De la cacería de Lilith y Lilu, las pifias de los ‘turisteros’...

De la cacería de Lilith y Lilu, las pifias de los ‘turisteros’ y las particularidades de los íncubos

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Nicolás Durán de la Sierra

 Sea: Cronos, Titán del Tiempo y el primero de los hijos de los primordiales Gea y Urano, de la Tierra y el Cielo, aquel que generó la Edad Dorada de los helenos, patrón de las cosechas y de los Campos Elíseos; el temido por Saturno por los latinos y al que honraban con las saturnales; aquel al que sólo Febe, la de ‘Corona de Oro’, podía apaciguar; Cronos, pues, decidió pedir a El Minotauro que montara los festejos del Escriba.

      Se advierte al lector que la inusitada mediación del Titán que mide la arena en la clepsidra de la vida, se debe a que el amanuense, ante la posibilidad de quedarse sin sarao por la indolencia del Señor de Creta, pidió a éste que fijara el día del festejo, teniendo por réplica un vago: “si tal es tu prisa, dile a Cronos…”. Sobra decir que lo hizo y puede aliñarse que hasta la titánide Tetis, Señora de los Mares, intervino en el asunto.

      Empero, hay que decirlo, no debe suponerse que el Héroe es displicente con sus adeptos -¡Vamos, ha tolerado hasta las delicadeces de Teseo!-, sino que el Escriba lo abordó en un momento muy inoportuno: mientras con la lanza enarbolada perseguía a Lilith y a su hija Lilu por los amplios salones del laberinto y debe saberse que aún para el Astado resulta difícil atrapar a un par de súcubos alados y desnudos.

      Se hace un alto aquí para dar algunos detalles que acaso el lector no recuerde o sepa. El festejo que se refiere es el que corresponde al VI aniversario de esta columna en Estos Días. Si bien el Héroe accedió a realizar la fiesta, la visita de Lilith aplazó el festín, lo que irritó al escriba; para la humana grey, el paso del tiempo suele resultar ominoso. “Sabia virtud la de conocer el tiempo”, apuntó cierta vez el vate Renato Leduc.

      Por lo que respecta a las visitantes, que llegaron al dédalo muy bien desnudas, aladas y con ganas de amor, que hasta en Asiria se sabe de la salacidad del Héroe; por lo que toca a estas damas, madre e hija, por el honor mediterráneo se les tenía que atender con rapidez y generosidad, sobre todo con largueza. Para solaz de Ariadna y Marilyn Calipigia, se había previsto invitar a unos íncubos, pero éstos no llegaron.

      Para evitar la fatiga de ir a un pie de página, se anota que un íncubo es la versión masculina de un súcubo y mientras las mujeres duermen, gozan de sus cuerpos sin reparos y si hay reparo alguno, luego se amoldan. Seres claros para unos y densos para otros, el caso es que dan alegría a los cuerpos hasta de las que no se llaman Macarena, cosa que ignoran “Los del Río”, autores hispanos de la tonadilla alusiva.

      Si bien los íncubos surgen en el Antiguo Testamento, no es sino hasta la baja Edad Media, con el catolicismo a la alza, cuando se vulgarizan y comienza a culpárseles de los ardores femeninos. Para quienes gustan del tema, cuenta la leyenda que Merlín, mago que vivió allá por el siglo VI, el que le echó la mano al Rey Arturo, era poderoso por ser hijo de un íncubo y de una monja “que fue sorprendida una noche de lluvia”.

      Por no dejar y ya metidos en estas sabrosas andanzas, el juego religioso –la monja- y las carnales ansias están latentes en la literatura occidental. Por ejemplo, en México, el bardo modernista Salvador Díaz Mirón escribió el poema “Vigilia y Sueño”, (Lascas, 1918) que en su parte final dice “Sueña que yace sujeta y sola /en un calaje que se arrebola, / ¡y que un querube llega y la viola!” Querube, ajá.

