El ‘ciclón’ Donald Trump y el ‘cambio climático’ de las relaciones internacionales,...

El ‘ciclón’ Donald Trump y el ‘cambio climático’ de las relaciones internacionales, embiste a Pekín

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¿Cuáles son las perspectivas del actual presidente de los Estados Unidos para los dos próximos años y sobre las elecciones de 2021? Una investigación de Sebastián Royo, del ‘thinktank’ Real Instituto Elcano de Madrid y del College of Arts and Sciences de la Universidad de Suffolk en Boston, examina las perspectivas políticas, sociales y de política exterior y económicas del país norteamericano. Concluye con unas reflexiones sobre las próximas elecciones presidenciales y las perspectivas para el Partido Demócrata frente al Republicano. “Los nuevos comicios serán una oportunidad para los demócratas, pero también un reto. No será fácil derrotar a Trump. Su victoria en 2016 se basó en una mezcla de populismo económico y cultural, con la inmigración como tema clave. Hay que reconocer que pese a que a muchos no les guste, el comportamiento del actual inquilino del Despacho Oval en Washington es aceptado por millones de votantes. Demonizarlo y centrar el mensaje en sacarlo de la Casa Blanca a cualquier precio no va a rendir mucho más electoralmente. Para conseguir la victoria, los demócratas deben demostrar que las políticas económicas de Trump no han ayudado a la mayoría de sus votantes, que no ha cumplido sus promesas, y que hay una gran brecha entre su retórica y sus prioridades y sus acciones. Y, lo más importante, deben de ofrecer un nuevo plan económico que solucione los problemas de los votantes en las amplias zonas del país en las que se sienten abandonados. Donald Trump se centrará en movilizar a esos votantes, que le son fieles. La mayoría de los estadounidenses apoyan políticas que mejoran su calidad de vida y, por ello, los demócratas harán bien en concentrarse en propuestas que disminuyan las divisiones y aumenten el consenso. Por último, tienen que recordar que el Colegio Electoral sigue vigente. No vale sólo ganar el voto popular. Los próximos dos años serán apasionantes. Si creemos que los dos últimos años fueron difíciles, no hemos visto nada todavía…”.

Tras el final del mandato del demócrata Barack Obama se vivió en Estados Unidos un momento de espera y de transición. Lo más positivo es: el crecimiento de la economía, que anualizada crece por encima del 4%; los niveles récord en la reducción del desempleo (la Reserva Federal estima que el desempleo caerá al 3.5% en 2019); y el crecimiento de los salarios, de la bolsa y del empleo en la industria y la construcción. Además, el pastel se está repartiendo un poquito mejor, ya que los salarios para los menos cualificados también suben (en algunos Estados hasta un 15% en los dos últimos años, alcanzando los 14 dólares/hora). El impacto positivo de la bajada de impuestos de 2 billones de dólares se ha hecho notar en el consumo. Pero también hay riesgos en el horizonte. Desde el punto de vista político, la mayor incertidumbre es relativa al informe final de Mueller, que pudiese incluir elementos que permitieran un posible proceso de destitución (‘impeachment’) del presidente Donald Trump. Al mismo tiempo, cabe esperar una intensificación del conflicto con los demócratas, con un Congreso dividido, con la Cámara baja dominada por los demócratas y el Senado por los republicanos. Desde el punto de vista económico, las mayores preocupaciones son una posible guerra comercial con China, el impacto del Brexit, la desaceleración en el mercado inmobiliario y la creciente volatilidad de los mercados.

Hay que resaltar también que en un país que históricamente se ha caracterizado por el optimismo hay un creciente miedo al futuro. El temor al impacto de la robotización y de la ‘inteligencia artificial’ en el empleo ocupan espacio creciente en los medios. Además, la brecha generacional se está profundizando: los jóvenes norteamericanos sufren bajos salarios, subempleo y mayores niveles de endeudamiento; un recién graduado tiene créditos equivalentes al 75% de su salario anual, comparado con un 30% en 1990. Las encuestas muestran que ésta es la primera generación que piensa que va a vivir peor que sus padres. Desde el punto de vista político cabe esperar más tensiones entre el Congreso y la Casa Blanca. Serán dos años de más disfunciones en el sistema político estadounidense, y es probable que el país se divida aún más, que haya más polarización y más parálisis (‘gridlock’), ya que un Congreso dividido hará más difícil que progresen iniciativas legislativas y que cada vez sean más nacionalistas y miren más hacia dentro. Los demócratas están eufóricos tras su victoria en noviembre, pero no hay muchas razones para el triunfalismo. Por un lado, es cierto que ganaron por 8 puntos en el voto popular, que consiguieron el control de la Cámara baja con una victoria histórica y que han conseguido aumentar la diversidad: por vez primera, más de 100 congresistas son mujeres, dos de ellas musulmanas, y muchos de ellos ‘millennials’ (y que el Partido Republicano sigue siendo casi todo ‘blanco’). También han logrado que nuevos votantes fueran a las urnas, y ganaron en Estados clave como Michigan y Wisconsin. Pero, al mismo tiempo, hay que resaltar que no hay razones para la complacencia: los republicanos siguen teniendo mayoría en el Senado (y aumentaron el número de senadores republicanos); los demócratas no consiguieron casi victorias en el sur (perdieron Florida y Georgia), y no ganaron Ohio ni Texas (Estados clave en la elección presidencial). Las elecciones han confirmado que la América rural sigue apoyando a Trump, y que los votantes de Trump le siguen siendo fieles. En definitiva, el país sigue tan dividido geográficamente como en 2016. Por último, hay que recordar que históricamente hay poca correlación entre los resultados de una elección a mitad de mandato presidencial y una elección presidencial (Clinton, Bush y Obama las perdieron y fueron reelegidos como presidentes)…

Santiago J. Santamaría Gurtubay

Las consecuencias de la victoria demócrata y el control de la Cámara Baja son ya notables: ahora tienen el control de los comités, y el poder de citación en investigaciones que cambiarán la balanza de poder sobre Trump. Pero hay un riesgo grande de que puedan ir demasiado lejos (no hay más que recordar el ejemplo de Newt Gingrich y Clinton en los 90: Gingrich se obsesionó con el ‘impeachment’ y al final los votantes se cansaron y reeligieron a Clinton). Los demócratas necesitan encontrar el equilibrio entre el ejercicio de control sobre la Casa Blanca y Trump, y al mismo tiempo asegurarse de que avanzan iniciativas constructivas para solucionar los problemas de los ciudadanos (como infraestructuras, el aumento del salario mínimo y la mejora del Obamacare), no sólo en expulsar a Trump de la Casa Blanca. Incluso si esas iniciativas son derrotadas en el Senado, les proporcionaría a los demócratas una plataforma de economía populista con la que ir a las elecciones de 2020. Una estrategia de tierra quemada contra Trump les puede pasar factura en 2020.

En el exterior Trump está implementando una política proteccionista, nacionalista y conservadora por todo el mundo, y se ha producido una erosión del papel de EE UU como “policía global”. Al mismo tiempo hay que reconocer que hubo una cierta continuidad con Barack Obama en relación a Europa, pero hoy hay una hostilidad ideológica hacia la UE y su proyecto de unión. Trump es muy crítico del superávit comercial de la UE con EEUU de 100 billones de dólares y del bajo gasto en defensa, y tiene una visión de la UE como ejemplo de globalismo que limita la soberanía nacional. Hay puntos de encuentro con muchos demócratas sobre Irán y China, y cada vez hay más sospechas y hostilidad hacia Teherán y Pekín por parte de tanto republicanos como demócratas. Pero el apoyo a las alianzas se ha convertido en otra línea divisoria entre los dos partidos: de acuerdo con una encuesta del PewResearch Center, sólo un 36% de los republicanos piensa que EEUU debe de tener en cuenta los intereses de sus aliados si esto significa que hay que llegar a compromisos, mientras que entre los demócratas un 74% piensan que es importante.

