Cancún, sus 135 pandillas y “Los olvidados”

Cancún, sus 135 pandillas y “Los olvidados”

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Un peligroso ‘ejército’ de miles de jóvenes maniobra en las regiones 233, 234, 235, 75, 76 y 101 de Cancún. Marisol Vanegas, actual secretaria de Turismo del Gobierno estatal de Carlos Joaquín González, advertía en una investigación efectuada en el verano de 2012 que las políticas gubernamentales ignoraban este fenómeno social que nos está pasando factura. El gobernador, Carlos Joaquín González, y el alcalde de Cancún, Remberto Estrada Barba, piden a la población que no se alarme: “Los benitojuarenses deben tener la certeza de que nuestro interés en estos momentos es atender la prioridad que nos demanda la situación. Estamos afectando los intereses de los grupos delincuenciales y mermando sus espacios de actuación, como resultado de las fuerzas coordinadas y el trabajo contundente de las instituciones de seguridad”. “Debemos convertir a nuestros adolescentes en actores de la paz y evitar su vinculación e incorporación al crimen organizado”, señalaba Marisol Vanegas

Cancún, sus 135 pandillas y “Los olvidados”

Meses atrás hablábamos de un “Martes acapulqueño”. El pasado 24 de octubre vivimos una jornada similar, con un ataque a un medio de comunicación, el Canal 10. Pasaron las horas y los días y no tenemos novedades sobre los autores de este atentado contra la libertad de expresión. Esto es lo que escribíamos entonces. Parece como si el tiempo no ha curado las heridas, sino al contrario: éstas siguen agrandándose sin remedio, al parecer. Las muertes relacionadas con el crimen organizado se han duplicado con respecto al año pasado, lo cual ha provocado que en cuatro de los 10 meses de 2017 el número de ejecuciones haya alcanzado o superado las 20. En la historia de Cancún no existen similares registros de un mes con la cantidad de 27 personas ejecutadas como las que se tenían hasta el 24 de octubre de este año. Durante todo el año de 2014 se contabilizaron 21 crímenes ligados con el tráfico de drogas.

Cancún es ya una de las ciudades más violentas de México en relación con su número de habitantes. Estos son los datos de los asesinatos cometido en este 2017, mes por mes: enero, 8; febrero, 11; marzo, 10; abril, 14; mayo, 12; junio, 20; julio, 22; agosto, 19; septiembre, 20, y, hasta el 24 de octubre, 27. En total 163. Las cifras de los últimos años y sobre todo la de los últimos meses demuestran un perturbador incremento de la inseguridad ciudadana: 21 asesinatos en 2014, 37 en 2015, y 61 en 2016. Y todavía restan poco más de dos meses para que acabe el aciago 2017. “Lo relativo a desnudar a políticos corruptos presentes desde hace más de cuatro décadas sería el motivo de este atentado contra el Canal 10”, escribía Lilia Arellano horas después del ataque a Canal 10.

“No bajaremos la guardia para lograr un Benito Juárez más seguro”. La Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito condenó los hechos que se están sucediendo, al tiempo que afirmó que se redoblarán esfuerzos en contra de cualquier expresión de violencia, en conjunto con las fuerzas federales y estatales, para garantizar la protección de la población y mantener la tranquilidad en el destino turístico.“La corporación no bajará la guardia, redoblaremos esfuerzos en contra de cualquier expresión de violencia, unidos con las fuerzas federales y estatales. Tengan la certeza de que las autoridades municipales están actuando para fortalecer la seguridad, por lo que recurrimos a las instancias competentes para que incrementen su presencia, se aclaren estos acontecimientos y se castigue a los responsables con todo el rigor de la ley”, subrayó el encargado de despacho de la SMSPyT, José Luis Jonathan Yong Mendoza. Indicó que los ataques son una reacción de los grupos delincuenciales a las acciones de la autoridad. “Estamos afectando sus intereses y mermando los espacios de actuación, como resultado de las fuerzas coordinadas y el trabajo contundente de las instituciones de seguridad para garantizar la protección de la ciudadanía”.

Se trata, agregó, de una situación que demanda la inmediata atención de las autoridades, “pero bajo ninguna circunstancia la población debe alarmarse, pues los benitojuarenses deben tener la certeza de que nuestro interés en estos momentos es atender la prioridad que nos demanda la situación”. Señaló que desde el inicio de la administración municipal se ha integrado una Mesa de Inteligencia con la concurrencia de las instancias federales, estatales y municipales de seguridad, que se reúnen de manera constante a fin de coordinar y ejercer acciones para mantener la paz y el orden.

Destacó que en todo momento la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito ha respondido con acciones inmediatas contra la delincuencia.

Tanto el Gobernador como el alcalde de Benito Juárez hicieron declaraciones en la misma línea de Yong Mendoza.

La libertad de expresión es un derecho que debemos ejercer, pero con las calles ensangrentadas de Cancún considero que la unidad debe prevalecer, en los difíciles momentos actuales, frente a los que pretenden sembrar el terror en nuestras calles, cuando apenas restan unos días para que nos visiten miles de personas procedentes de diferentes países y Estados de nuestro México para pasar sus vacaciones. Todos nos jugamos mucho.

