El arca de la alianza de López Obrador, con el activo moral...

El arca de la alianza de López Obrador, con el activo moral del evangelista Greg Sánchez bregando en ella, es la rival a vencer y en crecimiento en el Estado; la del Verde y su escudero, el PRI, retendría Benito Juárez; y la de la alternancia en el poder estatal se hundiría en las aguas del pragmatismo equívoco y la contradicción ideológica

110
0
Compartir

Conforme se acerca el proceso electoral 2018, comienzan los pronósticos sobre los resultados electorales. En Estosdías afirmamos, basados en estadísticas y acontecimientos de opinión pública, que la alianza ganadora de los comicios del año pasado, la del Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, será enviada al tercer lugar de la contienda, por debajo de la del Revolucionario Institucional, el Verde Ecologista de México y el Partido Nueva Alianza,y de la compuesta por el Movimiento de Regeneración Nacional, el Partido Encuentro Social y el Partido del Trabajo. Algunas razones: Primera, que los priistas y los verdecologistas tienen un bastión que no ha caído en toda su historia aliada, el Municipio de Benito Juárez, que aporta casi el 35 por ciento de los votos en la entidad. Segunda, que el virtual candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, se ha encargado,por su parte, de aliarse con líderes y grupos de expriistas (incluso con aquellos ligados al borgismo) con importante capacidad de movilización política y electoral, cediendo en la repartición de las candidaturas locales pero ganando a cambio una experimentada estructura encabezada por las llamadas Redes de Ovando, que será crucial para defender el voto y que no se repitan las situaciones catastróficas de 2006 y 2012, cuando, pese a que hubo masivas irregularidades durante los comicios, no pudieron interponerse las demandas correspondientes por incapacidades logísticas, de vigilancia y de inmediato procesamiento legal. Es cierto, el Morena tuvo un descalabrado debut en Quintana Roo en el 2016;sin embargo, luego de un año de alternancia partidista en el Gobierno del Estado, durante el cual han emigrado del joaquinismo muchos inconformes con el reparto del poder político al que aspiraban para sí,la del 2018 promete ser una historia del todo diferente.

El arca de la alianza de López Obrador, con el activo moral del evangelista Greg Sánchez bregando en ella, es la rival a vencer y en crecimiento en el Estado; la del Verde y su escudero, el PRI, retendría Benito Juárez; y la de la alternancia en el poder estatal se hundiría en las aguas del pragmatismo equívoco y la contradicción ideológica

Javier Ramírez

Cada vez hace más ruido –a pesar de que tan vanas sean las nueces- el proceso electoral 2018, en el que está en juego no sólo la Presidencia de la República, sino también las senadurías, las diputaciones federales y los Ayuntamientos.

Sin duda, el principal rival a vencer es Andrés Manuel López Obrador, quien, como ha expresado en las redes sociales, piensa que “la tercera es la vencida”.

Tal como lo ha señalado Estosdías en números anteriores, López Obrador aprendió de las elecciones de 2006 y 2012 queno sólo importa el número de seguidores, sino también tener efectivos competentes y experimentados para contar y defender voto por voto y casilla por casilla.

Y es que, como se recordará, en 2006, Andrés Manuel aseguró que al menos en el 60 por ciento de las casillas hubo errores de conteo o manipulación en la lista nominal. Sin embargo, las autoridades electorales determinaron que sólo en el 2.2 por ciento de los paquetes hubo inconsistencias, pues si bien contaba con un ejército de partidarios que acudieron a vigilar las urnas, éstos no tenían la experiencia para participar en un proceso electoral, por lo que no presentaron quejas en las actas de casilla, lo que hubiera sido un argumento para revisarlas y, en su caso, impugnarlas.

No obstante, López Obrador está decidido a no cometer el mismo error.Ya no cuenta con la estructura que le brindaba el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Y aunque ahora abandera al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), un partido integrado en su mayoría por sus más fervientes fanáticos–que con sobrada esperanza, unos, y acendrado dogmatismo, otros, tampoco tienen experiencia electoral-,no puede confiarse en sus nuevos aliados, los partidos del Trabajo (PT)y Encuentro Social (PES), cuya estrategia nunca ha sido buscar una victoria electoral, que les sería imposible, sino coaligarse –o colgarse como sangrantes bichos de la inmundicia política- con partidos más fuertes para sobrevivir, aportando un mísero porcentaje. Es decir: no cuenta con estructura operacional para defender su voto.