Trump sigue apoyando a líderes y Gobiernos nacionalistas y conservadores radicales de otros países como Brasil, Italia, Hungría, Polonia, la India, Arabia Saudí e Israel. Y su administración es mucho más vocal en su apoyo a Israel: rechazó el acuerdo nuclear con Irán y lleva a cabo una política mucho más agresiva y punitiva con dicho país, y tomó la decisión de trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén. Pero no ha sido capaz de cambiar las dinámicas del conflicto entre israelíes y palestinos. Además, EEUU está fortaleciendo el apoyo estratégico a la India para confrontar a China, incluyendo la decisión de renombrar el Comando del Pacífico como el Comando Indo-Pacífico. Rusia sigue siendo una fuente de tensiones entre la Casa Blanca y el Congreso, pero han seguido las sanciones económicas, y hay una amenaza de salir del Tratado de Armas Nucleares Intermedias (INF, en sus siglas en inglés). En Asia hay tensiones con Japón por el proteccionismo (fuera del Acuerdo de Asociación Transpacífico), pero acuerdo en seguir con la mano dura con China. Y Latinoamérica sigue siendo casi invisible, salvo la telenovela del presidente ‘encargado’ Juan Guaidó, en la Venezuela de Nicolás Maduro. Todos los avances logrados por Barack Obama en la mejora de relaciones con Cuba están siendo ‘bombardeados’ por Donald Trump, afectando a intereses turísticos europeos en la isla. Bruselas ha anunciado que defenderá a los grupos españoles Meliá, Iberostar, Barceló…

Desde la crisis de 2008 se ha intensificado agotamiento de los norteamericanos sobre las responsabilidades y gastos exteriores

Por último, resaltar que un Congreso dividido hará más difícil que progresen iniciativas de política exterior como tratados o acuerdos comerciales (incluyendo el nuevo NAFTA). En cualquier caso, Trump es escéptico sobre estos acuerdos porque son manifestaciones del globalismo y la pérdida de soberanía, y no son una prioridad. Es probable que haya más proteccionismo, más nacionalismo y que se mire más hacia dentro. En relación al Brexit de Gran Bretaña, el proteccionismo de EEUU hace poco probable un acuerdo de libre comercio.

En definitiva, en los dos próximos años cabe esperar más confusión e inconsistencias. Pero hay que enfatizar que algunos de estos cambios pueden ser estructurales y que no son sólo de Trump. Hay elementos de las políticas de Trump que van a perdurar, como el aumento del proteccionismo, más nacionalismo, una mayor confrontación con China –marcada por iniciativas para contrarrestar su poder creciente–, así como continuidad en relación a Europa y Oriente Medio.

Y hay que recordar que hay cierto seguidismo con lo que hacía Obama, que ya se comprometió a priorizar lo doméstico y la reconstrucción del país, era crítico sobre el poco gasto en defensa de sus aliados en la OTAN, jugó un papel reducido en Siria y dejó un poco de lado Oriente Medio (pues la influencia de EEUU en esa parte del mundo sigue disminuyendo). Lo que estamos viendo en EEUU desde hace años es que hay un agotamiento por una parte significativa de la ciudadanía sobre las responsabilidades y gastos exteriores. Esto se intensificó con la crisis de 2008. El lenguaje puede ser distinto pero el fondo de las políticas no es tan diferente, y es muy probable que no cambien con independencia de quién esté en la Casa Blanca.

No debemos minimizar el talento político de Trump, su personalidad abrasiva, las tácticas provocadoras y el dominio de los medios

En relación a las próximas elecciones presidenciales de 2020, no debe haber duda de que la reelección de Trump es posible: la economía sigue creciendo y eso es su punto fuerte, y todavía tiene un apoyo muy sólido entre sus bases. Además, no debemos minimizar una vez más el talento político de Trump, pues su personalidad abrasiva, tácticas provocadoras y dominio de los medios han calado entre millones de estadounidenses. Pero dos años son un mundo en política: la situación económica puede empeorar (el impacto de la bajada de impuestos será menor a partir de este año), puede haber conflictos internacionales, las tensiones comerciales y geoestratégicas con China se pueden intensificar, seguimos pendientes del informe de Mueller, la inflación es un riesgo por las subidas arancelarias, el bajo desempleo y el consumo, y sigue su conflicto con la Fed por las subidas de intereses.El Sistema de la Reserva Federal es el banco central de los Estados Unidos. Es un consorcio público/privado que controla la estructura organizativa en la cual participa una agencia gubernamental, conocida como Junta de Gobernadores, con sede en Washington.

¿Qué cabe esperar en las elecciones presidenciales? Por un lado, serán las primarias demócratas más abiertas en décadas, y probablemente las que tengan un mayor número de candidatos (más de 30 lo están considerando). Hay una profunda división en el partido sobre quién debe ser el candidato: ¿moderado o progresista?, ¿nuevo o con mucha experiencia? (alguien nuevo, como Barack Obama en 2008, tiene menos votos que defender), ¿hombre o mujer?, ¿minoría?También hay una gran división sobre la táctica más efectiva para enfrentarse a Trump. ¿Será mejor meterse en el fango con Trump, o mantenerse al margen de las provocaciones y hablar sobre el futuro? (piénsese en la famosa frase de Michelle Obama: “Cuando ellos golpean bajo, nosotros vamos alto”). Es cierto que millones de estadounidenses están agotados del cinismo y de la agresividad y que están desesperados por una política más limpia y positiva, que rompa con las divisiones y la polarización y que permita superar las líneas partidistas. Hay cada vez una preocupación mayor sobre la pérdida de civismo. Todo esto abre las puertas para el surgir de una figura unificadora que se aproveche del agotamiento por la estrategia de conflicto permanente de Trump. Pero, al mismo tiempo, hay que ser realistas y aceptar que para ganar la Casa Blanca, primero hay que ganar las primarias, y los votantes de las primarias tienden a ser más radicales y progresistas. Por ello será necesario mezclar una estrategia de confrontación con un mensaje esperanzador.

Los demócratas presentaron un número récord de candidatas a las elecciones legislativas y esa fue una de las claves de su éxito

Pese a que la popularidad de Trump está en los niveles del 40%, lo que le hace vulnerable, el reto será mayúsculo porque el Partido Demócrata está muy dividido entre los moderados y los más progresistas. Muchos de los candidatos que se están postulando provienen de estados azules y no entienden al votante de Trump, y eso supone un riesgo. Y será clave movilizar a los jóvenes, las mujeres y las minorías. Los demócratas presentaron un número récord de candidatas a las elecciones legislativas y esa fue una de las claves de su éxito, sobre todo porque las mujeres constituyen la mayoría del electorado, mientras que el impacto en gran parte del país del #MeToomovement ha contribuido a movilizar al electorado femenino. La movilización será clave y una prioridad para los demócratas debe ser restaurar el voto para millones de estadounidenses que han tenido dificultades o no han podido votar en la última elección (un ejemplo es el reciente referéndum en Florida, que va a permitir votar a 1.2 millones que tienen antecedentes penales).

La lista de posibles candidatos es cada vez mayor e incluye a nuevos y viejos conocidos: Michael Bloomberg, que no necesita recaudar fondos; JoeBiden, Beto O’Rourke, Elizabeth Warren,CoreyBooker, senador por New Jersey; Hillary Clinton,KirstenGillibrand, senadora por Nueva York; Andrew Gillum, alcalde de Tallahassee; Kamala Harris, senadora por California; John Kerry; Eric Holder; Bernie Sanders; AmyKlobuchar, senadora por Minnesota… Pero es muy importante recordar que todavía es muy pronto. Cuando Obama o Clinton fueron elegidos nadie pensaba en ellos a estas alturas del ciclo electoral. Seguro que salen candidatos nuevos.

