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Candidaturas a cambio de estructura electoral, la jugada de López Obrador en Quintana Roo

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Andrés Manuel López Obrador está entregando las candidaturas de su partido, el Morena, a expriistas y otros personajes de mediocre o consolidada reputación, muchos de ellos ligados al borgismo y a epidemias similares con saldos de irrecuperable devastación del Estado. Poco le han valido las críticas de sus militantes: su secretaria general, Yeidckol Polevnsky, se ha limitado a señalar que esta decisión se basó en los resultados de encuestas (que, dicho sea de paso, nadie sabe cuándo o cómo se realizaron, ni siquiera se han detallado a fondo sus resultados). La mayoría de los simpatizantes duros del Morena han anunciado que se mantendrán firmes en su apoyo a López Obrador, pero que no le darán voto alguno a los expriistas adheridos de manera conveniente y negociada a su movimiento, lo que de todos modos es lo mismo que restarle fuerza a la causa y a los intereses electorales del tabasqueño. ¿Acaso esto no le importa a Andrés Manuel? Pareciera que no. Y entre el descontento de los morenistas fundadores surge la verdad detrás de esta decisión: a Obrador no le interesan las candidaturas locales, o las diputaciones federales o las senadurías, sólo le importa la estructura electoral que los aspirantes de ese núcleo de oportunistas y advenedizos de la coyuntura puedan ofrecerle para fortalecer su propia aspiración presidencial. Y es que en la que sería su tercera y última contienda por la Presidencia de la República, no quiere cometer el mismo error de los comicios pasados, cuando perdió no en las urnas sino en la defensa del voto en las actas de casillas, producto de una estructura apasionada pero con escasa experiencia en el tema. Por eso le entrega espacios a Eduardo Ovando a cambio de sus famosas “redes”, y por eso le da la oportunidad a Marybel Villegas –una de las más conspicuas representantes del oportunismo y el ‘chapulinismo’ partidista- para la candidatura a la diputación federal, en trueque por su experimentada maquinaria en el manipuleo electoral. Porque lo único que importa es ganar esta última batalla por el supremo mandato del país.

Candidaturas a cambio de estructura electoral, la jugada de López Obrador en Quintana Roo

 Armando Galera

Las del Morena son las candidaturas más codiciadas por los personajes que renunciaron –o están a punto de hacerlo- al PRI, al PAN y a otros partidos, al suponer que con ellos no tendrían oportunidad de contender por un cargo de elección.

En fechas recientes, el PRI en Quintana Roo sufrió una desbandada hacia el partido de López Obrador, convencidos esos liderazgos y sus núcleos militantes de que la figura y la capacidad de movilización popular de quien será tres veces candidato presidencial, serán suficientes para hacerlos a ellos cumplir sus particulares objetivos en la lucha por el poder.

No es la primera vez que el Morena recicla candidatos priistas (de hecho, Andrés Manuel López Obrador surge de las filas del PRI, como algunos de los más influyentes liderazgos opositores). Para los comicios locales del 2016, Obrador designó como candidato a la gubernatura al expriista José Luis Pech Várguez, hoy dirigente del Morena en Quintana Roo.

En el proceso rumbo a las elecciones del 2018, varios priistas y perredistas sin identidad ideológica ni proyecto de representación popular pero con las más imperiosas urgencias de participar en el reparto venidero de los beneficios de la corrupción del Estado nacional, revelaron su intención de buscar una candidatura en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), lo que de inmediato generó la inconformidad de los simpatizantes originarios de la figura de López Obrador, quienes aseguraban que en su partido no tendrían cabida estas personas que sin duda violaban sus principios doctrinarios de “no mentir, no robar y no traicionar”.

Sin embargo, los peores miedos de los morenistas se volvieron realidad cuando López Obrador, en su visita a Cancún del pasado 7 de julio, declaró que “todos aquellos hombres y mujeres de bien que quieran sumarse a Morena serán bien recibidos”.

Y a su lado en tribuna se encontraban la malquerida senadora perredista, Luz María Beristáin; el videograbado –entregando un millón de pesos del erario a la causa política de un correligionario en campaña- exalcalde interino del Municipio cancunense, Jaime Hernández; el ‘chile de todos los moles’ militantes, Antonio Cervera; el distinguido cacique petista de la industria del partidismo mercenario, Hernán Villatoro; y uno de los más conspicuos expriistas de mayor trayectoria y tradición tricolores, Eduardo Ovando. Todos ellos fueron abucheados por los militantes duros del Morena en el acto de adhesión a la causa del líder máximo de esa izquierda.

También estaban Lenin Amaro Betancourt, uno de los más fieles emisarios y representantes de los intereses políticos del exgobernador, Félix González Canto, hijo político de Joaquin Hendricks y progenitor político de Roberto Borge; el conocido exregidor priista benitojuarense, Germán Guillermo Cruz; así como Claudia Ivette Manzanilla Poot, exsecretaria política del PRI en Benito Juárez.

