Brian Gogan no quiere escenas de ‘Narcos’ de Netflix en el juicio...

Brian Gogan no quiere escenas de ‘Narcos’ de Netflix en el juicio contra el Chapo, el ‘otro presidente’ de México, y del ‘Triángulo amoroso de la muerte’ junto a Kate del Castillo y Sean Penn

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El magistrado Gogan no se anda por las ramas. El juez neoyorquino ha dejado claro en una vista de emergencia celebrada el martes 30 de octubre que no va a permitir que la sala de audiencia del proceso contra Joaquín Guzmán Loera, alias ‘El Chapo’ se convierta en un escenario fílmico. “Esto no puede seguir así, con frenesís, pánicos e histerias”, ha afirmado frustrado ante la lluvia de peticiones que le llueven desde la fiscalía y la defensa. El juicio, por tanto, comenzaría este lunes 5 de noviembre en Brooklyn con la selección del jurado. El equipo de abogados que representa al capo de la droga trató sin éxito que el comienzo del proceso se aplazara hasta comienzos de 2019. El argumento de Jeffrey Lichtman y de Eduardo Balarezo es que no pueden representar “apropiadamente” a su cliente por la masa de pruebas que deben revisar. “Queremos que tenga un juicio justo”, replicaron los letrados, “ni más ni menos”. Para tratar de dar un impacto visual a su argumento, colocaron sobre la mesa los 14,000 folios que la fiscalía considera críticos para su causa. Estaban clasificados en una treintena de carpetas, formando un muro que hacía difícil ver al acusado cuando se sentó. Brian Cogan no se dejó impresionar. “Tengo los mismos”, comentó, al tiempo que señaló que el volumen final es la mitad de la producción que se anticipó. “Estamos haciendo lo humanamente posible para prepararlo”, insisten, “es imposible para la defensa cumplir con sus obligaciones éticas y los estándares constitucionales de la representación efectiva”. Balarezo recordó, además, que su cliente tiene el derecho de ver las evidencias. Cogan zanjó la discusión diciendo que todo sería muy diferente “si hubiera crecido a 50,000 documentos”.

El juicio arrancaría el 5 de noviembre, 21 meses después de ser deportado desde México. La selección del jurado se espera que dure un par de días. La presentación de los argumentos iniciales podría comenzar una semana después, previsiblemente el 13 de noviembre. Guzmán se enfrenta a 11 cargos penales por dirigir el Cártel de Sinaloa, seis delitos menos que en la primera lista de acusaciones. El Chapo podría llegar a ser sentenciado a una condena de cadena perpetua como jefe de una banda criminal. Entre los elementos para apoyar este cargo, la fiscalía quiere presentar evidencias que implican al narcotraficante en el asesinato de 39 individuos. El juez dijo que no lo va a permitir y exigió a la acusación que “priorice”. “Es un juicio de conspiración para traficar drogas que envuelve asesinato”, sentenció Cogan, no al revés. La defensa se había quejado de que la fiscalía quisiera sumar nuevas víctimas de asesinatos que supuestamente fueron ordenados o cometidos por Guzmán. De ese total, 33 víctimas fueron identificadas con nombre y apellidos. Las seis casos restantes se refieren a categorías generales de víctimas, como miembros de los cárteles de Los Zetas. “Seis, diez o doce”, sostuvo el juez, bastarían para “concentrar el golpe”. Para apoyar la causa contra el Chapo, el Departamento de Justicia tiene intención de llamar a testificar a 16 cooperantes cuyos nombres se mantienen en secreto. Al no lograr el aplazamiento, la defensa solicitó tiempo suficiente durante el juicio para preparar el interrogatorio de una manera efectiva. Cogan se mostró favorable a que los abogados puedan conocer con una semana de antelación quién subirá al estrado. Se espera que el juicio dure cuatro meses.

Joaquín Guzmán Loera mata, pero nunca en caliente. Sólo aprieta el gatillo cuando más daño puede causar a sus enemigos. Es un animal de sangre fría y mente compleja que adora, por encima de todo, el poder. Así lo revela un antiguo informe psicológico elaborado por la Procuraduría General de la República y que, tras la espectacular fuga de la cárcel de máxima seguridad de El Altiplano y su recaptura en Sinaloa, se ha convertido en una radiografía única de este legendario narcotraficante. El documento muestra que la energía del Chapo surge de una profunda frustración. Nacido en las montañas de Badiraguato, Sinaloa, en 1957, en un entorno mísero y agrícola, maltratado por su padre, acomplejado por su baja estatura (de ahí el apelativo chapo, chaparro), el líder del Cártel de Sinaloa es un volcán de resentimientos que a diferencia de la mayoría de sus pares, ha encauzado su brutal agresividad con una “alta capacidad de reacción racional”. “Es tenaz y su sentimiento de inferioridad se refleja en una expresión de superioridad intelectual y de ambición desmedida por el poder. Tiene necesidad de liderazgo, controla el entorno y es obsesivo, pero mesurado en sus actos vindicativos”, señala el informe…

Santiago J. Santamaría Gurtubay

Para ‘El Chapo’, matar es parte del negocio. No siente remordimiento. Por el contrario, se ve a sí mismo, según los psicólogos de la fiscalía, como un “líder con buenos sentimientos”. Un padrino solidario y protector de los desvalidos. Características que él ha cultivado ampliamente en Sinaloa, y que le han conferido en su tierra, donde es reverenciado como un señor feudal, la imagen de buen bandido. Pero ese falso espejo se rompe cuando percibe que está en riesgo. “Es seductor, espléndido, genera sentimiento de lealtad y dependencia hacia su persona. Pero no es indulgente con sus detractores, y no vacila en romper alianzas. Cumple compromisos, pero también sus venganzas, empleando cualquier método violento si se siente amenazado”. Su vida, una cartografía del México oscuro, la configura una sucesión de acciones sanguinarias dominadas por el cálculo. El horror desatado en Ciudad Juárez para hacerse con el control de los pasos fronterizos fue un ejemplo. Pero también, la cumbre organizada en Cuernavaca en 2003 con los 25 capos más importantes del país y que acabó con el estallido de violencia que aún convulsiona México. Aquella batalla abierta, entre otros por él mismo, le deparó una posición hegemónica.

En medio de la vorágine, alcanzó un control masivo del mercado internacional de la droga. Su red, con 300 empresas, operaba en 20 países y encabezaba el mercado de la cocaína, la marihuana y las metanfetaminas. Con una fortuna valorada en más de mil millones de dólares, su poder se extendía desde el Pacífico al Atlántico. Discreto y poco dado a la ostentación, mantuvo la regla, inculcada por su maestro Miguel Ángel Félix Gallardo, de no mezclar el negocio de la droga con la extorsión o el secuestro. A simple vista podía parecer un líder moderado, pero detrás se ocultaba una fiera capaz, tras un atentado (doce balazos en el costado de su Chevrolet Cutlass), de enviar 50 hombres con rifles de asalto y placas de policía federal a una popular sala de fiestas de Puerto Vallarta, y descargar allí en menos de ocho minutos mil casquillos para liquidar a los supuestos autores del ataque. Ese es ‘El Chapo’. Implacable y calculador, el informe psicológico, de 2005, muestra que este criminal tiene dos puntos frágiles. El primero es el miedo a perder la libertad. Sus espectaculares fugas carcelarias lo demuestran. Pero a veces la depresión le acompaña incluso en la huida. Eso le ocurrió cuando, al escapar en 2001 de la prisión de Puente Grande, supo que habían detenido a su hermano Arturo Guzmán, ‘El Pollo’, y advirtió que el próximo podía ser él. Empezó a jugar con la idea del suicidio. Ante los suyos juró que iba a darse un tiro. Al final, no lo hizo, pero el dolor le acompañó tres años después cuando su hermano murió en la cárcel. Un preso, al que le dejaron un arma en el baño, le metió ocho balazos en la cabeza. El crimen fue perpetrado en la prisión de El Altiplano, el mismo presidio del que se fugó ‘El Chapo’.

