Cancún y la Riviera Maya han dejado de ser los sitios turísticos...

Cancún y la Riviera Maya han dejado de ser los sitios turísticos preferidos de los visitantes de alto poder adquisitivo, quienes cansados del sol y la playa optan por experiencias ‘exóticas’ que otros países pueden ofrecerles

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En los últimos cinco años, Quintana Roo ha visto disminuir la llegada del turismo de alto poder adquisitivo, aquél que hace que Cancún y la Riviera Maya destaquen del resto de polos turísticos del país y del que tanto presumen las autoridades estatales en turno a la hora de presentar sus informes. Y es del que de 2006 para acá, quienes tienen la capacidad económica para viajar por el mundo prefieren vivir experiencias exóticas, más allá de los sitios comunes de sol y playa, como pueden ser lugares recónditos de Asia y Europa, o paisajes de América del Sur. Tampoco ayuda el clima de inseguridad que se registra en las zonas norte y centro de la entidad, pues de acuerdo con diversas consultoras muchos visitantes extranjeros sí que toman en cuenta los famosos ‘warnings’ emitidos por las autoridades estadounidenses para prevenir a sus ciudadanos, a la hora de viajar a ciudades de México. El turismo sigue llegando, sí, pero es el llamado ‘mochilero’, el cual al estar limitado de recursos prefiere hospedarse en algunos de los tantos hostales que han aparecido gracias a servicios como Airbnb. Lugares que generalmente tienen alta afluencia de consumidores, como restaurantes, bares y centros comerciales ya no reciben el mismo número de personas debido también a que los Todo Incluido ofrecen a sus huéspedes las mismas opciones sin tener que salir del hotel y tener que exponerse a ser víctimas de la delincuencia.

Armando Galera

Cada año llegan más turistas a Quintana Roo, pero lo hacen gastando mucho menos que hace una década. Incluso los esquemas hoteleros de Todo Incluido se han visto forzados a reducir sus precios hasta un 30 por ciento con tal de mantener la afluencia.

Además, continúan a la baja las tendencias de visita a restaurantes, centros nocturnos y plazas comerciales, representantes de la economía local. De cada 10 visitantes que llegan a Cancún y Playa del Carmen, sólo tres consumen en estos lugares.

Y quienes lo hacen, gastan menos que en años anteriores. En 2010, por ejemplo, un turista gastaba en estos servicios un promedio de 560 dólares. Hoy, la cantidad apenas supera los 200 dólares.

Las razones de este fenómeno son varias, de acuerdo con los estudios e informes especializados en el ramo: en primer lugar, el turista extranjero ahora busca nuevas experiencias, lugares exóticos diferentes al mar, arena y playa.

En segundo lugar, la pérdida del peso frente al dólar ha encarecido a Cancún y la Riviera Maya para el turismo nacional, que representa el 40 por ciento de los visitantes que llegan a Quintana Roo. En 2005, el 75 por ciento de los mexicanos vislumbraba al destino como la primera opción para pasar sus vacaciones; ahora, sólo el 40 por ciento aún lo considera viable.

Y por supuesto, la negativa imagen que ha empapado a Cancún y Playa del Carmen por el tema de la inseguridad, pues aunque las autoridades locales aseguran que los ‘warnings’ no afectan al Estado, reportes de consultoras internacionales revelan que un 25 por ciento de quienes tenían planeado visitar Quintana Roo cambiaron de parecer al último momento, al considerarlo poco seguro.

Cifras alegres versus realidad

Año con año, las secretarías de Turismo de los tres niveles de Gobierno presumen cifras exuberantes respecto al arribo de visitantes a Quintana Roo, rebasando siempre al periodo anterior.

De acuerdo con el último reporte “Resultados de la Actividad Turística”, de 2018, que publica Datatur (plataforma estadística que se alimenta de cifras y datos generados por el Banco de México y el INEGI), perteneciente a la Secretaría de Turismo, Quintana Roo mantiene un constante incremento de 11.4 por ciento promedio anual en la llegada de turistas.

El año pasado el Estado recibió 18 millones 911 mil 163 visitantes, mientras que en derrama económica se reportaron 8 mil 810 millones de dólares. La ocupación promedio en ese año fue de 79.7 por ciento, 3.8 por ciento más frente a 2016.