¿Qué demócrata podría ganar? Los demócratas necesitan a alguien que tenga un gran talento en los detalles (una de las debilidades de Trump) y que al mismo tiempo tenga la predisposición para atacar. Trump se considera el mejor contraatacante político que hay, y el candidato demócrata necesitará estar preparado para confrontarle a cada paso. El candidato demócrata necesitará también un gran dominio de los medios y ser capaz de presentar su historia y su programa de una forma original e ilusionante. Nuevos estudios prueban que los anuncios tradicionales ya no son tan efectivos (uno de los más innovadores y exitosos, ilusionando y movilizando al electorado pese a perder la reciente elección al senado en Texas, fue el de Beto O’Rourke con el ‘livestreaming’).

Apoyan a Trump, lo ven como un ‘outsider’ que está dando una patada a los políticos tradicionales y clase dirigente, el ‘establishment’

Además, el candidato demócrata tiene que aceptar que no hay límites que Trump no esté dispuesto a traspasar para ganar (el último ejemplo fue el plan que anunció en las elecciones de noviembre de quitar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes irregulares que nazcan en EEUU), y tiene que estar dispuesto a contraatacar. Al mismo tiempo, tiene que comunicarse de una forma efectiva y a la vez decir cosas nuevas, y tener la capacidad de dictar los términos de la conversación en vez de estar constantemente respondiendo y reaccionado a lo que haga Trump. Las últimas elecciones también deben de servir para recordar al candidato demócrata que no debe ser condescendiente ni insultar a los votantes de Trump (no todos son irracionales, ignorantes y racistas). Al contrario, debe tratar de ganárselos con propuestas que respondan a sus preocupaciones y problemas. Tiene que recordar que muchos se sienten “extranjeros en su propia tierra” y que apoyan a Trump porque lo ven como alguien de fuera del sistema (un outsider) que está dando una patada a los políticos tradicionales y a la clase dirigente (el establishment). Es por ello que alguien que no tenga un largo historial en política y que venga de fuera de Washington (gobernador, alcalde o persona del mundo de los negocios) pueda quitarle a Trump el manto de outsider que tanto le benefició en 2016.

Por último, para derrotar a Trump, el candidato demócrata tiene que aprender de él y adoptar mucho de lo que le hace tener éxito entre sus votantes. Trump es franco, directo, consistente y muy disciplinado (pese a que a veces parezca lo contrario). Dice lo mismo que decía en la campaña y hace lo que prometió que iba a hacer (algo que pocos esperaban). El candidato demócrata tendrá que ser también disciplinado, directo y consistente. Además, Trump proyecta una imagen de fortaleza y constancia que le hace atractivo a los votantes en un momento de miedo e incertidumbre. El candidato demócrata tiene que proyectar la misma fortaleza y constancia. Es lo que los votantes buscan. Por último, para ganar tendrá que pasar más tiempo con propuestas que solucionen problemas de los ciudadanos que defendiendo la victoria en votos de Hillary Clinton, acusando a los rusos o insultando a Trump y a sus votantes.

¿Cuáles serán los temas clave? El programa de salud de Obama será uno de los temas estrella de la campaña, ya que el gasto de bolsillo en salud aumentó un 8.5% el pasado año, cuatro veces más que la inflación. Otros temas serán los impuestos a los ricos, la inmigración y las políticas de identidad. Pero la economía seguirá siendo el gran caballo de batalla. Por un lado, la línea divisoria entre los trabajadores blancos de cuello azul que votan republicano y los educados en universidades que votan demócrata seguirá siendo muy relevante, ya que dos tercios de los trabajos mejores pagados requieren al menos dos años de universidad. Nuevos estudios muestran que el apoyo a los demócratas se concentra en zonas que están a unos 20 minutos de los supermercados orgánicos (y caros) de Amazon WholeFoods, mientras que Trump consiguió un 76% de sus votos en condados en los que hay un Cracker Barrel. La pregunta clave en las elecciones presidenciales con un incumbente es si uno está mejor que hace cuatro años. La economía ofrecerá una oportunidad a los demócratas porque cada vez la brecha entre la retórica de Trump de apoyar a los desfavorecidos y las consecuencias de sus políticas serán más evidentes en los próximos dos años. Ya hay encuestas que muestran que la bajada de impuestos no le ayudó en las recientes elecciones.

Una política exterior de confrontación con un portaaviones en Oriente Próximo, más aranceles a China y maniobras en Venezuela y en Cuba

De Oriente Próximo a Venezuela, de Cuba a China, Donald Trump enfila la segunda mitad de su mandato volcado en la política internacional. Con portaviones, aranceles comerciales o intrigas diplomáticas, según los casos, el presidente que rechazó el papel de Estados Unidos como guardián del mundo mueve sus fichas en el tablero global con la impulsividad y osadía marca de la casa. Pero con un denominador común, que entronca con la política doméstica y la movilización de sus bases de cara a las elecciones del año que viene.Un portaviones y bombarderos enviados a Oriente Próximo para hacer frente a una imprecisa amenaza de Teherán, en plena escalada de violencia entre Israel y Hamás en Gaza, y después de redoblar la presión sobre el petróleo iraní y de escenificar un nada sutil apoyo electoral al primer ministro Benjamin Netanyahu. Un recrudecimiento de la guerra comercial con China, con amenazas de nuevos aranceles vía Twitter, aderezada con un agrio conflicto desatado por la presencia de buques de guerra estadounidenses cerca de las islas en disputa en el mar de China Meridional. Un papel cada vez más activo para derrocar al régimen de Nicolás Maduro en la crisis venezolana. Una vuelta de tuerca más en la política de asfixia a Cuba, en un claro desafío a la Unión Europea.

Liberado del yugo de la investigación sobre sus vínculos con Rusia, que ha ensombrecido sus primeros dos años en la Casa Blanca, el presidente Trump enfila la segunda mitad de su mandato con un insólito énfasis en la política exterior. En las últimas dos semanas, todos los frentes internacionales que tiene abiertos Estados Unidos han experimentado aparatosas escaladas.La ofensiva policéfala responde, a primera vista, al patrón habitual en el presidente Trump: impulsiva, errática, bravucona, irrespetuosa con los consensos, ambivalente con los enemigos tradicionales y desafiante con ciertos aliados históricos. Pero hay una lógica que recorre todos esos frentes internacionales, y se encuentra en la política doméstica y en la movilización de las bases republicanas de cara a las elecciones presidenciales del año que viene.El presidente que rechazó el papel de Estados Unidos como guardián del mundo se lanza con todas sus fichas al tablero global. El envío del portaviones Abraham Lincoln al Golfo Pérsico fue anunciado por John Bolton, consejero de Seguridad Nacional. Se trata de “un mensaje claro e inequívoco al régimen iraní de que cualquier ataque a intereses estadounidenses o de sus aliados será respondido con una fuerza implacable”, decía Bolton en un comunicado, sin aportar más detalles de los hechos concretos que provocaron el despliegue en una zona de conflicto en la que Israel señala el papel de Teherán.

