Carlos Joaquín impuso sus términos en dos de los Municipios más importantes...

Carlos Joaquín impuso sus términos en dos de los Municipios más importantes del Estado, amarró una buena relación política con López Obrador, y se deshizo del estigma borgista del ‘Chanito’, que se creyó el cuento de que apedrear a su mentor era lo mismo que ganarse al nuevo gobernador

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La estrategia visible del gobernador Carlos Joaquín arroja sus dividendos: le arrebató al Morena la figura de José Luis Toledo Medina –alias Chanito- para evitar que crezca y le complique la sucesión gubernamental, convenciendo a panistas y perredistas de que él era el candidato para ganar Cancún. En otra ‘mano’ le pone trabas al Chanito, asegurándose de que su figura llegue desgastada a la contienda de julio, todo para que una gris candidata del Morena –y sobre todo del anciano empresario radiofónico Gastón Alegre-, afín a su grupo, gane la elección, creando un puente con Andrés Manuel López Obrador, ya casi futuro presidente de la República. Y al mismo tiempo que logra pactar para retener Solidaridad con Cristina Torres, se asegura de tener como aliado al Morena, el partido de mayor crecimiento electoral y que amenaza con arrasar en el país y en el Estado en las elecciones venideras. ¿Son movimientos buenos, o malos, desde la perspectiva y los compromisos partidistas? ¿Pero hay, hoy día, ideologías y compromisos partidistas, cuando todo el mundo se mueve según sus particulares conveniencias en la coyuntura y en medio de la elasticidad de las reglas democráticas mexicanas? ¿Qué han sido las lealtades del Chanito y la lógica del PAN y el PRD para postularlo, cual un día lo hizo candidato a la gubernatura el PRI de Beto Borge? Carlos Joaquín procura garantizar la gobernabilidad en un Estado fracturado,y mantener la ‘mano’ sobre una sucesión en la entidad que habrá de disputar, más que nadie, quien más hace campaña hoy día y casi siempre que busca posiciones de elección: Marybel Villegas, morenista ahora, y buena entendedora de que los partidos son sólo plataformas de poder, y que la ética, la ideología y la militancia no son sino falsos discursos de los oportunistas.

Carlos Joaquín impuso sus términos en dos de los Municipios más importantes del Estado, amarró una buena relación política con López Obrador, y se deshizo del estigma borgista del ‘Chanito’, que se creyó el cuento de que apedrear a su mentor era lo mismo que ganarse al nuevo gobernador

Javier Ramírez

“Agarra a tu gente y vete para Solidaridad, ahí los vamos a ocupar. El jefe ya dijo que Chanito no es el bueno y que debemos concentrarnos en apoyar a Cristina Torres”, fue un mensaje que muchos ‘operadores’ o agentes políticos joaquinistas recibieron durante los últimos días de abril.

Algunos se negaban a creer que el gobernador había dado por perdida la elección en Benito Juárez. Pero lo que en realidad sucedía era el mejor ‘bluff’ de los últimos años: Carlos Joaquín evitó que José Luis Toledo Medina fuera el candidato del Morena en Solidaridad –el Municipio de Playa delCarmen-, convenciéndolo de abanderar la coalición PAN-PRD en Benito Juárez –el Municipio de Cancún-. Pero al mismo tiempo de que obstaculizaba su candidatura, respaldaba la de la morenista-turquesa Mara Lezama, como una manera de construir un puente con Andrés Manuel López Obrador, virtual ganador de la elección del próximo 1 de julio.

Así, el gobernador suma nuevos aliados: Ya estaban con él los joaquinistas, los panistas y los perredistas. Se le anexaron los partidos Movimiento Ciudadano y Encuentro Social. Ahora con el Morena asegura una amplia gama de alianzas que le garantiza no sólo la gobernabilidad del Estado, sino una buena relación con quien sea elegido como el próximo presidente del país.

Actores y observadores políticos coinciden en que Carlos Joaquín tiene más interés en obtener la victoria con Cristina Torres en Solidaridad que en Benito Juárez con la alianza Por Quintana Roo al Frente, porque Cancún no es un lugar para impulsar a un posible sucesor a la gubernatura: la ciudad es un caos irreversible (violencia, precarismo, hacinamiento, rezago, y todos los males que se acumulan a diario en una ciudad sin gobierno y acosada por la inmigración indigente más alta del país) y es casi seguro que quien sea el próximo alcalde vaya a ser sepultado por ese alud de problemas y de culpas por el desastre heredado y la incompetencia para afrontarlo, y porque en la sucesión de alcaldes de última generación no hay uno solo que se distinga por su eficiencia y por su calidad moral.