El problema de la inseguridad no es un problema a resolver tan sólo por los cargos políticos y los diferentes cuerpos de seguridad, sino que considero que es un problema de toda la ciudadanía. Desde los padres inculcando a sus hijos una serie de principios, los maestros aportando su granito de arena, los gobernadores demostrando que son servidores públicos, respetando los valores cívicos de un Estado de Derecho, no creando alarmas internacionales; los ediles y otros funcionarios ejerciendo sus labores con transparencia; los policías, como garantes del orden, cumpliendo estrictamente su labor bajo los parámetros de los derechos humanos universales; los abogados, agentes judiciales, auxiliares, secretario, jueces, magistrados, defendiendo la aplicación de la leyes sin olvidarse que las víctimas e inculpados son ciudadanos; los empresarios cumpliendo con sus obligaciones fiscales, para que pueda haber una mayor inversión pública en atender a sectores desprotegidos de la sociedad y en mejorar las condiciones de vida de nuestros agentes de la autoridad, sin olvidarse, tampoco, de pagar a sus trabajadores, para que éstos no tengan que estar pensando en ‘mochadas’, ‘chayotes’, ‘inventos’… para poder subsistir con sus familias, después de largas horas de jornada laboral…

En una columna pasada se abordó el problema de las pandillas de nuestra ciudad. Considero que debiéramos releerla en estos momentos de inseguridad ciudadana:

“El Gobierno de Quintana Roo reconoce la existencia de un cártel de Cancún, organizaciones criminales locales politizadas”, titulábamos en la portada de Educación y Cultura, nuestro magazine online diario. Los grupos del crimen organizado de alcance nacional tienen presencia limitada en el Caribe mexicano. Los existentes se dedican al “tráfico de mercancías, personas (trata), piratería, comercio informal (ambulante) y narcomenudeo”. En un informe de Lantia Consultores entregado al gobernador  Carlos Joaquín, se enfatiza que el Cártel del Pacífico (Cártel de Sinaloa) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) operan en los Municipios de Benito Juárez y Othón P. Blanco, sobre todo en Chetumal y Cancún, pero hay también células en otras localidades. El Cártel del Golfo y Los Zetas tienen dos grupos afines, Los Sureños y Los Pelones, respectivamente.  Un ‘Martes acapulqueño’ se inició con dos hombres baleados, en la mañana, en menos de cinco horas en colonias irregulares y periféricas de Cancún, en El Trébol y Santa Cecilia. Uno de los heridos es el cubano Joel Hernández Hidalgo, de 43 años; otras dos personas fueron tiroteadas en la tarde, con armas largas, en Playa del Carmen, fuera del Oxxo de la Avenida 115 con la Avenida 11, cerca de la Colonia Bellavista; uno de ellos murió en el acto, y el otro, posteriormente. Cerrando nuestra edición se registraba una balacera en la Colonia Flamingos de Cozumel. Estos hechos preocupan de manera especial a los ciudadanos de las ‘joyas de la corona’, de Cancún, Riviera Maya y Cozumel, y sus ‘tesoros del Caribe’.

Lantia Consultores fue fundada en 2008 por tres socios que combinan de modo singular una sólida formación académica y una amplia experiencia directiva. “En Lantia nos esforzamos por brindar resultados sobresalientes. Nuestra formación y experiencia nos permiten ofrecerle recomendaciones que conducen a soluciones concretas. Como principio, nos aproximamos a los problemas desde una perspectiva multidisciplinaria e impulsamos soluciones innovadoras a partir de las mejores prácticas internacionales…”, se presentan Leonardo Álvarez Córdova, Eduardo Guerrero Gutiérrez, y Hugo Martínez McNaught. “Los socios fundadores nos formamos en universidades de excelencia internacional, como la Universidad de Harvard, la Universidad de Chicago, la Universidad de California en Berkeley, la Universidad de Duke, la Universidad de Pittsburgh y El Colegio de México. Nuestros artículos de opinión y análisis han sido publicados en las revistas Nexos, Política y Gobierno, Gestión y Política Pública, y en los diarios Reforma, El Norte, Los Angeles Times, The San Diego Union-Tribune, The San Francisco Examiner, y La Opinión de los Ángeles”.

La investigadora y académica Marisol Vanegas Pérez, secretaría estatal de Turismo, es licenciada en Turismo con maestría en Planeación Turística, por la Universidad Autónoma del Caribe. Ha desarrollado más de 20 investigaciones en desarrollo y gestión. Presidía la Academia de Turismo de la Sociedad Andrés Quintana Roo. Cuenta con estudios de maestría en Ciencias en el área de Planeación y Desarrollo Turístico en el Instituto Politécnico Nacional. Acumula casi dos décadas de experiencia en el desarrollo de estudios sobre turismo, economía y sociedad para organismos nacionales e internacionales, consorcios y empresas privadas. Ha desarrollado estudios de prevención social de la violencia, sistemas de información e inteligencia competitiva para destinos turísticos, así como en el diseño de productos turísticos. Además de su labor como directora general de la sociedad civil REDES Turismo, es articulista, conferencista en diversos medios nacionales e internacionales, así como profesora de programas de postgrado en turismo en diversas universidades. Hace ya cinco años recuerdo un interesante diagnóstico general de las pandillas que existen en Cancún, realizado por la hoy responsable de Turismo en Quintana Roo.