Los del PRI abandonan su barco en el naufragio y se montan en el de quien los agarra para mantenerse a flote.

Poco tiempo después siguieron sumándose al Morena priistas que estuvieron ligados al borgismo, como Omar Sánchez Cutis, Ramiro de la Rosa Bejarano y Laura Corrales, principales maniobreros de la estructura electoral en la campaña del exmunícipe de Solidaridad por la gubernatura el año pasado, Mauricio Góngora Escalante, y que ahora son coordinadores del partido de López Obrador con la esperanza de ser los candidatos a la Presidencia Municipal de Solidaridad.

El pasado 22 de octubre, la secretaria general del Morena, Yeidckol Polevnsky, llegó a Quintana Roo para informar que sus coordinadores estatales serán Marybel Villegas Canché y José Luis Pech Várguez, lo que los pone en la antesala de una candidatura al Senado. También reveló que Jesús “Chucho” Pool será coordinador distrital en el Distrito Electoral Federal 4, lo que se traduce en una virtual candidatura a la diputación federal.

Esta declaración encendió de inmediato las alarmas entre los morenistas, pues la ‘camaleónica’ Marybel Villegas, además de haber participado en cada elección con un partido diferente, formó parte del famoso ‘muro de la Ignominia’ que el propio Morena había publicitado meses atrás contra “traidores a la patria” de la catadura de Marybel Villegas.

Por cierto que “Chucho” Pool también se encontraba en el referido ‘muro’ por haber votado en favor del ‘gasolinazo’ y la “privatización del petróleo”.

También se dio a conocer el nombre de Juanita Alonso Marrufo como candidata a la Presidencia Municipal de Cozumel, aunque la mujer aún es suplente de la regidora priista Gina Ruiz Chávez, esposa del exalcalde isleño Fredy Marrufo (que podría enfrentar un juicio político por malversación de recursos públicos).

Juanita Alonso ha sido oficial mayor y tesorera de las dos anteriores administraciones municipales de la ‘Isla de las golondrinas’.

La secretaria general del Morena, Yeidckol Polevnsky, no cedió a las muestras de rechazo en contra de la decisión del Consejo Nacional del Morena de virtualmente entregarles las candidaturas de su partido a tan cuestionados expriistas.

En una escueta declaración, explicó que las primeras encuestas realizadas (no reveló cuándo se realizaron ni la metodología utilizada o los resultados más detallados) arrojaron que Marybel Villegas Canché, José Luis Pech y Jesús Pool Mo eran los mejor posicionados y, por tanto, tenían que ser los candidatos.

También declaró que en los siguientes días darían a conocer los resultados de los sondeos llevados a cabo en el resto de los Municipios, lo que determinará a los contendientes del próximo proceso electoral.

Por su parte, entrevistado por este semanario, José Luis Pech Várquez se limitó a señalar que “están invitados a sumarse a Morena todos. Tenemos que sumar fuerzas de cara al 2018. Al final, la decisión recae en nuestro dirigente nacional, Andrés Manuel López Obrador, y nosotros lo respaldamos”.

Añadió que a ellos no les toca juzgar a los priístas que están acaparando las candidaturas del Morena, “pues ese trabajo lo realiza la dirigencia nacional. Tal como lo dijeron los delegados nacionales: se está tomando en cuenta la fuerza de su figura pública en Quintana Roo.

El oposicionismo militante

Claro que no se hicieron esperar las reacciones en contra de la tendencia de Morena de adherir a cualquier liderazgo político con fortuna, sin importar su pasado, por oscuro que sea. En las redes sociales, por ejemplo, la mayoría de sus simpatizantes aseguran que su voto será por Andrés Manuel, pero no por los expriistas.

Entre los fundadores del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Héctor Ortega Contreras, denunció que las recientes imposiciones de la cúpula nacional no fueron bien recibidas en el Estado, y lamentó que su partido esté “reciclando personas de dudosa reputación, únicamente buscando la fuerza de su estructura”.

Ortega Contreras fue uno de los más fieles y aguerridos militantes del partido de López Obrador en el Estado. Ser uno de esos precursores del Morena desde sus inicios le dio la legitimidad, el perfil y el protagonismo como uno de los más seguros candidatos a diputado federal en los comicios venideros. Solicitó al Comité Ejecutivo Nacional de su partido ser incluido en la terna de los aspirantes, pero dice desconocer por qué al final “fue desestimado en las encuestas”.

