‘Celtiberia Show’, intelectuales llaman a votar para defender las libertades democráticas en...

‘Celtiberia Show’, intelectuales llaman a votar para defender las libertades democráticas en España

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Más de un centenar de personalidades de izquierda del mundo de la literatura, el teatro, el cine, la música, el arte, la danza y el periodismo han firmado el manifiesto “Tú decides”, del 28 de abril. Tú decides para animar la participación de los ciudadanos en las elecciones generales en España. “Me parece muy importante que haya una movilización grande,primero porque la fiesta de la democracia consiste en que cuanta más gente participe es mejor para todos,y segundo porque en estas elecciones ha surgido un elemento que estaba enterrado: la ultraderecha”, explica Benjamín Prado, uno de los firmantes del manifiesto y presentador del acto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el último día de la campaña electoral. Y, junto a él, otros firmantes, como Miguel Ríos, Almudena Grandes, Paco Ibáñez, Marwan, Rosa León, Andrés Suárez, Carlos Bardem, Lucía Álvarez y Luisgé Martín. El documento destaca que los valores de la dignidad humana “están ardiendo en la noche democrática”, y que “la libertad, la igualdad, la justicia y la bondad son valores imprescindibles para un progreso social que no puede humillarse ante la mentira, el insulto, el racismo, el machismo y la avaricia”. En palabras de Prado, “hace tiempo José María Aznar dijo: ‘He unificado a la derecha’. Esa famosa frase se ha hecho realidad cuando vemos que todas las derechas se unen ahora. Pero existe una derecha en esa unión que es ultra, xenófoba, misógina… pero sobre todo es disparatada. No nos gusta recordar que estaba ahí, pero lo está. Es el elemento perturbador que nos ha llevado a dar un paso hacia adelante”. La cantaora Rocío Márquez es otra de las firmantes: “Me alarma que se estén cuestionando derechos conseguidos tras años de lucha. Me asusta el riesgo de dejar de avanzar o estancarnos, perdiendo libertades que costaron mucho conseguir”.

El numeroso grupo de intelectuales progresistas reclama que “la España real se movilice” contra las mentiras reaccionarias. “No es un manifiesto para pedir el voto a ningún partido en concreto. Es un manifiesto para recordar a la gente de izquierdas que viene el toro y que no lo vea desde la barrera. Es el toro de la ultraderecha y quiere entrar como un elefante en una cacharrería en nuestra democracia consolidada”, apunta Prado. El texto, que defiende los principios democráticos, destaca el papel de la cultura como sinónimo de “educación, imaginación moral, conocimientos, memoria y compromiso ético con la vida”. Una cultura cuya “mayor enemiga”, añade, es “la creación de una realidad virtual destinada a extender las mentiras para manipular las conciencias y provocar sentimientos de odio… Apelamos a la cultura, pero también a la educación, al periodismo… La cultura construye y ayuda a defenderse de los manipuladores, de la demagogia, del populismo de toda clase… Hay muchos ataques a la razón hoy en día”, señala Prado. En este sentido, el texto reclama el valor de “la democracia social” como único instrumento con el que poder “afrontar las verdaderas causas de la pérdida de los derechos sociales, la precariedad laboral, la acumulación de la riqueza en pocas manos y la degradación del planeta”.

El viernes 26 de abril se leyó el manifiesto “Tú decides”, en Madrid, la capital de España. Éste es el texto… “Los valores de la dignidad humana están ardiendo en la noche democrática y no hay patrimonio de la humanidad más importante que la propia humanidad. La libertad, la igualdad, la justicia y la bondad son valores imprescindibles para un progreso social que no puede humillarse ante la mentira, el insulto, el racismo, el machismo y la avaricia. La cultura no es un entretenimiento prescindible. La cultura es educación, imaginación moral, conocimiento, memoria y compromiso ético con la vida. La cultura tiene hoy como mayor enemiga la creación de una realidad virtual destinada a extender las mentiras para manipular las conciencias y provocar sentimientos de odio. La fragmentación de las ilusiones democráticas colectivas es la carta jugada en la actualidad por los poderes económicos salvajes. La cultura debe impedir que la indignación provocada por las injusticias sociales se vuelva contra las instituciones democráticas. Sólo la democracia social puede afrontar las verdaderas causas de la pérdida de los derechos sociales, la precariedad laboral, la acumulación de la riqueza en pocas manos y la degradación del planeta. Gentes de la literatura, el teatro, el cine, la música, el arte, la danza y el periodismo, trabajadores de la palabra y la imagen, hombres y mujeres de la cultura, queremos pedir que la España real se movilice el próximo 28 de abril contra los odios de las mentiras reaccionarias y llene las urnas de bondad democrática”.

Santiago J. Santamaría Gurtubay

El político vasco Santiago Abascal pone a España por encima de los españoles. El líder de Vox, partido de la ultraderecha y del postfranquismo rancio, ha defendido en libros y entrevistas una idea de nación basada en la homogeneidad cultural, moral y religiosa. Es amigode Steve Bannon, exasesor de Donald Trump y considerado uno de los padres de la actual oleada populista que recorre el mundo. Bannoncree que no hay prensa mala. Es una idea que confiesa haber heredado del presidente estadounidense y que explica en parte por qué permitió que una directora abiertamente progresista, Alison Klayman, rodara un año entero de su vida.  El resultado: el documental desmitificador y a la vez terrorífico ‘El gran manipulador’ que se estrena en mayo.Sin embargo, Santiago Abascal (Bilbao, 1976) no considera su obligación conceder una entrevista a El País, el diario en español de mayor difusión. Los puntos de vista del líder del partido revelación en esta campaña electoral, cuyos votos han sido decisivos para formar Gobierno en Andalucía y podrían resultarlo en España, son importantes para entender esa movilización de los intelectuales en el país que logró protagonizar una ‘Transición Democrática’, que sorprendió al mundo, tras una Guerra Civil y una etapa dictatorial con el general Francisco Franco desde 1936 hasta 1974…

Ante la imposibilidad de preguntar directamente a Abascal -el líder de Vox no ha dado una sola rueda de prensa desde que se convocaron las elecciones-, estas son algunas de sus ‘reflexiones’ políticas… expresadas en los últimos años. Hasta ahora, los partidos políticos españoles se dividían en dos bloques: los soberanistas, que consideraban que la independencia de Cataluña pueden decidirla los catalanes en un referéndum de autodeterminación; y los constitucionalistas, que creen que el futuro de España, incluida la eventual separación de Cataluña, solo puede ser decidido por todos los españoles. Abascal corresponde a una tercera categoría: la de quienes niegan al pueblo español la soberanía para decidir sobre el futuro de España. “¿Puede una generación, en un plebiscito de unas horas un domingo cualquiera, tirar por la borda lo que es fruto de varias generaciones? Yo creo que no. Los españoles no tenemos legitimidad, ni siquiera en un referéndum a nivel nacional, para poner en cuestión la unidad de España. Aquí no hay debate democrático. Si la mayoría de los españoles de ahora decidieran suicidar a España, nosotros deberíamos impedirlo. La nación está formada por los muertos, los vivos (el pueblo) y por los que van a nacer”.