Según The New York Times, altos oficiales de Estados Unidos aseguraron que el envío del portaviones obedece a nuevas amenazas de Irán contra tropas estadounidenses en Irak, constatadas por los servicios de inteligencia. Los nuevos acontecimientos reforzarán las sospechas de las autoridades iraquíes de que Washington utiliza su presencia militar (más de cinco mil soldados) en el país para avanzar en su agenda contra Teherán, a cuya Guardia Revolucionaria el presidente declaró el mes pasado oficialmente como “organización terrorista extranjera”, arriesgándose a que Irán haga lo propio con las tropas estadounidenses en Oriente Próximo.La administración Trump ha adoptado una línea dura con Irán, desde que el año pasado el presidente se retirara del acuerdo nuclear firmado 2015 y que relajaba las sanciones. Bolton y el secretario de Estado, Mike Pompeo, han liderado esa estrategia, a menudo en oposición directa a las recomendaciones de la CIA y del Departamento de Defensa. La ofensiva contra Irán es clave en el plan para la paz en Oriente Próximo que coordina en la sombra el yerno y consejero del presidente, Jared Kushner, en estrecha cooperación con Netanyahu. La sinergia con el primer ministro conservador israelí ha sido aplaudida por los sectores más a la derecha del Partido Republicano.

Nuevo frente contra Bruselas, que ha anunciado represalias por las acciones contra empresas europeas con intereses turísticos en Cuba

El conflicto con China, dramáticamente enconado en lo comercial, ha escalado también a un peligroso terreno militar: Pekín denunció la presencia de buques de guerra de Estados Unidos cerca de las islas en disputa en el mar de China Meridional. El incidente se produjo el día después de que Trump anunciara por Twitter nuevos aranceles a productos chinos. Está prevista la visita de una delegación china a Washington para tratar de alcanzar un acuerdo que ponga fin a una larga y costosa guerra comercial.Pero es en América Latina donde se hace más evidente el trasfondo de política doméstica que rodea a la actuación internacional de Trump. Su reciente decisión de poner en vigor el título III de la Ley Helms-Burton, mantenido en suspenso por todos los presidentes desde la promulgación de la norma en 1996, dio lugar a las primeras demandas contra empresas extranjeras “por lucrarse de propiedades confiscadas tras la revolución cubana a sus legítimos dueños por el régimen castrista”.La medida abre un nuevo frente contra Bruselas, que ha anunciado represalias por las acciones contra empresas europeas con intereses en la isla. Además, contraviene la lectura dominante hasta ahora de que el endurecimiento del embargo —de ahí la apertura protagonizada por Barack Obama en 2014— solo da argumentos al régimen para cerrar filas y lo empuja más hacia sus apoyos de Rusia y China.

Pero la acción contenta y moviliza al exilio cubano, bastión de votos del Partido Republicano, igual que la injerencia en Venezuela contra el régimen de Nicolás Maduro. Esta tampoco parece responder a la premisa del Americafirst que Trump convirtió en bandera. Pero mantener viva la lucha contra el comunismo le proporciona rédito electoral, movilizando a sus bases contra un Partido Demócrata que libra una batalla por decidir quién se enfrentará a Trump en 2020, con candidatos que han llevado el debate ideológico en el partido más a la izquierda que nunca.

“Economía predatoria” de Pekín planificando establecer bases militares por todo el mundo para proteger sus inversiones en infraestructuras

Principio de acuerdo o escalada. Es la pregunta que se hace Wall Street tras la amenaza de Donald Trump de elevar los aranceles a China, justo cuando parecía que la negociación comercial iba a llevar a un acuerdo. Pekín demanda ahora que Washington reconsidere algunas de sus peticiones difíciles de aplicar y pide concesiones. Pero el republicano juega de otra manera y opta por llevar la negociación al límite. La reacción de Trump es más que un puro postureo. El Pentágono acaba de publicar un informe que va a la raíz de la retórica del comandante en jefe, en el que detalla cómo China quiere suplantar a EE UU como poder militar en el Pacífico. El documento señala que está avanzando con rapidez y logrando “progresos tremendos” en el ámbito de los misiles balísticos, el espacio y la inteligencia artificial.“Tratan de erosionar la ventaja militar de EE UU”, afirma el Pentágono en su informe anual, “apoyan esta ambición con enormes recursos”. El informe de los expertos militares ahonda así en el pilar central de la acción de Trump en el ámbito del comercio: a la cada vez mayor competencia de China a escala global y cómo regular los intercambios para impedir el robo de tecnología.

Las tácticas comerciales chinas son, de hecho, vistas en Washington como un riesgo para la seguridad nacional. El informe del Pentágono se refiere incluso a la “economía predatoria” de Pekín al desarrollar cómo está planificando establecer bases militares por todo el mundo para proteger sus inversiones en proyectos en infraestructuras, a través del programa conocido como OneBeltOne Road.La incógnita es cómo reaccionará China al ultimátum de Trump. La interpretación del entorno del presidente, como Peter Navarro, es que hay margen para tensar la negociación, porque el no acuerdo dañaría más a la economía china. La reacción de los mercados es un ejemplo. Shanghái se dejaba un 5.6% y un 7.4% el índice Shenzhen mientras que la caída en el Dow Jones no llegó al punto porcentual.

El déficit en el comercio de bienes de Estados Unidos con China se redujo en marzo pasado a 20,750 millones de dólares, lo que representa un descenso de casi el 25% cuando se compara con la brecha hace un año. También lo hizo para el conjunto del primer trimestre, en este caso un 14%, hasta los 79,980 millones. En volumen, el total de los intercambios entre los dos países cayó en el trimestre a 131,970 millones y está por debajo de los 150,580 millones de México, que se mantiene como principal socio comercial.

México se convierte en el principal socio comercial de EE UU, “no nos echaremos atrás con China hasta que deje de robarnos”

El indicador de la balanza comercial se publica cuando arranca en Washington la undécima ronda de negociaciones entre EE UU y China, bajo la amenaza de un alza en los aranceles que ya se aplican a importaciones por valor de 200,000 millones dólares. El presidente Donald Trump quiere elevarlos del 10% al 25% porque considera que Pekín “rompió el acuerdo” y debe “pagar”. El republicano dijo esta misma semana durante un mitin en Florida que no va a echarse para atrás hasta que China cumpla y “deje de robarnos”. “No necesitamos hacer negocios con ellos”, aseguró ante cientos de simpatizantes, “podemos hacer el producto aquí, como solíamos”. También hizo mención a la renegociación del tratado comercial con Corea del Sur y con México y Canadá. La delegación china, encabezada por el vice primer ministro Liu He, responde diciendo que está dispuesto a seguir avanzando en la negociación para salvar el acuerdo y niegan haberse echado para atrás en las partes en las que ya había compromiso. Pekín deja claro, en cualquier caso, que si el alza de los aranceles se activa, no tendrán otra opción que responder.

Las dos partes parecían estar convergiendo hacia un pacto, hasta que el republicano acudió a las redes sociales para mostrar su frustración. Estos días volvió a la carga. Desde el ministerio chino de Comercio insisten que esta actitud de confrontación no es nueva e insisten que no van a dejarse caer por la presión. “Se puede encontrar una vía intermedia para resolver los problemas”, dicen. Trump recurrió a la batalla arancelaria como arma para rebajar el déficit, que en el mes de marzo subió un 1,5%, a 50.000 millones. El acumulado en el conjunto del trimestre asciende a 150.420 millones, en este caso representa, una caída de casi el 4%. En el apartado de bienes, la brecha fue de 217,530 millones en el trimestre. Lo compensa por superávit de 67,110 millones en servicios. En términos generales, el déficit comercial de EE UU está progresando por debajo de los niveles visto el pasado ejercicio y ese desequilibrio, por tanto, podría lastrar menos el crecimiento que en 2018. El déficit con china en marzo es el más bajo en tres años como reflejo de la caída en las importaciones. Podría ser por el efecto de la disputa comercial. Pero la situación puede cambiar.

Por países, México se mantuvo como primer socio comercial de EE UU en los primeros tres meses del año. Los intercambios totales subieron un 3% cuando se compara con el mismo periodo de 2018. En el caso de China cayeron un 14%. El déficit en el apartado de bienes con México subió a 9,505 millones en el mes, un 18%, y a 22,670 millones en los tres primeros meses del año, un 24%.