Joaquín, hombre pasional, con diez hijos y cuatro esposas, posee un concepto tumultuoso de la parentela y del amor

Su segundo flanco débil es la familia. Por ella pierde los estribos. Hombre pasional, con diez hijos y cuatro esposas, posee un concepto tumultuoso de la parentela y del amor. En la cárcel de Puente Grande, donde permaneció de 1993 hasta su fuga en un carro de ropa sucia en 2001, vivió un apasionado idilio con la rubia y espigada Zulema Hernández. La presa, con un murciélago en la espalda y un unicornio en la pierna derecha, arrancó a ‘El Chapo’ encendidas cartas de amor. “Zulema te adoro, y pensar que dos personas que no se conocían podían encontrarse en un lugar como este”, llegó a escribir. La pasión con Zulema acabó con la distancia. Y después, como todo lo que toca ‘El Chapo’, con la muerte. La expresidiaria fue hallada el 17 de diciembre de 2008 en el maletero de un coche. La habían asfixiado con una bolsa de plástico. Sus senos, glúteos y estómago llevaban marcada la última letra del alfabeto. El símbolo de los enemigos mortales de ‘El Chapo’: los Zetas. Su último gran amor ha sido Emma Coronel Aispuro, reina local de belleza, hija y sobrina de mafiosos. Se casaron cuando ella cumplió los 18 años, y en 2011 tuvieron dos gemelas en Los Ángeles. Por ellas cometió el error que le llevó a la cárcel en 2014. Cuando tras semanas de persecución iba a escapar a las montañas de Sinaloa, el corazón de su imperio, decidió ir a visitarlas para despedirse. En el apartamento de Mazatlán donde se abrazaron fue capturado sin un disparo. Tras su encuentro con la actriz mexicana Kate del Castillo, la Teresa Mendoza en la telenovela ‘La Reina del Sur’, transmitida inicialmente por la cadena Telemundo en 2011, volvió a caer… Sean Penn actor, escritor, director y político estadounidense, galardonado, entre otros, con dos premios Oscar por su interpretación en las películas ‘Mystic River’ y ‘Milk’, fue testigo del ‘flechazo’ entre Kate y Joaquín. Sean anda, estos días, paranoico pues se siente acusado por su amiga ‘La Reina del Sur’ de haber facilitado a la inteligencia mexicana la detención de su ‘capo’ platónico… ‘El Chapo’, cerebral y estratégico, como recuerdan los psicólogos, ha tenido mucho tiempo para prepararse. Pero su leyenda se ha agigantado, y con ella, su necesidad vital de mando. Aunque esté encerrado, difícilmente será capaz de quedarse en la sombra.

Del triángulo amoroso de la muerte, Sean, Kate y Joaquín, el único que se la jugó fue ‘El Chapo’.Televisa jamás logrará tener un mejor guión

Kate se enamoró “un poquito” de la estrella de Hollywood. ‘El Chapo’ se enamoró de ‘La Reina del Sur’. Y Sean Penn, estaba profundamente enamorado de sí mismo. Amores que duelen, que pueden matar, el cóctel perfecto para una buena telenovela. Sobre este triángulo obsesivo gira la explicación ‘naif’ que Kate del Castillo ofrece en un documental recién estrenado en Netflix sobre cómo llegó a reunirse con uno de los criminales más sanguinarios y buscados del planeta. ¿Cómo decirle que no a la “mayor aventura de su vida”? Ella, que siempre fue una “rebelde”. ¿Cómo resistirse a la tentación del hombro protector y seductor de la estrella de Hollywood que tenía anécdotas con Marlon Brando y lloraba cuando se acordaba de Haití? Y Joaquín Guzmán Lorea, el único que realmente se la estaba jugando, apostó todo para conocerla, sólo a ella, escondido en la montaña, sin importarle el riesgo extremo que corría después humillar públicamente a todo un Gobierno. Televisa jamás lo hubiera hecho mejor. La historia casi todos la conocen, porque aunque ella insiste en que cuenta, por fin, “su verdad”, la ha recitado en numerosas entrevistas y hasta en un extenso artículo publicado por la revista New Yorker. Sean Penn fue el primero en saber cómo sacarle partido al asunto. Unas horas después de la tercera captura, y hasta ahora definitiva, de Joaquín Guzmán Loera, publicó un artículo en Rolling Stone donde se recreaba hasta el límite de los caracteres en aquella electrizante reunión en las montañas de Sinaloa. Kate, que en ese momento dijo sentirse “traicionada”, recupera la estrategia del actor y reivindica por todo lo alto su protagonismo en esa historia. Sin ella, nada de eso hubiera pasado. Por si no había quedado suficientemente claro.

“Cualquiera hubiera hecho lo mismo”, repiten con envidia algunos periodistas estadounidenses en el documental, producido por ella,  incluído Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld, más conocido como ‘Don Francisco’ por su show líder de audiencia entre los hispanos. Esas declaraciones retruenan estos días en las tumbas de las decenas de compañeros mexicanos asesinados por contar la verdad en zonas donde el crimen organizado y la impunidad del Gobierno campan a sus anchas. Sólo en este año, ya van 11 muertos. Además de los más de 20,000 cadáveres que ha sembrado la guerra contra el narcotráfico en las tierras mexicanas. Por poner solo un ejemplo, el asesinato a sangre fría de Javier Valdez en mayo de este año, un reconocido periodista de Sinaloa acribillado a balazos en plena calle y cuya muerte está relacionada con contar la verdad en mitad de una cruel guerra entre los que se disputan la plaza que dejó vacía ‘El Chapo’ Guzmán.

“¿No sería maravilloso que usted empezase a traficar con amor?”, se preguntaba ingenua la del Castillo. Palabras que no cayeron en saco roto

El documental da algunas pinceladas del contexto violento del país y de la faceta más inhumana del “señor Guzmán”. Pero se muestra como una explicación al espectador del miedo que sentía Kate aquellos días, mezclado con altas dosis de adrenalina. Algunos, que ni siquiera llegan a estar tan cerca, sienten ese vértigo cada vez que se levantan de la cama. “Cuando me bajé de la avioneta, me dan un abrazo. Y me dice alguien: ‘Bienvenida, amiga’. Se me hizo la piel chinita, no lo podía creer. Supe que era él simplemente porque me dijo amiga…”. Kate del Castillo relata en este documental de tres capítulos los detalles de aquel encuentro el 2 de octubre de 2015. Y de cómo todo comenzó por un “simple tuit”. Un texto publicado en sus redes sociales donde afirmó públicamente en enero de 2012 que confiaba más en ‘El Chapo’ que en el Gobierno. “¿No sería maravilloso que usted empezase a traficar con amor?”, se preguntaba en un tono extrañamente ingenuo. Y las palabras no cayeron en saco roto.