Paradójicamente, uno de los críticos más lúcidos de esa concepción de nación que pone la supuesta voluntad de los antepasados por encima de los ciudadanos realmente existentes fue el propio Abascal, quien en una crítica al nacionalismo vasco escribió en 2004: “Para nosotros, afirmar que la historia no puede ser fuente exclusiva del derecho en una sociedad democrática, en tanto que consagra ‘el gobierno de los muertos sobre el de los vivos’, no necesita de una sesuda defensa y justificación. Entre otros motivos, porque en función de quién sea el intérprete de la historia, puede dar legitimidad a planteamientos políticos contradictorios”. Para Abascal no cabe ningún tipo de diálogo con los independentistas catalanes y la única solución al contencioso catalán es la imposición de la ley, por todos los medios. “En tres libros escribí todos los argumentos habidos y por haber contra la secesión. Y ¿sabes lo que te digo? Que no me hace falta ya ninguno de esos argumentos. Ante la ilegitimidad de la secesión solo cabe la fuerza, toda la fuerza si es necesario”.

Frente al referéndum de autodeterminación, advierte: “Para acabar con España tienen que venir de otra manera, como ya lo han hecho: con las armas en la mano. España solo se puede romper a tiro limpio. Ya veremos si lo consiguen”. El Estado de las Autonomías es, para Abascal, “el principal cáncer de la Nación española y como tal hay que combatirlo para que sea extirpado”. Como hacerlo requiere una reforma constitucional, Vox quiere empezar por la devolución al Estado central de las competencias de educación, sanidad, justicia e interior lo que es “absolutamente urgente. Pero nuestro objetivo final es un Estado unitario, con un único Gobierno, un único Parlamento y un único Tribunal Supremo”.

“En 2049, la mitad de Francia será musulmana, generándose una guerra civil soterrada porque Islam y Occidente son dos culturas incompatibles”

La España que defiende Abascal es una nación homogénea en lo religioso y cultural, cuya identidad se afirma frente al islam, a través de los mitos históricos de la Reconquista, desde don Pelayo al Cid. “El islam es todo lo contrario de nuestra identidad. España se ha construido contra el islam, en reconquista, y la cosmovisión islámica del mundo es contraria a la cristiana del mundo judeocristiano, occidental, del que España ha sido parte importantísima”. “El catolicismo es nuestra identidad, nuestra forma de ver el mundo y de estar en él”. “El islam también define el ser de España, pero en sentido contrario. César Vidal, en un libro titulado España frente al Islam, identifica a Mahoma como el anticristo”. El líder de Vox rechaza las acusaciones de racismo y alega que los españoles demostraron durante la conquista de América que no lo son, pero rechaza de plano el multiculturalismo: la presencia de varias culturas o religiones en la misma sociedad. “En líneas generales, el mestizaje de razas me parece positivo, aunque es verdad que ocasiona a veces problemas de convivencia y desigualdad. Creo que, en cambio, la homogeneidad cultural y moral es beneficiosa para la sociedad. También la religiosa”.

El rechazo de Abascal a los inmigrantes tiene una excepción en los hispanoamericanos, a los que considera “hermanos” de los españoles. En cambio, califica de “invasión” y agresión “exterior e interior” la llegada de inmigrantes musulmanes. “En 2049, con el actual ritmo demográfico, la mitad de la población de Francia será musulmana. Eso generará una guerra civil soterrada porque Islam y Occidente son dos culturas totalmente enfrentadas e incompatibles”. El líder de Vox no sólo quiere levantar un muro en Ceuta y Melilla para evitar que entren los inmigrantes, sino también expulsar a los irregulares y advertirles de que “jamás podrán regularizar su situación, no tendrán derecho de arraigo, ni dispondrán de ayuda social ni tarjeta sanitaria”.

“El responsable de la Guerra Civil Española fue el PSOE, con el golpe de Estado del 34, primero, y el asesinato de Calvo Sotelo, después”

Abascal asegura que Vox no tiene opinión sobre la Guerra Civil española y que no se puede pedir a nadie que condene a su abuelo, cualquiera que fuera su bando, pero él sí tiene una opinión muy clara: “El responsable de la Guerra Civil fue el PSOE, con el golpe de Estado del 34 primero y el asesinato de Calvo Sotelo después. Fueron los escoltas de Indalecio Prieto los que sacaron de su casa a Calvo Sotelo haciendo inevitable la Guerra Civil”. Uno de sus objetivos es la derogación de la ley de la memoria histórica, que “no es una ley solo contra Franco, sino contra la cruz y la corona, una ley que pretende limitar las libertades y restaurar los odios”.

Vox no admite el aborto en ninguna circunstancia: “Para nosotros el único objetivo lícito es el aborto cero”. Además, Abascal ha hecho bandera de la supresión de la ley de violencia de género, que “ha acabado con la presunción de inocencia para los hombres. Ha acabado con muchísimos hombres denunciados los viernes en procesos de divorcio que pasan los fines de semana en el calabozo y salen los lunes tras firmar el papel que les pongan por delante. Creemos que es una ley ideológica que no está resolviendo el problema y están proliferando las denuncias falsas”. “Los datos estipulan que la violencia hacia los niños la ejercen más las madres que los padres”.

Abascal asegura que no es homófobo y que si tuviera un hijo gay “le querría igual”, pero denuncia al “lobby LGTB” y rechaza el matrimonio homosexual, proponiendo como alternativa una “unión civil”, pero sin posibilidad de adoptar. “El matrimonio es entre un hombre y una mujer. De lo que soy partidario es de uniones civiles entre personas del mismo sexo, independientemente de su relación sexual. No me importa que sean dos hermanos, dos amigos o dos personas homosexuales. Pero lo mejor para los niños es disfrutar de los dos modelos: el paterno y el materno, el femenino y el masculino. No existe el derecho a adoptar sino el derecho del niño a ser adoptado y protegido”.