      Antes de ir otro tema, que el alto en el camino no da para tanto, para satisfacer a más de un curioso y por aquello de las dudas, se advierte que según elMalleusMaleficarumoEl martillo de las brujas, compendio brujeril editado en 1487 en Alemania, las súcubas, que a veces tienen pequeños cuernos, son “incandescentes” (¿?) mientras que los íncubos “tienen el pene frío por lo general”, por si andaban con el pendiente.

      Se suplica al respetable no tirar a burla este vademécum, pues basados en él, por casi dos siglos, tan sólo en Europa fueron quemadas en la hoguera cientos de mujeres, según autos de fe de sádicos como Bernardo Rategno, Martín del Río y Jean Bodin. En uno de sus incisos el libro señala que “Los inquisidores son infalibles y puros” y que “La condena es prueba suficiente de culpabilidad”.

      Antes de volver con el Héroe, quien corretea por el dédalo con el divertido afán de tomar a Lilith por las alas, aunque si se diera el caso, podría comenzar por Lilu; antes aún de dar detalle del encuentro de El Escriba con Cronos, que para todo hay tiempo, y hasta de contar de las apuestas cruzadas entre Ariadna y la cubana sobre cuál de las aladas caerá primero, antes, pues, vamos a un tema mundano:

      La pasada reunión del Cancún Travel Mart 2017 “México Summit”, la feria de turística más importante del país, pese a las voces optimistas de Enrique de la Madrid, el titular de la Sectur federal, no dejó contentos ni a los hoteleros ni a las propias autoridades. El tema de la inseguridad en el norte de Quintana Roo sigue siendo un punto de desencuentro entre empresarios y el sector oficial.

      Unos dicen que la inseguridad tanto en Cancún como en Playa del Carmen ha ocasionado una baja en la ocupación de los hoteles, en tanto que el Gobierno arguye que el alza de la criminalidad en estas ciudades es cuestión de percepción y que los medios informativos exageran las “notas rojas”. De la Madrid hasta se atrevió a decir que los medios hacen la labor de propaganda negativa nuestros rivales turísticos del área.

      Para empezar, los hoteleros asociados, mienten al decir una verdad sesgada. Sí hay una baja en los porcentajes de habitaciones ocupadas, claro, pero porque este año entraron en operación más cuartos y no porque haya caído el arribo de turistas. Las cifras hablan: en lo que va del año, el aeropuerto de Cancún marca un alza del 17 por ciento en la llegada de turistas nacionales y un siete por ciento de internacionales.

      Por lo que respecta a la percepción de la violencia y a que los medios “hacen el trabajo sucio” a otros sitios del Caribe, el que tiene una visión errada es el propio De la Madrid. Si cual dice los consulados norteamericanos y europeos (asentados en Mérida) atienden más a las notas periodísticas que a la voz oficial, es porque ésta es poco creíble. El desdoro del Gobierno no parte de los medios informativos.

        El desencuentro entre el grupo hotelero y el Gobierno no viene de la falta de veracidad de los medios, pues fueron los propios hoteleros los que dieron la información, sino de la inconformidad de estos empresarios ante el cobro del tres por ciento del impuesto turístico. Bien saben que mienten, que manipulan la información, pero intentan ablandar al Gobierno por medio de una opinión pública adversa.

        Es tiempo de que el Gobierno estatal por medio de Juan Vergara, el titular de Finanzas, o en voz del propio Carlos Joaquín, informe a los hoteleros que el cobro de tal impuesto es facultad del Estado al igual que a dónde se va a canalizar el dinero y que no es obligatorio que sea a la promoción del destino vacacional, como los empresarios demandan. Con dinero público ya se les ha ayudado por muchos años.

        Cumplida la tarea toral de esta columna de orientar a la opinión pública, sólo resta dar miga a la joven tradición de anunciar que será hasta la entrega por venir donde ha de seguir la glosa de los temas pendientes. Se podría dar miga a una tradición vieja, pero de seguro ya no la precisa. ¿Cuál de las dos caerá primero? Lilith comenzó a entrenar su lascivia con el bobo de Adán, pero la otra tiene lo suyo…

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