El doble infierno de las mujeres víctimas de la injusticia penal y...

El doble infierno de las mujeres víctimas de la injusticia penal y del ‘autogobierno’ carcelario

9
0
Compartir

Más de 400 mujeres se encuentran presas en las cárceles de Quintana Roo por crímenes dolosos o no de distinta gravedad, o por fallos injustos donde los inocentes son convertidos en chivos expiatorios, o porque la Justicia se olvidó de ellas. Algunas de esas mujeres -las menos, del mismo modo que es una insignificante minoría la de los presos consignados por esa causa mientras la impunidad ampara a la inmensa mayoría de sus iguales, que siguen cometiendo infinidad de crímenes al amparo del nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio- están presas o sujetas a proceso por formar parte de la delincuencia organizada, otras por crímenes pasionales o venganzas diversas, otras por matar en defensa propia a sus bestiales parejas, unas más por atracos con violencia o no, etcétera. Pero algunas están tras las rejas por el único pecado de ser madres o esposas de ladrones que decidieron ocultar en sus casas las cosas robadas y las convirtieron en cómplices involuntarias, y llevan años sin ser declarada culpables.Tal es elhecho judicial más reprobable: cada vez más numerosas víctimas del sistema penal pasan años esperando sentencia, pues su proceso se encuentra retrasado por ladesidia de los jueces, o porque la parte acusadora nunca se presentó, o porque su expediente quedó olvidado, o por otras abominables prácticas jurisdiccionales tanto o más criminales y condenables que los presuntos delitos de los inculpados. Y mientras esas mujeres esperan en el limbo procesal, suelen ser víctimas de los también más despiadados reos y de las autoridades carcelarias de su misma catadura delictiva, quienes las violan y las obligan a tener hijos, muchos de los cuales viven sus primeros años dentro de una celda, para luego ser llevados a alguna casa-hogar y acaso completar luego el círculo vicioso de una Justicia retorcida y falaz que más reproduce el crimen de lo que lo combate. Y así, las cárceles de Chetumal, Cancún y Playa del Carmen se han convertido en un gran foco rojo dentro del sistema penitenciario del país, en el que la ‘reinserción social’ es un eufemismo del recrudecimiento criminal carcelario, y donde de más está decir que de nada sirven las evaluaciones ni las recomendaciones de las comisiones defensoras de losderechos humanos. La multiplicación de criminales se dispara al ritmo de la inmigración, de la marginalidad y de las patologías sociales de un crecimiento ingobernable y sin controles que es de los más altos del mundo. Quintana Roo está en los primeros lugares nacionales y globales de ataques sexuales, adicciones, delincuencia juvenil, embarazo adolescente, suicidios, homicidios y otras tragedias humanas asociadas al hacinamiento, a la indigencia, al analfabetismo, a la descomposición familiar, y a la falta de expectativas, de solidaridad comunitaria, y de interés institucional para estudiar las causas y atenuar los saldos de las malformaciones sociales de su ingobernable poblamiento. Y en el caso de las recurrentes crisis penitenciarias, más que local, el problema es federal: no hay interés en construir más y más adecuados penales, en un entorno de tanta renta turística y de tan alta incidencia criminal, tanto del fuero común como del fuero federal, donde se conjuga el desbordamiento de la miseria con el incremento de las disputas criminales por el vasto mercado –de consumo local y turístico- de las drogas, lo que reproduce el clima de violencia, de inseguridad y de saturación penitenciaria en el Caribe mexicano.

El doble infierno de las mujeres víctimas de la injusticia penal y del ‘autogobierno’ carcelario

Armando Galera

De acuerdo con estadísticas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de este año, las cárceles de Quintana Roo son las peores calificadas del país, al ofrecer condiciones inhumanas para sus internos, negando toda posibilidad de reinserción en la sociedad a quienes son capaces de redimirse.

Para las mujeres, la situación es peor: Además del hacinamiento y la falta de higiene, muchas deben soportar ser víctimas esclavizadaspor los reos, pues quienes controlan el autogobierno de las cárceles –ese sistema infame que permite que los presidiarios más poderosos, fundamentalmente los ‘narcos’ asociados con la autoridad penitenciaria, controlen y sometan a sus intereses la vida de los demás internos, por inocentes o bajo proceso que se encuentren- las utilizan de distinto modo, sobre todo para su satisfacción sexual, para prostituirlas o para ambas cosas.

Algunas de ellas llevan hasta un sexto embarazo dentro de los penales. Si tienen suerte, su familia se hará cargo de sus hijos fuera del penal. Si no, tendrán que padecer la suerte de que sus descendientes pasen sus primeros años también en una celda de dos por tres metros o en un alberque, y en el peor de los casos que crezcan siguiendo la huella de sus anónimos progenitores y acaben como ellos en la cárcel.

