El anárquico crecimiento turístico y urbano de Bacalar, es un cáncer congénito...

El anárquico crecimiento turístico y urbano de Bacalar, es un cáncer congénito que condena toda posibilidad de desarrollo en el sitio con mayores posibilidades económicas del sur de la entidad

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El accidente ocurrido en días pasados en la Laguna de Bacalar, donde dos embarcaciones dedicadas al paseo de turistas colisionaron, es una clara señal de que no ha regulaciones ni control de autoridad ninguno sobre dichas actividades cuyo mercado demanda estándares de seguridad de la mayor competencia internacional, y es una advertencia más acerca de las responsabilidades de Gobierno que se deben establecer si se aspira a contar con un sector turístico remunerador y de alta rentabilidad empresarial, fiscal y social, en el sur de la entidad. Y es que la detonación del turismo nacional en la llamada ‘Laguna de los siete colores’, ha incrementado la demanda de las actividades náuticas, lo que, si bien significa un importante impulso para la economía local, también ha generado sobreexplotación, caos y contaminación de una de las reservas de agua más importantes y bellas del Estado. Pero no parece que se tomen providencias de ninguna especie contra los males que destruyen de manera tan vertiginosa las áreas de mayor explotación económica del Caribe mexicano –y que son también las más ambientalmente frágiles, las que requieren mayores recursos de inversión sanitaria y esfuerzos de sustentabilidad, y donde más debiera ordenarse el crecimiento poblacional e inmobiliario y contenerse la colonización arbitraria y la marginalidad-. Bacalar sigue los pasos de Tulum (que ha seguido los pasos de Playa del Carmen, Puerto Morelos y Cancún: poblamiento inmoderado y caótico, contaminación, turismo de adicciones, expansiva demanda de drogas, violencia entre las bandas que la abastecen, extorsión, e inseguridad insostenible cuya consecuencia es el incremento de un turismo cada vez más lumpen y de más escasa retribución social).

Javier Ramírez

Los datos son duros: hasta antes de 2012, el 68 por ciento del turismo que llegaba a Bacalar era de procedencia europea, que buscaba en ese paraíso un espacio para descansar. A partir de ese año, el porcentaje de turistas nacionales aumentó hasta sobrepasar en cuatro a uno al turista extranjero.

Es decir, cada vez llega más gente a Bacalar, y al no existir ningún proyecto o plan de atención, los visitantes y los servicios que demandan están presionando el frágil ecosistema local, según señalan los expertos, lo que es muy peligroso tanto para la laguna como para los propios turistas.

Cantidad en lugar de calidad

Hasta hace cinco años, a la Laguna de Bacalar llegaban un promedio de 38 mil visitantes al año, de los cuales casi dos terceras partes eran norteamericanos o europeos, de entre 35 y 60 años, con una estadía media de ocho días y una derrama económica de 120 dólares diarios.

Los principales servicios que demandan este tipo de turistas son alojamientos en cabañas de lujo, cenas en restaurantes y actividades de bajo impacto como buceo de snorkel, caminata y kayak.

Pero la masificación del turismo en la zona sur del Estado, al ofrecer a Bacalar como uno de los más recónditos “destinos de belleza natural” del país, ocasionó que la cantidad de turistas nacionales aumentara hasta los 120 mil (según el último registro de la Secretaría de Turismo federal, correspondiente al año 2018), los cuales prefieren disfrutar el mayor número de servicios a un bajo costo.

Don Fidencio Huicab da fe de ello. Oriundo de Majahual, refiere que, hace poco más de 10 años, cuando llegó a la laguna a trabajar en los paseos en lancha, el precio por usuario rondaba entre los 800 y los mil 500 pesos, con tres tours programados a la semana.

“En ese entonces tampoco había regulación, pero como éramos pocos los que nos dedicábamos al negocio, no había tanto problema. Era rara la vez que nos cruzáramos, y uno ya sabía perfectamente cuáles eran las zonas de nosotros [los que se dedican a los paseos en lancha], aquellos que hacían snorkel, kayak, o que tenían sus propias motos acuáticas”, platica don Fidencio.

“Pero comenzaron a llegar más turistas, sobre todo gente de Yucatán, de Veracruz, y hasta de Sinaloa y del Estado de México. Nos pedían más y más tours, y muchas personas vieron la oportunidad de aprovechar la demanda y hacer su negocio. El precio bajó hasta los 300 pesos por cabeza; y al hacerlo más barato, más gente llegaba.

No tenemos problema con eso, pues creo que el sol sale para todos. Pero llegó un momento en que navegaban demasiadas embarcaciones, hasta 12 lanchas en un mismo lugar, todos llegando al Canal de los Piratas. De repente llegaron más veleros, jet-sky, hasta volverse casi imposible maniobrar durante ciertas horas, como al mediodía. Advertimos que habría problemas, pero como nadie tiene control sobre esto, y la Capitanía de Puerto se hace de la vista gorda con unos cuantos miles de pesos, pues nada hicieron. Y empezaron entonces los problemas”, dice.

