El debilucho del barrio

El debilucho del barrio

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El 7% de la población mundial vive en los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, y se manejan 1 millón de millones de dólares al año en comercio y finanzas entre los tres.

La presencia de Trump le da a las actuales pláticas un tufo de pleito callejero, en el que el triunfo se lo va a llevar el más ‘macho’, el peleonero de la esquina. Le urge una victoria contundente ya que cada vez es más impopular, tiene más enemigos dentro de su equipo y ha tenido roces con sus aliados estratégicos, como Inglaterra, Alemania o Francia.

Trump, en su muy alta autoestima, se define como un ‘extraordinario negociador’ y lo que quiere es harto complicado: bajar el déficit de su país que fue de 64 mil 354 millones de dólares con México y de 11 mil millones con Canadá.

Para ello quiere imponer restricciones temporales a importaciones crecientes. En otras palabras, si el zapato de León Guanajuato se vende “de más” en Estados Unidos, se va a restringir la entrada de ese producto.

Otra medida, en la bullyímicamentalidad del presidente gringo, es modificar el Capítulo 19 que avala arbitrajes imparciales en caso de disputas, de esta manera la justicia gringa ‘resolvería’ cada uno de los conflictos que se presentaran.

Lo que el equipo gringo no ha entendido es que su país requiere de insumos de bajo costo que México y Canadá proveen y de esta manera evitar que su déficit global crezca. O sea que el árbol frente a los ojos no les deja ver el bosque. O no quieren verlo.

El déficit global de Estados Unidos es de 737 mil millones de dólares y México le representa apenas el 9%. Pero el que le representa China es del 47% y ahí sí, Trump muestra cautela porque sabe que lo pueden mandar a la lona.

Steve Bannon, asesor de la Casa Blanca señaló, a la sombra del TLCAN,  que China realiza prácticas desleales en el comercio bilateral por lo que ya preparan medidas legales para frenar su crecimiento.

Estados Unidos y China se han enfrascado en una guerra económica y vamos perdiendo, dijo Bannon. China respondelacónica, “la relación comercial es de beneficio mutuo”.

Sabios y milenarios, los chinos no ponen mucha atención al problema de Corea del Norte, sabedores de que las distracciones de esa índole le gustan al Donald para probar su bravuconería.

El Ministerio de Relaciones exteriores de China dijo en un reciente comunicado que “no pueden ver temas del siglo 21 con una mentalidad del siglo 19 o 20”. El berrinche fue inmediato y demandó a China por un supuesto robo de propiedad intelectual.

Aferrado y ‘a ver quién me paga mi coraje que está en chino’, el Donald ha dicho sin embargo que el TLCAN es el peor Tratado de todos los tiempos, firmado por su país, y si no se sale con la suya, que es la ramplonería del “America First”, abandonaría las pláticas. Pueril el gran negociador.

En tanto que Canadá y México no están dispuestos a discutir el Capítulo 19 ni la restricción a importaciones, ya veremos cuál será su reacción cuando salgan a la mesa estos temas.

A Trudeau no le interesa medir fuerzas a ese nivel, es mucho más inteligente y preparado.

Canadá privilegia las mejoras laborales a sus trabajadores, la protección al medio ambiente, la equidad de género, el libre tránsito de profesionistas y  la protección a poblaciones indígenas, para esta primera ronda de negociaciones.

Canadá quiere un Tratado más progresista y equitativo en el que la derrama económica  vaya, sobre todo, hacia los grupos menos favorecidos económicamente. Para ello va a tomar como modelo el Tratado que acaba de firmar con la Unión Europea.

Se han preparado bien y su economía es firme, aunque hay voces contrarias a la inclusión de temas como medio ambiente o equidad de género ya que podría generar más puntos de conflicto en las negociaciones que, en sí, ya son muy complejas, según el Heritage Foundation.

A México le preocupan los aranceles,resguardar los intereses de las grandes corporaciones, las ganancias empresariales, el déficit de empleo y de salarios y los temas automotrices. A Peña, dócil y débil ante el mandamás, no le queda mucha más opción que juntar sus intereses con Canadá para hacer frente a Estados Unidos.

En lo que llaman “el cuarto de al lado”, los empresarios mexicanos también llegaron a Washington a la mesa de negociaciones. Tienen en claro que los negocios pasan por el Congreso y es ahí en donde pueden cabildear alianzas duraderas.

Ante el lloriqueo trumpiano del déficit con México, los empresarios mexicanos responden que la solución es más comercio y ponen el foco en las manufacturas, la industria y la agricultura con avances tecnológicos. Transferencia tecnológica para ayudar a pequeñas y medianas empresas.

Si existen más empresas exportadoras mexicanas tendremos mejores salarios, así lo dicen los empresarios.

Veamos qué dicen los aristócratas del prian.

 

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