A ese respecto, las estadísticas son alarmantes: el 90 por ciento de los niños que crecen dentro de las rejas es propenso a cometer crímenes, y de los más graves. Porque los peores criminales fueron sus padres y sus primeros maestros, y porque la cárcel no les asusta: han crecido en ella; ha sido su casa, su escuela y su mundo; el universo esencial en los primeros años, de la formación del ser.

Culpable de ser madre

Doña ‘Isabel’ tiene más de cinco años en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chetumal y le quedan todavía diez. Es una mujer ya con los años encima, cuya falta fue traer a este mundo a dos hombres que prefirieron el crimen como forma de vida.

“Intenté que terminaran sus estudios, pero las malas amistades los llevaron por el mal camino. Pienso que todo fue mi culpa, que debí de estar más tiempo con ellos, que debí de ser más dura, que debí de encontrar más tiempo para estar al pendiente de ellos, pero tenía que trabajar todo el día porque su padre nos abandonó”, cuenta doña ‘Isabel’.

“Desde muchachos comenzaron a robar. Me di cuenta cuando comenzaron a traer cosas a la casa, como televisiones y estéreos, pero no trabajaban. Los regañé y amenacé con mandarlos a la cárcel, pero nunca pude cumplirlo porque me partía el corazón como madre. Un día saqué a la calle todas las cosas que habían robado, y cuando regresaron y vieron lo que hice, me golpearon. Tomaron su ropa y se fueron de la casa”.

La mujer cuenta que no los volvió a ver durante seis años, hasta que un día regresaron con tres hijos.

“Me presentaron a mis nietos. Dos eran de mi hijo menor, y el otro tenía toda la cara del mayor. Fue breve su visita.Me pidieron que los cuidarapor un tiempo, ya que se iban a trabajar a otro lado. No quería que siguieran los pasos de sus papás, así que acepté sin preguntar por sus madres. Desde entonces traté de no cometer los mismos errores con ellos”.

Pero hace cinco años sus hijos regresaron, según la historia de doña ‘Isabel’. Llegaron como si nada hubiera pasado. Se quedaron unos días, y luego volvieron a desaparecer. Casi de inmediato se presentó la policía en la puerta de su casa.

“Me imaginé que seguían robando, pero le dije a la policía que se habían ido. Entraron a la casa a revisar y descubrieron en el cuarto donde se quedaron unos paquetes de droga, escondidos debajo de su cama. Le comenté a la policía que nunca los había visto, y que mis hijos no me habían dicho nada de eso. Pero no les importó, me acusaron de narcotráfico y de no cooperar para atrapar a mis hijos. Y desde entonces estoy aquí, cumpliendo una condena de quince años.

Lo que más me duele es no saber dónde están mis nietos. Las autoridades se los entregaron a mi hermana, pero a los pocos días fueron mis hijos a su casa para llevárselos. No sabemos nada de ellos desde entonces. Tengo miedo que sigan el camino de sus padres”, dice.

Violación y embarazo, parte de su vida

WhatsApp Image 2017-11-10 at 10.28.00

‘Sofía’ tiene apenas 26 años, y hace seis celebró su último cumpleaños fuera de la cárcel. La trasladaron desde Cancún, acusada por el delito de delincuencia organizada. “Pero yo sólo me dedicaba a manejar el dinero del territorio, y me metí al negocio por mi novio de ese entonces”, se justifica.

Ahora se encuentra embarazada de su tercer hijo, todos concebidos tras las rejas. “Es mi castigo por ser bonita”, dice detrás de una sonrisa cáustica. “Cada mes nos llevan a la sección de hombres. Las que consideran que somos las más guapas y jóvenes, nos reservan para los jefes. Las demás son para todo aquel que pueda pagar el precio”, dice.

“La mayoría de los custodios lo saben, pero no se meten para evitar problemas con el autogobierno. A otros hasta les pagan. Todo lo disfrazan con las supuestas visitas conyugales. Eso sí, están al pendiente de que no nos maltraten, como si la violación pudiera ser considerada algo amable”.

“Éste es mi tercer chamaco”, dice mostrando a la criatura. “Primero tuve una niña, estuvo conmigo un año y luego se la llevaron mis papás a Tabasco, de donde somos. Con mi otro hijo también sucedió lo mismo. Cuando se enteró mi mamá del tercero, me regañó y me pidió que me ‘ligara’ para que no tuviera más. No le quise decir que aquí lo tenemos prohibido, porque si se enteran los jefes que lo hiciste, te dan madrizas que te dejan casi muerta”, advierte ‘Sofía’.

“Algunas de las internas suelen abortar con pastillas, pero tienes que ser inteligente y hacerlo en el primer mes que notas que ‘no te baja’. Y tienes que ser cuidadosa: no se puede enterar cualquiera, porque si te ‘queman’ con los ‘meros-meros’ te toca madriza. No entiendo para qué quieren hijos si ni se hacen cargo de ellos. Supongo que es nomás para presumir que tienen más hijos regados que cualquiera, como si fueran un trofeo que los vuelve más machos”.