A partir de ahí se dejó seducir por la idea de lograr lo que nadie antes había conseguido. Cada vez estaba más cerca de uno de los hombres más peligrosos del mundo. Ella, que había huido de su país a Estados Unidos porque no quería ser como las demás, que estaba “harta” de hacer los mismos papeles en la televisión, de que la “sexualizaran” y la cortaran por el mismo patrón que a sus compañeras mexicanas. Una película sobre ‘El Chapo’ Guzmán sería el golpe definitivo en su carrera. Un proyecto que le haría entrar después de tantos años por la puerta grande de los productores de Hollywood, una posibilidad tan remota para el mundo latino.Y Guzmán le cedió sus derechos. Solo a ella. Y Hollywood se le comenzó a acercar entonces como nunca antes lo había sentido. El productor de Oliver Stone, Fernando Sulichín, fue el primero; Sean Penn, llegaría después. Y se lo llevó a conocer a ‘El Chapo’ a un lugar remoto donde se encontraba escondido no sólo del Gobierno mexicano, sino también del estadounidense. Con la alta posibilidad de que ambos supieran aquello y estuvieran monitoreando sus pisadas.

“Kate, pregúntale, por favor, si le puedo hacer una entrevista”.Sean Penn tenía muy claro que aquella cena la iba a exprimir al máximo. La actriz, sorprendida y asustada, según cuenta en el documental, accedió a traducir aquella incómoda pregunta al narcotraficante. “Aquello no estaba previsto. Sean nunca me mencionó eso”, recuerda. El actor tenía pensado regresar ocho días después para poder hacerle preguntas a solas. “Dígale al mechudo este que lo acabo de conocer. Y, en primero, él no va a regresar solo, amiga, y si no vas a estar tú, no va a haber entrevista”.Después de aquello vinieron las famosas fotos de los tres juntos. El triángulo amoroso de la muerte. Un vídeo que accedió a grabarse ‘El Chapo’ respondiendo a las cuestiones que Penn había preparado para publicar en Rolling Stone. Y Kate, fascinada con los dos, se dejó llevar. “Cuando me tocaste el pecho, supe que iba a pasar algo entre los dos”, le susurró el actor a Kate cuando regresaban juntos a Estados Unidos después de aquella emocionante noche. “Y, pues caí amiga, qué te puedo decir. No me arrepiento”, cuenta Kate.A Joaquín Guzmán Loera lo atraparon después de una intensa cacería en enero de 2016 y  desde entonces está esperando su juicio en una cárcel de Brooklyn. A Sean Penn, según sus abogados, no le ha gustado nada esta otra versión de la historia y cree que su vida corre peligro. Aquella noche de octubre de 2015, los tres se sentían inmortales.

Confesó confiar más en ‘El Chapo’ Guzmán que en los políticos que gobiernan su país. Esa frase la acercó como nadie al ‘capo de capos’

A Kate siempre le ha gustado el peligro. “Una vez que cruzas esa línea te sientes poderosa”, contaba la actriz mexicana Kate del Castillo en una entrevista que le hizo su hermana Verónica en 2013. Por ese entonces ya había jugado con fuego. Sus contactos con el narcotraficante más poderoso del mundo habían comenzado a fraguarse desde 2012, cuando confesó confiar más en ‘El Chapo’ Guzmán que en los políticos que gobiernan su país. Esa frase la acercó como nadie al ‘capo de capos’, hasta tal punto de que él se obsesionó por conocerla personalmente en plena fuga. En octubre de 2015 Joaquín Guzmán Loera era el hombre más buscado del Planeta y ella cruzó la frontera para beberse el tequila que los dos se habían prometido.“No duermo mucho desde que te vi. Estoy emocionada con nuestra historia. Es en lo único que pienso…”, le susurró al criminal en un mensaje de texto. La actriz anunciaba que ofrecería su versión real de la historia “muy pronto”.

En la casa de la que se fugó ‘El Chapo’ Guzmán por tercera vez había unos DVD de ‘La Reina del Sur’. La actriz, de 43 años, hizo el papel protagonista de Teresa Mendoza en la adaptación a la televisión del famoso libro de Arturo Pérez Reverte. Kate, que durante 64 episodios había interpretado a una poderosa narcotraficante, quiso superar la ficción. Mientras, ‘El Chapo’, interesado en que ella produjera una película sobre su vida, quiso que su realidad estuviera a la altura de cualquier guión cinematográfico. Y en ese limbo surrealista caminaba una relación propia de una tragedia griega. Kate no iba a ser actriz. Su padre, Eric del Castillo, un reconocido actor de cine y teatro mexicano, no creyó nunca que su hija pequeña siguiera sus pasos. “Era demasiado bajita, muy rebelde”, confiesa su padre en una entrevista. Verónica, la hija responsable, guapa y alta, era la destinada para ese papel, pero acabó siendo conductora de televisión. Kate, que ya se había paseado por algunos estudios de televisión realizando pequeños comerciales desde adolescente, encandiló a un productor y la eligió para ser una de las cuatro “Muchachitas”, una telenovela juvenil mexicana. Ese papel le haría saltar a la fama en 1991. Kate tenía entonces 19 años. Desde joven ha trabajado en una docena de telenovelas latinoamericanas y ha colaborado en algunas series estadounidenses como CSI: Miami, Grimm o Jane The Virgin. Uno de sus últimos papeles en la gran pantalla ha sido el de la esposa del minero chileno Mario Sepúlveda, interpretado por Antonio Banderas, en “Los 33”.

Interceptan en Nueva York diez veces más heroína que hace una década. El escenario del juicio al ‘capo’ de Sinaloa, es el ‘gran hub’ de EE UU

El agente especial James J. Hunt, a cargo de la Agencia Antidroga de Nueva York (la DEA, en sus siglas en inglés), es un veterano en la batalla. Policía neoyorquino desde el 82 y formado en la academia de Quantico, ingresó a la agencia en el 85. A lo largo de su carrera, ha visto pasar el negocio de la droga de manos de la mafia a los cárteles de Colombia y México. Ha asistido a la caída de las familias italianas y de los reyes del narcotráfico. Cuando Joaquín Guzmán Loera,  ‘El Chapo’, fue extraditado, Hunt y sus hombres le esperaban en el aeropuerto. Pero nada de eso bastará, dice, mientras que haya demanda. Desde su despacho en el sur de Manhattan, aborda la epidemia de opiáceos que castiga a Estados Unidos y reconoce que Nueva York es el ‘gran hub’ (centro de conexión) de la heroína del país. Evita pronunciarse, sin embargo, sobre el polémico proyecto de Donald Trump de construir un muro en la frontera mexicana.

Sabemos los nombres de esos narcos que controlan el tráfico de heroína desde México. ¿Pero quiénes llevan el negocio aquí?

“Ha cambiado. Hace 40 años, la mafia traía la heroína de Europa, de Sicilia o de Turquía, y la vendía a traficantes afroamericanos, como Nicky Barnes o Frank Matthews, e hispanos. En Nueva York, sobre todo puertorriqueños. La mafia fue expulsada cuando los colombianos empezaron a producir heroína, sobre los 80 y los 90, porque bajaron el precio hasta alrededor de la mitad. Los colombianos la suministraban y en la calle la vendían pandillas dominicanas. Pero hace unos 15 años, los colombianos sufrieron un buen revés de la justicia y todos aquellos nombres, Ochoa, Escobar, Gacha… Todos están muertos o en la cárcel. Así que los colombianos listos decidieron que, en lugar de lidiar con los estadounidenses, sería mejor vender su mercancía a los mexicanos. Eso ocurrió en Nueva York y sobre todo en el corredor Este. Pero los mexicanos no están en la calle, ellos negocian con los dominicanos”.

¿Ya no interviene la mafia?