De acuerdo con el diputado Javier Padilla Balam, representante de la zona, de las 17 embarcaciones turísticas que antes recorrían la Laguna de Bacalar, hoy son casi 130, sin contar las unidades privadas, razón por la cual presentó a la Secretaría de Marina una solicitud para que la Capitanía de Puerto regule la navegación de estas naves.

Aún no existe un estudio que pruebe que en términos económicos la masificación del turismo en Bacalar es benéfica. Se estima, según los propios hoteleros y restauranteros locales, que el turista nacional gasta en promedio 40 dólares diarios, tres veces menos que el europeo, lo que con un rápido cálculo significa que, aunque se cuadruplicó el número de visitantes, la bonanza económica no creció de manera proporcional, sino apenas un 80 por ciento, en lugar del 400 por ciento esperado.

Ecocidio en curso

Lo que sí se sabe a ciencia cierta -y en ello coinciden algunos estudios realizados por investigadores de la UNAM, el Ecosur, la Uqroo y elCobach- es que la masificación del turismo en Bacalar ha provocado un incremento del 25 por ciento en la contaminación del cuerpo lagunar, debido a la presencia de fosfatos, nitratos, dióxido de carbono, aceites (de los motores de las embarcaciones) y otros químicos que incluso están causando que el color natural de la laguna pase de tonalidades azules a verdes, como lo dijo, en entrevista, la bióloga Shanty Acosta Sinencio, quien en su estudio, “Alerta Bacalar”, advierte que la llamada ‘Laguna de los siete colores’ está en proceso de ecocidio, incluso de desastre ambiental, toda vez que la conectividad de la laguna con otros cuerpos de agua, como la Bahía de Chetumal, Raudales y Milagros, podría generar la contaminación de la reserva de agua dulce –los cauces subterráneos que los conectan y los volúmenes de los cenotes, manantiales y afluentes- más importante del sur del país, con más de 240 millones de litros.

(Porque los cauces subterráneos del Caribe mexicano son los más grandes del mundo debido a la naturaleza calcárea y permeable del suelo peninsular, el último en emerger de los océanos, y contienen las cantidades de agua dulce más importantes del país y las más susceptibles de ser contaminadas y destruidas, porque la porosidad geológica requiere de los más responsables cuidados contra la contaminación, y lo que en el Caribe mexicano ocurre es todo lo contrario de la sustentabilidad requerida para la fragilidad de sus acuíferos vitales: sólo importa el lucro sin ley y sin medida, por lo que los entornos críticos se saturan de indigencia, de inversiones catastróficas y de inmundicia.

No hay solvencia reguladora ni los mínimos criterios de ordenamiento y conservación de las especies biológicas, ni por tanto proyecto ninguno de aprovechamiento de los recursos naturales con sentido de interés público.

Todo es improvisación y caos. Y la delicadeza del entorno biótico, por eso, y que hace la belleza escénica del mismo, está condenada a perecer en tiempo récord.

Por eso Cancún y la Riviera Maya están en tránsito de agotamiento apenas a unas cuantas décadas de su explotación turística. La depredación va al ritmo irremediable de la degradación institucional y política.)

“La falta de un crecimiento urbano y turístico controlado, es el principal detonante de este problema”, dice la bióloga Acosta Sinencio en entrevista con este semanario.“De continuar la tendencia actual, dentro de cinco años Bacalar podría recibir casi 300 mil turistas al año, para lo cual el ecosistema no está preparado; mucho menos si no existe un plan de manejo de residuos sólidos, falta de drenaje, y la contaminación directa que provocan las embarcaciones de motor, pues al día cada una llega a verter hasta 200 mililitros de aceite, gasolina y otros químicos en 40 litros de agua, una cantidad preocupante para un ecosistema tan frágil”, sentencia la especialista.

Refiere que,si bien se está desarrollando un Programa de Ordenamiento Ecológico local, éste sólo contempla la parte continental, no el cuerpo de agua. Aunque existe una iniciativa ciudadana de una Ley Estatal de Agua para regular el número de embarcaciones y desagües permitidos en la laguna, pero hasta ahora ninguna autoridad le ha hecho caso.

“No podemos sentarnos a esperar que repitamos los mismos casos de Cancún, Tulum y Playa del Carmen, que apostaron por un incremento masivo del turismo, sacrificando los recursos naturales locales”, advierte.

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3 Comentarios

  1. Pues que prohiban las embarcaciones y ya está. No creo que tenga nada de malo que gente nacional visite el lugar y que gasten menos…. el problema ahí serían las embarcaciones que contaminan el agua.

  2. Pues el término “anárquico” esta mal empleado, en todo caso caótico sería más apropiado.
    Te invito a estudiar sobre anarquía. Saludos.

  3. Llamelo como quieran, anárquico, caótico,…..lo que sea. El hecho es irrefutable, la laguna de Bacalar MUERE día a día debido al crecimiento INCONTROLABLE y la avaricia. Agencias gubernamentales se hacen de la vista larga porque les interesa más el dinero que la conservación ecológica del área.
    El problema no son sólo las embarcaciones sino la falta de drenaje adecuado y la falta de programas de reciclaje y colección de basura………de los Siete colores en la laguna ya solo le quedan Cuatro……

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