“Yo soy español. Ni monárquico ni republicano. Que quede claro: la Nación, España, está muy por encima de la Corona”

Aunque tiene en su despacho un retrato de Felipe VI con uniforme de capitán general, Abascal pone condiciones a su apoyo a la Monarquía. “Yo soy español. Ni monárquico ni republicano. Hasta ahora, la institución monárquica, con todos sus fallos, ha prestado un gran servicio. Y, salvo que alguien se empeñe en estropearla, la Monarquía contará con mi humildísimo apoyo. Que quede claro: la Nación está muy por encima de la Corona”.  “El Frente Nacional es un partido importante con el que Vox tiene importantes puntos de contacto. Pero ellos se deben a Francia. Nosotros a España. Y ahí puede haber, y hay, intereses contrapuestos, Si analizamos los programas hay muchas diferencias. Pero en la elección de civilización y en las propuestas migratorias estamos de acuerdo. Y no es poco”. “A MatteoSalvini le dije que el hecho de que la Liga Norte apoyara la secesión de Cataluña era un error. Pareció entenderlo. Lo que está haciendo él en Italia con la inmigración es lo que hay que hacer, lo que haría yo”.

Santiago Abascal es un subversivo. Los líderes débiles e inseguros suelen ser los más agresivos, de modo que si te recomiendan que lleves una pistola en el bolsillo es porque piensan que tienes miedo y en el fondo te están llamando cobarde. Cualquier partido político que llevara hoy en su programa las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña no sacaría un solo diputado. En aquel mitin el profeta de Nazaret clamaba ante la multitud: bienaventurados los mansos, los misericordiosos, los pacíficos, los limpios de corazón y los pobres de espíritu. En el ambiente tabernario de la política española estas palabras levantarían carcajadas, insultos y abucheos contra cualquier candidato de derechas o de izquierdas que las pronunciara. No obstante, estas consignas en apariencia tan blandas sostuvieron el peso de la resistencia pasiva con la que Gandhi consiguió derrotar al Imperio Británico.

Pese a que hoy en política se lleva la lengua de navaja, habrá que recordar que para ser moderado hay que tener mucho coraje, lo mismo que para ser equidistante se necesita ser muy audaz, sentirse muy fuerte y equilibrado por dentro y tener además la piel de elefante para recibir los agravios de ambos bandos. El diálogo es un combate muy duro, pero vivimos tiempos tan deplorables que hoy el diálogo convierte a cualquier político en un elemento subversivo. En política gritar e insultar al adversario es siempre una forma soterrada de pedir auxilio. Un imperio comienza a decaer cuando levanta muros en lugar de construir puentes. En Creta el legendario rey Minos instauró una paz que duró mil años. Ninguna de las ciudades cretenses tenía murallas. Se sentían tan seguras que para defenderse les bastaba la potencia de su cultura llevada por sus naves hasta los puertos más alejados. Cuidado, pues, con los mansos y con los limpios de corazón porque hoy la ética puede actuar como un violento explosivo.

Temer o no temer a Silicon Valley.El exasesor de Donald Trumpcarga contra los gigantes tecnológicos; los nuevos populismos les abren la puerta

Al incipiente movimiento mundial de populistas de derechas se le pueden achacar muchas cosas, pero la incoherencia ideológica en la elección de sus enemigos no es en general una de ellas. Los populistas, ya se trate de Steve Bannon cargando contra el papa Francisco, de MatteoSalvini atacando a los “fariseos” de las ONG humanitarias o de Marine Le Pen despotricando contra los grises tecnócratas de Bruselas, persiguen una serie de objetivos predecibles y bien calculados. Si alguien elige bien a sus enemigos, son ellos. Pero existe un tema en el que los populistas de derechas estadounidenses y sus homólogos en el resto del mundo no se ponen de acuerdo: qué conclusión sacar de Silicon Valley. Por un lado, sus servicios y plataformas han sido una bendición para el populismo en todas partes al incrementar exponencialmente su audiencia y facilitar su acceso a sus votantes en potencia con unos mensajes muy personalizados; el fiasco de Cambridge Analytica lo dejó bastante claro. Hoy los nuevos partidos de derechas, como Vox en España, entienden de manera instintiva la primacía de las batallas digitales; el partido ultra español ya está en cabeza en cuanto a número de seguidores en Instagram respecto a los demás partidos.

Esta adopción pragmática de las plataformas digitales es donde termina el consenso en este campo entre los populistas; la valoración intelectual de la importancia de Silicon Valley es más bien cacofónica. El ala estadounidense del movimiento considera que las grandes empresas tecnológicas son un objetivo atractivo para sus ataques; Silicon Valley constituye para ellos una extraña mezcla de capitalistas codiciosos y de “marxistas culturales”, propensos a adoctrinar a sus usuarios con ideas de izquierdas mientras se forran con los datos de todo el mundo. Pero los populistas del resto del mundo consideran que las plataformas de Silicon Valley representan su mejor oportunidad para imponerse a la hegemonía intelectual de sus “marxistas culturales” nacionales, firmemente establecidos en instituciones elitistas como los medios, el ámbito académico y el Estado profundo.

En una entrevista con CNN en agosto de 2018, Steve Bannon tildó a las personas que dirigen el “malvado” Silicon Valley de “narcisistas redomados” y “sociópatas”; los datos recogidos por sus empresas, remachaba, deberían “ponerse en un fondo público”. También vaticinó que las grandes empresas tecnológicas serían uno de los temas principales en la campaña de las elecciones presidenciales de 2020. Teniendo en cuenta que el enfado con Silicon Valley también está creciendo en la izquierda -Alexandria Ocasio-Cortez, la última sensación en la izquierda estadounidense, notoriamente atacó el paquete de bienvenida con incentivos fiscales de 3,000 millones de dólares que Nueva York ha ofrecido a Amazon-, el vaticinio no parece descabellado. Silicon Valley parece ser un enemigo perfecto para las fuerzas no centristas en EE UU, porque cargar en su contra ayuda a deslegitimar el legado de Barack Obama y Bill Clinton, considerados sus principales propiciadores.

Los nuevos partidos de derechas, como Vox, entienden de manera instintiva la importancia de las batallas digitales

Otros en la derecha respaldan las opiniones de Bannon. Brad Parscale, el director de medios digitales de la campaña de 2016 de Trump, se ha quejado de que los “grandes monstruos tecnológicos como Google y Facebook se han convertido en poco más que una incubadora para las ideologías de extrema izquierda y están haciendo todo lo posible para erradicar de Internet las ideas conservadoras y a sus defensores”. Las recientes expulsiones de personalidades conservadoras y de extrema derecha de las redes sociales y la erradicación de plataformas para recaudar fondos en Internet no han hecho más que aumentar esa percepción sobre Silicon Valley. Incluso Donald Trump se ha quejado de que Google “elimina voces de conservadores y oculta información y noticias que son buenas”, una “situación muy grave” que ha prometido que “se abordará”.Para apreciar el marcado contraste en la manera en que los populistas de derechas de otros lugares perciben a Silicon Valley, se puede ver un vídeo viral de la reciente investidura de Bolsonaro en Brasil en el que se filmaba a una multitud de seguidores de Bolsonaro entonando “¡WhatsApp, WhatsApp! ¡Facebook, Facebook!”. No es ni mucho menos un sentimiento atípico. En 2017, cuando MatteoSalvini era diputado del Parlamento Europeo, pronunció un discurso encendido contra los intentos de adoptar medidas enérgicas contra las noticias falsas –‘fakenews’- en el que declaraba que se había acabado la época en que las viejas élites establecían la agenda pública. Y lo concluyó con un “¡larga vida a Facebook!” -también dio las gracias a esta web después de que su partido obtuviese buenos resultados en las elecciones de 2018-.