“No pueden competir en precio. La mafia cobraba unos 200,000 dólares por kilo y los dominicanos están comprando esos kilos a los mexicanos por 60,000, 50,000 o 70,000 dólares. Antes todas las familias italianas estaban en eso. Los Bonano seguramente eran los principales y tenían una facción siciliana, gente no nacida en EE UU. Tenían las conexiones con Sicilia y Turquía. Pero desde la Pizza Connection [un famoso juicio de 1985 a una empresa mafiosa que distribuía droga] han sido casos esporádicos. Y nada comparado con los mexicanos. Hace unos años encerramos a un tipo de la mafia, Gene Gotti, que es el hermano de John Gotti, y estaba comerciando con cuatro o cinco kilos. Y era uno de los tipos grandes… Los dominicanos están moviendo entregas de 60 kilos”.

“Puedes detener a ‘El Chapo, pero el problema seguirá mientras haya demanda. Hay que luchar contra la adicción”

¿Y cuáles son los grandes nombres en Nueva York?

“No hay una jerarquía como en las mafias, con un jefe, unos capitanes y unos soldados. Los traficantes dominicanos están muy fragmentados y negocian con los narcos mexicanos a nivel individual. Allí sí tienen esa estructura más o menos formal [de cárteles]”.

Eso les hace más débiles, en teoría, pero también más escurridizos.

“Sí, porque no tienen esa estructura. Con la mafia en Nueva York solo tenías que sentarte delante de un club en Bensonhurst o la Avenida Pleasant y veías a todos los miembros de la familia, porque todos debían ir a despachar con el jefe de la familia una vez por semana, eran muy visibles. Ahora es más difícil. Además, muchos no son estadounidenses”.

¿Cómo se han construido esas redes?

“Hace un tiempo arrestamos en el Bronx a tres traficantes dominicanos, les incautamos cuatro millones de dólares en efectivo y tres kilos de heroína. El dinero se iba de vuelta a México, a cambio de la heroína. Es un buen ejemplo de cómo funciona: me das un par de kilos de heroína y yo te envío el dinero de vuelta, la próxima vez te doy cuatro y haces igual, y así vas creando una confianza hasta que montas una estructura que crece exponencialmente. Nunca empiezas de golpe con 50 kilos”.

Nueva York es un punto especialmente caliente.

“Nueva York es el ‘hub’ de la heroína en Estados Unidos. Se intercepta más aquí que en ningún otro sitio, de lejos, una tercera parte del total”.

¿Cuál es la principal vía de entrada? ¿El puerto?

“Ya no llega tanta a través por ahí como antes. Los mexicanos no necesitan transportarla por barco, como los colombianos, la pueden pasar a través de la frontera. Miles de ‘trailers’ la cruzan cada día y ellos los usan. Ocurre lo mismo con el dinero. Una vez sabíamos que uno llevaba carga, pero lo habían escondido en el eje, así que nos llevó como un día y medio encontrarlo. En otra ocasión encontramos cuatro millones de dólares que estaban enviando a México dentro de muebles, unos muebles que se habían fabricado especialmente con compartimentos secretos. También hemos descubierto muchos túneles”.

“Hay gente que prueba la cocaína, o la marihuana, luego madura, encuentra un trabajo…. Pero la heroína toma todo tu cuerpo y tu alma”

¿Cómo es la colaboración con las autoridades mexicanas?

“Muy buena, trabajamos estrechamente. Han recorrido un gran camino, han avanzado mucho en la lucha contra los narcóticos. No tendríamos a ‘El Chapo’ si no fuera por sus fuerzas de seguridad y su Gobierno. Allí nosotros tenemos a gente, pero no somos una fuerza de seguridad”.

También hay un gran flujo de armas ilegales en dirección a México.

“Los tipos malos necesitan armas. En Estados Unidos tenemos muchas, muchas empresas que las fabrican y estos traficantes quieren tantas como puedan conseguir. Depende del estado en el que estés, es fácil comprarlas. Así que es una relación complementaria. Los de Nueva York son tipos que suelen ir a las Carolinas o a Virginia, hacen que vaya gente allí y se las compren”.

¿Cómo ha vivido en la DEA este boom de la heroína?

“En Nueva York estamos interceptando 10 veces más heroína que hace siete u ocho años. Si me hubieran dicho entonces que cogeríamos tanta no me lo hubiera creído. Desde 2009 se ha ido duplicando cada año. El problema es que hay una gran población de adictos, y ese es nuestro reto, porque la heroína no tiene un valor intrínseco, no es como el oro. Si no tienes a quién vendérsela, solo es un montón de polvo. Puedes detener a hombres como ‘El Chapo’, pero mientras haya demanda, tendrás el problema. Hay que conseguir que las nuevas generaciones no prueben la heroína. Hay gente que prueba la cocaína, o la marihuana, luego madura, encuentra un trabajo y no lo vuelve a hacer. Pero la heroína toma todo tu cuerpo y tu alma”

El extenso poder del emporio del Cártel de Sinaloa, una de las empresas más rentables del mundo que no necesita a su líder para funcionar

El Cártel de Sinaloa es una de las empresas más rentables del mundo, que opera en todos los continentes y que no necesita una cabeza visible para funcionar: su líder, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán ha sido apresado tres veces en 15 años y su emporio, lejos de perder control, ha crecido en los últimos años.Opera en 17 Estados mexicanos y domina al menos cinco de ellos: Baja California Norte y Sur, Durango, Sinaloa y Yucatán; controla el mercado estadounidense; envía cargamentos a Canadá, Australia, Europa, África y Asia; tiene capacidad de mover dos toneladas de cocaína y 10,000 toneladas de marihuana por mes; también produce, transporta y distribuye metanfetaminas y heroína a través de una red de producción en México y de distribución en todo el mundo. El resultado: un negocio valorado en 3,000 millones de dólares que sobrevive a la ausencia de sus líderes: uno que permanece prófugo -Ismael ‘Mayo’ Zambada- y ‘El Chapo’.Guzmán fue recapturado luego de que se escapara por segunda vez de un penal de máxima seguridad del país: la primera vez en enero de 2001, cuando huyó del penal de Puente Grande, en el occidental estado de Jalisco; y la segunda en julio de 2015, cuando se fugó de la prisión de El Altiplano, en el Estado de México. Tras la última captura, ocurrida en febrero de 2014, se especuló sobre las afectaciones que tendría la ausencia de Guzmán en su organización delictiva, pero las cifras sólo confirmaron su autonomía.

Descrito como la “organización de trasiego de drogas más grande y poderosa del hemisferio occidental” el Cártel de Sinaloa nació en la década de los 80, la misma época en que nacieron los hijos de Guzmán Loera, quienes asumieron el control simbólico de la organización por órdenes de su padre durante su reclusión en El Altiplano, aunque el mando en realidad está en manos de Ismael Zambada en ausencia de Guzmán.Lejos de perder poder, el de Sinaloa fue uno de los carteles que se fortalecieron en el país en la primera mitad del gobierno del priista Enrique Peña Nieto, según el sitio especializado en datos sobre el narcotráfico ‘NarcoData’. En el último año, la organización aumentó las células delictivas que operan bajo su orden y amplió su presencia en el territorio nacional.Cuando ‘El Chapo’ escapó, el cártel seguía ahí. No se debilitó, no se dividió, aunque el hijo de Guzmán, Iván Archivaldo, irritó a algunos cuando tomó el control de la venta al menudeo en Culiacán (Sinaloa), pero sus funciones son supervisadas por ‘El Mayo’. El control territorial asegura al Cártel de Sinaloa el ingreso mensual de dos toneladas de cocaína y 10 de marihuana en más de 1,000 ciudades de Estados Unidos, según el Departamento de Justicia de ese país. Por su parte, el Departamento del Tesoro calcula que un cuarto de todas las drogas que se consumen en EE UU llegaron gracias a los sinaloenses. Las ganancias de esas ventas se ‘lavan’ a través de una red de más de 280 negocios en 10 países. Todo este poder ha sufrido un nuevo intento de desestabilización por parte del Gobierno de México con la nueva captura del capo y su extradición a los Estados Unidos, todo un ‘detallazo’ e la toma de posesión del nuevo mandatario de la Casa Blanca, Donald Trump, a pesar de las ofensas realizadas en su campaña electoral contra los ciudadanos de nuestro país… ‘RealPriistaPolitik’.