Por esta razón, en la mayoría de las entidades ha decidido ceder las candidaturas locales a cuestionadas figuras de densos antecedentes priistas y panistas, y a todo aquel que pueda aportarle experiencia a su causa o popularidad e imagen qué vender entre públicos incautos, como locutores, restauranteros, y demás personajes conocidos, no por su calidad humana, sino sólo por ser identificados en su medio, así la buena gente que los conoce opine lo peor de ellos. Quintana Roo no es la excepción, pues líderes y grupos ligados al borgismo serán los candidatos del Morena. Se trata de que gane López Obrador, lo de menos es el descrédito con que haya que lidiar después.

A finales de noviembre, la secretaria general del partido, Yeidckol Polevnsky, anunció que Marybel Villegas Canché, quien en cada proceso electoral participa con un partido diferente, tendría la primera fórmula de la candidatura al Senado por el partido, mientras que el segundo lugar le correspondería al delegado estatal, José Luis Pech Várguez. Hoy se especula que Pech podría ser desplazado hasta de la fórmula por el jefe del partido evangelista en la entidad, el PES, Gregorio Sánchez Martínez, ex -convicto y exalcalde de Benito Juárez.

Pero una candidatura que ya está definida es por la Presidencia Municipal de Cozumel, que será para la familiar del ex-edilborgista,Freddy Marrufo Martín: la también recaudadora de rentas de Gobiernos priistas, Juanita Alonso Marrufo.

Para el recién creado Distrito Federal Electoral número 4, la bola está cantada hacia el ex-priista Jesús ‘Chucho’ Pool Moo (quien hace unos meses era acusado por su nuevo partido, el Morena, como “un traidor a la patria”), mientras que la candidatura a la Presidencia Municipal de Bacalar podría recaer en el ex-diputado del PRI, Juan Manuel Herrera (un líder ejidal con los peores antecedentes, que se ha enriquecido traficando con los patrimonios territoriales de la mayor plusvalía en torno de la gran laguna, envilecida por la ilegalidad y los negocios sucios que la contaminan, como la inseguridad jurídica de la que se vale Herrera para prosperar económica y políticamente), y la de Benito Juárez en la esposa del jefe estatal del PES, Greg Sánchez, la cubana Niurka Sáliva de Sánchez, cuyo supremo capital político es la de ser esposa del pastor evangelista y contar con el patrocinio financiero del también ex-agente migratorio que ha sido señalado, asimismo, como traficante de indocumentados cubanos.

Según Yeidckol Polevnsky, las designaciones se realizaron a partir de los indicadores de popularidad delas ‘encuestas’, a pesar de los reclamos de la militancia, que no está de acuerdo con esta decisión ni saben de tales encuestas y sus tan definitivos resultados, que más bien parecen coartadas de decisiones cupulares previamente tomadas.

¿Es buena la estrategia de Obrador, más pragmática que acorde con su regeneración moral?

¿Es una estrategia equivocada por parte de Obrador? ¿Ceder ante expriistas y pesistas le podría costar la elección en Quintana Roo? Las cuentas demuestran que quizás no. Y también que las acusaciones de la militancia dogmática contra el ‘impostor’ José Luis Pech no son del todo certeras, puesto que Pech no ha impuesto esas candidaturas, sino como es la regla en el monolítico Morena: se aceptan sin hacer gestos las decisiones inapelables de la cúpula unigénita.

De acuerdo con el historial de los últimos resultados electorales, en Quintana Roo existe una marcada preferencia hacia Andrés Manuel.

En las elecciones presidenciales de 2006, López Obrador obtuvo en la entidad 133 mil 287 votos contra los 103 mil del entonces candidato ganador del PAN, Felipe Calderón, y los 94 mil del candidato priista, Roberto Madrazo.

