Con Andrés Manuel, las mafias magisteriales, encarnadas en Elba Esther y en...

Con Andrés Manuel, las mafias magisteriales, encarnadas en Elba Esther y en la CNTE, creen que pueden volver a las andadas en pos del poder político y de sus privilegios fácticos, y a terminar de rematar la calidad educativa, que han condenado a ser de las peores del mundo; la pregunta es: ¿podrán?; ¿la Presidencia morenista sería su ‘cueva de Alí Babá’, como con los panistas, o su ‘Espada de Damocles’?

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El nivel educativo en México, pero más en Quintana Roo,refiere una catástrofe, donde el analfabetismo conceptual, y el real y total, son apenas distinguibles, y donde dicha tragedia generacional está haciendo desde hace muchos años de inercia escolar y familiar, una genética de la indigencia cognitiva y espiritual que deriva en una progresiva miseria en la calidad ciudadana, política, representativa, institucional, legal, cultural, estética, de civilidad, de seguridad pública y de paz social, a partir de alumnos que no son capaces de comprender un texto ni resolver un problema matemático básico y que cada día son más (de ahí que no sepan escribir correctamente ni su nombre lo mismo maestros, que diputados, funcionarios y empresarios), sin que al sistema educativo, a los docentes, a los Gobiernos, a los partidos y, muchísimo menos, a los candidatos -muchos de ellos emanados de esta circunstancia de ceguera intelectual y crítica, y de consecuente improductividad social-, les importe la millonésima parte de un comino. Cada vez salen peor preparados de las escuelas de nivel básico sólo para encontrarse con que el bachillerato y la licenciatura no están mejor, lo que ha impulsado la multiplicación de las llamadas universidades “patito”: planteles particulares que no exigen a sus alumnos más que la cuota mensual para poder aprobarlos. Y, mientras tanto, los maestros siguen dolidos porque el Gobierno de Enrique Peña Nieto ‘los traicionó’, al arrebatarles privilegios como el poder heredar sus plazas, o que no les sean descontados los días que dedican a hacer plantones para presionar por más prestaciones. Aunque antes los docentes lo hacían unidos bajo la tutela de Elba Esther Gordillo y de la más poderosa organización gremial de América Latina -el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación-, con la reforma educativa y el encarcelamiento de Elba Esther su capacidad de organizarse se vino abajo. Pero ahora que Elba Esther ha regresado, ha preparado a todos sus aliados para recuperar el control del magisterio, aunque eso signifique pactar con un aliado impensable para ellos: Andrés Manuel López Obrador. Y, si sucede y la ‘Maestra’ recupera el control, el escenario educativo y también político podría cambiar en todos los Estados, incluido Quintana Roo. Falta, claro, que se le permita, porque el parecer en la víspera no empobrece; ser y hacer en los hechos es lo que aniquila. Pero lo que se advierte pone los pelos de punta. A diferencia de los presidentes autoritarios de la prehistoria priista donde los monopolios públicos y privados estaban al servicio del partido y a las órdenes inapelables de aquéllos, a los de la alternancia democrática panista los pusieron de rodillas y a beber de su mano esos monopolios rapaces sindicales y empresariales –del magisterio y los poderosos y masivos gremios petroleros, electricistas y otros, del mismo modo que los monopolios empresariales y sindicales de la radio y la televisión privadas-, mientras en el fangoso retorno democrático del PRI, con Peña, al tiempo que el magisterio oficial se replegaba tras el descabezamiento de su caciquil y anacrónico liderazgo, aparecían el vandalismo y los agitadores sediciosos de lo que alguna vez fuera la disidencia magisterial, la de la Sección 22 de Oaxaca, que al cabo se convertiría en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, irremediable dolor de cabeza de la gestión peñista y, mañana, si López Obrador asume la Presidencia de la República, una de las mayores asignaturas de su mandato. Ha prometido derogar la reforma educativa, y los maestros de uno y otro bando están unidos y conformes con la oferta. ¿Pero qué hará después?:¿conciliar intereses y someterse a la megacorrupción sindical del SNTE, de la CNTE y de la nueva organización clientelar de Elba Esther juntos, o arrasar con ella sobre el principio de una verdadera regeneración moral del Estado mexicano? ¿Apelará a los fueros del viejo presidencialismo o sucumbirá a la avalancha magisterial como lo hicieron los regímenes de la alternancia democrática fallida? Porque una cosa no podrá ser: consecuente con la rufianería magisterial e intolerante con la del resto de los sindicatos del clientelismotricolor; unos y otros, rémoras sólidas contra la viabilidad democrática, la calidad educativa y cívica de los ciudadanos y sus representaciones políticas, y la justicia laboral y social del país. Nada como la cuestión magisterial definiría el valor de la gestión moral de López Obrador. Si la calidad educativa mexicana sigue siendo de las peores del mundo y del nivel de algunos países africanos consumidos por la violencia, México seguirá consumido por un similar analfabetismo funcional y un incrementado y violento caos resultante. El cambio seguirá siendo una asignatura pendiente. El problema no es la reforma educativa. El problema es la fuerza del Estado para desarticular todos los monopolios de una vez por todas y de manera indiscriminada. Tolerancia cero, tendría que ser el de la regeneración moral, contra todas las mafias. Ésa sería, en el tiempo de hoy, la perspectiva revolucionaria del general Cárdenas: cero tolerancia contra las mafias sindicales y empresariales, y cero tolerancia contra las mafias del ‘narco’ y la violencia. La solución de la catástrofe educativa y de la inseguridad, dimensionarían las calificaciones finales de la regeneración moral.