La DEA pactó con el Cártel de Sinaloa durante las administraciones del Partido Acción Nacional, las de Vicente Fox y Felipe Calderón

En los años sesenta y setenta, las familias sinaloenses que se dedicaban al contrabando de drogas optaron por el comercio, en particular de marihuana, relata el sitio de investigación sobre crimen organizado ‘InSightCrime’. Uno de los primeros en traficar grandes cantidades de marihuana fue Pedro Avilés, quien posteriormente invitó al negocio a Joaquín Guzmán Loera, un amigo de su hijo. Avilés fue abatido en 1978 durante un tiroteo con la policía.Las familias incluyeron la cocaína en sus actividades para venderla a los traficantes colombianos y centroamericanos, con lo que desplazaron sus actividades a Guadalajara, capital de Jalisco. Sus líderes incluyeron a Rafael Caro Quintero, uno de los más célebres capos mexicanos, que en 1985 fue perseguido por la DEA por el asesinato de uno de sus agentes encubiertos, Enrique Camarena. La sentencia contra Quintero por este crimen llegó casi 30 años después, y dos después de que le fuera otorgado un amparo que le permitió quedar en libertad. Posteriormente el Gobierno advirtió que el proceso de su liberación había tenido fallas y volvió a emitir una orden de aprehensión, pero para entonces el ‘capo’ ya estaba prófugo.

Según la DEA, el Cártel de Sinaloa es el más activo proveedor de drogas a los Estados Unidos, pero fue la misma DEA quien hizo pactos con ese cártel durante las administraciones del Partido Acción Nacional (las de Vicente Fox y Felipe Calderón) para obtener información de sus carteles rivales, con lo que lograron asegurar cargamentos que iban a EE UU y detenciones, según un reporte del diario El Universal, basado en documentos judiciales de México y EE UU. ‘El Chapo’ Guzmán tiene fama de no atentar contra la sociedad sino sólo contra sus enemigos, a diferencia de otros carteles como Los Zetas, uno de los grupos más sanguinarios del país que no sólo se enfoca en el narcotráfico sino también en delitos que afectan a ciudadanos que no están relacionados con el narco, como secuestro, extorsión y tráfico de migrantes. Medios locales y especialistas han dicho que hay un diferendo al interior del Cártel de Sinaloa, entre el bajo perfil que ha mantenido ‘El Mayo’ Zambada -lo que le ha permitido evadir a la justicia durante cinco décadas- y el andar ostentoso de los hijos de Guzmán, que consideran innecesario ocultarse. No obstante, ‘El Mayo’ sigue jalando las riendas que los hijos Guzmán pretenden aflojar.

Andrés Manuel López Obrador cree que la producción de drogas será inevitable, pero no está dispuesto a que México siga poniendo los muertos

 “Sí, es políticamente incorrecto, pero habría que aceptar que necesitamos a tres o cuatro Chapos con quienes negociar. Tras doce años de guerra frontal en contra de los capos y más de cien mil muertos, el récord de inseguridad que vive México deja en claro que hemos seguido la estrategia equivocada. El crimen organizado ha terminado por ganar esta guerra…”, según el escritor mexicano Jorge Zepeda Patterson. Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo, así lo entendió cuando aseguró que la violencia no puede combatirse con más violencia. La pregunta que aún no responde es exactamente con qué habrá de combatirla. La designación de Alfonso Durazo como ministro de Seguridad ofrece, sin embargo, indicios de los planes del presidente. Por vez primera no se trata de un militar o un supuesto experto en temas de inseguridad. Durazo tampoco es un juez o un jurista experimentado. El nuevo secretario de Seguridad es esencialmente un operador político, un negociador.

La violencia en México es el resultado de la preeminencia que ha tomado el crimen organizado en amplias regiones y sectores de la vida social, como e sel caso en nuestra ciudad, Cancún, en Playa del Carmen y en el resto de los municipios de Quintana Roo, gobernado por Carlos Joaquín. El ejército no ha podido contra este enemigo y el sistema de Justicia no sólo ha sido impotente, ahora se encuentra severamente infiltrado. Esa es la mitad de la tragedia, la otra mitad es que se trata de un crimen organizado totalmente desorganizado. Los grupos delictivos se han convertido en un Estado paralelo, pero en un Estado caótico y anárquico, que vive en continua guerra civil y sus miembros son incapaces de mantener vigentes cualquier tipo de acuerdo entre sí. La mayor parte de la sangre derramada obedece a la disputa territorial entre las bandas y sus perennes ejecuciones.

En suma, el problema no sólo es que hayamos sido derrotados por el enemigo, lo más grave es que no se trata de un ejército con generales con los que podamos negociar, sino de una horda de bandas salvajes que en sus luchas intestinas arrasan sin miramientos a los pobladores de las regiones disputadas.La estrategia seguida por los Gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto de 2006 a la fecha priorizó el descabezamiento de los grandes cárteles; uno a uno fueron cayendo los líderes y sus lugartenientes en las principales organizaciones. Como todos sabemos, eso desató un tobogán interminable de disputas, de sucesivas fragmentaciones, de dispersión a nuevas actividades delictivas y, sobre todo, de consolidación de los sicarios más brutales.No habría que hacer la épica de los capos legendarios como ‘El Señor de los Cielos’, ‘El Chapo’ o ‘Los Arellano Félix’. Quizá nunca pueda regresarse a aquellos cárteles que delimitaban territorios, centraban su quehacer en las drogas, buscaban legitimarse socialmente en su comunidad y derramaban sangre de manera selectiva. Pero cuando observamos la manera en que las autoridades se ven obligadas a mirar con los brazos cruzados la destrucción de Acapulco por una disputa entre bandas rivales que lleva más de una década, se añora la posibilidad de zanjar de una vez por todas un acuerdo con un jefe capaz de llevar la fiesta en paz. Y asumámoslo: muchas plazas se están convirtiendo en el nuevo Acapulco.

Se mantendrá al Ejército como garante del orden, el resto tendrá que ser fruto de la negociación, aunque sea políticamente incorrecto reconocerlo

Se me dirá que el daño que puede provocar un capo todopoderoso es incalculable. El baño de sangre desatado por Pablo Escobar en Colombia todavía no se olvida. Pero justamente la experiencia colombiana o la lucha estadounidense en contra de las mafias demuestra que no se buscó el descabezamiento de las organizaciones sino la normalización de acuerdos con interlocutores capaces de hacerlos cumplir. A Pablo Escobar había que extirparlo porque pretendió trasladar su poder a la política y a miembros de la mafia norteamericana porque se rehusaban a aceptar límites y códigos.Pero eliminados los excesos, la coca colombiana sigue fluyendo al mundo como antes, salvo que ahora con menos incidentes sangrientos; la prostitución, el consumo de drogas y la extorsión disfrazada siguen operando en Nueva York o Chicago, pero sin italianos acribillados en peluquerías o florerías.