Durante los comicios de 2012, de nueva cuenta Obrador arrasó en suelo quintanarroense con 216 mil 517 votos, contra 171 mil 120 del priista Enrique Peña Nieto y 107 mil 47 votos de la aspirante panista Josefina Vázquez Mota.

Y para 2018, las primeras tendencias en la entidad favorecen al presidente nacional del Morena. Su imagen no se ha empañado por sus nuevos aliados, aunque una parte de sus simpatizantes aseguran que votarán “cruzado”: por Obrador para la Presidencia y por otros partidos para las demás posiciones en disputa.

De acuerdo con las estadísticas de los pasados comicios, el 65 por ciento de los votantes de Andrés Manuel se encuentran en Solidaridad y Benito Juárez, principalmente entre la población que tiene menos de 10 años en el Estado, provenientes de la Ciudad de México, Tabasco y Chiapas (donde éste tiene mayor presencia).

Ahora bien, en el proceso electoral local de 2016, al Morena no le fue muy bien en su debut en el Estado: obtuvo apenas 50 mil votos para la gubernatura, contra 179 mil de la alianza PRI-PVEM y Panal, y 228 mil de la coalición PRD-PAN, aunque sí logró superar individualmente al PVEM (que obtuvo 42 mil por su cuenta) yal PRD (con 41 mil).

En cuanto a las Presidencias Municipales, conquistó casi la misma cifra: 50 mil votantes (lo que se podría considerar su voto duro), ubicados en su mayoría en Benito Juárez (24 mil) y Solidaridad (11 mil).

Tricolores y verdes, por su parte, tuvieron 114 mil 398, y PAN-PRD 123 mil 721.

Las cifras son casi idénticas en cuanto a la elección de diputados locales: 60 mil del Morena, contra 176 mil de la coalición de panistas y perredista, y 153 mil 946 de PRI-PVEM-Panal.

Como mencionamos antes, en 2006 y 2012 Obrador venció en Quintana Roo. Pero los candidatos que lo acompañaron no tuvieron la misma suerte: terminaron en segundo lugar de las preferencias, por debajo del PRI pero encima del PAN.

En 2012, por ejemplo, Luz María Beristáin consiguió 176 mil 760 votos para la senaduría, contra 197 mil 266 de la fórmula PRI-PVEM, Jorge Emilio González Martínez y Félix González Canto. El PAN, por su parte, contó 99 mil votos.

Y en 2006, su entonces partido, el PRD, volvió a quedar en segundo lugar, con 105 mil 945 votos, contra 133 mil 334 del PRI y 86 mil 830 del PAN.

Significa que la fuerza electoral de López Obrador no ha sido suficiente para hacer triunfar a sus compañeros de boleta. Y tal vez la situación se repita el próximo año, con figuras tan cuestionables procedentes del PRI y arribistas del PES, aunque se deben de considerar nuevas variables en el escenario político.

Las variables

Una: si bien es cierto que en las elecciones de 2016 influyó el voto de castigo de los quintanarroenses hacia los candidatos del PRI, luego de años de excesos de las administracionespriistas, así como el factor Carlos Joaquín González, el PAN y el PRD mantendrán su alianza, así como el apoyo del gobernador, por lo que en conjunto podrían mantener hasta 120 mil votos.

El PRI y el PVEM –ahora el PRI, lastimosamente agarrado a las decisiones del dueño del Verde, Jorge Emilio González Martínez- no se han podido recuperar en el sur de la entidad, ni reorganizado en el resto. Su bastión más fuerte continúa siendo Benito Juárez, que le aporta entre 75 mil y 80 mil votos como cifra reservada.

El Morena, por su parte, tiene 60 mil votos duros. Pero su alianza con el Partido Encuentro Social le podría sumar otros 30 mil votos, y unos escasos 5 mil del Partido del Trabajo.

