El futuro Gobierno y el pasado

El futuro Gobierno y el pasado

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En esta tierra hemos vivido diversos cambios de rumbo en la guía de la Nación y muchos han sido abruptos, gestados con violencia y rapiña, de manera que han cambiado los paradigmas.

Otros cambios se dieron desde las incipientes instituciones pero de igual manera la vida de millones de mexicanos cambió, para bien y para mal.

Militares y aventureros ultramarinos que avasallaron Tlatoanis y realidades conocidas hasta ese momento en estas latitudes; un Virreinato que catequizó y explotó a los pueblos originarios durante 300 años; las guerras de Independencia, la pérdida de territorio con invasiones extranjeras, la Reforma juarista y el Porfiriato en un solo siglo.

En el breve repaso cronológico sigue la Revolución emanada del pueblo, el gobierno de muchos y de nadie, la muerte de los caudillos y el gobierno de los militares.

Plutarco Elías Calles imponiendo gobiernos ‘civiles’ de papel y en el reverso de la moneda la visión única de país que tuvo Lázaro Cárdenas para devolverle el rubro de Nación a México.

Toman la presidencia los ‘Licenciados’ post-revolución que administran al país, fortalecen al único partido político, padrotean sindicatos, acuerdan ser barra o estrella soterrada en la bandera gringa, echan a andar infraestructuras, consorcios privados e inversión extranjera.

Esto trae aparejado el achicamiento de la política y el reinado de los economistas, jóvenes egresados de Universidades gringas que deslumbraban con sus teorías y laaplicación de nuevas prácticas que nos acercarían al selecto universo de las grandes potencias.

A mayor imposición de las ideas neoliberales del economista Milton Friedman, o Von Hayek y los ‘Chicago Boys’,  mayor resistencia de las clases depauperadas y de los pueblos indígenas.

Nos ha tocado ver el crecimiento de la pobreza y sus deformaciones sociales como violencia, corrupción e impunidad generalizadas a partir de un modelo económico insensible a la gente que privilegia el capital por encima del bienestar de cada  persona.

No en balde se dice que el neoliberalismo es una fábrica que genera pobres.

Hoy, en cambio, se nos presenta un gobierno que replica aconteceres de aquellos poderes que cayeron en desuso debido a la globalización, al descarado repliegue del interés nacional para dar paso al alineamiento y obediencia.

Hoy toma el poder un gobierno político –no económico- que sostiene su discurso en una aparente vox populi. La voz del pueblo es la voz de dios y “yo no soy nadie sin ustedes”. Riesgos innecesarios que rozan con decoro, si acaso, el populismo casi peronista.

Cuando se privilegian los intereses económicos sobre los intereses políticos, públicos, el país y el gobierno se mezclan en un servilismo vergonzoso que ha borrado dignidad y antiguos poderes de convocatoria en muchos foros internacionales.

Lo que hoy vemos es la adaptación de la sociedad a un cambio de vectores. La economía y la seguridad, desde las decisiones políticas, serán los ejes rectores. El entramado socioeconómico deberá  cambiar para ajustarse al nuevo paradigma.

El modelo de sociedad propuesto tendrá que ser exitoso –porque lo fue en el pasado- ya que propiciaba la movilidad social, el empleo, la estabilidad, el orden y la paz.

En lo que respecta a seguridad hay que atender las causas, no las consecuencias. Se va a apoyar a la juventud necesitada, esa misma que produce delincuentes y soldados, narcos y policías. Desactivar las causas será la medida de todas las cosas para que el pueblo se conduzca con decoro.

No ha dado resultados positivos la rectoría económica ligada al libre mercado, por ello la respuesta reactiva es la rectoría del Estado sin estatización. Eso parece.

Sin embargo aún no queda clara la intervención del ‘nuevo’ Estado. La inversión privada y el gasto público conformaban aquello que conocimos como ‘economía mixta’ en la que reinó la sustitución de importaciones y otras medidas económicas moderadas pero efectivas.

El poder económico estaba subordinado al poder político con medidas que ajustaban todo, incluido el control para tener a raya la segregación, la pobreza rural, la disidencia y la dispareja industrialización, por mencionar algunos factores.

Y nos queda la gran pregunta: ¿debemos mirar al pasado?

¿El pasado es capaz de representar nuestro futuro?

¿Tendremos un mejor futuro si basamos el nuevo paradigma en los mejores ejemplos de nuestro pasado?

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