Criminalidad galopante y temeraria en Quintana Roo…

Criminalidad galopante y temeraria en Quintana Roo…

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         La crisis de la seguridad pública ha llegado a tal grado en el Estado de Quintana Roo que a cada esfuerzo anunciado con bombo y platillo para mejorarla por parte de las autoridades estatales, hay una respuesta temeraria, insolente y retadora de las bandas del crimen organizado que operan en la entidad, lo mismo colocando mantas con mensajes amenazadores que continuando con su incesante ola de ejecuciones entre taxistas, meseros, masajistas, policías municipales y ministeriales, sin que la autoridad responda con la contundencia y la seriedad que la problemática amerita.

         El distractor político que ha resultado ser el limitado combate a los actos de corrupción que se cometieron durante el anterior Gobierno estatal que encabezó el exgobernador Roberto Borge Angulo, no parece ser suficiente ya para borrar la percepción social que se tiene de la descomposición institucional en materia de procuración de justicia y de la impunidad galopante que ha llevado esta situación a lo largo y ancho del territorio quintanarroense.

         Hoy la sociedad quintanarroense padece del terror que generan los actos de barbarie que comete el crimen organizado en las principales ciudades de la entidad día con día. Y no sabe que pensar ni en quien confiar, cuando esas mismas bandas de criminales no sólo reclamen a la autoridad el que los cuerpos policiacos estatales y municipales solapen la actividad criminal de sus contrarios, sino hasta que la amenacen por actuar de esa manera tan sesgada.

         Los criminales no dejaron pasar siquiera un par de días de que el gobernador Carlos Joaquín González hizo la entrega de las constancias de certificación a policías estatales y municipales en un evento realizado en Playa del Carmen, en donde se comprometió a no cejar en su empeño de combatir la delincuencia y de reforzar a las corporaciones de seguridad pública en el Estado, para responderle con sendas ejecuciones en pleno centro del también llamado corazón de la Riviera Maya y con la colocación de una manta con amenazante mensaje dirigido a él específicamente.

         A ese grado de temeridad han llegado los grupos criminales que operan en Quintana Roo, como resultado de la falta de voluntad y capacidad de las autoridades para enfrentarlos y poner un freno a la ola de sangre que asola los principales centros turísticos del Caribe mexicano.

         De alguna manera, la impunidad con que actúan los criminales en Quintana Roo, hace responsable a la autoridad de cada una de las ejecuciones que se suscitan día con día, sin que hasta ahora se haya presentado ante la justicia a uno sólo de los ejecutores materiales y mucho menos a alguno de los intelectuales a los que prestan tan macabro servicio.

         Lo grave del caso es que ante tanta omisión en el combate a la criminalidad que se manifiesta de manera abierta en las calles de las ciudades quintanarroenses, así como ante el reclamo de los ciudadanos por su inoperancia e ineficiencia, la Fiscalía General del Estado responde con la captura de un funcionario de la administración del exgobernador Borge Angulo, Mario Castro Basto, con largo historial delictivo en el servicio público, pero a quien antes de la andanada social contra el fiscal Miguel Angel Pech Cen, se le miraba pasear “como Juan por su casa” en la ciudades de Cancún y Mérida.

         La detención de Castro Basto, exdiputado local, exdirigente municipal del PRI en Benito Juárez, exdelegado de Diconsa y ex titular de la Secretaría de Infraestructura y Transporte(Sintra), por eso más que ser un acto de justicia, que lo amerita el sujeto, da la impresión de ser un intento de distracción política para la opinión pública que no ceja en reclamar más voluntad y efectividad en el combate a la delincuencia que se ha generalizado y mantiene bajo zozobra y temor a los ciudadanos de bien en este Estado…

         –La labor de zapa de Pereyra…

         El diputado local Juan Carlos Pereira no sólo sirvió simultáneamente a dos amos enfrentados entre sí durante el gobierno de Borge Angulo, sino que se sirvió muy bien de éste al jurarle lealtad cuando a quien simula servir hoy no se le veían muy bien las cosas para la gubernatura que ganó a ley posteriormente. Durante su corta trayectoria ha demostrado ser un político ambicioso y sin escrúpulos. Hábil para venderse como leal operador, aunque con nula eficacia, y para justificar la simulada dispersión de los recursos que se destinan a la politiquería pero que paran en sus bolsillos. Desde hace meses tiene la ambición de ser el secretario de Gobierno que según él le hace falta al gobernador Carlos Joaquín. Y no duda en hacer labor de zapa en contra de Francisco López Mena para debilitarlo y posibilitar su reemplazo. Y se evidencia tanto en ese sentido, que hasta parece que tiene línea para hacerlo…

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