Armando Galera

A Quintana Roo también ha llegado la agrupación Maestros Comprometidos por México A.C., una asociación civil cuyo principal objetivo es recuperar el poder perdido por Elba Esther Gordillo en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), luego de varios años de estar en la cárcel.

Y aunque lleva algunos pocos días en la entidad, ya tiene integrados a casi mil profesores locales. Su número continúa creciendo, ya sea por lealtad a la‘Maestra’(Elba), o porque los docentes están molestos por los privilegios que perdieron durante este sexenio, acusando al SNTE de no protegerlos ante los embates del Gobierno de Enrique Peña Nieto.

¿Cómo afecta al Estado su conformación?

Florentino Balam Xiu, dirigente del partido Morena, de López Obrador, en la entidad, y quien tiene el encargo de dirigir la agrupación en Quintana Roo, afirma que dentro de muy poco tendrán la suficiente fuerza para conformar una nueva organización laboral alterna al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, para entonces exigir “privilegios laborales” y otros beneficios negociados con los Gobiernos locales, algo en lo que es experta Elba Esther.

En otras palabras, se volvería a los tiempos en que era obligatorio para los gobernantes ceder espacios y otras prestaciones al corporativismo clientelar de los docentes, una vieja práctica que ya estaba desapareciendo desde la implantación de la reforma educativa, la cual terminó con la opción de venta de plazas y la posibilidad de que los maestros jubilados se las hereden a sus hijos, aunque no tengan la debida preparación para estar en un aula.

Por otra parte, se espera que Elba Esther recupere el control del Partido Nueva Alianza (Panal), instituto al que ella le dio vida en 2005 para aprovechar la maquinaria electoral que representaba el casi millón 600 mil maestros del país.

El Panal era aliado del liderazgo que mejor conviniera a los intereses de la Maestra, pero desde su arresto en 2013, sus dirigentes locales han pactado con diferentes Gobiernos. En Quintana Roo, por ejemplo, eran incondicionales del PRI, para después serlo del gobernador Carlos Joaquín, mientras que en otros Estados se han sumado a las fuerzas del PAN o el PRD.

Y a pesar de que han formalizado coaliciones con diferentes partidos para este proceso electoral, Gordillo regresó con una nueva consigna para los integrantes del Panal: a quien deben apoyar es al Morena y a sus candidatos; a nadie más. Y los docentes han escuchado.Porque, aunque saben que la corrupción es la principal marca de ella, también no les cabe duda de que con ella estaban mejor: muchos privilegios a cambio de mucho activismo proselitista y electorero. Las aulas siempre pueden esperar.