Estados Unidos impone un arancel del 17.5% a los tomates mexicanos, tercer producto agrícola más exportable tras la cerveza y el aguacate

El déficit de EE UU con México es, sin embrago, netamente inferior al chino. Supera al de Japón, que en el trimestre tenía una balanza a su favor de 17,740 millones en bienes, y a Alemania, que fue de 15,360 millones. Si lo que se toma como referencia es a la Unión Europea como bloque, el déficit fue de 34,990 millones en el periodo, de acuerdo con la última tabla estadística.El tomate mexicano que cruza la frontera con Estados Unidos tendrá que pagar un arancel del 17.5%. No se libra tampoco del ‘Ciclón Donald Trump’, causante del ‘cambio climático’ que viven las relaciones internacionales en el mundo. Tras meses de negociación entre los productores y el Departamento de Comercio de EE UU, ha vencido el plazo para eliminar la aplicación del Acuerdo de Suspensión a la Investigación Antidumping a las Exportaciones Mexicanas de Tomate, vigente desde 1996. Este producto agrícola es el tercero que más se exporta de México a Estados Unidos, después de la cerveza y el aguacate: solo en 2018, su comercialización sumó 2,000 millones de dólares. El Gobierno mexicano ha expresado su “decepción y preocupación” ante la ausencia de un nuevo acuerdo que permita el libre comercio de este fruto. La Secretaría de Economía estima que ante la imposición del arancel los productores mexicanos de tomates tendrán que elevar sus costos en 350 millones de dólares en el próximo año. “Se espera que muchos pequeños y medianos exportadores se vean imposibilitados de hacer frente a esta pesada carga financiera”, señalan en un comunicado.

La Comisión de Comercio Internacional de EE UU comenzó hace más de un año un análisis sobre el acuerdo que eliminó los aranceles hace más de 20 años, después de que un grupo de productores de tomate de Florida acusara a los mexicanos de competencia desleal. Desde entonces, ha sido latente la amenaza sobre la reinstalación de las cuotas a las exportaciones de este producto. Las negociaciones continúan, sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos deberá evaluar si accede a un nuevo acuerdo o impone el arancel de forma definitiva, en un plazo que se extiende hasta noviembre de este año. “Estamos comprometidos en asegurarnos de que las industrias estadounidenses están protegidas de las prácticas comerciales injustas. Somos optimistas de que habrá una solución negociada”, ha expresado el secretario de Comercio de EE UU, Wilbur Ross.

Ambos países se encuentran buscando la ratificación del renovado tratado de libre comercio con Canadá––conocido como T-MEC–– en los Congresos de los tres países. Aunque los productores estadounidenses han pedido al gobierno de Donald Trump más cuotas para los productos agrícolas del extranjero, esto no se ha incluido en el acuerdo. Desde el año pasado y como parte de la política proteccionista de Trump, Estados Unidos impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio de México. México ha estimado que el cambio en el comercio de tomate con Estados Unidos podría afectar a unos 400.000 trabajadores agrícolas y hasta un millón de mexicanos más que trabajan en la cadena productiva. La mayoría se concentran en 17 de los 32 Estados mexicanos, principalmente en Baja California y Sinaloa. Además, la disputa podría elevar los precios del tomate en EE UU entre un 38% y un 70%, según la Secretaría de Economía de México, en un escenario donde uno de cada dos tomates que se consumen en territorio estadounidense son de origen mexicano.

MengWanzhou, la princesa de Huawei en el ojo del huracán, la directora financiera del gigante tecnológico chino, detenida en Canadá

Macarena Vidal Liy, corresponsal en Pekín del periódico El País, narra que había una vez dos emperadores, el del Este y el del Oeste, que rivalizaban por una princesa. “Uno de ellos mandó hacerla prisionera en un castillo en un reino aliado; el otro enfureció y amenazó con graves males si no la liberaban. ¿Suena a cuento infantil? Sí. Pero muy real. China y Estados Unidos mantienen una dura pelea por la supremacía tecnológica, encarnada en su disputa sobre Huawei. Y MengWanzhou, la directora financiera y heredera aparente del gigante tecnológico chino, es la princesa por la que porfían y cuya detención en Canadá ha hecho montar en cólera a Pekín….”. Aunque sobre el papel un régimen comunista, China no deja de tener su propia realeza, los “principitos”, los familiares de los líderes más altos y de los superejecutivos de las empresas de bandera. Y —con la posible salvedad de Alibaba, el gigante del comercio electrónico— en China no hay mayor empresa de bandera que Huawei: opera en 170 países, emplea a 180.000 personas, ingresa más de 41.000 millones de euros anuales y es punta de lanza de la innovación mundial. Si hay una familia intocable en el sector privado chino, esa es la de RenZhengfei, el exmilitar fundador de esta compañía de nombre traducible como “logro de China”. Y Meng es su hija mayor. “De ninguna manera China va a aceptar que se retenga a MengWanzhou”, advierten, en público y en privado, altos funcionarios chinos.

Cuando el pasado 1 de diciembre la directora financiera fue detenida mientras hacía escala en Vancouver, China se encendió de ira. Ottawa explicó que había, simplemente, acatado una solicitud de EE UU, que considera a Meng sospechosa en un caso de fraude para violar sus sanciones contra Irán. Pero Pekín inmediatamente lo catalogó de caso político. Las aparentes represalias no tardaron en llegar: dos ciudadanos canadienses fueron detenidos en China a los pocos días; este febrero se ha confirmado que son sospechosos de espionaje. De repente, el nombre de Meng, de 47 años, estaba en boca de todos. Un nombre que, hasta entonces, pocos conocían fuera de China: quienes la han tratado la describen como “profesional” y “discreta”. Su primera aparición pública en representación de Huawei llegó en 2011, cuando ya llevaba casi 20 años trabajando para la empresa. Lo que se sabe de ella con seguridad, como ocurre con el resto de su familia, es relativamente poco. Huawei no cotiza en Bolsa y no necesita publicar detalles de su organización o los ingresos de sus directivos. El propio Ren, hasta que comenzó la detención de su hija, solo había concedido tres entrevistas a medios extranjeros en toda su vida. No se conoce con exactitud a cuánto pueda ascender la riqueza de Meng; tampoco cuántos pasaportes tiene.

Donald Trump ha insinuado alguna vez que estaría dispuesto a devolver a la ejecutiva a China si ello le reportara un acuerdo con Pekín

Nacida en 1972 en Chengdu —su madre, Mena Jun, de quien toma el apellido, era hija de un alto funcionario del Partido Comunista en la zona—, se mudó en los años ochenta con su familia a Shenzhen, entonces un pueblo de pescadores recién designado como zona económica especial. Su padre fundó allí Huawei en 1988, tras ser licenciado del Ejército.Ella empezó en la compañía en 1993 como recepcionista. Su ascenso en serio llegó tras completar un máster en contabilidad. Desde 2003 ha ocupado puestos como la dirección financiera de la subsidiaria de Hong Kong o la dirección de contabilidad internacional. En 2011 pasó a ser directora financiera. En marzo pasado, en un posible paso hacia la sucesión, fue nombrada vicepresidenta. Está casada con LiuXiaozong, empresario, y tiene cuatro hijos, entre los 20 y los 10 años. Hasta 2009 mantuvo permiso de residencia en Canadá. Aún hoy conserva dos lujosas propiedades en Vancouver, una valorada en 10,6 millones de euros y otra en 3,7. Una está siendo reformada; la otra le sirve de hogar mientras espera, en régimen de libertad condicional y con una pulsera electrónica en el tobillo, a que se resuelva su solicitud de extradición. No se sabe exactamente cuándo entró en el consejo de administración de SkycomTech, descrita por los fiscales canadienses como “una subsidiaria no oficial” de Huawei. EE UU le acusa de haber engañado a los bancos negando los vínculos de Huawei con esa compañía —disuelta el año pasado— para que la matriz se saltara las sanciones contra Irán.