“Existe una gama muy amplia de integrantes de pandillas cuyas edades oscilan entre los nueve y los 25 años de edad”

Marisol Vanegas, directora por entonces de la organización Redes de Investigación para el Desarrollo, señaló que la estrategia principal para atacar los casos de los diferentes tipos de violencia que se dan en el Municipio, es partir de los factores de riesgo que la ocasionan, entre ellos la mala educación y la inseguridad. La investigadora explicó que de acuerdo con una serie de estudios, se observó que la violencia escolar es la más olvidada en materia de programas para su prevención. “En el caso de la violencia familiar y contra la mujer, incluso en el caso de pandillas, ya hay acciones, pero en el de violencia escolar no, es donde más hace falta porque no está estructurado, ni siquiera el modelo estaba concebido, se trabajaba sólo el bullyng pero no la violencia escolar”.

Sobre el diagnóstico que se realizó en el tema de las pandillas, Marisol Vanegas reveló que en Benito Juárez había alrededor de 135 pandillas, ubicadas en las zonas de mayor marginación, entre las que destacó las regiones 233, 234, 235, 75, 76 y 101. Señaló también que de acuerdo con los estudios realizados existe una gama muy amplia de integrantes de pandillas cuyas edades oscilan entre los nueve y los 25 años de edad, y dependiendo de este factor es el número de sujetos que integran una pandilla.

“Varios miles de muchachos deambulan diariamente en las empobrecidas regiones de Cancún. Sin acceso a la educación formal, ni a actividades deportivas, culturales o artísticas, y con un natural espíritu de supervivencia, encuentran en las pandillas satisfactores como reconocimiento, protección, amistad, entre otros que no reciben en sus hogares ni en las políticas gubernamentales. Sin otras opciones, lo que hallan es el inicio de una vida asociada a las drogas, que pululan en las calles, al dinero fácil en actividades ilegales y la violencia en varias de sus manifestaciones. El presente para ellos es incierto, pero lo peor es que el futuro no existe…”, escribía el periodista Antonio Callejo, en Vórtice, la revista que coeditamos un lustro atrás. Visitamos la Región 101, nos reunimos con los jóvenes pandilleros, hablamos largo y tendido con ellos, les tomamos fotos y se publicó este informe titulado “Las pandillas, el otro ejército que amenaza Cancún”.

“El diagnóstico revela la urgencia con la que debería atenderse este pendiente de las pandillas de la agenda de los rezagos sociales de Cancún”

“El fenómeno del crecimiento y cada vez más violento entorno de las pandillas es visto como una amenaza para la seguridad nacional en prácticamente todo el continente americano. Y si bien Cancún es un modelo como destino turístico exitoso, su calidad de polo de atracción de migrantes, la ausencia de políticas públicas para canalizar la energía y el tiempo de los jóvenes, se suman a otros factores para presentar una inquietante realidad, que se cierne con negros nubarrones para el futuro de esta región del Estado de Quintana Roo”. Marisol Vanegas Pérez realizó un estudio dirigido con precisión a este tema. Se denomina: “Programas dirigidos a jóvenes en riesgo que participan en pandillas, con el propósito de convertir a sus organizaciones o grupos identitarios en actores de la paz y evitar su vinculación e incorporación al crimen organizado”. El diagnóstico revela la urgencia con la que debería atenderse este pendiente de la agenda de los rezagos sociales de Cancún.

Concentrados sobre todo en las zonas más empobrecidas de la ciudad, son más de tres mil jóvenes los que forman parte de las 135 pandillas identificadas en Cancún. Vórtice realizó un recorrido a una de las regiones citadas en el estudio por su presencia de jóvenes enlistados en las filas de alguna pandilla. Lo que encontramos fue un grupo de muchachos que nos recibieron amablemente y que nos permitieron pasar una tarde-noche con ellos para atestiguar cómo ven trascurrir el tiempo. Se trata de Los Terkos de la 101, jóvenes de una segunda generación, pues según ellos mismos relatan, esa pandilla tiene más de 10 años en esa zona de la ciudad y muchos de sus integrantes son adultos con otras responsabilidades, que ya no merodean en las calles.

Esta agrupación tiene influencia en esa zona de la ciudad, que tuvo sus inicios en los primeros años de la década de los 90, cuando se desarrolló un programa para dotar de infraestructura urbana a predios que fueron en principio ‘invasiones’ a tierras ejidales. Siendo Mario Villanueva Madrid presidente municipal y Carlos Salinas de Gortari presidente de la República, se conformó el Fideicomiso Solidaridad, con aportaciones de los Gobiernos federal, estatal y municipal. Entonces se construyeron guarniciones y banquetas, y se introdujo una red de drenaje sanitario que por cierto resultó defectuosa. Las calles no se construyeron sino hasta hace unos pocos años, de manera que el paisaje fue dominado por una polvareda durante varios años”.