López Obrador entiende que la producción y el trasiego de drogas será inevitable mientras exista un mercado en Estados Unidos (y en las ciudades mexicanas) que inyecta decenas de miles de millones de dólares. Pero no está dispuesto a que México siga poniendo los muertos. También entiende que la verdadera solución al problema es un sistema de justicia eficaz y una sociedad que ofrezca mejores oportunidades de educación y empleo a los jóvenes. Pero esto último requiere de acciones que tardarán años en tener efecto, en el mejor de los casos.Por lo pronto el nuevo Gobierno ha anunciado que no continuará una política centrada en el descabezamiento de las organizaciones. Mantendrá al ejército como garante del orden. Lo demás tendrá que ser fruto de la negociación, Durazo mediante, aunque sea políticamente incorrecto reconocerlo.

La compañía Philip Morris, en plena recesión del tabaco en los 70, como la que vivimos hoy, pidió a Richard Nixon la legalización de la marihuana

Mientras estamos ante una auténtica ‘revolución’ pro legalización de la marihuana, paradójicamente se ‘ilegaliza’ cada vez más el consumo del tabaco. No es la primera que esto ocurre… Que la industria del tabaco coqueteó con el negocio de la marihuana a finales de la década de los 60 y principios de los 70, en la época en que Richard Nixon ocupaba la Casa Blanca, es un hecho que ha salido a la luz a través de los documentos hallados en la Universidad de California San Francisco (UCSF).Los archivos descubiertos revelan como las grandes compañías tabacaleras previeron que la legalización de la hierba iba a ser inminente en el país y se adelantaron a dar los primeros pasos para participar en el lucrativo negocio. Había una recesión en el consumo del tabaco. Incluso hubo alguna compañía, como Philip Morris, que pidió al Gobierno federal que mantuviese confidencial el resultado de sus investigaciones sobre la hierba, expresando el deseo de que “no hubiese ningún tipo de publicidad”.“Le facilitaremos los resultados confidencialmente y le pedimos que no identifique ni haga público donde ha sido realizada la investigación”, pedía en 1969 un vicepresidente de Philip Morris a Milton Joffee, el jefe de investigación científica sobre drogas en la Casa Blanca en aquella época, en plena guerra contra los narcóticos de la administración Nixon. Y Joffee respondía: “No veo que exista ningún impedimento para mantener la confidencialidad que usted solicita”, esquivando así los procedimientos y formularios requeridos por el Departamento de Alimentación y Narcóticos.

Los documentos, descubiertos por investigadores de salud pública, sacan a la luz nuevos datos sobre la era del republicano Richard Nixon y, lo que es más significativo, aparecen en el momento en que en Wall Street empiezan a sonar las voces de algunos analistas que dicen que las compañías tabacaleras podrían estar considerando otra vez expandir su negocio con vistas a la legalización de la marihuana.“El hecho de que la industria tabacalera estuviese explorando las posibilidades del negocio es algo que sigue sucediendo hoy en día”, señala Stanton Glantz, el director del Centro para las Investigaciones sobre el Control del Tabaco de la USCF. “La única cosa en la que se equivocaron es que creyeron que la legalización se daría mucho antes”, añade.La legalización se palpaba en el aire en los años 70, aunque Nixon se oponía rotundamente. Pese a ello, entre 1973 y 1977, once Estados despenalizaron la posesión de marihuana para consumo personal. La elección de Jimmy Carter, en 1976, también relajó la criminalización de la droga, hasta la llegada de Ronald Reagan y su viraje conservador que se tradujo en penalizar su consumo y posesión.

La postura de la industria tabacalera es quitar importancia a los documentos encontrados y negar que tengan algún tipo de interés en entrar en el negocio de la marihuana. “Nuestra compañía no tiene ninguna intención de vender productos que tengan que ver con la marihuana”, ha manifestado David Sylvia, portavoz de Altria Group Inc (la compañía matriz de Philip Morris), en declaraciones a Los Angeles Times. “No queremos involucrarnos en nada relativo a la marihuana”.“Tampoco la industria del tabaco reconoció en el 71 que estuviese involucrada en el negocio. Joseph Cullman, uno de los directivos de Philip Morris en aquelaño, así lo aseguró, contradiciendo así la nota escrita a mano del entonces presidente de la compañía, George Weissman, en la que dejaba constancia de la exploración de “potenciales productos”. En otro documento de Philip Morris, esta vez sin firma, se lee: “Estamos en el negocio de relajar a la gente que está tensa y proporcionar un subidón a la que está aburrida o deprimida. La única amenaza a este negocio es que la sociedad encuentre otras maneras de satisfacer estas necesidades”.

British American Tobacco ideó un plan estratégico para producir cigarrillos con ‘mota’ y provocar un cambio en el hábito de fumar

Los documentos hallados no sólo implican a Philip Morris, sino también a otras grandes firmas del tabaco, tales como American Tobacco Co y British American Tobacco. El llamado “Pot Project” (Proyecto Marihuana) fue también lanzado en Gran Bretaña. British American Tobacco, la segunda compañía tabacalera más grande del mundo, ideó en 1970 un plan estratégico para producir cigarrillos que contuviesen marihuana si se legalizaba la hierba y así provocar un cambio en el hábito de fumar. La compañía ha manifestado en un comunicado que “eso sucedió hace mucho tiempo y que hoy en día no están interesados en el negocio”. Lo cierto es que las voces que vinculan tabaco y marihuana suenan de nuevo y algunos inversores adivinan que fundamento no les falta.Ya es un tópico en los tiempos que corren decir que la política represiva del consumo de drogas ha sido un fracaso y que ha llegado la hora de su legalización. Antes que nada digamos que el fracaso está mucho más en la sociedad contemporánea, que desde hace medio siglo ha sido ganada por un consumo devastador que todos los días nos cobra vidas, algunas tan notorias como la del actor Philip Seymour Hoffman, el eterno Truman Capote y su película “A sangre fría”. ¿Cómo se explica que hayamos hecho tanto esfuerzo, y exitoso, para reducir el consumo del tabaco y ahora nos resignemos a que la marihuana circule como una bebida refrescante? ¿Quién ha demostrado que es “progresista” combatir el tabaco y “conservador” oponerse a la legalización de la marihuana? La cuestión es demasiado seria y compleja para reducirla a mágicas medidas de ingeniería social.

Estados Unidos vive la “fiebre verde”, evocadora la del oro, que llenó las montañas de Colorado de buscadores de fortuna hace 150 años

Un día de otoño de 2009, al exagente de narcóticos estadounidense Matt Cook le hicieron un encargo que le proporcionaría su pequeño lugar en la historia. Le entregaron un documento de 22 páginas y le dijeron: “Vas a regular la industria de la marihuana”. Nueve años antes, el 7 de noviembre de 2000, los votantes de Colorado habían aprobado, con un ajustado apoyo del 53.5%, una enmienda a la Constitución del Estado que autorizaba el uso de cannabis por motivos médicos. Técnicamente se establecía una especie de excepción a las leyes penales estatales. Los doctores podían “aconsejar” el uso de marihuana a un paciente, este podía designar un cuidador y, tras recibir de la Administración una tarjeta de usuario, tanto el paciente como el cuidador estaban autorizados a poseer cerca de 100 gramos de marihuana o seis plantas.Pronto una serie de ambigüedades en su redacción convirtieron la enmienda en ineficaz. La principal de estas era la naturaleza de la relación entre el paciente y el cuidador. Primero se estableció un límite de cinco pacientes por cuidador para imposibilitar la distribución de marihuana a gran escala. La presión popular logró que se eliminara finalmente esa limitación en 2009 dando vía libre a los dispensarios de cannabis. La crisis económica había dejado empresarios en paro, naves industriales vacías y unas arcas públicas necesitadas de ingresos fiscales.