La presencia de varios emisarios joaquinistas en la ‘estructura’ de Mara Lezama –candidata del Morena al Ayuntamiento- parece confirmar esta especulación. En dicho escenario, los que se quedaron con las peores cartas son los panistas y perredistas, quienes cayeron en el engaño y apostaron todo (invirtiendo su dinero y hasta empeñando sus propiedades para costear la campaña del Chanito) con la esperanza de alcanzar la presidencia de uno de los Municipios más rentables del país para hacer negocios privados y políticos.

El tortuoso camino a la Presidencia Municipal

Apenas había tomado protesta Remberto Estrada como munícipe verde de Benito Juárez en 2016, panistas y perredistas ya planeaban cómo recuperar Cancún dos años después,buscando a la persona que abanderaría su alianza.

Su confianza recaía en el hecho de que por primera vezse sentían seguros de contar con todo el apoyo del gobernador del Estado.

Dos eran los nombres fuertes que sonaban: por el PAN, Frank López, hijo del secretario de Gobierno Francisco López Mena y de estrechos vínculos con Carlos Joaquín. Por el PRD figuraba Emiliano Ramos, quien desde un principio se acercó a diferentes sectores del Municipio, como taxistas, maestros y líderes sindicales, para mejorar su posicionamiento. Hasta el nombre de Mara Lezama sonaba para la coalición oficialista.

Luego de casi año y medio de que ambos impulsaran sus figuras, a inicios de este año, Frank López anunció que a fin de cuentas ya no buscaría la candidatura, dejando el camino libre para Emiliano Ramos.

Sin embargo, algo sucedió que complicó todo el escenario: cada vez comenzaba a sonar con más fuerza el rumor de que el Morena impulsaría la candidatura de José Luis Toledo Medina para la Presidencia Municipal de Solidaridad, donde Andrés Manuel López Obrador históricamente ha tenido el mayor número de votos.

Desde entonces, el panorama cambió. A perredistas y panistas se les convenció de que debían arropar al Chanito Toledo en Benito Juárez, pues lideraba las encuestas y su candidatura era un triunfo seguro.

En parte era cierto. Gracias a la promoción que le otorgó el gobernador Roberto Borge, el mote de ‘Chanito’ era más conocido que los nombres de Emiliano Ramos y Frank López, pues el 65 por ciento de los encuestados afirmaban haber escuchado de él (aunque el sondeo no incluía la pregunta de si votarían por él), lo que no era extraño: al ‘Chanito’ lo había promovido Beto Borge como su amigo más servicial y confiable para legarle el poder estatal; era el sucesor más logrado y moldeado a su imagen y semejanza para irse del Gobierno sin preocupaciones tras el vasto saqueo que operaba sobre los bienes de la entidad y el endeudamiento desaforado y el déficit en que la dejaría. Borge celebraba, por ejemplo, sus cumpleaños, en todos los Municipios muestreando a sus hechuras políticas, y los paseaba además en todos los medios a los que pagaba descomunales bolsas de dinero público, y el Chanito era la más privilegiada de sus creaturas y el mayor beneficiario de esos derroches. Ahora tenía que ser, también, el más sonado, por ‘conocido’, en las encuestas.

Los dirigentes perredistas aceptaron sin mayor problema el ‘consejo’, mientras que los panistas se mostraron un poco reacios a aceptarlo, considerando quela figura de Toledo Medina representaba todo lo que habían criticado del borgismo. Frank López pareció desaparecer de la escena, aunque Emiliano Ramos prefirió enfrentarse con la dirigencia estatal de su partido e impugnar la candidatura delChanito, con base en que no poseía los cinco años de residencia que exige la ley.

Por su parte, el principal representante político del gobernador, Juan Carlos Pereyra, favoreció la confusión en el tema al llevar primero hasta México un discurso de veto en contra del exborgista, afirmando en el CEN del PRD que el Chanito no era el candidato del oficialismo, para después apoyar su candidatura. En tanto, el propio Carlos Joaquín hizo sólo una declaración al respecto: él no se metería en decisiones que sólo correspondían a los partidos de la coalición.

La decisión del Teqroo: la última puñalada

El 20 de abril, el Consejo General del Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo) asestó el primer golpe real a la coalición PAN-PRD, al negarle de manera unánime su registro a José Luis Toledo Medina como candidato a la Presidencia Municipal de Benito Juárez.

El Consejo General argumentó haber recibido documentos que acreditaban que el Chanito tenía residencia en Playa del Carmen (pruebas que fueron presentadas por Emiliano Ramos), otorgándole a la alianza Por Quintana Roo al Frente un plazo de cinco días para suplir a su candidato.