“De ese lado están los C-1 y no nos pueden ver ni nosotros a ellos”, nos dice “El Bolas”, de Los Terkos

“Queremos hacer un reportaje sobre los jóvenes en las regiones de Cancún, sobre la carencia de espacios deportivos y culturales, sobre cómo pasan el tiempo, lo que hacen…. Es sábado por la tarde en esa calle, ubicada entre la Avenida López Portillo y la llamada Ruta 4. Sin pensarlo mucho, ‘El Bolas’ nos tiende la mano y nos hace notar que ese día empezó temprano a beber cerveza en el pequeño patio frontal de la casa con un amigo. ‘Tienen que regresar más tarde, después de las siete de la noche, porque es cuando nos juntamos más amigos, todos Terkos…. La banda es muy grande, a veces somos más de 60 cabrones los que estamos.

Pasadas las horas, esa fracción de Los Terkos suma unos diez muchachos de entre 14 y 23 años. A veces, relatan, trabajan en alguna actividad, dependientes en tiendas, estibadores, repartidores, entre otras. Sin embargo, nada es fijo y prefieren pasar más tiempo libre. La escuela hace tiempo que la dejaron. ‘Yo tuve que dejar la escuela hace rato, terminé la ‘secu’ pero tenía que ayudar en la casa’, comenta el ‘Bolas’. Y mientras siguen llegando más jóvenes, la charla transcurre alegre. Los muchachos quieren mostrar sus tatuajes. En todos los casos tienen algún diseño con los nombres de dos mujeres: ‘Mi madre y mi vieja’, explican.

Los Terkos tienen un pleito añejo con otra pandilla que tiene su radio de acción a unas cuantas cuadras, también en la Región 101, pero más al norte, pasando la Ruta 4. ‘De ese lado están los C-1, y no nos pueden ver ni nosotros a ellos. Si alguno viene para acá no le garantizamos nada y si ustedes van hacia ya tampoco… pero aquí están seguros con nosotros’…”.

“Platanito” es uno de los más jóvenes, no tiene tatuajes aún y fuma un cigarro tras otro, mientras transcurre la entrevista y la sesión de fotos

“De acuerdo con su testimonio, es muy fácil conseguir marihuana o crack (‘piedra’), incluso cocaína, aunque es más cara. ‘Mira, en esa casa venden’, señala uno de ellos… Y efectivamente, es posible atestiguar que en ese inmueble llegan clientes en forma recurrente. Reciben un pequeño envoltorio y se van, sea en un auto, en bicicleta o a pie. ‘Platanito’ es uno de los más jóvenes del grupo, no tiene tatuajes aún y fuma un cigarrillo tras otro mientras transcurre la entrevista y la sesión de fotos. El más grande de ellos tiene 23 años. No estudia ni trabaja y asegura que inició con el consumo de marihuana a los 11 años. Y sin ningún tipo de pudor, saca de entre sus ropas un pequeño paquete de periódico y empieza a armar un cigarrillo de marihuana. Sus compañeros se emplazan para vigilar que no pase alguna patrulla de la policía y una vez liado el pitillo, lo encienden para compartirlo hasta consumirlo por completo.

Este contexto es el común denominador de una vasta área de la ciudad. De acuerdo con el estudio, esas 135 pandillas se ubican en poco más de 50 regiones, principalmente en la zona norte de la ciudad, aunque también hay presencia de grupos de jóvenes en esa circunstancia en poblaciones rurales como Alfredo V. Bonfil, e incluso en pleno centro de la ciudad. En las supermanzanas 2, 21, 22, 23, 24, 48 y 55, que se encuentran en el llamado ‘primer cuadro’ de Cancún, tienen presencia las pandillas conocidas como Los Estudiantes, Chicos Crazy, Los Cuervos, Los Farios, y Los Snoopy. Sus membresías, de acuerdo con el documento citado, van de entre 10 y hasta 30 muchachos de entre 16 y hasta 22 años, que son los rangos de edad más frecuentes en esas agrupaciones callejeras”.

Contratados, mozalbetes de Los Sureños, de la Colonia Las Pencas, para incendiar el bar Castillo’ del Mar, en la Región 229

“Los grupos del crimen organizado ven en estos jóvenes a potenciales aliados, y en alguna ocasión los han utilizado para cometer crímenes de alto impacto a cambio de unos cuantos pesos. El más sonado de esos casos ocurrió en septiembre de 2010, cuando presuntos integrantes de Los Zetas contrataron a un grupo de mozalbetes, miembros de una violenta pandilla conocida como Los Sureños, de la Colonia Las Pencas, para incendiar el bar Castillo del Mar en la Región 229.

Los muchachos fueron capturados horas más tarde de esa acción, en la que murieron ocho personas: seis mujeres, una de ellas en estado de gravidez, y dos hombres. Según sus declaraciones ministeriales, fueron reclutados para ese ‘trabajo’ por dos mil pesos en total. Llegaron en vehículos de los presuntos zetas, quienes amagaron a parroquianos y trabajadores del bar con armas de alto poder, mientras los mozalbetes rociaron con gasolina y prendieron el inmueble. Las víctimas murieron por asfixia. Cinco muchachos fueron arrestados y uno de ellos murió en circunstancias extrañas dentro de la cárcel, al parecer ejecutado por sus propios compañeros.