La elección de Barack Obama, que lanzó ambiguos guiños al tema durante una campaña que buscaba el voto joven, fue interpretada por los interesados como un presagio de cambio en la política federal sobre la marihuana. Finalmente, el Departamento de Justicia, en un comunicado de octubre de 2009, indicó que no actuarían contra los empresarios poseedores de licencias que cumplieran con las leyes de los Estados con marihuana medicinal. Y todos estos factores confluyeron en lo que se vino a llamar la “fiebre verde”, en alusión a aquella otra fiebre, la del oro, que llenó las montañas de Colorado de buscadores de fortuna hace 150 años. De la noche a la mañana, los usuarios registrados de marihuana médica en Colorado pasaron de cerca de 10,000 a casi 100,000 para finales de 2009. Y el número de dispensarios saltó de unas docenas a un millar. Fue entonces cuando sonó el teléfono de Matt Cook.“Recluté a expertos de ambos lados del negocio”, explica Cook, un hombre con 36 años de experiencia en el servicio público, que empezó su carrera en la Fuerza Aérea del Ejército, trabajó en el departamento estadounidense dedicado a la lucha antidroga (DEA) y con el tiempo se convirtió en un experto en la regulación de diversos campos delicados, desde el juego hasta las carreras de caballos. “Había policías, expertos en sanidad, funcionarios de los Gobiernos local y estatal, médicos. Y del lado de la industria recluté a pacientes, abogados de pacientes, propietarios de dispensarios de marihuana, cultivadores y activistas. Éramos 32. Nos reuníamos dos veces a la semana. Las reglas eran sencillas: yo soy el jefe; no vamos a ponernos de acuerdo en todo, pero debemos respetar la postura de cada uno; os animo a tener una opinión, pero en última instancia yo tengo que tomar una decisión; la primera vez que no nos tratemos como adultos os pediré que os vayáis y que no volváis; de todas las cosas que hablemos cada día quiero que deis cuenta a cada parte de la industria que vosotros representáis y quiero que traigáis sus impresiones a la siguiente reunión. Estuvimos cinco meses haciendo eso.Elaboramos 108 páginas de normas, que definían el esquema regulatorio, y eso se convirtió en la ley. No hay nada mágico en ello. He cogido cosas que he aprendido en 36 años de trabajo en distintas regulaciones. Hay un poco de la legislación del juego, un poco del alcohol, un poco de las carreras de caballos. Son estrategias probadas. Este es un asunto más, solo que se llama marihuana. Y a mí me tocó el primer asalto: crear este experimento que el resto del mundo observa”.

Matt Cook recibió visitas de políticos de Canadá, Francia. Alemania, Israel, Uruguay e Irán, interesados en ‘United States of Marihuana’

El resultado es un marco legal que regulaba todos los aspectos del negocio del cannabis medicinal, como dice Cook, “desde la semilla hasta la venta”, y que sirvió como modelo para muchos otros Estados. El interés trascendió también las fronteras estadounidenses. Cook asegura haber recibido visitas de políticos de Canadá, Francia, Alemania, Israel, Uruguay y hasta de Irán.Hoy la marihuana para uso médico es legal en 21 de los 50 Estados norteamericanos. Y 14 más están considerando legalizarla este año. A nadie se le escapa que la frontera entre el uso medicinal y recreativo es difusa. En 2012 había en Colorado, un Estado de cinco millones de habitantes, casi 140,000 pacientes autorizados a usar marihuana, el 94% de los cuales obtuvieron la tarjeta tras alegar que padecían un “dolor severo”. “No seré yo quien se siente aquí y le diga que no hay un abuso”, reconoce Matt Cook. “Lo hay, no tengo duda de ello. Pero yo no soy médico, pertenezco a las fuerzas del orden. Y ese es un problema que empieza y termina con los médicos. Y también le diré una cosa: hay más de 800 doctores que han prescrito cannabis como medicina para la gente de Colorado”.

El cannabis, utilizado en la medicina en el siglo XIX, es ilegal en EE UU desde la llamada Marihuana Tax Act de 1937. El derecho a intoxicarse había quedado prohibido durante la ley seca. Si tiene éxito, el experimento de Colorado puede marcar el principio del fin de la era de la prohibición. Si fracasa, frenaría la actual inercia hacia la equiparación del trato legal de la marihuana al del alcohol. Él éxito o fracaso del experimento se medirá atendiendo a distintos indicadores, explica Matt Cook: “¿La marihuana de Colorado está pasando las fronteras del Estado? Eso será determinante. ¿Los niños tienen más acceso? Eso también será determinante. Entiendo que la incidencia en el consumo de menores ha subido algo en todo este tiempo, pero no sé si el origen de esa marihuana es un escenario regulado. Esto es como el alcohol: más del 65% de lo que beben los menores viene de un amigo o del hogar familiar. Los chicos no lo consiguen en una licorería. Y esto no es distinto. Si el producto está a su alcance, los niños lo cogerán de la casa de sus padres. ¿De quién es responsabilidad eso? Es como las pastillas que están en tu botiquín. Yo no uso marihuana, no estoy en ese lado de la moneda. No apoyo el cannabis recreativo, pero tampoco apoyo el uso de alcohol, pastillas o cualquier cosa que altere tu estado mental, a menos que se realice con motivos médicos. También respeto la libertad de elección. Y si la gente está enferma y es así como decide vivir su enfermedad, esa es enteramente su decisión. El Gobierno no debe intervenir ahí. Debemos educar a los jóvenes en los peligros de esta y de otras sustancias. Eso es responsabilidad de la familia. No del Estado, no de los médicos. Y si un niño coge marihuana de tu botiquín, no se va a morir. Eso es algo que no puedes decir de muchas otras sustancias”.

“Rocky Mountain high”, la canción de John Denver, himno de Colorado, “el colocón de las Montañas Rocosas”, hoy lo es de la legalización

Para vivir una auténtica experiencia de marihuana, los turistas contratan este tipo de tours que visitan dispensarios y cultivos. Florecen las empresas de turismo cannábico montadas por inquietos universitarios treintañeros. El pastel es apetitoso: de los ocho millones de dólares en ventas de marihuana que se hicieron en Colorado en enero de este año, la mitad procedía de visitantes de fuera del Estado. Hay ofertas para todos los bolsillos. Desde exclusivas escapadas con avión y hotel, combinadas con algún día de esquí, hasta cuatro horas fumando hierba en un autobús con desconocidos, compartiendo conversación y ataques de risa, siempre al ritmo de distintas variedades de música fumeta y la inevitable “Rocky Mountain high”, la canción de John Denver que se convirtió en himno de Colorado, y ahora, dado que su significado también puede ser “El colocón de las Montañas Rocosas”, en himno de la legalización.

