‘Chanito’ y el don de la ubicuidad política…

‘Chanito’ y el don de la ubicuidad política…

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Independientemente de cómo termine el caso de José Luis “Chanito” Toledo Medina y su cuestionada residencia formal en el Municipio Benito Juárez, lo que está en juego no es el registro de la candidatura a la presidencia municipal que ya le otorgaron los partidos que integran la coalición “Por México al Frente” ( PAN, PRD y Movimiento Ciudadano), sino su reinserción en lucha por la sucesión gubernamental de 2022, luego de que en la de 2016 fuera desbancado de la candidatura priísta por Mauricio Góngora Escalante, no obstante que tuvo el apoyo permanente y tenaz del entonces gobernador Roberto Borge Angulo.

“Chanito” Toledo Medina logró superar ante las dirigencias nacionales y estatales del PAN, PRD y MC el estigma, no sólo de haber sido un destacado militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el que fue dirigente juvenil, tesorero del Ayuntamiento que presidió en Solidaridad Filiberto Martínez entre 2011 y 2014, diputado local y presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, además de diputado federal, sino también el de ser el “delfín” promocionado entre el priismo por el gobernador Borge Angulo hasta que fue desplazado de la carrera por la candidatura priísta por Góngora Escalante, quien a la postre resultó derrotado en las elecciones de junio de 2016 por el actual gobernador Carlos Joaquín González.

Sin embargo, “Chanito” Toledo Medina no ha podido vencer hasta ahora a sus propias contradicciones y, en su afán de sentirse con el don de la ubicuidad ya logró que el Ayuntamiento benitojuarense le reconozca una residencia de poco más de tres años, que en temporalidad no le alcanzó para sortear la rigidez legal aplicada por el Instituto Electoral del Estado de Quintana Roo (Ieqroo), ante el que requiere comprobar 5 años de residencia para que acepte su registro como candidato a la presidencia municipal.

Toledo Medina ya recurrió al Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) para intentar revertir la negativa del Ieqroo a registrar su candidatura y, de no lograrlo, aún le quedaría el recurso del Tribunal Federal Electoral (TEPJF). Y aunque el tiempo parece venírsele encima, su nombre no deja de estar manejándose en los corrillos y en los medios de comunicación, lo que lo mantiene vigente y actuante como potencial candidato a disputar la Presidencia Municipal de Benito Juárez si es que alguno de los tribunales referidos le concede la razón legal.

“Chanito” sabe que la candidatura a la Presidencia Municipal de Benito Juárez le abre de nueva cuenta el camino a otra sucesión gubernamental, tendría que ganar la elección, por supuesto, pero sin tener siquiera la oportunidad de competir, de plano se quedaría fuera de toda posibilidad.

Por eso es que sin mayores pruebas que su intuición y la identificación personal de quienes considera como adversarios dentro del Gobierno estatal, acusa de complots en su contra, cuando son las propias reglas que aprobaron los diputados locales que él coordinó y luego manejó cuando era un gran influyente priísta, en los tiempos previos al 2016 en que querían cerrarle el camino a la gubernatura al gobernador Carlos Joaquín, precisamente con el argumento de su residencia en el Estado.

El Ieqroo como institución no está para interpretar o modificar la legislación constitucional en la materia que le compete; sólo está para acatarla y hacerla cumplir a quienes deseen participar en los procesos electorales. Y por tanto, no puede avalar el registro de ningún candidato que incumpla con alguno de los requisitos establecidos: la ley estatal dice 5 años de residencia efectiva a quienes pretendan ser candidatos a presidentes municipales en el Municipio que les corresponda y Toledo Medina sólo acreditó contar con menos de 4.

Así de simple es la cosa. Pero si la ley estatal es anticonstitucional, ya los tribunales se encargarán de corregir el entuerto. Y los electores de Benito Juárez harán lo mismo en su momento cuando decidan con su voto legitimar o rechazar las pretensiones de gobernarlos de un candidato que primero dijo ser de un lado y luego se quiere asumir formalmente de otro, haciendo gala de un don de la ubicuidad que no ha podido ser probado documentalmente hasta ahora…

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