El estudio realizado por Marisol Vanegas no omite esa proclividad para que los miembros de las pandillas se integren en algún momento en las filas del crimen organizado. Es un factor inquietante, indica el estudio: ‘… es la facilidad con la que niños y jóvenes pueden adquirir alcohol y drogas. El número de expendios legales e ilegales y el poco control sobre ellos presenta un factor de riesgo de que las pandillas, antes ‘grupos de referencia no delictivos’, se acerquen a consumos nocivos y que, una vez consumidores, se conviertan en tiradores o brazos de grupos del crimen organizado’. Las características de este destino turístico, la movilidad de sus habitantes y los flujos migratorios dinámicos, añaden complejidad a este tema. Las influencias que reciben y que suelen aceptar como referentes estos muchachos, está directamente relacionada con las expresiones de las pandillas más conocidas en los extremos del país: De los ‘cholos’ en el norte y de los ‘maras’ en el sur”.

“Reconocen consumir alcohol (40 por ciento), tabaco (36 por ciento) y drogas (24 por ciento), iniciándose desde la adolescencia”

“Dice el estudio: ‘Las diferencias de costumbres han dado caso a la aceptación de estereotipos mediáticos como símbolos a imitar; en el caso de las bandas, ‘los cholos’, ‘la mara’, la influencia de grupos de pandillas o bandas de ambas fronteras son la nueva ‘identidad’ que se construye con las pandillas’. Estas son las consecuencias de este fenómeno social en el primer destino turístico del país: ‘Vinculación de las pandillas con la delincuencia organizada y más recientemente con grupos del narcotráfico y crimen organizado; consumo de drogas y alcohol a temprana edad y los riesgos sobre sus vidas y sobre su futuro; deterioro de mobiliario urbano, espacios públicos deteriorados y ambiente de inseguridad generalizado; efecto imitación de otros niños y adolescentes a las conductas delictivas; y estigmatización de las pandillas como productores de delincuentes en la sociedad y desencanto en los mismos sobre su propio futuro’.

‘En esta ciudad, que todavía no alcanza los 50 años de vida, los jóvenes en pandilla representan en su mayoría (67 por ciento) a nacidos en el Estado, específicamente en Cancún (60 por ciento), que comparten mayoritariamente un contexto racial, lingüístico y cultural de raíz peninsular, cuando no del sureste mexicano’. ‘De estos jóvenes la mitad trabaja y en menor proporción estudia, con sólo un 9 por ciento que hace las dos cosas y un preocupante 14 por ciento que no hace nada. Y, semejante a indicadores de otras ciudades, la mitad de esta población juvenil en pandilla desertó o dejó sus estudios en algún grado de nivel secundaria, con un 29 por ciento que reconoce haber llegado y abandonado la preparatoria’.

El estudio hace una interesante observación acerca de las ausencias que registran estos muchachos en su vida cotidiana. Y esto es que una mayoría no tiene ninguna actividad relacionada con las artes. El reporte señala que el 75 por ciento de los jóvenes envueltos en alguna pandilla no tiene acceso a expresiones artísticas de ningún tipo. En contraste, las drogas están al alcance de la mano. ‘Reconocen consumir alcohol (40 por ciento), tabaco (36 por ciento), y drogas (24 por ciento)’. Entre las drogas que consumen la marihuana ocupa el primer lugar con 55 por ciento, crack o ‘piedra’ 19 por ciento y un 15 por ciento cocaína. La mayor parte inició con su relación con estupefacientes en la adolescencia”.

“La carencia de redes constituye un factor de inestabilidad y expresa un área de oportunidad para las estrategias públicas de prevención”

“De acuerdo con el estudio, un factor agravante lo constituye lo que se denomina ‘ausencia de redes’. Esto es la ausencia de relaciones familiares directas en la misma ciudad. Y es que si bien es cierto que una gran parte de los miembros de las pandillas nació en Cancún, otro segmento también importante (30 por ciento) forma parte de las migraciones recientes. ‘La carencia de redes constituye un factor de inestabilidad y expresa un área de oportunidad para las estrategias de prevención, donde el Estado en conjunto con otros actores deben proveer de espacios de redes sociales alternas’. Contrariamente a lo que se supone de los miembros de las pandillas, 33 por ciento estudian y trabajan. Esta característica, aun suponiendo que el 14 por ciento ni estudia ni trabaja, nos aleja de esa idea de que los jóvenes pandilleros son “vagos” o ‘ninis’.

