Cancún, una ciudad colapsada por el crecimiento acelerado, la construcción improvisada de...

Cancún, una ciudad colapsada por el crecimiento acelerado, la construcción improvisada de calles y avenidas, y la utilización de un sistema integral de movilidad que no toma en cuenta al 65 por ciento de su mancha urbana

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Más de mil 200 puntos de conflicto serán ignorados por el nuevo proyecto de Movilidad del Gobierno municipal de Benito Juárez. Se trata de cruces y avenidas que no pertenecen al primer cuadro de Cancún. En otras palabras: no se solucionará el problema del caos vial en el 65 por ciento de la mancha urbana de la ciudad. Lo anterior fue confirmado por las autoridades municipales. Sin embargo, realmente no se le puede culpar de todo a la actual administración, pues la prioridad es “aligerar” el tránsito en la zona por la que circula el 92 por ciento del parque vehicular, que dicho sea de paso, se ha cuadruplicado en los últimos cinco años. Como hemos venido diciendo, Cancún ya no puede con su destino anárquico y de un crecimiento incontinente y sin rumbo, donde la aglomeración y la marginalidad van de la mano de la incompetencia, la irresponsabilidad y la codicia desenfrenada de gobernantes –llámense priistas, perredistas, verdeecologistas, etcétera- que no tienen más aspiración que la de hacer todo tipo de negocios particulares a costa del interés público y del poder político. La ciudad pierde sus áreas verdes, se desborda y se hunde entre el hacinamiento y la violencia rampante, y los gobernantes se dedican a empeorarlas entregándoselas al hampa, y con obras y servicios de la peor calidad y con los costos más altos.

Javier Ramírez

“Para solucionar el problema del tránsito en el Municipio benitojuarense, sería necesario construirla de nuevo”, dice Roberto Peraza, miembro de la Federación de Colegios de Arquitectos de México, “porque se construyeron muchos fraccionamientos sin tener ningún tipo de planeación.

“No tomaron en cuenta cuántos vehículos transitarían por sus calles; ni si sus avenidas serían utilizadas como ‘cruce’ por vecinos de otros fraccionamientos; o los servicios que necesitarían sus habitantes, como hospitales, centros de esparcimiento, parques; pues la falta de ellos los obligaría a trasladarse a otros lugares”, puntualiza.

Para el entrevistado,  la única forma de aligerar el caos en materia de movilidad de Cancún, es reorganizar las rutas del transporte público, a fin de que utilicen calles alternas  a las que tienen el mayor flujo vehicular. También sería necesario reconstruir más de 300 cruzamientos y glorietas, como la que se encuentra en la intersección de las avenidas Arco Norte con Kabah; establecer 30 puntos de infraestructura como pasos a desnivel, puentes, distribuidores viales; y lo más importante: trabajar de manera integral con los prestadores de servicios públicos y privados, a fin de que sean ubicados de manera estratégica en la ciudad, a fin de aligerar el centro y la Zona Hotelera de Cancún.

Muchas promesas, pocas acciones

Desde 2005 a la fecha se han trabajado en siete proyectos pilotos de movilidad para Cancún, incluyendo tanto a autoridades municipales como estatales. Prácticamente, cada administración asegura tener la respuesta para el problema del congestionamiento vial de las calles y avenidas de la ciudad, aunque todos los esfuerzos son abandonados cada vez que un Gobierno municipal termina su trienio, empezando desde cero por los recién llegados.

Sin embargo, la situación tiene una causa que va más allá de la desidia gubernamental: el crecimiento acelerado de Cancún es la principal razón del congestionamiento vial.

De acuerdo con el ingeniero Eleazar Martínez Vázquez, director municipal de Transporte y Vialidad, hace 10 años transitaban por las calles de Cancún aproximadamente 120 mil vehículos. Hoy se tiene registro de que el parque vehicular supera las 370 mil unidades, concentrándose en las avenidas Kabah, Las Torres, Andrés Quintana Roo, José López Portillo, Bonampak, Zona Hotelera, Tulum y Arco Norte.

“Pero en ese tiempo la red vial no creció ni un 5 por ciento. Estamos hablando de que tenemos casi el triple de vehículos, pero no se construyeron calles, puentes, periféricos, estacionamientos o distribuidores para que transiten”, puntualiza el funcionario.

Explicó que el problema se agrava por la falta de planeación y de cumplimiento de los reglamentos urbanos. Como ejemplo, cita que una plaza de 40 locales comerciales, de los que 15 son restaurantes y bares, puede recibir a casi mil clientes en un momento “pico”, lo que significa que al menos llegarán 100 vehículos.

Sin embargo, se observa que en la mayoría de estos centros de esparcimiento, sólo se cuenta con 20 cajones de estacionamiento, provocando que en todas las calles aledañas, que en su mayoría son avenidas con alto tránsito, se congestionen aún más por los vehículos que buscan estacionarse cerca de ese lugar.

“Por eso presentamos un proyecto de Sistema Integral de Movilidad, en el que consideramos reordenar prácticamente todo el tráfico en las principales avenidas y centro de la ciudad, que es donde transitan nueve de cada 10 vehículos.

Sobre todo, queremos apostar por el transporte público, hacerlo de calidad, seguro y confiable, para que las personas dejen de usar tanto los automóviles, lo que aligeraría el tránsito hasta en un 120 por ciento”, puntualiza.

Puntualizó que el objetivo es aumentar la productividad de Cancún, pues los congestionamientos y tiempos de traslado excesivos comienzan a hacer estragos en la economía local.

“Moverte de un punto cualquiera, de las regiones, hasta el primer cuadro de la ciudad, tardaba 20 minutos hace quince años. Hoy, puede tardar hasta una hora. Y ni se hable moverse en las avenidas principales como la Kabah, Tulum, Nichupté, Xcaret. Hoy, las personas pueden llegar a perder hasta dos horas de su día movilizándose, enfermándolas de estrés.

Incluso tenemos casos extremos de gente que muere en las calles porque la ambulancia no llegó por la saturación de las vialidades; o que la patrulla se tarda hasta 40 minutos en atender una llamada por la misma razón”.

Sin embargo, hasta el momento el funcionario reconoció que aún no se cuenta con los datos precisos de cuánta inversión se requerirá para poner en práctica este proyecto; o los pormenores del mismo. Se cuenta con ejes de acción, pero aún están en fase de ponerlos en práctica.

La región olvidada

Otro punto a considerar es que este Sistema Integral de Movilidad no toma en cuenta al 65 por ciento de la mancha urbana; es decir, las regiones y fraccionamientos donde vive el 80 por ciento de la población, y de donde proviene el 60 por ciento de los vehículos.

El extitular de la Dirección General de Transporte y Vialidad de la pasada administración, Francisco Amaro Betancourt, había reconocido que son más de mil 200 puntos de conflicto en estas zonas, ubicados principalmente en los fraccionamientos o regiones que surgieron en los últimos 15 años, pues la falta de planeación (así como también podría hablarse de corrupción) permitió que las calles sean construidas de manera improvisada.

En estos puntos conflictivos ocurre al menos un accidente de tránsito cada hora, lo que retrasa aún más la circulación, de acuerdo con la Dirección de Tránsito Municipal.

Al día, son más de mil 700 reportes de accidentes de tránsito los que registran, sin considerar que son considerados no graves y son arreglados por común acuerdo entre los afectados.

Y continuará este caos, porque nadie quiere invertir en solucionarlos.

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