“El problema no es que venga gente de otros partidos, porque se entiende que Morena está cobrando fuerza y muchos quieran sumarse. Pero lo que no aceptamos es que lleguen personas con pasados oscuros, que han estado envueltos en casos de corrupción, que incluso estuvieron ligados al exgobernador Roberto Borge, y que se les premie con una candidatura, haciendo de menos el trabajo de verdaderos militantes”, puntualizó Ortega.

También manifestó su molestia el coordinador territorial en el Distrito 04 de Morena, Antonio Colín Valdez, al señalar que si bien se mantiene firme su total apoyo y trabajo de estructura a favor de Andrés Manuel, no harán lo mismo con candidatos como Villegas Canché o Pool Moo.

La regidora del partido morenista en Puerto Morelos, Yamili Alvarado Crespo, fue otra distinguida militante que externó que no dará su apoyo a las personas que siguen en el ‘muro de la ignominia’ en Quintana Roo, pues “es una vergüenza pedir el voto para gente de esa calaña”.

Lo que importa es la estructura

¿Por qué Andrés Manuel se arriesga a imponer como candidatos a expriistas bien identificados con la peor corrupción que ha devastado a la entidad, como la fomentada por los gobernadores Félix González y Roberto Borge, cuando eso sólo genera pésima imagen, desaliento y desconfianza militantes, y un divisionismo interno que degrada la potencia electoral y ciudadana del partido?

La respuesta la dio Héctor Ortega: a López Obrador no le importa el pasado de sus candidatos, sino la estructura que le pueden aportar para su campaña.

Y es que el Morena podrá tener muchos adeptos en Quintana Roo, pero carece de una maquinaria electoral que movilice a los votantes y proteja sus votos en las urnas.

Obrador aprendió la lección de los comicios del 2006 y 2012, cuando la falta de gente preparada y con experiencia para ‘cuidar’ las casillas prácticamente le costó la Presidencia de la República.

En efecto: en 2006 López Obrador perdió por un margen menor al uno por ciento, y las fallas en el sistema electrónico de conteo de votos dieron la legítima sospecha de que le fue robado el triunfo. Se apostó incluso con miles de personas en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México para exigir el conteo de voto por voto. Sin embargo, resultó que los encargados de su estructura no realizaron el trabajo de firmar las anomalías en las actas de las casillas, vital para la defensa del sufragio.

Una historia similar padeció en el proceso de 2012. Así que tal como dice Ortega, Obrador está buscando una estructura con experiencia, como la que ofrece el expriista Eduardo Ovando y sus famosas “redes”. Las elecciones locales o los espacios federales parecen no importarle. Lo único que le interesa es ganar la Presidencia en su tercera oportunidad, pues otro fracaso significaría el fin de todo.

Además, algunos de los actuales funcionarios y representantes populares del partido Movimiento de Regeneración Nacional en Quintana Roo tampoco han sido muy ‘leales’ o agradecidos con su partido. Su secretaria general, Yeidckol Polevnsky, reveló que ninguno de los actuales funcionarios ha cumplido con su deber de entregar el 50 por ciento de su sueldo para la construcción de universidades públicas (aportaciones que medios como El Universal señalan que en realidad se destinan para financiar la campaña permanente de López Obrador).

Tampoco sus únicos dos diputados locales, que dicho sea de paso llegaron por la vía plurinominal, han cumplido con sus aportaciones partidistas. Juan Ortiz Vallejo, quien fue expulsado del partido por “comportamiento indebido”, tiene una nómina de asesores de casi 150 mil pesos mensuales, de los cuales sus familiares Edgar Ortiz Peraza y Danny Ortiz Peraza se benefician con un sueldo de 20 mil pesos mensuales.

Por su parte, la hoy única diputada por el Morena, Silvia de los Ángeles Vázquez Pech, tiene como asesora a su hermano Carlos Roberto con un sueldo de más de 45 mil pesos mensuales, así como a sus familiares Luis Vázquez Lugo, Wendy Gabriela Vázquez y Francisco Flores Pech, con sueldos que oscilan entre los 15 mil y los 25 mil pesos al mes. Y a pesar de que no ha presentado ninguna iniciativa propia, tiene una nómina de asesores de poco más de 400 mil mensual; aunque no destine ningún peso para su partido.

El voto es para Obrador, no para sus demás candidatos

Los resultados de las últimas elecciones lo confirman: en Quintana Roo la mayoría de los votantes vota por Andrés Manuel López Obrador cuando participa en un proceso electoral, pero no así por el partido en turno al que pertenece ni por los personajes a los que brinda su apoyo.