Estados Unidos, el principal socio comercial de México y también el principal mercado emisor de visitantes para esta región turística, ya identificó al fenómeno de las pandillas como un problema de seguridad nacional, y advierte de una dinámica donde esos grupos se fortalecen con los flujos migratorios en el continente, desde Latinoamérica, a través de nuestro país. El estudio denominado ‘Guerras del Crimen, Pandillas, Cárteles y la Seguridad Nacional Estadounidense’, escrito por el especialista en temas de insurgencia en diversos países del mundo, Bob Killebrew y Jennifer Bernal, afirma de forma contundente: ‘Las pandillas locales contribuyen con el fenómeno de las pandillas transnacionales de diversas maneras: distribuyen drogas, identifican y validan reclutas y contribuyen con el ambiente general de desorden en las áreas en donde las pandillas alteran las comunidades y ponen a prueba a las fuerzas del orden público. Conforman una parte importante de la red nacional de los cárteles criminales’. “El fenómeno -advierte- se presenta a lo largo de varios países desde Centroamérica, con vasos comunicantes a lo largo incluso del territorio nacional, precisamente en las rutas de mercadeo de servicios y productos legales, que suelen ser las mismas vías que se utilizan por los cárteles internacionales de las drogas para el trasiego de estupefacientes’.

Incluso, en las gráficas de este estudio se establece claramente cómo las rutas del trasiego de diversas clases de drogas, provenientes de Centro y Sudamérica, tienen algún punto de referencia en la Península de Yucatán, inclusive a través de Cancún, y no sólo por las vías terrestre o marítima, sino también aérea. El autor de este reporte, auspiciado por el Center for a New American Security, reconoce la lucha que libra el Estado mexicano contra las mafias del crimen organizado, pero aun así coloca a México en esa lista de países de riesgo para la seguridad de Estados Unidos por la influencia de los cárteles de las drogas y su método de reclutamiento de jóvenes pandilleros”.

“Las redes criminales de México, Colombia, Venezuela y de otros países vecinos, son un problema común para la región y para los Estados Unidos”

“Explica: ‘Como regla, los miembros de las pandillas locales compiten por territorios, respeto o participación en los mercados de droga locales. Según las condiciones de su ciudad, las pandillas podrían incluir tanto a niños como a niñas, hombres y mujeres, y todas las razas y clases económicas, a pesar de que predominan los hombres, latinos y afroamericanos. Si bien algunas pandillas ‘locales’ pueden no ser tan organizadas o violentas como las pandillas internacionales, éstas son lo suficientemente viciosas como para atemorizar a sus vecindarios y escuelas, llevar a cabo guerras brutales por territorios y matarse entre ellos -y, a veces, a personas inocentes que entran en la línea de fuego-.

Las pandillas locales tienden a tener bases geográficas y reclutar jóvenes locales de escuelas primarias o secundarias. La policía de una localidad ha observado que si un joven comienza a participar en una pandilla ya entrado en la adolescencia -por ejemplo, a los 16 años-, si sobrevive, tiende a abandonar la pandilla a los 20 años. En cambio, si comienza a participar en una pandilla antes -a los 10 años, aproximadamente-, el miembro tiene a permanecer activo en la pandilla durante más tiempo’.

Y aunque el estudio profundiza en la situación específica de cada país con problemas graves de pandillerismo y crimen organizado, el autor hace énfasis en el hecho de que se trata de un fenómeno de alcances mundiales, incluso más allá del Continente Americano. En este sentido, justifica su circunscripción a esta región del mundo, precisamente por su vecindad con los Estados Unidos. Dice: ‘Cada faceta de la economía criminal, el tema de la penetración venezolana e iraní, las luchas en Colombia, cada uno de los cárteles y la valiente lucha de México por ser una nación libre, todos estos son temas que merecen un tratamiento mucho mayor del que puedo darles aquí. No obstante, estoy seguro de la conclusión principal: los Estados Unidos están siendo atacados, dentro y fuera de su territorio, por una red de insurgencias criminales que debe ser derrotada. Mi certeza se fundamenta en parte en evidencias y en parte en las conversaciones que he mantenido con agentes que han estado en el campo y han sido testigos directos de los hechos.

Las redes criminales que vinculan a los cárteles y las pandillas han dejado de ser tan sólo un problema delictivo y se han convertido en una amenaza en la forma de redes de insurgencia criminal. La escala y la violencia de estas redes amenazan a los Gobiernos y sociedades civiles del Hemisferio Occidental, incluyendo, también, a los Estados Unidos’. El presente informe es producto de una investigación de un año de duración realizada por el Centro para una Nueva Seguridad en los Estados Unidos (Center for a New American Security, CNAS). El objetivo de este informe es explicar la escala del crimen organizado en países clave del Hemisferio Occidental y proporcionar elementos para formular dicha estrategia. Nuestras observaciones se basan en la investigación y el análisis de las tendencias regionales, así como también en conversaciones con funcionarios del gobierno y oficiales de las fuerzas del orden público, tanto en los Estados Unidos como en el exterior, que se encuentran en las primeras filas de esta batalla’ ”.