Ahora Huawei ha decidido pasar a la acción contra lo que considera un abuso estadounidense. La empresa ha interpuesto una demanda contra la ley que prohíbe a los organismos oficiales de EE UU comprarle equipos y productos. MengWanzhou ha apelado también contra su detención. “Hay cuestiones de carácter político, motivaciones políticas, comentarios del presidente de EE UU”, ha dicho uno de sus abogados, Richard Peck. Donald Trump ha insinuado alguna vez que estaría dispuesto a devolver a la ejecutiva a China si ello le reportara un acuerdo en su guerra comercial con Pekín. El próximo episodio de este cuento real llegará estos días de mayo, cuando Meng regrese a los tribunales para una vista sobre su extradición. Pero todo el proceso legal puede tardar hasta dos años en agotarse. Mientras, la princesa seguirá esperando en su mansión. ¿Y los dos emperadores? Estos, probablemente, encontrarán nuevos motivos para seguir porfiando.

El sueño americano de Huawei, quiere lanzar sus móviles de alta gama en Estados Unidos, así lo anunció en la Feria Electrónica de Las Vegas

Huawei, la empresa de telecomunicaciones con mayor crecimiento de los últimos años, quiere llegar a Estados Unidos. Durante la última CES, la feria de electrónica de consumo que se celebra en las Vegas, desgranó sus planes en una conferencia centrada en la inteligencia artificial. El protagonista fue el Mate 10, un teléfono que ya se vende en Europa, Asia y América Latina. Su aterrizaje en el mercado estadounidense estaba previsto para el mes de febrero. Inicialmente con AT&T, un plan que está en suspenso después de que las autoridades hayan pedido revisar los términos. Saldrán en el mercado libre, sin operador. Hace unos mesesSundarPichai, consejero delegado de Google, confirmaba que ayudan tanto a Huawei como Xiaomi para establecerse fuera de China. El directivo renegaba de la geopolítica pero en este caso lo es. China no compra ni usa productos de Cisco, el gigante de las redes nacido en Silicon Valley. Estados Unidos le corresponde dejando a Huawei fuera de su mercado. Mientras que Huawei no ha tenido problemas para establecer su módems y repetidores celulares en toda Europa, entrando también en licitaciones públicas, en EEUU está fuera de estos concursos. Las nuevas conversaciones comerciales y, en parte, diplomáticas, marcarán la llegada del móvil estrella.

Richard Yu, su presidente, desveló su visión de futuro: “Conectar a los humanos a través del mundo, mucho más allá de lo que imaginan, gracias a la inteligencia artificial. El móvil va a estar presente en todo”. En los últimos 10 años han invertido 45,000 millones de dólares en investigación y desarrollo. Gracias a esta apuesta han conseguido crear el primer procesador dedicado por completo a la inteligencia artificial. Sacó del bolsillo el Mate 10, llegaron los aplausos y comenzó a soñar con entrar en un mercado dominado por Apple y Samsung. Ya están en 170 países, en 2018 vendieron 153 millones de móviles. Unas cifras que los ponen en tercer puesto mundial en ventas. El Mate 10 apunta directamente a los puntos flacos de casi todos los móviles: cámara, rapidez, batería y diseño. Se han esforzado en subir el nivel en esos aspectos.

Para el diseño tomó la palabra Jan Becker, consejero delegado de Porsche. La firma alemana tiene una edición especial del Mate 10 con su original sello. Yu presumió de su capa de personalización, el software que el fabricante pone sobre Android. Este es quizá uno de los aspectos más cuestionables. La división de opiniones entre partidarios y detractores divide a los fanáticos de una versión más pura, parecida a la de los Pixel de Google, o esta que está en la línea de Samsung. Ya no temió en apuntar al sagrado iPhone, un ícono en Estados Unidos: “El Mate 10 carga 300% más rápido. En 30 minutos tienes el 58% lleno”. El precio será de 799 dólares del modelo normal y 1200 el que lleva el sello de Porsche. Presumieron de cámara. Gracias a su alianza con Leica ofrecen una combinación de doble lente luminosa que aporta resultados brillantes tanto en interiores como en movimiento. El directivo cerró dejando la puerta abierta a sus planes para controlar el hogar desde el móvil. Planteó una aplicación, al estilo de Home de Apple, para controlar bombillas, enchufes, televisor o persianas. No faltó su asistente de voz compatible con Google, por ahora el gran vencedor de CES, robando a Alexa el terreno ganado el pasado año. Scott Huffman, vicepresidente del buscador, reiteró las posibilidades: “Es personal. Solo tienes que pedir lo que quieras. Un recordatorio o preguntar si necesitas un paraguas”. El directivo de Google confirmó que llegará con la última versión de Android, Oreo.Acompañan este móvil con el lanzamiento de Wifi Q2, un repetidor de wifi.

El gigante tecnológico Apple acusado de falsificar el iPhone 6, según informa El Diario del Pueblo, surrealismo ‘made in China

‘Apple no gana para sustos en China’. La bronca comercial data de años atrás. El 24 de septiembre del 2016 escribí esta columna de tintes surrealistas… “A la creciente competencia que llega de las marcas locales, cuya cuota de mercado crece sin parar en todo el mundo, se suman de vez en cuando polémicas sentencias judiciales que minan los intereses del gigante tecnológico estadounidense en el principal mercado mundial del sector de los teléfonos móviles inteligentes. La última se ha conocido hoy y resulta desconcertante: según informa El Diario del Pueblo, la Oficina para la Propiedad Intelectual de Pekín ha fallado a favor de la marca local 100+, especializada en ‘smartphones’ de gama baja, que había interpuesto una demanda contra Apple por el supuesto plagio de uno de sus diseños.Según la empresa china, las dos versiones del iPhone 6 son un calco de su móvil 100C. Y, según el organismo establecido para dirimir este tipo de disputas en la capital china, “las diferencias entre ambos modelos son tan insignificantes que un cliente tendría difícil distinguirlos”. Como 100+, que tiene su base en Shenzhen y se conoce internacionalmente con el nombre Digione, patentó antes el diseño, el tribunal ha ordenado el cese de la venta de los terminales de Apple. La decisión, en caso de que llegue a implementarse, afectaría solamente al iPhone 6 y al 6Plus -no a las nuevas versiones 6s- y tendría validez exclusivamente en Pekín. No obstante, diferentes fuentes del sector aseguran a  que el caso supone un peligroso precedente para el sector tecnológico.

Sobre todo porque no hay más que ver la carcasa de ambos terminales para determinar una clara diferencia: mientras la del iPhone está fabricada en metal, la del 100C es de plástico. Además, aunque es cierto que ambos cuerpos tienen una forma similar, elementos como el altavoz o el flash están ubicados en diferentes lugares. A pesar de ello uno de los diseñadores de la marca ha expuesto en Internet el porqué de la demanda. “El Iphone 6 coincide en un 80% con el diseño del 100C: las esquinas tienen el mismo ángulo, la cámara posterior está en el mismo lugar, el lateral es calcado, y el diseño de la ranura para las tarjetas SIM es igual. Teniendo en cuenta que nuestro móvil se lanzó medio año antes que el de Apple, el plagio es evidente”, sentencia. No obstante, a nadie se le escapa que un gran número de terminales comparte características similares.