En la pasada elección local, por ejemplo, la de 2016, su candidato a gobernador, José Luis Pech Várguez, no logró canalizar el descontento ciudadano y obtuvo 54 mil 799 votos, tres veces menos que los obtenidos por la coalición PRI-PVEM y Panal, misma que registró 178 mil 667, y cuatro veces menos que los 228 mil 703 votos que le dieron la victoria al actual gobernador, Carlos Manuel Joaquín González, de la alianza PAN-PRD

Claro que se debe considerar que el Morena logró colocarse como la tercera fuerza electoral en su debut en un proceso electoral local en Quintana Roo, con el 10 por ciento de la votación total por la gubernatura, frente al 35 por ciento de la alianza PRI-PVEM y Panal, y el 45 por ciento de la coalición PAN-PRD, a pesar del respaldo ofrecido por Andrés Manuel a José Luis Pech, quien fuera duramente cuestionado por la militancia de su partido por su pasado priista y su posición como uno de los principales funcionarios durante las administraciones de Joaquín Hendricks y Félix González.

En cuanto a la competencia por los Ayuntamientos, a los candidatos del Morena no les fue mejor, pues en ningún Municipio representaron una amenaza. En Benito Juárez, donde residiría su mayor fuerza electoral, tuvo 24 mil votos contra los 49 mil de la alianza PAN-PRD y los 80 mil de la del PRI-PVEM y Panal.

En los Municipios rurales, como José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Lázaro Cárdenas, su promedio de votos obtenidos fue de 800, mientras que el primer lugar registraba entre 4 mil 500 y 6 mil. En Othón P. Blanco alcanzó 7 mil 542, pero la candidata priista Arlet Mólgora Glover lo rebasó con 25 mil 427 votos, y ni qué decir del vencedor Luis Torres de la coalición PAN-PRD, con más de 55 mil votos.

Respecto de la lucha por las diputaciones, sus números mejoraron al llegar a una media de 4 mil votos, aunque en todos los distritos fue vencido por el doble de sufragios. Por esta razón, los únicos dos espacios que obtuvo en el Congreso local fueron por la vía plurinominal.

Sin embargo, en las elecciones de junio de 2015 para diputados federales, el Morena obtuvo 49 mil 563 votos, sólo por debajo del PRI que registró 117 mil 556. En ese entonces, votaron por el PVEM 39 mil 758 electores, 28 mil 837 por el PRD, 15 mil 716 por el Panal, y 12 mil 228 por el PT.

De hecho, fueron esos resultados de los comicios federales los que dieron esperanzas a los candidatos del Morena de obtener triunfos en las elecciones locales de 2016, cosa que no sucedió.

En 2012, cuando Andrés Manuel López Obrador compitió por la Presidencia de la República abanderando la alianza PRD-PT-Movimiento Ciudadano, obtuvo el 42 por ciento de la preferencia del electorado con 216 mil 517 votos de los quintanarroenses, frente a 171 mil 506 del candidato priista Enrique Peña Nieto y 107 mil 47 de la panista Josefina Vázquez Mota.

En relación con las senadurías, la acompañante de López Obrador, Luz María Beristáin Navarrete, no logró vencer al candidato del PRI-PVEM, Jorge Emilio González, por quien votaron más de 197 mil 200 quintanarroenses. Sin embargo, los 176 mil 760 votos que tuvo la perredista fueron suficiente para obtener el espacio por la vía plurinominal.

En torno a las diputaciones, la alianza que abanderó López Obrador obtuvo la victoria en el Distrito 03, correspondiente a Benito Juárez, aunque perdió en Solidaridad y Othón P. Blanco (Distritos 01 y 02, respectivamente).

En resumen, en el proceso electoral federal de 2012, la figura de Andrés Manuel López Obrador arrasó en las urnas quintanarroenses, pero no fue suficiente para que los demás candidatos de su partido obtuvieran el mismo nivel de éxito.

Las controvertidas elecciones federales de 2006 no tuvieron resultados diferentes. En ese entonces López Obrador era el político más popular del país: todas las mañanas llegaba a su oficina como jefe de Gobierno del Distrito Federal en un Tsuru, listo para dar una conferencia de prensa.

El Gobierno del presidente panista Vicente Fox había logrado desaforarlo para intentar meterlo a la cárcel, pero Obrador logró capitalizar el yerro panista y salir airoso del atentado político del foxismo. Las campañas en su contra, por otra parte, sólo reforzaban su imagen pública victimizándolo como el enemigo del estatus quo y lo que el tabasqueño ha dado en llamar la ‘mafia del poder’.

Logró ganar en 15 entidades (incluida Quintana Roo) y en el Distrito Federal, pero no fue suficiente para vencer al candidato panista, Felipe Calderón, quien en ese proceso contó con el apoyo de la maquinaria magisterial comandada por la entonces todopoderosa líder de ese monopolio sindical y hoy presa, Elba Esther Gordillo.

Y a pesar de que López Obrador obtuvo la victoria en territorio quintanarroense, los candidatos a las diputaciones federales y senadurías de su coalición PRD-PT-Convergencia tuvieron un magro desempeño, quedando en tercer y hasta cuarto lugar en las urnas.

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