Los socios de coalición de Salvini, el Movimiento 5 Estrellas, se han distanciado de tipos como Bannon y Bolsonaro. Pero siendo un movimiento iniciado por un bloguero e impulsado por las redes sociales, ellos también están enamorados de los gigantes tecnológicos. Su cultura de la disrupción es precisamente lo que esperan emular con su retórica de convertir a Italia en un “país smart” -por ejemplo, apoyando una mayor expansión de Amazon en Italia, que justifican alegando que así los datos de empresas italianas manejados por el gigante ahora se almacenarán en la misma Italia-. La batalla del año pasado por la controvertida legislación (la Directiva sobre Derechos de Autor de la Unión Europea) es un buen ejemplo de la extraña amistad entre Silicon Valley y los populistas europeos. Las plataformas digitales odian unánimemente la directiva porque les exigiría incrementar el control del contenido que se publica (muchos grupos de la sociedad civil también se han quejado de que podría criminalizar los memes e incluso el compartir enlaces). Durante la votación de septiembre de 2018 en el Parlamento Europeo, los que más se opusieron a la directiva fueron el partido polaco Ley y Justicia, los italianos Movimiento 5 Estrellas y la Liga, y el británico UKIP. Estos son los escasos aliados de Silicon Valley en Bruselas.

Evgeny Morozov expresa escepticismo sobre el popular punto de vista de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios

Al no haber una importante ruptura comercial y geopolítica con Washington, es poco probable que los populistas europeos cambien de opinión con respecto a los gigantes tecnológicos. Más bien seguirán acumulando capital político acusando a los políticos de la clase dirigente de regular las plataformas digitales con el único objetivo de censurar a sus rivales populistas. Las medidas de Macron relacionadas con las tácticas de movilización en Internet usadas por los chalecos amarillos son de suma importancia: cualquier injerencia del Estado francés en las plataformas digitales, decidido a implementar estrictas leyes contra las noticias falsas, resultaría extremadamente contraproducente.

Pero tampoco los populistas estadounidenses van a bajar el tono y buscar otro objetivo. En el tema de Silicon Valley y su poder, Steve Bannon seguirá estando más cerca de George Soros que de MatteoSalvini. Esta es una paradoja que los progresistas inteligentes deberían ser capaces de aprovechar, aunque solo fuera pidiendo a los populistas de derechas no estado­unidenses que explicasen su gran simpatía por un sector que incluso Steve Bannon considera “maligno”. Pero no se obtendría ninguna respuesta porque los populistas de derechas, independientemente de su retórica, no han analizado en profundidad la economía mundial o el papel que en ella juegan los gigantes tecnológicos (por desgracia, tampoco lo han hecho muchos de sus rivales no populistas). Cuanto antes se exponga esta carencia, mejor.

EvgenyMorozov, nacido en 1984 en Soligorsk (Bielorrusia), es un escritor e investigador bielorruso que estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Entre sus obras destaca ‘La locura del solucionismo tecnológico’. Estudió en la Universidad Americana de Bulgaria. Posteriormente vivió en Berlín y después se trasladó a Estados Unidos. Los escritos de Morozovhanaparecido en variosperiódicos y revistas a lo largo del mundo, incluyendo The New York Times, The Wall Street Journal, Financial Times, The Economist, The Guardian, The New Yorker, New Scientist, The New Republic, Corrieredella Sera, Newsweek International, International Herald Tribune, San Francisco Chronicle, FrankfurterAllgemeineZeitung… Morozov expresa escepticismo sobre el popular punto de vista de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios. Arguye que podría también usarse como una poderosa herramienta para realizar vigilancia masiva, represión política, y expandir propaganda nacionalista y extremista. Indica que es ingenuo e incluso contraproducente impulsar Internet para promocionar la democracia. “Quieren abrir, disrumpir, innovar, sin embargo es, en muchos casos, la oposición a la igualdad y la justicia. Piensan que todo aquello que ayude a sortear las instituciones es, en principio, empoderamiento o liberación. Puede que no puedas pagar por los cuidados de salud, pero ellos piensan que el problema está resuelto si tienes una app en tu teléfono que te alerta del hecho de que necesitas más ejercicio, o que alerte si no estás comiendo lo suficientemente saludable”.

Los discursos de Churchill y de De Gaulle han sido reducidos a simples y frenéticos tuits salidos de la Casa Blanca en Washington

La voz, la imagen, la Red. La radio era la voz. En los años treinta del siglo pasado con la radio ascendió Adolf Hitler al poder, y en manos de su ministro de propaganda, Joseph Goebbels, se convirtió en una formidable arma política. Durante la guerra, a través de ese aparato, los ladridos del führer fueron neutralizados en el espacio con las arengas de Winston Churchill y Charles De Gaulle. En la contienda civil española la radio propició la ardiente voz de Pasionaria llamando al combate y las insidias usadas por Queipo de Llano para desmoralizar al enemigo. Después, en la posguerra había que tapar el aparato con dos mantas para que los vecinos no se enteraran de que se estaba sintonizando la Pirenaica. El control de la radio por el poder fue constante hasta que 30 años después la voz fue sustituida por la imagen. Este cambio se produjo en el debate cara a cara en televisión entre Richard Nixon y John F. Kennedy el 26 de septiembre de 1960. Era la primera vez que la política hubo de someterse al lenguaje y a los códigos de la pantalla. En ese encuentro no fueron lo más importante las ideas, sino la telegenia de los candidatos. Nixon fue derrotado porque apareció con el rostro sudoroso lleno de sombras frente a Kennedy, recién afeitado y con un bronceado de yate. A partir de entonces, los asesores de imagen elevaron la corbata del candidato al mismo nivel de su inteligencia. Tres décadas después, el poder de la imagen ha sido suplantado por la fuerza de Internet, que ha introducido la política en una charca llena de infinitas ranas, que se dedican a llenar las redes de impulsos irracionales, tóxicos sin control. Los discursos de Churchill y de De Gaulle han sido reducidos a simples y frenéticos tuits salidos de los dedos de Donald Trump, y en esa fétida charca chapotean los políticos todavía en chancletas sin saber el peligro que corren. Este es el panorama.

