El nivel del mar subirá un metro en el siglo XXI si...

El nivel del mar subirá un metro en el siglo XXI si no se reduce la emisión de gases

46
0
Compartir

Después de recorrer el paseo cercano al Malecón de la Habana, Cuba, seriamente deteriorado por la inusitada fuerza del oleaje del mar -“hace años que no había estas mareas vivas tan fuertes”, me comentaban varios periodistas amigos de Prensa Latina-, regresé a Cancún y me encontré con un reportaje en el periódico Quequi sobre la desaparición de varias playas en Isla Mujeres por efecto de la fuerza del mar y la subida de su nivel. En la ciudad marroquí de Marrakech, mientras tanto, expertos y mandatarios de todo el mundo seguían reunidos en torno a una nueva Cumbre del Cambio Climático, auspiciada por la ONU. En Estados Unidos se hizo público un documento en el que 360 empresas exigían al entonces futuro presidente, Donald Trump, que respetase la reducción de los gases de efecto invernadero, acordada en París. El inquilino de la Casa Blanca consideraba que el cambio climático era una “leyenda inventada por los chinos”. Fue un espejismo. Hace un par de años, algunos pensaron que el mundo había logrado por fin desligar el crecimiento económico de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero. Durante tres años, entre 2014 y 2016, las emisiones mundiales procedentes de los combustibles fósiles y la industria (que suponen el 90% del dióxido de carbono que emite la actividad del ser humano) se estancaron mientras crecía el PIB mundial. Sin embargo, aquella tendencia no se consolidó. Y en 2017 volvieron a crecer un 1.6%. Las proyecciones difundidas por los investigadores del Global Carbon Project apuntan a que se confirma el fin de ese espejismo: este año esas emisiones de CO2 crecerán alrededor del 2.7%, hasta llegar a las 37.1 gigatoneladas, lo que supone un récord nunca visto en la historia de la humanidad.

¿Por qué este incremento? “Porque la economía mundial está creciendo bien y de una forma muy coordinada entre los bloques económicos más importantes del mundo: EE UU, Europa, Japón, China…”, detalla Pep Canandell, director del Global Carbon Project, un grupo de investigadores que anualmente publica las proyecciones de emisiones coincidiendo con las cumbres del clima, como la COP24 que se está celebrando estos días en Katowice, Polonia. “Desafortunadamente, la capacidad de energías renovables instalada no es suficientemente grande como para cubrir el crecimiento en la demanda global de energía y, por tanto, hemos visto que plantas de carbón que estaban funcionando por debajo de su capacidad -la mayoría en China- han aumentado su producción”, añade este especialista. El aumento o descenso anual de las emisiones está en estos momentos en manos de cuatro potencias, que acumulan casi el 60% del CO2 del planeta: China, Estados Unidos, la Unión Europea e India. Y en todas, salvo en la UE, están previstos fuertes incrementos este 2018. China es desde mediados de la década pasada la principal potencia emisora del mundo, con el  28% del total del dióxido de carbono del planeta. Este 2018 las proyecciones indican que sus emisiones de CO2 se incrementarán un 4.7%. EE UU, el segundo gigante emisor, también registrará un aumento del 2.5%, mientras que en la UE la previsión es que se reduzcan un 0.7%. En India, la última gran potencia emisora de este grupo de cuatro grandes economías, se calcula un incremento del 6.3% durante este año.

Uno de los datos que ha llamado la atención a los investigadores es el de las emisiones del carbón. Este combustible fósil, el más contaminante, alcanzó su techo en 2013 y desde entonces su uso ha caído de forma sostenida. Sin embargo, en 2017 y 2018 se ha vivido un repunte. “Este cambio es una de las principales razones del incremento en las emisiones del 2018”, apuntan los investigadores del Global Carbon Project. Y la mayor alza del uso del carbón es en China e India. En EE UU, pese a las declaraciones en defensa del carbón de Donald Trump, cae el empleo del carbón y se han cerrado desde 2010 más de 250 térmicas alimentadas con este combustible. Otro dato que destacan los investigadores es el crecimiento continuado del uso del petróleo (y de sus emisiones). “Desde 2012 el consumo del petróleo ha crecido un 1% anual”, resaltan. Los miembros del Global Carbon Project destacan el “sorprendente” caso de EE UU y la UE, donde el uso del petróleo ha aumentado a pesar de que se ha mejorado en la eficiencia de los motores. “El número de vehículos eléctricos se ha duplicado hasta los cuatro millones entre 2016 y 2018, pero todavía representan solo una pequeña fracción de la flota mundial”, advierten.

Santiago J. Santamaría Gurtubay

A pesar de estos malos datos, Canandell destaca un par de aspectos que invitan a mostrar algo de optimismo. Por un lado, indica que “las emisiones del carbón son todavía más bajas que las alcanzadas en su techo en 2013”. “Aunque no sabemos qué pasará con China en los próximos años, la caída de las emisiones del carbón en Europa, Estados Unidos, Japón y Australia es imparable”, añade. En segundo lugar, Canandell resalta que “la capacidad instalada de energía renovable en el mundo se está doblando cada cuatro años, algo sin duda extraordinario”. Quizás, al margen del aumento de las emisiones en 2018, uno de los principales problemas ahora es que no se vislumbra el momento en que las emisiones mundiales puedan tocar techo. “Nadie sabe cuándo se podrá alcanzar” indica Canandell, pero dependerá “de la voluntad de las naciones”. “Es razonable pensar que todavía quizás necesitemos otra década más para que las energías renovables alcancen un volumen suficiente para competir con los combustibles fósiles”, señala el director de Global Carbon Project.