El tribunal ha ordenado el cese de la venta de los terminales de Apple, lo que, de implementarse, afectaría solamente al iPhone 6 y al 6Plus

Pero quizá lo más sorprendente del asunto sea que 100+ se declaró en bancarrota el año pasado y ya no comercializa sus teléfonos. De hecho, la página web de la empresa ha sido borrada. El caso recuerda a otro que también perdió Apple en China. Sucedió en 2012 cuando otra empresa en grandes dificultades económicas, Proview, denunció a la manzana mordida por el uso no autorizado de la denominación iPad, que el fabricante chino había registrado antes para comercializar un ordenador de mesa. Proview no logró sobrevivir, pero Apple tuvo que desembolsar 60 millones de dólares para evitar un embargo de sus tabletas y pérdidas económicas todavía mucho mayores. Muchos entonces especularon con la posible connivencia entre la justicia china y la empresa, pero el asunto quedó ahí. Por si no fuese suficiente, este año el surrealismo judicial chino ha deparado otra sorpresa. Según dictó en mayo el Alto Tribunal Popular Municipal de Pekín, la empresa peletera XintongTiandi podrá seguir vendiendo sus productos de piel de marca Iphone sin inconveniente alguno. Apple había interpuesto una demanda por el uso indebido de la marca en bolsos y carteras, pero el juzgado la desestimó porque la compañía china había obtenido el registro de la marca antes que la multinacional americana. Es, apuntan los expertos, una muestra más de la importancia que tiene registrar y patentar con celeridad todos los productos que las empresas extranjeras vayan a comercializar en China.

“La máxima es hay que proteger antes de promover. Las patentes y las marcas tienen mucho peligro en China, razón por la que hay que registrarlas en el país en todas las categorías y subcategorías en las que puedan crearse problemas”, afirma Álvaro de Luis, socio director de Net Craman Abogados en Hong Kong. “Los chinos son muy nacionalistas en la concesión de patentes, y suelen tender a dar la razón a la empresa local en caso de litigio. Hay que ir con pies de plomo en lo que se refiere a la propiedad intelectual”, concuerda Patricia Ramos, especialista en Patentes de la empresa catalana Pons Consultores Registrales. Es muy probable que Apple recurra la sentencia, y los analistas consideran que hay razones de sobra para que obtenga la victoria en segunda instancia, pero el caso subraya una vez más la desprotección que sufren las compañías extranjeras en el país más poblado del mundo.

China inunda sus redes sociales con 490 millones de mensajes falsos, se trata de propaganda positiva del régimen, según un estudio de Harvard

Es ampliamente conocido que China cuenta con un complejo sistema de censura en Internet que bloquea ciertas páginas web y que elimina los comentarios no deseados. También que existe una legión de internautas encargados de contrarrestar los argumentos contrarios al régimen en el ciberespacio. Los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard sobre estos últimos muestran que el Gobierno, además, bombardea las redes sociales con 488 millones de comentarios cada año para distraer a los ciudadanos de temas sensibles o de malas noticias. La investigación se ha realizado a partir de varios documentos filtrados del Departamento de Propaganda de un distrito de la ciudad china de Ganzhou, situada en la provincia de Jiangxi (sureste del país). El documento proporciona información detallada sobre cómo se comportan y cuál es la estrategia de estos trabajadores, que según varias estimaciones podrían rondar los dos millones y se conocen popularmente como “El Partido de los Cincuenta Céntimos” por el hecho de que se les pagaría 50 céntimos de yuan por cada comentario favorable al régimen.

Si hasta ahora la creencia era que estos defensores del Partido Comunista Chino se enzarzaban en discusiones con otros usuarios para apoyar al Gobierno, a los líderes chinos o a sus políticas en momentos delicados, el estudio indica que la gran mayoría evita los temas controvertidos y se dedica, simplemente, a distraer con mensajes que magnifican los logros del país. “Tenemos la esperanza de que el nuevo secretario del Partido pueda llevar a cabo más políticas que beneficien a las personas en diferentes aspectos, sobre todo en materia de educación y salud”, “Muchos mártires revolucionarios lucharon con valentía para crear la vida que tenemos hoy. Respetad a estos héroes” o “¡Voy a llevar la bandera roja manchada con la sangre de nuestros antepasados y seguiré el camino del Partido Comunista de China sin vacilación!”, son algunas de las publicaciones que estos trabajadores de la propaganda han dejado en las redes sociales. “La distracción es una estrategia útil e inteligente en el control de la información. En casi cualquier discusión, utilizar un argumento raramente es eficaz para poner fin a otro contrario. Dejar que esa opinión muera, o cambiar de tema, generalmente funciona mucho mejor que discutir para intentar que el otro se retracte (algo que los nuevos padres aprenden rápidamente)”, aseguran los autores del estudio.

La principal amenaza que se percibe por parte del régimen chino en la era moderna no son los ataques militares de enemigos extranjeros, sino levantamientos de su propio pueblo. Si hasta ahora se creía que los que publicaban estos mensajes eran ciudadanos ordinarios contratados por el Gobierno para tal fin, los investigadores aseguran que la gran mayoría de los textos los escribieron funcionarios no solamente de la oficina de Propaganda, sino de otros departamentos como Justicia, Seguridad Social o Hacienda. La estrategia de alabar lo propio, no cargar contra los demás y evitar el conflicto, aseguran los investigadores, “parece derivar del hecho de que la principal amenaza que se percibe por parte del régimen chino en la era moderna no son los ataques militares de enemigos extranjeros, sino levantamientos de su propio pueblo”.

De hecho, el tiempo y las circunstancias de publicación de estos mensajes no son arbitrarios. El análisis de los años 2014 y 2015 muestra que la mayor actividad se produjo en periodos vacacionales, durante reuniones políticas importantes o tras fuertes protestas en algún punto del país. Por ejemplo, después de que el presidente Xi Jinping hiciera hincapié en la realización del “sueño chino” (mayo de 2013), después de unas revueltas en la conflictiva región de Xinjiang (julio de 2013) o durante la Asamblea Nacional Popular (febrero 2014). Los picos fueron durante el festival Qingming (abril) -el equivalente al Día de Todos los Santos- y el día de los Mártires (octubre), con oleadas de mensajes ensalzando el papel de los “héroes de la revolución”.

Los 649 millones de internautas chinos se conectan, en un 85%, a través de dispositivos móviles, las redes sociales gozan de una influencia enorme

Las jóvenes Cheng Hong y Yang Xiao residen en el mismo país, China, pero cuando se conectan a Internet viven realidades muy distintas. Cheng navega dentro de los límites permitidos por la denominada ‘Cibermuralla’, el estricto sistema de control gubernamental; Yang busca la manera de saltársela. La primera tarda unos 10 minutos en ponerse al día de las notificaciones en su móvil, unas cuarenta de media cada mañana entre correos electrónicos, comentarios en las redes sociales u ofertas de tiendas virtuales. La segunda, en cambio, se desespera por no poder hacer lo mismo hasta que llegue a la oficina, donde con la ayuda del VPN -un servicio de pago que ofrece conexiones a servidores de otros países- conseguirá acceder a todas aquellas páginas web y aplicaciones que Pekín bloquea a sus ciudadanos. La gran mayoría de los 649 millones de internautas chinos forman parte del primer grupo, como Cheng. La República Popular es ya el país con más usuarios de Internet del mundo, y un 85% se conectan a través de dispositivos móviles, según datos del Centro de Información de Redes e Internet de China (CNNIC). En menos de una década, la sociedad china ha mutado hacia un entorno más digital y tanto jóvenes como mayores abrazan las redes sociales, que ya gozan de una influencia enorme en la vida cotidiana de los chinos.