La derecha y extrema derecha españolas compiten en reivindicar los valores que fueron fundacionales de la historiografía franquista

La derecha y la extrema derecha españolas han emprendido un programa de reconquista nacional. Realmente se trata de una reconquista al revés, de abajo arriba, de Granada a Asturias, de la modernidad a las antiguas argollas. Ambos partidos compiten en reivindicar los valores que fueron fundacionales de la historiografía franquista y aunque a Franco nadie lo nombra, su cadáver ya está fuera del sepulcro y anda paseándose por la calle disfrazado de cobrador del frac. Ha vuelto a sonar la vieja monserga, la unidad de la patria como destino, la familia tradicional amparada por un machismo militante, el nacional catolicismo, la tradición de la Semana Santa y la tauromaquia como cultura de una raza. Este relato, pese a ser una pura antigualla, viene adornado con un lenguaje belicoso, que atrae a muchos españoles cabreados. Ved ahí al líder de Vox a caballo por el campo andalusí con una pistola en la sobaquera, con su dialéctica sin complejos dispuesto a eso tan racial de plantar cara.

Solo una pieza no encaja. Franco fue un africanista curricular que utilizó a los soldados musulmanes, creyentes en la palabra del Profeta, para asolar los campos de batalla republicanos y los llevó hasta Asturias, única tierra que nunca habían hollado durante la conquista. Después constituyó a la Guardia Mora durante décadas en la garante de su seguridad. Hoy la xenofobia de la extrema derecha ve moros por todas partes, no solo en la costa, como el enemigo a batir. Las alarmas han saltado. Los supervivientes progresistas se han apercibido de que es posible perder los logros sociales que costó tanto conseguir y por los que se pagó sufrimiento, represión y esfuerzo en una lucha formidable y, no obstante, mientras en el horizonte ya suenan los cascos de la derecha radical que viene a caballo, ahí tienes a la izquierda enredada disputándose una sardina.

Cuando leo el programa de la derecha radical, de pronto en el cerebro se me ilumina una placa de la memoria y en ella me veo en unSeat 600 por una carretera de adoquines llena de baches, con un cigarrillo ‘Bisonte’ en los labios, mientras en la radio suena el baión de la película ‘Anna’, ya viene el negro zumbón bailando alegre el baión. Las soflamas de la derecha radical me llevan a un pasado siniestro en que el sexo amasado con la culpa había que remediarlo en la última fila de unos cines que olían a sudor chotuno mezclado con pachulí. Y aun hoy me veo arrodillado ante un confesor cuyo aliento dulzón hedía a tabaco de picadura, que me sobaba para extraerme los pecados de la carne. ¿A quién votará, si vive todavía, aquella niña pecadora de la falda plisada?

La mayoría de los jóvenes de entonces, rebeldes o no, atendíamos muy a gusto las exigencias de las propias hormonas sin ser del todo conscientes de la degradación política y moral que suponía vivir bajo una dictadura. El ideario de la extrema derecha remueve en su inconsciente la nostalgia de unos ciudadanos entrados en edad que, pese a todo, puede que fueran felices en un tiempo en que las consignas patrióticas te llevaban por el imperio hacia Dios y luego tenías que bajar al urinario público donde había anuncios contra la blenorragia. La derecha radical enmascara aquel pasado casposo con frases heroicas pronunciadas desde la montura de un caballo jerezano, y mientras a los viejos los recula a la España del Nodo, a los jóvenes los mete en una película hortera de ‘Rambo’. En cualquier guiso, un solo diente de ajo es suficiente para que todo sepa a ajo. Sucede lo mismo cuando se usa el franquismo como condimento político. Basta con una pizca para que una derecha que trata de ser moderada, moderna y europea adquiera el sabor de un caldo revenido, absolutamente rancio.

La imagen del trío de la Plaza Colón de Madrid con su aire de fotomatón ratonero podría convertirse en un icono español del siglo XXI

Desde que el francés Louis Daguerre inventó la fotografía en el siglo XIX esta expresión gráfica se ha constituido en testigo inapelable de la historia. A cualquier imagen captada de forma rutinaria la puede convertir el azar en el icono de una época determinada. Tal vez una de esas imágenes es la que se tomó recientemente en la Plaza de Colón de Madrid toda la derecha española con la apariencia de un recuerdo festivo después de su manifestación patriótica contra el Gobierno socialista. En esa fotografía hay varios personajes políticos, pero solo uno, Santiago Abascal, el líder de Vox, se apropia de la cámara hasta devorarla por entero. Es el único que exhibe un impasible ademán con la mirada perdida en un horizonte de montañas nevadas. Su barbado mentón aproado frente al destino contrasta con los rostros lampiños de Pablo Casado y de Albert Rivera, que parecen dos novicios ansiosos por llamar la atención de sus feligreses. Ambos adoptan una compostura impostada, la sonrisa forzada de ‘photocall’,incómoda y tensa, conscientes de que son unos actores secundarios en esta escena frente a Abascal y a su lugarteniente Ortega Smith a la espalda, cuya actitud gallarda proyecta ante la cámara el desafío hacia un futuro heroico. Fue una manifestación improvisada, a un punto del fracaso, pero quién sabe si mañana los historiadores verán en esa foto el documento que marcó el cambio sustancial de la política española con el regreso de la derecha hacia los años oscuros de la doma dictatorial. La imagen del trío de Colón con su aire de fotomatón ratonero podría convertirse en un icono español del siglo XXI, pero congelada por el tiempo será siempre una jaula de la que ni Pablo Casado ni el propio Albert Rivera, pese a sus grandes dotes de fuguista, nunca podrán escapar. A un político dentro de una jaula solo le queda el papel de canario flauta.

Suena el himno nacional. Su música acompañada con una letra combativa dispara en el cerebro del patriota unos mecanismos nerviosos que estimulan los instintos ancestrales de supervivencia, los mismos que excitaban al guerrero en la sabana frente a los enemigos de la tribu hace miles de años. Se trata de una acción refleja, pero aprendida. De hecho, si oímos el himno de Ulán Bator no sentimos nada; en cambio, al oír la Marcha real, Elssegadors, el Himno de Riego, el del Real Madrid o el del Barça, vinculados a valores, ideología, tabúes y símbolos propios, el cerebro del respectivo hincha patriota segrega automáticamente dos hormonas específicas, la adrenalina y las endorfinas, que entran de inmediato en acción. La adrenalina le aumenta el ritmo cardiaco, le dilata la pupila para agudizar la visión ante el peligro y le induce una descarga de glucosa por si el patriota se ve obligado a realizar algún esfuerzo agresivo, por ejemplo, liarse a banderazos contra el bando contrario e incluso, en casos extremos, coger el fusil. No en vano la glándula que genera la adrenalina está en la zona de los riñones. Por su parte, las endorfinas le producen un bienestar emocional e incluso un placer físico que se asimila con una sensación de fiesta después de la victoria. El himno nacional o deportivo suele ir acompañado con gritos de rigor, arengas y vítores que exacerban el ánimo cuando la patria o el equipo están en peligro, pero sucede que en la vida ordinaria hay otros peligros mucho más graves que no generan ninguna secreción hormonal. ¿Por qué el paro, la desigualdad, la pobreza y la corrupción no producen adrenalina ni endorfinas? Sencillamente, porque no tienen música. Hubo un tiempo en que la tenían. Iba acompañada con una letra de combate, La internacional, A las barricadas, himnos heroicos que hoy son solo ecos de la memoria.