Maestros Vs. SNTE Vs. Gobierno

Antes de la reforma educativa, el oficio de docente era uno de los más redituables del país: el salario promedio era de entre 5 mil y hasta 9 mil pesos quincenales, con la posibilidad de alcanzar los 15 mil con el paso de los años, pero las plazas magisteriales, además, eran parte de un mercado de asignaciones monopolizado por los patriarcas sindicales. Los titulares de las plazas podían traficar con ellas a su antojo, tener cuantas sus merecimientos políticos les permitieran, y no asistir a clases nunca. Y esos privilegios eran vitalicios.

Tal cacicazgo de arqueología ya es impensable en un país que aspire a la competitividad y al funcionamiento institucional. Si la educación sólo es el nombre de la mercancía de un negocio político, el pueblo en el que se opera no puede sino estar condenado a la barbarie.

Ésa es la dimensión de las relaciones que habría de establecer el Gobierno de López Obrador con la vieja guardia magisterial. Una sociedad de intereses políticos con Elba Esther, no haría mejor su mandato que el de Fox o el de Calderón. Así de simple es la cosa.

La plaza de maestro –patrimonio público por mandato constitucional irreducible- era,de hecho, una propiedad privada que podía venderse e incluso hasta heredarse a los hijos, aunque éstos no cumplieran con el perfil académico para estar en un aula, sin contar con los aumentos salariales y otras prestaciones que recibían año con año los profesores, así como la posibilidad de incursionar en la política sin perder el sueldo o plaza como docente: los inefables‘comisionados’.

Con la reforma educativa,ahora los docentes que quieren una plaza deben someterse a un examen de admisión. Y aun teniéndola, son sometidos a evaluaciones continuas.

La reforma le arrebató al SNTE la injerencia en la contratación de maestros, además de estipular que ningún profesor puede ausentarse de clase por tres días consecutivos o, de lo contrario, perdería su empleo, como una manera de frenar su costumbre de organizar plantones, paros, cierre de planteles y todo tipo de manifestaciones enemigas de la enseñanza y de los escolares,cual medida de defensa de sus intereses y de presión política contra la autoridad.

El SNTE, en otros tiempos considerada la organización gremial más poderosa y corrupta de América Latina (juez y parte, además, en los procesos de la administración educativa, puesto que los maestros sindicalizados podían comisionarse a las oficinas del sector y aun dirigir las políticas del sector desde sus puestos burocráticos; es decir: podían ser patrones y trabajadores al mismo tiempo, y cobrar por tres funciones simultáneas: ‘dueños’ de plaza, representantes sindicales, y funcionarios gubernamentales),también perdió influencia en el Gobierno. Después de haber tenido el control de hasta 16 secretarías de Educación en los Estados, dos años después de la caída de Elba Esther Gordillo sólo quedan tres secretarios locales ligados al sindicato, y Quintana Roo no es uno de ellos.

Por esta razón, los docentes se han manifestado en contra del presidente Enrique Peña Nieto (quien también encarceló a su lideresa indiscutible),así como del PAN y el PRD por haber aprobado la reforma educativa, y eso se ha reflejado en las urnas.

En la entidad, por ejemplo, el Partido Nueva Alianza registró cuatro veces menos votantes que en el 2010, lo que significa que los maestros no están votando por su propio partido al considerarlo un aliado del oficialismo.

Hace ocho años obtuvo casi 26 mil 450 votos, mientras que en 2016 registró 7 mil 584. En Felipe Carrillo Puerto, uno de sus principales bastiones, pasó de 3 mil 200 votos en 2010 a mil 670 en 2016. Esta caída de su fuerza político-electoral es una tendencia nacional que se ha venido observando en cada una de las elecciones desde 2013.

En su lugar, los docentes poco a poco se han ido decantando por el partido Morena. Varios de los fundadores del Panalen el país (como Rafael Ochoa Guzmán y Óscar Manuel Madero Valencia, exsecretarios generales del SNTE y del equipo cercano a Elba Esther) se han manifestado a favor del partido de Andrés Manuel López Obrador, emulando a su Maestra.