Se prevé que para este 2018, la afluencia turística cierre con un aumento de un 7.5 por ciento, mientras que la derrama económica hizo lo propio en un 2.4 por ciento.

Pero esas son las cifras “alegres”, utilizadas para adornar los informes de Gobierno y de promoción gubernamental. Y es que el mismo informe revela que algo que ya es por todos bien conocido: Quintana Roo cada vez pierde más a los turistas de alto poder adquisitivo.

En 2017 el gasto promedio por turista fue de 196 dólares. Antes de 2008, cuando la recesión económica golpeó a la actividad a nivel mundial, cada visitante llegaba a gastar hasta 980 dólares en alguno de los destinos de la entidad.

Tendencia a la baja

De acuerdo con el informe de Grupo Expedia (principal sitio de venta de turismo de lujo en Latinoamérica), no todo es culpa de las autoridades, sino se trata de una tendencia en las preferencias del turista con alto poder adquisitivo: durante las décadas de 1990 y 2000, sus destinos favoritos eran los sitios de playa; pero de 2012 a la fecha ha cambiado hacia lugares que ofrecen experiencias exóticas, como el oriente de Asia, lugares recónditos de Europa, o países con llamativos paisajes de América del Sur.

En efecto, en 2005 lugares con playa, arena y sol acaparaban el 68 por ciento de la demanda del turista extranjero, siendo el principal destino la Riviera Maya y Cancún. Hoy, sólo representa el 30 por ciento de las preferencias. En su lugar, Thailandia, Vietnam, India, Rusia, Egipto, Marruecos, Polonia, Países Bajos, Cuba y Brasil se encuentran en el top de los países más visitados.

Incluso Quintana Roo ha bajado del tercer al doceavo puesto en cuanto a destinos favoritos de playa, siendo rebasado por Cuba, Puerto Rico, la Bahía de Halong en Vietnam, Australia, Brasil, Colombia y el resto de las islas caribeñas, según datos de 2017 de Travelocity, principal agencia de viajes en el mundo.

Más turistas, menos gasto

Si bien el número de visitantes que llega en Quintana Roo va en aumento, no así su calidad en cuanto a beneficio para el Estado y la economía local se refiere. El sistema de Todo Incluido acapara al 55 por ciento de los visitantes, esto en detrimento de los empresarios locales que no cuentan con recursos económicos para hacerles frente, además de restauranteros, bares y plazas comerciales, que desde que se instauró este sistema en la entidad han observado cómo disminuye su número de clientes, pues los huéspedes del Todo Incluido prácticamente permanecen encerrados en ‘palacios de lujo’ donde lo tienen todo, por lo que no necesitan salir a consumir.

En Quintana Roo la oferta de cuartos es de cerca de 84 mil, de los cuales 52 mil operan bajo este esquema, con tarifas que pueden variar según la temporada.

Claro que la crisis también les ha pegado hasta a ellos, pues se han visto forzados a reducir sus tarifas hasta en un 35 por ciento en temporada alta con el objetivo de mantener la ocupación.

El mochilero, el turista no deseado

El segmento de mochileros también ha tenido un crecimiento importante en los últimos años, de ahí que haya crecido de igual forma el número de hostales en la ciudad, por ello, es de interés de la Asociación de Hoteles de Cancún y Puerto Morelos contabilizar este mercado que tiene gustos y una económica muy específica, según ha informado Máximo García Rocha, vicepresidente de los comités de trabajo de la asociación.

Tan sólo en Cancún aumentaron de 13 a cerca de 65 los hostales en el centro de la ciudad en los últimos cinco años. Eso sin contar los que se ubican en la periferia, que aunque no están registrados, pueden superar los 150, de acuerdo con estimaciones de la Asociación de Hoteles de Cancún.

Esto porque prácticamente cualquier propiedad puede convertirse en un hostal. Y aplicaciones nuevas como la de Airbnb facilitan el alquiler de este tipo de oferta.

El mochilero consume un 80 por ciento menos que un turista promedio. Incluso prefiere acampar y preparar su propia comida, pues su gasto medio es de hasta 40 dólares por cada uno.

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