Todos los himnos nacionales están cargados con la pólvora de unas letras fatuas, violentas e incluso sanguinarias. Cuando suenan en los estadios al iniciarse un encuentro deportivo internacional los jugadores de cada equipo abrazados por los hombros en la cancha las entonan, unos con ardor, otros con desgana, y entre ellos siempre hay uno que oficia de gran patriota, al que solo le falta aporrearse el pecho como un gorila en celo mirando hacia lo alto. En La Marsellesa se pide que la sangre impura inunde nuestros surcos; los germanos gritan: “Alemania sobre todo el mundo”; los británicos exclaman: “Oh, señor, nuestro Dios, levántate y dispersa a los enemigos”; “Listos para morir, Italia llama a sus hijos”, cantan los italianos; los norteamericanos con la mano en el corazón invocan la tenebrosa lucha, el rojo fulgor de los cohetes, las bombas estallando en el aire; y en Elssegadors, para no ser menos, se anima a defender a la patria catalana con golpes de hoz. Por fortuna el himno español no tiene letra. Nada hay más elegante que permanecer con la boca cerrada ante esta clase de versos crueles elaborados por poetas mediocres, que llaman a degollar al enemigo. Mas cuando ya parecía que ese himno, hasta ahora en poder de la derecha, empezaba a ser emocionalmente aceptado por la izquierda a través de los éxitos deportivos, la reacción contra el independentismo catalán lo ha puesto de nuevo al servicio de un españolismo en algunos casos rancio y muy burdo, servido por una testosterona de muy baja calidad. Ahora la letra del himno español la constituyen, por un lado los infames abucheos de los independentistas en los estadios y por otro los mazazos de Manolo el del bomboy los gritos de ¡a por ellos!, bajo el amparo del toro de Osborne, una marca de coñac, estampado en la bandera nacional. Los dioses ciegan a los que quieren destruir.

Pedro Sánchez, el presidente socialista claro vencedor este 28-A, alerta: “Hay un riesgo real de que sume la derecha con la extrema derecha”

Pedro Sánchez (nacido en Madrid hace 47 años) camina lanzado hacia su primera victoria electoral después de dos durísimas derrotas, una destitución al frente de su partido, un regreso triunfal en sus segundas primarias y una moción de censura exitosa. El presidente se prepara para gobernar con Podemos y otros aliados pero no lo da ni mucho menos por hecho y trata de movilizar para evitar que la derecha dé el vuelco y sume como en Andalucía. La entrevista de última hora se la hicieron, en el periódico EL PAÍS, a tan solo dos días de las elecciones generales, su directora y analista político, Soledad Gallego-Díaz y Carlos E. Cué.La consulta en las urnas de este domingo, 28 de abril del 2019, será la decimocuarta desde la transición a la democracia y las terceras con Felipe VI como rey de España. Tras las elecciones de 2016, el Partido Popular formó un gobierno minoritario con el apoyo de Ciudadanos y Coalición Canaria, permitido por la abstención del Partido Socialista Obrero Español en la investidura de Mariano Rajoy, después de una crisis en el partido que resultó en el derrocamiento de Pedro Sánchez como líder del PSOE. La posición del PP en el poder se vería socavada por una crisis constitucional sobre la cuestión catalana, el resultado de una elección regional celebrada en Cataluña, junto con los escándalos de corrupción y las protestas masivas de grupos de jubilados que demandan aumentos en las pensiones, con encuestas de opinión realizadas a principios de 2018 que sugieren un colapso electoral del PP. Sánchez, quien fue reelegido como líder del PSOE en un congreso extraordinario en 2017, aplicó una moción de censura al gobierno de Rajoy en junio de 2018, después de que la Audiencia Nacional determinó que el PP se había beneficiado de lo ilegal con sobornos para contratos de Gürtel y confirmó la existencia de una estructura de contabilidad y financiamiento ilegal que se desarrolló en paralelo con la oficial del partido desde 1989. Rajoy renunció como líder del PP, siendo reemplazado por Pablo Casado, de 37 años. Después de que el Congreso de los Diputados rechazara el presupuesto de este año el 13 de febrero de 2019, se confirmó que Sánchez convocaría elecciones anticipadas para abril…

Decenas de miles de jóvenes se manifiestan en toda Europa y en España porque creen que sus políticos no hacen frente a un problema gravísimo que es el cambio climático. ¿Por qué no se habla de temas como este en la campaña electoral ni en los debates? “Suele ser un debate que no entra dentro de las prioridades de la conversación mediática. Pero este Gobierno ha sentado las bases para esa transición ecológica de la economía. Hemos aprobado un plan nacional integrado de energía que ha situado en el año 2050 que nuestra economía sea neutra en carbón. En el año 2030 vamos a tener en torno a un 47% de utilización de energías limpias, frente al 17% que tenemos ahora”.

“En las conversaciones que yo tuve con Mariano Rajoy cuando era presidente, él ya me hablaba de la ultraderecha en España, de Vox”

¿Cree que los debates fueron espectáculos edificantes? “Yo creo que todo debate es positivo porque das a conocer tu proyecto político. Es evidente que la derecha está viviendo unas primarias. Hay una batalla campal para a ver quién compite por la medalla de plata, por el segundo puesto. Pero también hay un riesgo real. Nadie daba que Trump iba a ser presidente de EE UU y lo ha conseguido. Nadie pensaba que Bolsonaro pudiera ser presidente de Brasil. Nadie pensaba que en Andalucía iba a gobernar la derecha con la ultraderecha y lo está haciendo. Tenemos un riesgo real, que sume la derecha con la ultraderecha y puedan hacer en España lo que están haciendo en Andalucía. El único partido que puede frenar el paso a la derecha y a la ultraderecha es el PSOE”.

¿Por qué crece tanto Vox? ¿Puede ser una respuesta a la moción de censura? “No. En las conversaciones que yo tuve con Mariano Rajoy cuando era presidente del Gobierno, una de las cosas que más me llamaba la atención es que él ya me hablaba de la ultraderecha en España, de Vox. Esto no lo he dicho nunca. Cuando Rajoy era presidente, Vox ya estaba en el radar de la derecha, en sus estudios demoscópicos. Eso tiene mucho que ver con el fracaso del proyecto político de la derecha en cuanto a la regeneración democrática, en cuanto a la lucha contra la desigualdad, que es uno de los principales males que tiene nuestro país. Y también su fracaso en evitar la crispación territorial que se vivió en 2017. La ultraderecha siempre ha existido en nuestro país, fuera o dentro del PP. Es una amenaza real, y es una ultraderecha temible, porque estamos hablando de gente que lleva a franquistas confesos en sus listas, que niega el Holocausto, que piensa que esto de la violencia de género es un camelo, que el cambio climático es algo que no existe y que las autonomías tienen que ser suprimidas. Y resulta que aquellos que se tachan de constitucionalistas a quien le ponen un cordón sanitario es al PSOE”.