En Quintana Roo, un gran número de maestros también han declarado de manera abierta que votarán por los candidatos del Morena y no por los de la alianza del PRI, el PVEM y el Panal. La expresión más importante de este tipo sucedió el pasado 28 de mayo, precisamente en la presentación de Maestros Comprometidos por México en Chetumal, donde Florentino Balam Xiu es coordinador de las redes progresistas del Morena.

Entrevistado por Estosdías, Balam Xiu aseveró que casi el 80 por ciento de los maestros en Quintana Roo voltearán su apoyo hacia el Movimiento de Regeneración Nacional.

“Estamos hablando de casi 17 mil docentes en todo el Estado, y si contamos sólo a su primer círculo familiar, son casi 40 mil votos a favor de Andrés Manuel López Obrador, casi la décima parte de la participación total en Quintana Roo”, dijo.

“Aquí deben tener algo muy en cuenta: la de los maestros es una estructura muy poderosa en elecciones. Hemos estado dormidos durante este sexenio, pero ya despertamos y somos una fuerza que debe ser considerada por todos los actores políticos”, refirió.

Sin duda, Elba Esther y su nueva asociación están cambiando el escenario político en varias formas rumbo al próximo 1 de julio. Están convencidos de que si pierden el PRI y el PAN, se puede echar abajo la reforma educativa, y entonces podrían volver a negociar sus pliegos petitorios y anteriores privilegios patrimonialistas y caciquiles de la época de las cavernas monopólicas y clientelares.

La educación en Quintana Roo, de calidad sudanesa

Una cosa es cierta: con o sin reforma educativa; con maestros favoreciendo al PRI o al Morena, Quintana Roo mantiene un desempeño educativo de país africano del inframundo.

El pasado 19 de mayo, la organización Mexicanos Primero, que evalúa a los Gobiernos estatales en su compromiso por garantizar el derecho a aprender, reveló que Quintana Roo ocupa el penoso lugar 21 en el ranking del Índice de Cumplimiento de Responsabilidad Educativa.

En términos de Lectura, el 70 por ciento de los niños de primaria no puede leer una historia simple sin errores, y menos de una cuarta parte logra entender el mensaje. En secundaria, el 45 por ciento de los alumnos es incapaz de comprender lo que lee, y en preparatoria el porcentaje es de 40 por ciento, lo que constituye una tragedia. Y habría que ver qué porcentaje de maestros son mejores que los alumnos a los que enseñan y nada aprenden.

El panorama tampoco mejora en lo relativo a las Matemáticas: sólo el 25 por ciento de los alumnos de nivel medio-superior en Quintana Roo puede responder de manera correcta problemas matemáticos de nivel medio de dificultad.

Por esta razón, siete de cada 10 estudiantes que ingresan a la universidad o a algún otro centro de estudios de nivel superior, domina las herramientas básicas, como la lectura o la comprensión de problemas matemáticos, lo que provoca que deserten antes del segundo año de su carrera.

No sorprende que éste sea uno de los motivos por los que en la entidad tengan tanto éxito las universidades privadas con bajos niveles de exigencia.

Se trata de universidades que en muchas ocasiones ni siquiera cuentan con el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE), y que a cambio de cuotas mensuales de entre dos mil y cuatro mil pesos ‘aseguran’ que sus alumnos se graduarán en menos de tres años, con jornadas escolares diarias de cuatro horas y “varias oportunidades para pasar la materia en caso de reprobar”.

De acuerdo con la Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior de Quintana Roo, en los últimos tres años han surgido más de 100 escuelas de este tipo en toda la entidad, principalmente en los Municipios de Benito Juárez y Solidaridad, donde están matriculados casi 9 mil 800 jóvenes estudiantes.

Pero a pesar de presumir de que casi el 80 por ciento de sus alumnos logran graduarse (sin importar que no les hayan enseñado ni ellos hayan aprendido nada), lo cierto es que no contarán con la cédula profesional que los avale, por la propia falta del RVOE.

Éste es el nivel de la educación en Quintana Roo.

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