Cheng justifica su adicción al teléfono en que gran parte de su trabajo, agente comercial de una agencia de viajes, lo realiza a través de las redes. “Necesito estar permanentemente conectada con los clientes porque necesitan información de primera mano”, explica la joven, que cuenta con más de 500 contactos en su perfil de WeChat, el principal servicio de mensajería instantánea en China. El responsable de una de las oficinas de la compañía, Sun Tao, asegura que las nuevas tecnologías han favorecido enormemente al negocio. “Más del 90% de las ventas ya las realizamos a través de Internet, y WeChat, junto a nuestra propia aplicación, es el principal canal de promoción y comunicación que tenemos”.

La ‘Cibermuralla’ impuesta a las redes por Pekín cuenta con dos millones de censores, un mensaje no se puede compartir más de 500 veces

Yang vive un poco más apartada de esta realidad. Estudió en Estados Unidos y ahora trabaja en una ONG en Pekín que lucha contra la contaminación del aire y del agua. En su caso las redes sociales son igualmente necesarias, no solamente para dar a conocer sus proyectos sino para contactar con expertos en el extranjero. En este sentido, el ‘Gran Cortafuegos chino’, el sofisticado sistema de censura y control de la red del Gobierno, es uno de sus mayores quebraderos de cabeza, como lo es para la comunidad extranjera en China, los investigadores o los académicos.La mayoría de los millones de internautas chinos navega dentro de los límites del sistema de control gubernamental. La ‘Cibermuralla’ impuesta a las redes por Pekín cuenta con dos millones de censores. Si un mensaje se comparte en la red más de 500 veces, su autor debe asumir la responsabilidad legal. Desde inicios de año el Gobierno chino ha hecho aún más difícil el acceso a sitios web prohibidos intensificando los ataques contra los VPN. Además, la Oficina Estatal de Información e Internet -encargada de sostener este sistema de bloqueo- censura resultados en los buscadores y elimina comentarios en las redes sociales. Según datos publicados  por medios estatales, el sistema cuenta con dos millones de censores. Las autoridades también obligan a los usuarios a registrarse con su nombre real y advierten que, en caso de que un mensaje se comparta más de medio millar de veces, el autor debe asumir la responsabilidad legal de su contenido.

“Las redes sociales canalizan quejas ciudadanas, contribuyendo a la lucha contra la corrupción”, según el Centro de Investigación de Internet

El bloguero QinZhihui fue el año pasado el primer condenado a tres años de prisión por sus comentarios en Weibo, el Twitter chino. “La campaña de censura es ahora más fuerte que nunca”, apunta Jeremy Goldkorn, analista de Internet y medios de comunicación con más de 20 años de experiencia en China. A su juicio, el endurecimiento de los controles en las redes “se ha intensificado al mismo ritmo que lo ha hecho su uso” y el espacio dedicado a las voces discordantes “se encuentra actualmente en su mínima expresión”. Por su parte, el director del Centro de Investigación de Internet, LiuXinglian, defiende que las redes sociales han servido para canalizar las quejas ciudadanas y que han contribuido a la lucha contra la corrupción y a la transparencia de las administraciones. A pesar de las numerosas quejas, no parece que China vaya a ceder en este ámbito.

El máximo responsable del organismo que controla Internet, Lu Wei, aseguró recientemente que el país “salvaguardará su soberanía cibernética” y que las empresas extranjeras del sector pueden ir a China “si obedecen la ley”. Google decidió no someterse a la censura impuesta por Pekín y desde 2010 redirige las búsquedas hacia Hong Kong, donde no hay controles. Sus plataformas reciben constantemente los envites del ‘Gran Cortafuegos chino’ y la última víctima ha sido el servicio de correo electrónico Gmail, inaccesible desde el pasado diciembre. Cheng dice no estar preocupada. Su Twitter, Facebook, Youtube y Google se llaman Weibo, Renren, Youku y Baidu, de los que no tiene ninguna queja. Yang, sin embargo, prevé más dificultades para seguir trabajando en medio de las dos redes paralelas que existen en China.

DengXiaoping y su frase “Un país, dos sistemas” aceptaba una China unificada con sistemas políticos y económicos diferentes

“Un país, dos sistemas” es una idea originalmente propuesta por DengXiaoping, el entonces presidente de la República Popular China, para la unificación de China, en las últimas décadas del pasado siglo XX. Según esta doctrina, si bien se reconoce que China constituye un sólo país, bajo el régimen de la República Popular China, se acepta que dentro de ese Estado chino unificado coexistan sistemas económicos y políticos diferentes en determinadas zonas, inclusive manteniendo el capitalismo en ciertas regiones del país en paralelo con el sistema socialista. DengXiaoping (Guang’an, Sichuan, 22 de agosto de 1904 – Pekín, 19 de febrero de 1997) fue un político chino, máximo líder de la República Popular China desde 1978 hasta los últimos años de su vida. Bajo su liderazgo, la República Popular China emprendió las reformas económicas de liberalización de la economía socialista1 que permitieron a este país alcanzar unas impresionantes cotas de crecimiento económico. Frente a estos éxitos en la economía, Deng ejerció un poder de marcado carácter autoritario, y su papel fue decisivo en la represión violenta de las protestas de la Plaza de Tian’anmen en 1989.

Miembro del Partido Comunista de China desde sus años de estudio en Francia y en la Unión Soviética, Deng se convertiría en uno de los dirigentes más importantes del Partido Comunista durante la época de Mao Zedong. Sin embargo, su cercanía ideológica al entonces presidente de la República Popular LiuShaoqi, lo convirtió en uno de los blancos de la Revolución Cultural, campaña de reafirmación ideológica impulsada por Mao, presidente del partido, para mantener el poder frente a los reformistas como Deng y Liu, quienes fueron acusados de derechistas y contrarrevolucionarios. Apartado de la cúpula del poder durante esos años de conmoción ideológica, Deng acabaría volviendo a un primer plano de la actividad política tras la muerte de Mao, imponiéndose finalmente al sucesor de este, HuaGuofeng, en la lucha por el poder. A diferencia de su antecesor, sus apariciones públicas fueron escasas. Durante los últimos años de su vida, Deng no ocupaba ya ningún cargo político y, aquejado de la enfermedad de Parkinson, apenas podía seguir los asuntos de estado. Con todo, se le siguió considerando el líder supremo de China hasta su muerte, quien seguía ordenando y gobernando, centrando su lucha en la erradicación de la corrupción en el seno de su ‘Nomenclatura’, sentenciando a muerte a muchos funcionarios de confianza por enriquecerse ilícitamente o dejando que lo hicieran otros, subordinados suyos.

Hay un cuento en China que narra que DengXiaoping viajaba por una autopista en una caravana oficial de carros blindados, acompañado de sus principales ministros, entre ellos los de Defensa e Interior. De repente la comitiva tuvo que hacer un paro forzoso en su marcha hacia Pekín. Una vaca estaba durmiendo en la mitad de la carretera, obstaculizando el paso de los dirigentes comunistas. El secretario de Defensa, mediante unos megáfonos instó al rumiante a dejar libre la calzada, bajo amenaza de lanzarle un misil. La vaca no se inmutó. Otro intento del secretario del Interior resultó también fallido. Ante la ineficacia de sus servicios de inteligencia, Deng salió de su carro y se aproximó hasta el animal, para conversar con él. De repente, la vaca, se puso en pie y salió disparada por la pradera colindante mirando al frente, no atreviéndose a girar su cabeza ni a los lados, y menos hacia atrás, donde estaba Xiaoping. Los titulares de Defensa e Interior, se acercaron hasta el camarada DengXiaoping, pregúntale sobre que le había comentado al oído a la fugada. “Le amenacé que si no nos dejaba pasar le iba a nombrar Secretaria General del Partido Comunista de China en Pekín”. Napoleón Bonaparte profetizó que “Cuando China despierte el mundo temblará”. El mandatario francés y sus clarividencias perturban al estadounidense Donald Trump en su pugna con el chino Xi Jinping.

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