“La izquierda puede entenderse y dar respuestas desde el PSOE y Unidas Podemos a los nuevos desafíos de la España del siglo XXI”

¿Está utilizando a Vox para movilizar a la izquierda? “Es evidente que existe una amenaza real y yo no puedo ocultar algo que me parece que es importante que conozcan los españoles. Con independencia de que en otros momentos, incluso en las próximas elecciones municipales y autonómicas, haya gente que vaya a votar a otros, el próximo 28 de abril nos estamos jugando si gana el bloque de la involución o lo frenamos votando al PSOE”.

En los debates se le ha visto muy cómodo con Pablo Iglesias.“Yo con el señor Iglesias y con Unidas Podemos -coalición electoral formada por Podemos, Izquierda Unida y Equo- solamente puedo tener palabras de gratitud. Hay una lección de estos diez meses y es que la izquierda puede entenderse cuando quiere y hacer cosas buenas por la mayoría social de este país. Esa es la enorme oportunidad que tenemos a partir del próximo 28 de abril: dar respuestas desde la izquierda a los nuevos desafíos de la España del siglo XXI”.

¿Qué le dice Macron sobre Ciudadanos? “Es evidente que yo tengo buena relación con el presidente de la República Francesa. No puedo desvelar mis conversaciones privadas con los líderes europeos. Lo que sí le puedo garantizar es que en la familia liberal europea hay auténtico estupor con la actitud de Rivera, no lo comprenden”.

¿Por qué se niega a una coalición con Podemos? ¿Por qué hay tanta resistencia en España a las coaliciones que es lo más normal en Europa? “No me he negado nunca”.

Bueno, ha dicho que quiere gobernar en solitario. Podemos quiere una coalición. “Los españoles han podido ver que en estos diez meses nosotros con 84 diputados hemos puesto en marcha el pacto de Estado contra la violencia de género, hemos regularizado más de 240,000 empleos que eran precarios y ahora mismo son contratos indefinidos, hemos recuperado el subsidio al desempleo para los parados de más de 52 años, hemos recuperado la cotización a la Seguridad Social de las mujeres cuidadoras de los dependientes, hemos revertido los recortes educativos…”.

¿Pero si Podemos le pide entrar en el Gobierno, es un problema para usted? “¿Para mí? Vamos a ver. ¿Cómo va a ser un problema para mí gobernar?”

Que entre en el Gobierno Podemos. “No es ningún problema. La extraordinaria noticia el próximo domingo sería que España continúa avanzando. Yo no tengo un sentido patrimonialista ni tampoco monopolístico del poder. Pero, insisto, es que el problema no es ese, el desafío que tiene España no es el 29 de abril, es el 28 de abril. Por eso le decía a Iglesias, vamos a hablar de que se movilice toda la ciudadanía progresista”.

“El único partido que defiende el Estado de las autonomías es el PSOE. Ciudadanos, el PP y la ultraderecha quieren recentralizar”

¿Es inviable gobernar con los independentistas? “No son de fiar. Ellos saben que la independencia no es posible. Los líderes independentistas están metidos en su laberinto, cuando salgan ahí estaremos esperando para poder encontrar un espacio de diálogo dentro de la Constitución que sirva para resolver un conflicto de convivencia. Es un laberinto que han creado a base de mentiras. No podemos hacer descansar el futuro y la estabilidad de nuestro país en líderes que han demostrado todo menos coherencia”.

Pero si ellos no son de fiar y con Ciudadanos ya nos ha explicado la situación tan difícil, si con Podemos no le da, ¿con quién va a gobernar? “Eso será el 29 de abril. Lo más importante es que el 28 este país siga mirando al futuro”.

¿Es posible un diálogo en Cataluña sin Ciudadanos? “No, pero por eso es importante que también ellos sientan el reproche de la ciudadanía catalana y de la ciudadanía española, que les digan por ahí no, no podemos continuar con la confrontación y la crispación territorial”.

¿Convocará usted, si es presidente, una mesa para la reforma del Estatuto e invitará a Ciudadanos y al PP a participar en ella? “El único partido ahora mismo que está defendiendo el Estado de las autonomías es el PSOE. Ciudadanos, el PP y la ultraderecha quieren recentralizar competencias. El independentismo y, desgraciadamente, también Unidas Podemos defienden un referéndum de autodeterminación en Cataluña, que me parece una enorme equivocación, porque lo que hace es fracturar aún más la convivencia”.

Hay muchos datos que indican que hay una desaceleración importante. ¿Le puede tocar a España una crisis con una inestabilidad política fuerte? “Por eso necesitamos estabilidad, una mayoría parlamentaria, un Gobierno que dependa de sus propias fuerzas. Tenemos que hacer una modernización de nuestra estructura económica. Tenemos pilares muy importantes, la construcción o el sector turístico, pero necesitamos abordar la transición ecológica de nuestra economía, apostar de nuevo por la ciencia, la innovación, también por la industria cultural, necesitamos seguir siendo competitivos en la agroindustria”.

“El Estado Islámico ha sido derrotado. Lo mejor es que preservemos la unidad de todos los demócratas contra este desafío”

El peligro más fuerte que tiene España son los atentados del ISIS y no se ha hablado nada sobre esto en la campaña electoral. Tampoco de la posición de España en los problemas de América Latina, empezando por Venezuela. “El Estado Islámico ha sido derrotado. Hay algunas incertidumbres, sobre todo después del anuncio de EE UU de una retirada de tropas de Siria, pero también creo que lo mejor es que se actúe mucho y se hable poco y desde luego preservemos la unidad de todos los demócratas contra este desafío. Y con Venezuela cuando hablamos es simplemente para que la derecha tire los trastos a la izquierda y diga que no somos demócratas. Pero España está liderando la respuesta internacional en Venezuela”.

Usted habla de acercarse a la media europea de presión fiscal. ¿En cuánto tiempo? ¿En cuatro años? “Ahora mismo los ingresos públicos en España representan un 39% del PIB, la media europea me parece que está en torno al 48% [en realidad es el 46%]. Nosotros vamos a caminar para que España en cuatro años esté por encima del 40%. Si defendemos que haya justicia social tiene que haber justicia fiscal”.