“El crimen, el terrorismo y la insurgencia se entrecruzan de nuevas y peligrosas maneras que amenazan a las sociedades occidentales”

“El estudio presenta la geografía del crimen en Latinoamérica y en él se perfila la manera cómo las redes criminales de México, Colombia, Venezuela y de otros países vecinos plantean un problema común para la región y para los Estados Unidos. Aun cuando las circunstancias y los futuros posibles de cada país son diferentes, están interconectados. En primer lugar, el crimen, el terrorismo y la insurgencia se entrecruzan de nuevas y peligrosas maneras que amenazan no sólo el bienestar sino también la seguridad de las sociedades del Hemisferio Occidental. La escala de los cárteles y su capacidad para desestabilizar Gobiernos los han convertido no sólo en una amenaza criminal, sino también en una amenaza insurgente. Los Estados Unidos deben dirigir un esfuerzo en todo el hemisferio para confrontar y derrotar la amenaza que los cárteles representan para la sociedad civil.

En segundo lugar, el enorme alcance geográfico de las redes criminales hace que éste sea un reto multinacional. Los cárteles operan en, por lo menos, 14 naciones soberanas, cada una de ellas con su propia cultura, economía, gobierno, fuerzas del orden público, sistema de justicia y estructura militar, rutas y centros de transporte. ‘Las operaciones de los cárteles también varían considerablemente, por lo que las respuestas que den los Estados Unidos y las otras naciones deben ser tan adaptables como las insurgencias criminales a las que se enfrentan.

Derrotar a los cárteles y garantizar la seguridad futura de los países del Continente Americano implica el desmantelamiento de sus redes y la reducción de su impacto a niveles que puedan ser manejados por las fuerzas del orden público locales. Hacer esto constituye una propuesta a largo plazo y requerirá esfuerzos permanentes por parte de una serie de gobiernos estadounidenses, de una manera similar al apoyo estadounidense a Colombia y a los programas de interdicción que han durado décadas.

Particularmente las nuevas tecnologías de comunicación han conducido a nuevos modelos de negocios ilícitos de amplia distribución, con redes de contactos personales que cambian constantemente y alianzas de corta duración para producir, comercializar, transportar o distribuir mercancías ilegales: en algunos casos, drogas, en otros, seres humanos; en ocasiones haciendo uso de la extorsión, el secuestro, la falsificación o cualquier cosa que genere un beneficio. Al igual que sucede con el comercio legítimo, un mundo interconectado por la Web ha convertido el crimen global e incluso el local, al proporcionar no sólo lugares para comunicarse y coordinar, sino también espacios para nuevos tipos de crímenes, un buen ejemplo de los cuales es el robo de identidad. Dada la naturaleza distribuida de la Web, criminales ambiciosos pueden manipular y explotar los medios electrónicos exactamente como lo hacen las fuerzas del orden público, las agencias de inteligencia, las instituciones financieras y los gobiernos. Las bandas criminales que tienen conocimientos apenas suficientes y no dominan los medios electrónicos pueden contratar a otras bandas o a personas independientes que sí lo hagan’.

Los cárteles de la droga en este hemisferio, por ejemplo, hacen uso regular de la tecnología de los sistemas de posicionamiento global (GPS) para hacer con extrema precisión sus entregas de drogas, de precursores químicos necesarios para procesar drogas y de efectivo en áreas remotas. Este tipo de flexibilidad de la libre empresa es capaz de igualar las condiciones para malhechores y policías, generando sumas de beneficios ilícitos a través de la ‘economía sumergida’ a una escala tal que pueden llegar a amenazar incluso la estabilidad de la economía internacional”.

“Los olvidados” cuenta una historia trágica y neorrealista mexicana sobre la vida de unos niños en un barrio marginal del entonces DF

“Los olvidados” es una película mexicana filmada del 6 de febrero al 9 de marzo de 1950 en los estudios Tepeyac y en locaciones de la capital mexicana. Escrita y dirigida por Luis Buñuel, obtuvo el premio al mejor director en el Festival de Cannes y ha sido nombrada Memoria del Mundo por la Unesco. Cuenta una historia trágica y neorrealista mexicana sobre la vida de unos niños en un barrio marginal del entonces DF. Muchas de aquellas escenas de ficción son una realidad en nuestros Cancún y Riviera Maya…, líderes mundiales del turismo caribeño. “Los olvidados” es la obra más relevante desde que Buñuel comenzó su etapa mexicana. Tras el éxito comercial que le proporcionó “El gran Calavera”, el productor Óscar Dancigers le propuso que dirigiese una nueva película sobre los niños pobres de México. La película se sitúa en la línea del neorrealismo italiano, al que Buñuel aporta su toque surrealista como se puede observar en la secuencia del sueño de Pedro, la obsesión por las gallinas o el huevo lanzado hacia la cámara.

Tras un prólogo inmerso en imágenes de Nueva York, París y Londres, se advierte de la universalidad de la tragedia que va a producirse, la cámara localiza enclaves reconocibles de la Ciudad de México. En uno de sus barrios marginales, Jaibo (Roberto Cobo) es un adolescente que escapa de un correccional para reunirse con Pedro (Alfonso Mejía). En presencia de él, Jaibo mata a Julián, el muchacho que supuestamente le delató. También intenta robar a un ciego al que finalmente maltrata en un descampado. Cuando Pedro llega a su casa su madre no quiere darle de comer, lo que origina la secuencia onírica y surrealista en que la madre le ofrece unas vísceras que Jaibo le arrebata saliendo debajo de la cama donde yace el cadáver de Julián.