PAN y PRD de inmediato afirmaron que no había ningún ´’plan b’: el Chanito iba porque iba. Su confianza recaía en el hecho (según declaraban ellos mismos) de que el gobernador influiría entre los consejeros del Ieqroo y hasta en los magistrados del Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) para aprobarlo. Se hablaba incluso de que ya había acuerdos para que eso sucediera.

Después de todo, ningún organismo público, por muy autónomo que se declarase, se atrevería a desafiar las decisiones del gobernador. Menos el Ieqroo, sobre cuya presidenta Mayra San Román pesan dos juicios en contra. El gobernador podía pedir su renuncia en cualquier momento, y la consejera presidenta aceptar de inmediato.

(Los organismos autónomos de Estado son un cuento chino que no se cree nadie. ¿No el Trife, de mayoría priista, aprobó la inscripción del Bronco como candidato presidencial independiente a pesar de todas las irregularidades en su registro, y no las condiciones del registro de los independientes en el INE fueron una farsa?)

El 30 de abril, el Ieqroo negó por segunda vez la candidatura de Toledo Medina. Por su parte, el Teqroo retrasó su decisión durante varios días, en una clara maniobra para evitar que el nombre del Chanito apareciera en las boletas, las cuales iban a ser impresas el 8 de abril.

Por fin, el 7 de abril, en una breve sesión, el pleno del Tribunal Electoral local consideró improcedente la solicitud de registro de José Luis Toledo. Y aunque aún queda el recurso de la impugnación ante la Sala Regional de Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y que lo más probable sea que el fallo sea a su favor (ya existe jurisprudencia al respecto, con Juan Carrillo en Isla Mujeres), para los aliancistas ha quedado claro que el Chanito no tiene el apoyo del gobernador.

Mara Vs.El Chanito

Jorge Aguilar Osorio, dirigente estatal del PRD, y Eduardo Pacho, presidente del PAN en Benito Juárez, aseguran que existe un trasfondo detrás de los fallos del Ieqroo y del Teqroo.

Según ellos, el exgobernador Félix González Canto ha influido en ambos institutos electorales para que el Chanitono sea candidato del PAN el PRD y el MC.

La razón es simple: González Canto es un enemigo añejo del Chanito. El exgobernador, incluso, había intervenido en su momento para que Roberto Borge no lo impusiera como candidato del PRI a la gubernatura en 2016.

Pero existe otra línea, una de la que sospechaban panistas y perredistas, pero que no querían aceptar: el gobernador ya había pactado con varios grupos, incluido el empresario Gastón Alegre, para que Cristina Torres fuera reelegida en Solidaridad y a cambio Mara Lezama obtuviese la victoria en Benito Juárez.

Las señales fueron varias. En primer lugar, que el Ejecutivo del Estado no hubiese realizado mayor presión para que el Ieqroo y el Teqroo validaran la candidatura del Chanito. Por otra parte, los principales ‘operadores’ del Ejecutivo estatal, como Frank López y Antonio Meckler, siempre han estado inmersos en la candidatura de Mara Lezama y no en la delChanito.

Desde finales de abril, luego de conocerse el primer fallo del Ieqroo, varios de esos llamados‘operadores’ joaquinistas fueron notificados para que sus estructuras trabajaran a favor de Mara Lezama en Benito Juárez o de Cristina Torres en Solidaridad.

Varios integrantes del PAN y del PRD que estaban invirtiendo en la candidatura de Toledo Medina también dejaron de hacerlo, convencidos de que no contaban con la venia del gobernador, y por tanto se trataba de una campaña perdida.

¿Sería un duro golpe para el gobernador perder Benito Juárez? En primer lugar, el Chanito no es ninguna garantía de gobernabilidad, ni mucho menos un aliado seguro. Además, la referente nacional de la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN) del PRD, Mara Cruz, se negó a ceder la suplencia de la Presidencia Municipal al Gobernador del Estado, espacio que peleaba Juan Carlos Pereyra a nombre de Carlos Joaquín.

“Estoy dispuesta a enfrentar el enojo del gobernador para defender esos y otros espacios, que le pertenecen a IDN”, dijo en entrevista el pasado 25 de abril en Cancún.

De hecho, existe un mayor acercamiento de Carlos Joaquín con Mara Lezama, y lo previsto es que,en las principales oficinas del Ayuntamiento, como la Tesorería, quede gente del gobernador. Incluso el propio mandatario estatal intentó que la alianza oficialista abanderase a Lezama desde un principio.

La jugada es sencilla: si López Obrador gana la Presidencia, Mara podría ser el puente con el líder del Morena.

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