‘La caída de Constantinopla’ es hoy el populismo de extrema derecha, que ya está dentro pudriendo las raíces de la democracia

‘La caída de Constantinopla’ es el título de una columna del escritor español Manuel Vicent, quien advierte que “por muy seguro que uno se sienta siempre hay un punto débil e imprevisto por donde llega alguien y te la clava”. Así cayó Constantinopla en 1453, por un simple descuido. La triple muralla levantada por el emperador Teodosio se mostraba inexpugnable ante el asedio del ejército otomano, pero un día unos soldados jenízaros trataron de comprobar las fisuras que en el muro exterior habían producido los impactos de los cañones y se encontraron con que alguien imprevisiblemente había dejado abierta la kerkaporta, un paso peatonal solo utilizado por los que regresaban tarde a la ciudad en tiempos de paz. El ejército otomano se coló con sigilo en el recinto por esa pequeña puerta, pasó a cuchillo a la población y en pocas horas acabó con el último reducto del Imperio Bizantino junto con la cultura romana de Oriente. La trágica lección de Constantinopla sigue vigente. La herencia de Grecia, de Roma, del Renacimiento y del humanismo; la conquista de los derechos políticos basados en la Revolución Francesa; todo el edificio democrático que se construyó en Occidente después de dos guerras mundiales con decenas de millones de muertos; el gran pacto entre el capitalismo y el socialismo de los años cincuenta del pasado siglo que promovió el mejor reparto de la riqueza, todo ese caudal de la historia en que se funda Europa parecía estar protegido hasta ahora por las sólidas murallas del racionalismo republicano, pero, como sucedió en Constantinopla, también en la fortaleza europea por un exceso de confianza la kerkaporta ha quedado abierta a merced del enemigo. Hoy los jenízaros más peligrosos, que pueden penetrar por ella, no son los inmigrantes ni el terrorismo yihadista, sino las huestes del populismo de extrema derecha, que ya están dentro pudriendo las raíces de la democracia. La lección de la caída de Constantinopla también te la puedes aplicar a ti mismo. Por muy seguro que uno se sienta siempre hay un punto débil e imprevisto por donde llega alguien y te la clava.

Son tiempos de evocación de ‘Ruedo Ibérico’ una editorial fundada en 1961 en París, Francia, por cinco refugiados españoles de la Guerra Civil que se propusieron hacer frente al franquismo editando libros en los que se exponían tesis alternativas a las oficiales del régimen y que luego eran introducidos clandestinamente en España. Estaba dirigida por José Martínez Guerricabeitia1 y llegó a editar 150 libros entre 1966 y 1977. La editorial desapareció en 1982. Gracias a ‘Ruedo ibérico’ pudimos acceder, en nuestros tiempos de estudiantes de Ciencias de la Información en la Universidad de Lejona a obras ‘prohibidas’ como “Historia de la guerra civil española” de Hugh Tomas; “El laberinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil” de Gerald Brenan; “Los militares y la política en la España contemporánea” de Stanley G. Payne; “La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca” de Ian Gibson; “Operación Ogro” de Eva Forest…

Un ‘secreta’ inspeccionaba una vivienda de estudiantes y se confundió con el bardo Iparraguirre: “¡Estos vascos siempre con su puto Marx!”

El nombre de ‘Ruedo ibérico’ nos libró a quienes compartíamos una vivienda de estudiantes en la céntrica calle de Bilbao, Licenciado Poza de ser trasladados al Gobierno Civil por varios ‘secretas’ que vinieron a res¿visar nuestras habitaciones, llenas de carteles, entre ellos el del barbudo bardo vasco José María de Iparraguirre Balerdi, poeta y músico. Iparraguirre destacó por sus composiciones en euskera. La más conocida y relevante es ‘Gernikako Arbola’ (El Árbol de Guernica), una canción escrita en el siglo XIX.Es un ejemplar de roble -Quercusrobur- situado delante de la Casa de Juntas en la localidad vizcaína de Guernica y Luno en Euskadi, España. Este árbol simboliza las libertades tradicionales de Vizcaya y los vizcaínos, y por extensión las de los vascos. Cuando uno de los integrantes de la policía política de Francisco Franco descubrió la imagen del ‘barbas’ Iparraguirre comenzó a mosquearse: “Estos jóvenes vascos siempre con su puto Carlos Marx…”. Prosiguió con su ‘inspección ocular’ en las estanterías de los libros. Su semblante cambió al ver que casi todos ellos eran de ‘Ruedo ibérico’… “Menos mal que les gusta la fiesta nacional de los toros”. Con esta frase y ante tanta referencia taurina en los dorsos de los libros, los funcionarios de la policía dieron por terminada su investigación… Nos libramos por los pelos.

En 1968, el periodista Luis Carandell (Barcelona 1929-Madrid 2002) inauguraba en la revista Triunfo, ‘Celtiberia Show’, una sección que, en apenas media página, radiografiaba las peculiaridades de la sociedad española que se debatía entre el subdesarrollo, el desarrollismo y un deseado progreso que no ha acabado de llegar.Anuncios, esquelas, fragmentos de libros de texto, rótulos comerciales, titulares de prensa y otros materiales gráficos en los que se percibían los rigores del régimen franquista, la omnipotencia y omnipresencia de la Iglesia Católica, el machismo endémico, la autarquía, el clasismo, el chovinismo y otras particularidades de la España de la época.Una realidad, patente en ejemplos tan torpes, sonrojantes o hilarantes como un anuncio en el que se invitaba al público a “no ser tonto” y acudir a un baile benéfico “a favor de los subnormales”, ese otro que buscaba “chico para bar, preferiblemente de pueblo”, el que pedía botones “de baja estatura”, aquel que decía “se vende rebaño de cabras con o sin cabrero” o este en el que unos compradores exigentes desean comprar un loro.A excepción de la pieza de Apolo, el amigo inseparable, son casi inexistentes las piezas con referencias sexuales en ‘Celtiberia Show’, en parte por la elegancia de su autor, poco dado al humor soez y grueso, en parte porque en la España del franquismo no eran precisamente habituales dichas referencias.

En 1975, año de la muerte del dictador, la sección dejó de publicarse. Una decisión tal vez provocada por la ilusión de que ese hecho histórico trajese por fin la deseada modernización que nos igualaría a los pueblos civilizados del norte y acabaría con el celtiberismo. Nada más lejos de la realidad. El fin del régimen franquista trajo ciertas libertades políticas y civiles pero, al surgir en un sustrato muy similar al anterior, la esencia de las cosas permaneció más o menos igual. De hecho, es una pena que ‘Celtíbera Show’ no pudiera analizar con su inteligente prisma fenómenos como el destape o la liberación sexual.España, sin duda, sigue siendo celtíbera. Sus políticos de uno y otro signo son un festival de despropósitos que divierten a los españoles tanto como les indignan o avergüenzan.

@BestiarioCancun

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