Colorado posee una rica tradición bohemia. En sus reformatorios creció el salvaje Neal Cassady, icono de la generación beat. Y en 1970, otro mito de la cultura underground estadounidense, Hunter S. Thompson, creador del periodismo gonzo, se presentó a sheriff del condado de Pitkin con un programa que ya incluía medidas en favor de la legalización de las drogas. Se trataba, eso sí, de medidas difíciles de poner en práctica. “Ninguna droga que merezca la pena tomar debe ser vendida por dinero”, proponía. “Instalaré enfrente del palacio de Justicia un potro de tortura para castigar de forma pública a los camellos deshonestos”. Perdió las elecciones contra el conservador Carroll Whitmire por solo 500 votos. Años más tarde, en la pequeña población montañera de Keystone, en una reunión de la Sociedad Internacional de los Cannabinoides de 1992, se dio nombre a la propia versión del THC que se encuentra en el cuerpo humano, un neurotransmisor químicamente semejante al THC, descubierto en el laboratorio israelí de Mechoulam, que demostraba que el cannabis no actúa perturbando las membranas de las células cerebrales como, por ejemplo, el alcohol. Tiene un receptor propio. A ese neurotransmisor se le llamó “anandamida”, que proviene de ananda,bendición en sánscrito, el idioma en que primero se describió el ­cannabis hace 3,000 años.

Un reporte sobre drogas de la ONU señala a México como el segundo productor mundial de marihuana (sólo después de Marruecos). También ocupa el mismo puesto en el cultivo global de opio y heroína. México y Afganistán tienen las mayores superficies de suelo cultivadas con cannabis en el mundo, ambas con 12,000 hectáreas. Estados Unidos informó que la disponibilidad de marihuana dentro de sus fronteras había aumentado debido a los altos niveles sostenidos de producción en México -su principal cliente-. En Norteamérica se han producido más de la mitad de las incautaciones mundiales de marihuana: un 69% del total global, según el informe de la ONU.No existen cifras exactas sobre cuánto genera el narcotráfico, pero un reporte del Departamento de Justicia de Estados Unidos calculó que los cárteles mexicanos y colombianos obtienen una ganancia anual que ronda los 39,000 millones de dólares por la venta de droga. La Agencia Antidrogas estadounidense (DEA por sus siglas en inglés) estima que la venta ilegal de metanfetaminas, heroína, cocaína y marihuana en Estados Unidos -las cuales se introducen principalmente a través de México- produce una ganancia anual de 22.000 millones de dólares.

El 60% de los presos mexicanos tienen sentencias por delitos contra la salud. La mayoría ha tenido que ver con el transporte de droga -por el que las penas rondan entre los 10 y 25 años- y con la posesión (mayor a cinco gramos), según una encuesta realizada a la población interna de las cárceles mexicanas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). La mayoría de estos reos -el 58% de ellos- fue condenada por tráfico de marihuana. El 27% fue por cocaína y el resto por metanfetaminas, heroína, piedra o crack y medicamentos, todos ellos no llegan al 10% cada uno.El CIDE destaca el alto porcentaje que hay en general en los centros penitenciarios de personas sentenciadas por el transporte y la posesión de narcóticos. Esto, según el organismo, sugiere que se ha llevado a cabo una política de drogas “enfocada a detener a traficantes de pequeña escala y a consumidores”. Y añade que “implica una enorme carga al sistema y significa el uso de recursos que no son utilizados para perseguir y sancionar conductas delictivas de mayor importancia y gravedad social”. México tiene una tasa de población penitenciaria de 204 por cada 100,000 habitantes, ocupando el sexto lugar en Latinoamérica después de Chile, Panamá, El Salvador, Uruguay y Brasil. Chile es el país que cuenta con la mayor población penitenciaria, con una tasa de 318 por cada 100,000 habitantes.

La Justicia mexicana allana el camino a la marihuana recreativa. La Suprema Corte otorga un nuevo amparo a un consumidor de cannabis

El último día del mes de octubre de 2018, México ha dado un paso fundamental para legalizar la marihuana recreativa. La Suprema Corte de Justicia ha dado la razón a tres demandantes, que alegaban que la actual legislación antidrogas es inconstitucional. Concretamente, varios artículos de la Ley General de Salud, que prohíben la producción, transporte y consumo de cannabis. La decisión del tribunal, la quinta en el mismo sentido, elimina la prohibición para los solicitantes y abre la puerta a un cambio en la ley que borre, finalmente, el veto al consumo recreativo de marihuana en el país.Una de las quejosas es la ‘chef’ Josefina Cruz, gerente de un conocido restaurante en Ciudad de México. Cruz no fuma, pero dice que amigos suyos sí y que no tiene sentido la prohibición hoy en día. La ‘chef’ explica: “Hace dos años o así estaba con mi sobrina en el parque y agarraron a un chavo que estaba fumando marihuana. Llegaron policías trataron de extorsionarle, él dijo que no, le pegaron… De repente eran nueve patrullas, 20 oficiales, deteniendo a un chavo que según los policías estaba dándose un toque. Y parecía el gran narcotraficante… Lo grabamos en el celular y lo subimos a Facebook…Yo les decía a los policías, ‘oye, ¿por qué cuándo me roban a mí no vienen ocho patrullas?’ Se usan recursos muy valiosos en esto de la prohibición que no tiene sentido. La prohibición además abre la puerta a la extorsión y la corrupción”,

Con el fallo judicial, México le sigue la pista a Canadá y a un buen puñado de Estados de Estados Unidos, que ya permiten la venta y el consumo recreativo de marihuana. En el caso de México, expertos, académicos y políticos de diferente signo reclaman desde hace tiempo un cambio legislativo. Primero, para adecuarse a una demanda creciente de la sociedad. Segundo y más importante, para tratar de parar la sangría derivada, al menos en parte, de la guerra al narcotráfico, política imperante en la región desde hace décadas.La pelota está ahora al tejado del Congreso. El órgano legislativo tiene en sus manos acelerar la regularización del cannabis. La decisión de la corte obliga al Senado y la Cámara de Diputados a modificar la ley. A convertir la excepción de los demandantes en norma. Desde septiembre, tanto una como otra están bajo el control de Morena, el partido del futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador. Desde hace meses, tanto López Obrador como los integrantes de su futuro gabinete se han pronunciado a favor de regularizar la producción y el consumo de marihuana recreativa. El abogado de los demandantes, Andrés Aguinaco, plantea que la decisión de la Corte “es un claro llamado a Martí Batres, presidente del Senado, y Porfirio Muñoz, su par en la Cámara de Diputados, a regular el consumo”.

Víctor Gutiérrez, abogado de México Unido Contra la Delincuencia, asociación que ha impulsado la batalla por la legalización de la marihuana, explica que “probablemente el Congreso modificará la ley antes de que la Corte les obligue”. No es un proceso demasiado largo, pero el laberinto administrativo de la Justicia en México podría demorar el asunto varios meses. De todas formas, esta decisión obliga a que cualquier juez del país decida a partir de ahora de acuerdo a la resolución del Alto Tribunal. Esto es, que cualquier persona que denuncie la inconstitucionalidad de los artículos antimarihuana de la ley de salud tendrá razón.Es un paso importante en el camino a la legalización, porque es la quinta decisión en el mismo sentido de la Primera Sala de la Suprema Corte, en que los magistrados consideran inconstitucional los artículos de la ley de salud que prohíben consumir y producir marihuana. Cuando esto ocurre, cuando se alcanzan cinco resoluciones iguales, se genera jurisprudencia. Los jueces de todo el país están obligados a respetarla. Además, la Corte debe informar al Congreso de que la ley debe cambiarse.La decisión de la Corte culmina un camino emprendido hace cinco años por la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante, SMART, que llegó por primera vez a los tribunales en 2013 y obtuvo la primera sentencia favorable en 2015. Curiosamente, ninguno de los cuatro integrantes de SMART que llevaron su caso ante la Suprema Corte fuma marihuana. En una entrevista concedida a Reuters en 2005, Francisco Torres Landa, uno de los cuatro, explicaba: “Este es un litigio estratégico” para “socavar, erosionar el origen de la política prohibicionista en materia de drogas”.

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