El idiota del tweet

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La semana pasada la revista Proceso acusó al expresidente Vicente Fox de impune ladrón que, a la sombra del poder, saqueó al país y se enriqueció junto con su esposa Martita y los hijos de esta.

                Y lo califica como “una nada llena de palabras”, citando a su vez al artista plástico José Chávez Morado quien lo acusó  en el año 2000 de engatusar a millones de mexicanos que votaron por él.

Así dejó “el ácido sabor del engaño” como lo describiría Julio Scherer García, director y fundador de la misma revista Proceso.

Fue el hartazgo, la impotencia, la rabia, los factores primordiales por los que Fox se hizo de la presidencia. No sé si la ancestral y desinformada clase media mexicana creyó en aquella verborrea –muy al estilo de Trump– llena de folklorismos e ignorancia. Tal parece.

“Denme Chiapas y lo arreglo en 15 minutos”, dijo alguna vez el ex CEO de la Coca Cola en México, cuando andaba en botas y en campaña. Ramplón, no tenía ni idea del fenómeno ancestral de vejaciones y violaciones a los derechos humanos que han padecido los indígenas mexicanos.

Por supuesto, los utilizó con fines propagandísticos al vestirse de chamula y sacarse la foto con el Bastón de Mando y cargando alguna criatura tzotzil en sus brazos.

O cuando señalaba que “ahí lo traemos de cerquita”, al referirse a la inminente captura del Chapo Guzmánen aquel sexenio que costó 9 mil vidas relacionadas al narcotráfico.

Locuaz y dicharachero, dejó el peso de su gobierno y el control del país en manos de Santiago Creel Secretario de Gobernación, Alejandro Gertz Manero secretario de Seguridad Pública y Rafael Macedo de la Concha en la PGR. Todos, miembros de lo que la mercadotecnia política llamó el ‘Gabinetazo’. Y dicen que Martita gobernó un poquito más que él.

Será repudiado no solo por su actuar, o mejor dicho, no actuar como presidente ya que aplicó con esmero aquella máxima de “dejar hacer, dejar pasar” y la cumplió en sus hijastros, entre otros, que aprovecharon el sexenio para hacer pingües negocios.

Frases miserables que reflejaron su ostensible desprecio por las mujeres pobres: “En el 75% de los hogares en México tienen una lavadora, y no de dos patas, tienen de esas de metal”.

Se recuerda, con pena, aquel “comes y te vas” que le dijo a Fidel Castro para evitar que se cruzara con George Bush, entonces presidente de Estados Unidos. Lo negó, mintió, las relaciones diplomáticas se quebraron y cuando la prensa cubana lo hizo público al presentar una grabación del suceso, Fox ni se inmutó.

Son muchas las pifias y el descaro de este personaje que le hizo un profundo daño a nuestro país. Y lo sigue haciendo al dividir al pueblo a través de sus tweets, convertidos en una especie de verborrea tecnificada, burda, con la intención que causar malestar entre los votantes de AMLO.

En bruto y sin que se acerque a un orden gramatical escupió el 14 de este mes: “hey perrada twitera de lopitos. probemos si pueden responder sus tonterías mas rápido. Tienen 30 segundos, un, dos, tres arrancan… a ver quien dice mas groserias”.

Y después se las da de investigador social: “Mis tweets de ayer por la tarde no sólo fueron ´mentadas de madre´, fueron un experiemento social digital y compruebo lo siguiente”.

Ese desorden al escribir comprueba un desorden mental, pero lo más grave es la postura belicosa en contra de todos aquellos que no piensen como él. En otras palabras, su guerrita tweetera defiende sus privilegios, sus negocios millonarios, su salario para “comprar sus frijolitos”.

Esta lacra nos cuesta 205 mil pesos mensuales, además de los otros 500 mil al mes que se les pagan a los 20 funcionarios que trabajan para él, algunos de los cuales atienden el Centro Fox en Guanajuato, que sirve para hacer fiestas rimbombantes en las que los comensales pagan en efectivo, así evitan los impuestos.

A nadie engaña, se hace pasar por paladín de las causas justas pero no le dice a nadie que su amigo Peña le ha dado un subsidio de más de 14 millones de pesos, cifra irrisoria si se compara con otras.

Al comenzar su gobierno, su hijo Rodrigo se hizo socio del grupo camionero Estrella Blanca y de inmediato le otorgó contratos por 350 millones de pesos. El Centro Fox recibe fondos oscuros como transferencias y donativos millonarios de empresas inexistentes.

Este es el recuento de su canasta básica: 5 millones le costó un departamento en Santa Fe, otro de 8 millones en León y otro de 6 millones en la colonia Roma.

Este vulgar ladrón, ahora se la pasa dividiendo y exacerbando los ánimos de los votantes de una manera muy peligrosa para el país.

Al fin, como él mismo lo dijo en octubre del 2006: ”Ya hoy hablo libre; ya digo cualquier tontería, ya no importa. Ya. Total, yo ya me voy”, declaró luego de que Calderón fuera nombrado Presidente electo.

 

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