Otro niño, que ha sido abandonado por su padre en la ciudad, Ojitos, entra al servicio del ciego como lazarillo, que ejerce de curandero en casa de Meche, una turbadora adolescente de la que el ciego se quiere aprovechar. Pedro intenta recobrar la estima de su madre comenzando a trabajar, pero sus buenas intenciones son frustradas por el comportamiento de Jaibo que comete un robo del que acusan a Pedro, que es arrestado por ello en una granja-escuela. El director de la institución, confiando en el chico, le da cincuenta pesos y le manda a un recado, pero Jaibo le roba el dinero. Pedro entonces le denuncia como asesino de Julián, y Jaibo se venga matándolo en el gallinero de la casa de Meche. Ésta y su abuelo arrojan su cadáver a un muladar. Entretanto, Jaibo es abatido por disparos de la policía, y su agonía se ve sobreimpresionada por un perro que avanza y la madre de Pedro diciendo “buenas noches” dirigiendo una mirada a Meche y su abuelo, que llevan el cadáver de su hijo en un saco, a lomos de una burra…

Aparentemente, la película es un drama o tragedia neorrealista, documentada en los bajos fondos de la gran urbe y que tiene una intención marcadamente social. Sin embargo, el trazado subliminal, crea todo un flujo subconsciente en que los temas son la ausencia del padre, el ‘complejo de Edipo’, la orfandad, la maldad y la muerte. Todo esto está subrayado por secuencias oníricas, por la extraña y constante presencia de las gallinas, la rítmica repetición de brazos que se alzan cada diez minutos para golpear y matar cruelmente y, no menos importante, la vanguardista música, atormentada e inquietante, de Rodolfo Halffter sobre temas de Gustavo Pittaluga. Ello crea un clima de malestar que lleva al filme a la característica poética surrealista y tortuosa del aragonés. Como ha recordado Octavio Paz, Buñuel muestra la evolución del surrealismo, que se inserta ahora en las formas tradicionales del relato, en este caso una tragedia sin coturno, integrando “las imágenes irracionales que brotan de la mitad oscura del hombre”.

“Los olvidados”, “Metrópolis” de Fritz Lang, toda la obra de los hermanos Lumière y “El Mago de Oz” de Victor Fleming, Memoria del Mundo

El estreno de la película en México suscitó violentas reacciones, y se pidió desde diversas instancias mediáticas la expulsión del cineasta del país. A los cuatro días fue retirada de los cines sin que faltaran intentos de agresión física contra Buñuel. Afortunadamente, algunos intelectuales salieron en su defensa y, tras recibir el premio al mejor director en el Festival de Cannes de 1951 (en una edición donde competían “Milagro en Milán” de Vittorio de Sica o “Eva al desnudo” de Joseph L. Mankiewicz), Buñuel fue ‘redescubierto’ en los medios franceses y europeos, lo que le valió el respeto y la audiencia en México. La película fue reestrenada al año siguiente en una buena sala de la capital mexicana, donde permanecería más de dos meses en cartelera. Y su éxito comercial se dio pese a su extrema dureza. Buñuel se permite mostrar lisiados sin el menor intento de mover la compasión del espectador hacia ellos. Antes al contrario, muestra al ciego cargado de rasgos negativos (lujurioso, avaro y chivato), y esto se refuerza eligiendo para este personaje a un actor conocido por su interpretación de numerosos ‘malos’ en el cine mexicano.

Los dos grandes temas son la sexualidad y la muerte, sin olvidarnos de la pobreza, la marginación y la miseria, que recorren el primero los componentes surrealistas y profundos de la psique humana y el segundo la dura lucha por la vida de la realidad social. Desde este punto de vista, ‘olvidados’ son todos sus personajes: Ojitos, que es abandonado a su suerte por su padre en la gran ciudad para librarse de una boca que alimentar; Pedro, a quien su madre le niega el afecto y aun el sustento; ésta, a su vez, repudiada y vejada por su marido, y luego abandonada; Jaibo, de orfandad total, que ha tenido que sobrevivir en la calle, e incluso el ciego, desasistido de beneficencia, por lo que tiene que mendigar en la calle, desvalido como el hombre-tronco, que se desplaza sobre un carrito con ruedas, y del que los chicos se burlan quitándole su medio de locomoción y tirándolo calle abajo.

Esta tremenda visión del mundo remata en la doble muerte sobreimpresionada de Pedro y Jaibo: ni el bien ni el mal escapan a ella, como constata trágicamente la película (al menos en las condiciones sociales en las que se desarrolla este drama). Su valor cinematográfico se desprende de todas estas sugerencias subterráneas, que, unido a la trama contundente y brutal, crean una gran catarsis. “Los olvidados”, junto a “Metrópolis” de Fritz Lang, toda la cinematografía de los hermanos Lumière y “El Mago de Oz” de Victor Fleming son las únicas piezas del séptimo arte que han recibido la consideración de Memoria del Mundo.

@SantiGurtubay

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