“A esa pobre mujer”, señala a una de las internas dentro de una celda,“la metieron a la cárcel supuestamente porque mató a su esposo. Ella dice que no quiso hacerlo, que sólo se defendió porque el hombre la golpeaba borracho, pero se le pasó la mano. Lleva casi 10 años aquí, y ya la embarazaron seis veces. Todos sus hijos terminaron en el DIF, porque no tiene familia aquí. Salió de un infierno para entrar a otro”.

La mala suerte de ser mujer

“Como muchas mujeres, tengo mala suerte”, dice ‘Imelda’”. A los 16 se escapó de su casa cansada del maltrato y abuso de su padrastro. Su novio se la llevó a vivir a Playa del Carmen, y los primeros meses parecía que su vida por fin se había arreglado.

Pero en menos de un año su pareja cambió. Llegaba alcoholizado a la casa y de mal humor. De vez en cuando la golpeaba. Había perdido su trabajo como albañil, pero encontró en el robo una manera de conseguir dinero fácil.

“Me asustaba que llegara con televisores, celulares, laptops. Le dije que no quería ser parte de esto, pero me respondió con golpes. Un día trajo una motoneta y la dejó en el patio de enfrente, mientras se iba a tomar con sus amigos. La policía llegó y me señalaron que era robada. Les comenté que no sabía de quién era, que mi esposo la había traído. Me preguntaron dónde estaba y no les pude responder. Me subieron a la patrulla y me llevaron al ‘bote’. Al otro día me dijeron que encontraron varias cosas en mi casa que tenían reporte de robo. Y desde entonces estoy aquí en la cárcel.

Ya son cinco años desde entonces, y ni siquiera me han dictado sentencia. El abogado que lleva mi caso me da vueltas y vueltas, y me dice que con dinero me podría sacar, pero no tengo familia que me pueda ayudar. No sé si algún día salga. Pero tengo la esperanza porque desde hace un año están liberando a todas aquellas que no han sido sentenciadas y tienen más de cinco años adentro por delitos menores. Espero que un día pueda salir, aunque no sé qué voy a hacer allá afuera”.

El peor sistema penal del país      

WhatsApp Image 2017-11-10 at 10.30.12

La calificación promedio de las cárceles del Estado de Quintana Roo es de 4.43, de acuerdo con la evaluación anual de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. No es un problema actual: Desde que se comenzó a realizar dicho estudio, hace más de 10 años, la situación en las cárceles quintanarroenses se mantiene como la peor del país.

Los Ceresos de Chetumal, Playa del Carmen y Cancún están en foco rojo por no garantizar la integridad física de los internos, carecer de condiciones salubres,permitir los autogobiernos liderados por el crimen organizado, no contar con actividades que permitan la reinserción social, tolerar que los internos de los fueros común y federal convivan en el mismo espacio, los constantes motines,y por abarrotar las celdas con reos que ni siquiera han recibido sentencia.

Desde finales de 2015, Quintana Roo ocupó las primeras planas a nivel nacional al encontrarse entre los tres primeros lugares de las entidades con mayor rezago de reos sin sentencia.

Es decir, el 70 por ciento de los presidiarios en Quintana Roo llevan más de dos años tras las rejas sin que les haya probado culpabilidad alguna, por lo que están purgando un castigo sin haber una condena de por medio y como presuntos inocentes. Y la mitad de ese porcentaje son mujeres.

De acuerdo con personal de la Defensoría Pública del Estado de Quintana Roo entrevistado por Estosdías, en el último año se han incrementado los esfuerzos para dar certeza a los presos sobre el cumplimiento de sus condenas y a la vez mitigar la sobrepoblación que hay en los penales.

En los últimos ocho meses han sido liberados más de 200 internos, de los cuales 60 eran mujeres, debido a que se les reconoció su inocencia o ya purgaron sus condenas.

Como el caso de Magali Caamal, quien salió libre apenas en mayo pasado, luego de pasar cuatro años en la cárcel sin que se le haya probado su culpabilidad.

“Muchas mujeres están aquí sin sentencia, lo que significa que no se les ha fincado responsabilidad por el delito que se les imputa ni mucho menos establecido su tiempo de condena”, dice una de las autoridades del Cereso de Chetumal, quien prefirió el anonimato por seguridad.

Tenemos, por ejemplo, a una mujer que desde hace cinco años está en la cárcel acusada por el delito de robo menor. Aún no ha recibido sentencia, pero estimo que le darían de dos a tres años. Es decir, que ha pasado tras las rejas más tiempo del que le darían”, acusa.

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

No hay comentarios

Dejar una respuesta