que fuera el candidato del PRI a sucederlo hasta que lo orilló a salirse del tricolor para encabezar la coalición partidista PAN-PRD con la que le ganó la elección por la gubernatura.

Al igual que desde un principio le dio cause a la carrera política de José Luis Toledo Medina, “Chanito”, para que fuera su sucesor, cosa que ni siquiera logró pues sus propios aliados estaban en contra de su propuesta y lo derrotaron en la designación de la candidatura que recayó en Mauricio Góngora Escalante.

Al asumir la investidura de Gobernador del Estado, estaba consciente de la falta de méritos partidistas para asumirla, pero decía que las circunstancias le fueron favorables para serlo y que a todos los demás políticos del PRI que dejó en el camino se les había pagado lo suficiente para aceptarlo.

En parte por eso su conducta despreciativa hacia los integrantes de la clase política de su partido de los que se distanció notoriamente, obligando a muchos a unirse en contra de él aun cuando permanecieron dentro de su gabinete y su gobierno.

Cierto que dio entrada al gobierno e impulsó a muchos jóvenes sin formación ni convicción política, para controlarlos y manejarlos a su antojo mientras estuvo en el poder. De ahí que las lealtades que cultivó fueron escasas, como se observa hoy que está en desgracia.

Muchos de los yerros y las acciones que cometió durante su gestión en la gubernatura, fueron resultado de la manipulación que otros ejercieron en él haciéndolo creer grande como gobernante, cuando ha sido el gobernador más ingenuo que hemos tenido en la entidad. Por eso mismo la situación en que se encuentra Borge Angulo actualmente en una prisión panameña.

Se creyó los buenos gestos del Presidente Enrique Peña Nieto hacia su delfín “Chanito” Toledo y le destaparon a Góngora Escalante como el candidato priista. Se creyó las garantías de impunidad que seguramente le dieron en el Gobierno Federal a instancias del expresidente Carlos Salinas de Gortari y nomás lo hicieron para mantenerlo localizable y confiado para disponer de él cuando lo necesitaran como cordero para el sacrificio.

Sin embargo, su ingenuidad como político no lo exime de los vicios que exhibió como gobernante ni de las responsabilidades en que incurrió en el manejo de los dineros públicos y los bienes estatales; aunque no sea el único culpable de todo lo que se le imputa…

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