Ahora bien: gran parte de las estructuras (líderes y grupos organizados y homogéneos de movilización política en torno de intereses particulares compartidos) que apoyaron a Carlos Joaquín en los pasados comicios, pero que no fueron favorecidos con cargos, posiciones o parcelas para cultivar intereses de poder en el nuevo Gobierno (incluidos no sólo priistas, sino también panistas y perredistas, como Laura Beristáin, hermana de la senadora Luz María Beristáin y quien acaba de renunciar, la primera,al PRD, para ir por la Presidencia Municipal de Solidaridad por el Morena), o que ya no ven futuro en el declinante PRI (como la gente de los famosas ‘redes de Ovando’), están migrando al partido de López Obrador, lo cual significaría al menos 50 mil votos más para la sociedad del Morena, el PT y el PES.

Otra variable será el voto de castigo hacia la alianza PAN-PRD, por parte de los ciudadanos que piensan que no se ha visto reflejado el “cambio” de la manera rápida y conveniente para ellos que esperaban, además del apoyo que podría significar el propio Andrés Manuel.

Serían 30 mil votos más, al menos, lo que daría un aproximado de 175 mil boletas para la alianza comandada por el tres veces aspirante presidencial.

Las primeras proyecciones

Hasta ahora, lo que ya está casi definido es la repartición de las fórmulas al Senado de la República, un codiciado cargo de seis años de duración y que otorga enorme capital político y económico, tanto, como un boleto de primera clase para competir por la siguiente sucesión gubernamental.

Y los primeros en alzar la mano fueron los de la alianza Morena-PES-PT, con Marybel Villegas en la primera posición y José Luis Pech, excandidato a la gubernatura y dirigente estatal del Morena, en la segunda, aunque ahora se hace presente en esa disputa el ex-convicto pastor evangelista y patriarca local del PES, Gregorio Sánchez Martínez, que de hacer a un lado a alguien sería a su colega dirigente del Morena en la entidad, José Luis Pech, con menos experiencia y potencial electoral que Marybel Villegas, y menos dinero y mañas que el antiguo aliado del jefe nacional del Morena en el PRD, quien podría optar por bajar del caballo a Pech y subir a su preferido: Greg.

Al analizar un poco más los datos ofrecidos hasta ahora, nos encontramos con que cualquiera fuese la planilla de la coalición lópezobradorista obtendría un mínimo aproximado de 140 mil votos en todo el Estado, siendo sus integrantes los virtuales ganadores de la contienda.

El PAN y el PRD también han dejado asomar sus cartas: la diputada local del PAN,Mayuli Martínez, tendría el primer puesto, y sería acompañada por el expresidente municipal de Benito Juárez, Julián Ricalde.

Si la alianza de los blanquiazules y los amarillos mantiene sus votos de la elección pasada, conseguirían 40 mil en la zona sur del Estado, unos escasos 10 mil en los Municipios rurales, y otros 50 mil en Benito Juárez y Cozumel, lo que daría como resultado unos 100 mil votos en total, lo que no sería suficiente para conseguir el segundo lugar (de hacerlo, el primer lugar de la fórmula a la senaduría, en este caso Mayuli Martínez, se convertiría automáticamente en la tercera senadora por Quintana Roo), pues el PRI, aún en los escenarios más difíciles, siempre ha mantenido una media de 80 mil votos en Benito Juárez, 30 mil en las zonas rurales y 20 mil en Solidaridad, lo que otorga un aproximado de 130 mil votos.

Es decir, que la victoria sería para Villegas-Pech (o Greg), y el segundo lugar (y nada despreciable tercera posición en la senaduría) para el candidato de la alianza PRI-PVEM-Panal, que de acuerdo con versiones del tricolor corresponde a un miembro del sindicato de maestros, acompañado de un candidato emanado de las filas del Partido Verde.

Si bien las piezas del ajedrez para las diputaciones federales y los Ayuntamientos aún no están definidas, se pronostica que tengan un comportamiento semejante a las de las senadurías, de tal forma que, en esta ocasión, López Obrador no sólo podría arrasar en Quintana Roo junto con sus candidatos, sino que también la alianza PAN-PRD regresaría a la tercera posición, por detrás de la coalición PRI-PVEM-Panal.

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

No hay comentarios

Dejar una respuesta