El descontrol del crecimiento y el pésimo manejo de la basura por...

El descontrol del crecimiento y el pésimo manejo de la basura por parte de los Gobiernos municipales, está enfermando de muerte los mantos freáticos y las reservas de agua subterránea del Caribe mexicano, que son las más grandes del mundo

61
0
Compartir
Foto: Luis Soto

En el Caribe mexicano, el turismo es cada vez más una actividad con saldos más negativos que positivos. No es el turismo, por supuesto, sino cómo se gestiona, y como la incompetencia y la corrupción de las administraciones públicas hacen posible que el incremento del mercado genere más conflictos que beneficios sociales y ambientales, porque en lugar de que se traduzca en mayor financiamiento fiscal para el desarrollo (infraestructuras y servicios públicos, en armonía con el crecimiento inversor y de la demanda) se convierte en promotor de la demografía miserable y el rezago. El turismo que crece en Quintana Roo es de tendencias depredadoras y enemigas de la sustentabilidad. Los beneficios son de los inversionistas y de los funcionarios que se dedican a hacer negocios con la investidura. Si el turismo crece, hay que lamentar sus perjuicios. Crecen todos los males, no la rentabilidad fiscal y social.Hace seis años, por ejemplo, la Isla de Holbox, en el Municipio de Lázaro Cárdenas, producía 3 millones de toneladas de basura al día, pero el incremento de la actividad turística, de los habitantes y de la demanda poblacional, ha multiplicado por 10 esa cantidad, en un lugar que en los últimos años ha sufrido un colapso ambiental por la falta de drenaje y un mal manejo de sus residuos sólidos. Es un ejemplo más de lo que sucede en Quintana Roo: el turismo y la demografía generan demasiados desechos que amenazan las principales reservas de agua del Estado (principalmente), porque ningún Ayuntamiento hace algo por reciclar la basura o disponerla de manera ordenada. Claro, porque es demasiado caro y casi no hay margen para hacer negocio. La inversión nociva, el caos poblacional y el expansionismo urbano precarista, y ahora los horrores del sargazo, tienen a la principal fuente económica y la viabilidad del destino de la entidad, al hilo del colapso. La porosidad del suelo, la masiva colonización irregular, la incapacidad del drenaje y la desmesura de los desechos y las aguas negras, están matando a toda prisa los mantos freáticos y las reservas vitales de agua subterránea.

Javier Ramírez

Existe una gran preocupación por el incontenible arribo de sargazo a las playas de Quintana Roo, pero existe otro problema ambiental de muy graves e irreversibles dimensiones que tendría que atenderse con extrema urgencia -y seguirá sin solución porque las tendencias patológicas de las administraciones públicas son irremediables- antes de que acabe con los principales destinos turísticos del país: la contaminación de los mantos freáticos por la excesiva generación de basura en el norte del Estado.

De acuerdo con los resultados de este año del Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegaciones, Quintana Roo es la entidad que más basura genera por habitante: 1,690 kilogramos al día en promedio, superando a los habitantes de la Ciudad de México con 1,567.

La entidad produce diariamente 2 mil 944 toneladas de desechos; lo que representa la sexta parte de la capital del país, a pesar de tener 10 veces menos habitantes.

Nuevo León tiene cinco veces más población que Quintana Roo, pero este último Estado ya genera la mitad de basura que el del norte.

De acuerdo con los reportes oficiales, el Municipio de Benito Juárez lleva la delantera con mil 200 toneladas de basura por día,le sigue Solidaridad con 650, Othón P. Blanco con 420, Cozumel con 104 y Tulum con 100.

Tan solo Cancún sería capaz de llenar con su basura el Estadio Azteca, que tiene capacidad para 7 mil 650 toneladas de objetos sólidos.

Un problema creciente 

Claro que la principal preocupación ambiental no sólo es la enorme cantidad de basura que se genera en el norte de la entidad, sino también lo que sucede con ella.

Izarrelly Rocío, investigadora en materia ambiental, consultora de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente  (SEMA), y principal impulsora de la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos en Quintana Roo, explica que casi el 50 por ciento de los desechos que se producen en el Estado pertenecen a la categoría de orgánicos, en tanto que el 35 por ciento de los inorgánicos son plásticos, cartón, vidrio y aluminio, que tienen la posibilidad de reciclarse.

De esta manera, de las casi 3 mil toneladas de basura que se generan, sólo 180 quedarían en los rellenos sanitarios municipales, en tanto que la mayor cantidad sería reutilizada.

“Lamentablemente, ningún Municipio invierte en tecnología para la disposición final de sus desechos sólidos. En todo Quintana Roo apenas existe una planta de procesamiento que separa y tritura la basura (en Cancún), pero no realiza un siguiente proceso, que puede ser composta o digestión aeróbica”, dice la especialista.

En su lugar, señala Rocío, los desechos son transportados hasta los rellenos sanitarios, de los cuales prácticamente todos están al borde de su capacidad: Cancún opera el suyo al 80 por ciento, Chetumal al 160 por ciento, Holbox al 120 por ciento, Playa del Carmen al 90 por ciento y Tulum al 93 por ciento.

“Esto acarrea graves problemas, como la contaminación de los mantos freáticos por los lixiviados, que es un líquido altamente tóxico generado por la acumulación de basura, además de las consecuencias clásicas de tener un tiradero a cielo abierto”, puntualiza.

Y esto es sólo considerando los rellenos sanitarios municipales, pues se estima que en Cancún existen cerca de 80 tiraderos clandestinos de basura, 35 en Playa del Carmen y 23 en Tulum, que en total recopilan 90 toneladas de basura al día, sin que exista un debido seguimiento a su impacto sobre el medio ambiente.

Agua en riesgo

De los rellenos sanitarios de Cancún, Tulum y Playa del Carmen escurren diariamente 15 mil litros de lixiviados, cantidad que aumenta en un 500 por ciento durante las temporadas de lluvias.El 60 por ciento escurre hasta los mantos freáticos, contaminando los ríos subterráneos y cenotes de la zona.

De acuerdo con un reporte de SEMA de 2016, el 17 por ciento de los cuerpos de agua subterráneos se han contaminado por esta razón, y, de no hallarse una solución pronto, el 60 por ciento de las reservas de agua del norte de la entidad estarían amenazadas en los siguientes cinco años.

 El Municipio de Puerto Morelos, por ejemplo, dispone su basura a menos de 200 metros de la entrada de la Ruta de los Cenotes.

El actual relleno sanitario de Tulum se ubica en el kilómetro 213 de la carretera Reforma Agraria-Puerto Juárez, a menos de 800 metros del Gran Acuífero Maya.

Apenas el pasado 3 de abril, la empresa Eco V, encargada de la recolección y disposición final de la basura en Isla Holbox, en el Municipio Lázaro Cárdenas, aclaró que el tiradero a cielo abierto está colapsado y los residuos sólidos superan en 30 veces el espacio que deberían ocupar.

Uno de los representantes de Eco V fue quien declaró a los medios que el terreno es de 40 mil metros cuadrados, de los cuales 32 mil están a tope con 75 mil toneladas de basura, y para sanear esa cantidad se requiere una inversión de 20 millones de pesos.

Hace apenas seis años la producción en esa isla era de apenas 3 toneladas de basura por día, pero la actividad turística multiplicó por 10 esa cifra.

Así, las bellezas naturales del Estado se encuentran en peligro ante una invasión no de sargazo, sino de la basura producida por el hombre.

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

No hay comentarios

Dejar una respuesta