“Las emisiones globales de CO2 deben empezar a caer antes de 2020 para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París”, afirma en un artículo publicado este mes de diciembre en Nature Christiana Figueres, la exresponsable de cambio climático de la ONU. El pacto de París, firmado en 2015, establece como objetivo que el aumento de la temperatura a final de siglo no debería superar los 1.5 o 2 grados respecto a los niveles preindustriales. Y el planeta está ya en un grado de aumento. “Ya son evidentes los impactos terribles de un grado de calentamiento”, apunta Figueres. “Los desastres provocados por el clima en 2017 costaron a la economía mundial 320,000 millones de dólares y se perdieron alrededor de 10,000 vidas”.

La mayoría de países está contribuyendo ahora al incremento mundial de las emisiones, resalta Global Carbon Project. Sin embargo, también hay importantes excepciones entre las que no figuranni México ni España, donde siguen creciendo las emisiones año a año -en 2017 todos los gases de efecto invernadero subieron un 4.4%-. Pero los investigadores del Global Carbon Project resaltan el caso de 19 países que representan el 20% de las emisiones de dióxido de carbono mundiales y que han mostrado “una tendencia descendente” en la última década, entre 2008 y 2017, “mientras su economía continuó creciendo”. Estos países son: Aruba, Barbados, República Checa, Dinamarca, Francia, Groenlandia, Islandia, Irlanda, Malta, Países Bajos, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia, Suiza, Trinidad y Tobago, Reino Unido, EE UU y Uzbekistán. En el caso concreto de España, PepCanandell lamenta que se haya perdido el liderazgo mundial que tenía en energías renovables. Mientras el resto del mundo incrementa la implantación de energías limpias, en España están estancadas desde 2013. “Es importante que el plan para cerrar las centrales térmicas de carbón se acelere y que se ayude a la penetración de más energías renovables”, sostiene Canandell. “España tiene un clima para volver a liderar en la gran transición energética”, lanza.

Una cumbre contra el cambio climático en la patria europea del carbón y por “transición justa” de los mineros que se queden sin empleo

A solo dos horas en coche de Katowice, la ciudad polaca en la que se celebra desde el primer domingo de diciembre y hasta el día 14 de diciembre la 24 Cumbre del Clima de la ONU (COP24), está la central térmica de Belchatow, una gigantesca planta que genera electricidad a partir de la quema de carbón. La central tiene el cuestionable honor de encabezar el listado de las fábricas y plantas de toda la UE que más gases de efecto invernadero expulsan a la atmósfera. Según los datos del inventario del sistema europeo de comercio de derechos de emisiones, en 2017 generó 37.6 millones de toneladas de CO2 equivalente (la unidad de medida que se emplea para los gases de efecto invernadero). Es decir, las chimeneas de esta planta expulsaron en 2017 casi los mismos gases que Lituania y Estonia juntas. Polonia, que ya ha organizado antes dos cumbres del clima, es el bastión del carbón en Europa; tanto en su uso para generar electricidad como por su potente sector minero. Casi la mitad de los trabajadores del sector del carbón de Europa están en Polonia -lo que supone más de 110,000 empleos en este país-. Y su Gobierno está muy interesado en que la cumbre de este año tenga un espacio para la llamada “transición justa” de los trabajadores que se queden sin empleo en el proceso de ‘descarbonización’. El carbón está en el punto de mira de las políticas contra el cambio climático desde hace años. También es responsable de muchos de los problemas de polución de las ciudades. En la cumbre del pasado año, celebrada en Bonn (Alemania), el fin del uso del carbón partió en dos a la UE. Francia, Reino Unido e Italia firmaron una declaración (la PowerPast Coal Alliance) en la que se apostaba por el cierre de las centrales térmicas que usan ese combustible en 2030. En el lado de los que no firmaron estaban Alemania, Polonia y España.

Pero un año después las cosas han cambiado, al menos en España, y el cambio de Gobierno puede acelerar el ocaso del carbón en el país. Mar Asunción, responsable de Clima y Energía de WWF España, pide al Ejecutivo que se una a la alianza lanzada en la cumbre del pasado año. Y que no permita que las 15 centrales de carbón de España operen más allá de 2025. Fuentes de la delegación española explican que la presidencia polaca de la cumbre de Katowice ha preparado una declaración en la que se aboga por la transición justa, es decir, por buscar salidas para los trabajadores afectados. Un reciente informe del Joint Research Centre (JRC) -órgano científico que asesora a la Comisión Europea- cifraba en más de 160,000 los empleos directos del carbón -entre mineros y trabajadores de centrales- que están en riesgo en Europa en el proceso de transición hacia una economía libre de gases de efecto invernadero. Esto supone que se perderán en 2030 dos tercios de los trabajos del carbón en la UE. Y Polonia será la gran afectada de Europa. Solo en la región de Silesia, donde está Katowice, 82,000 personas trabajaban en 2015 en las minas. Y la previsión es que se pierdan 40,000 puestos de aquí a 2030, según el informe del JRC.

El Acuerdo de París del 2015 no será efectivo hasta que en 2020 muera el aún vigente Protocolo de Kioto

Al margen del carbón y de las soluciones para los mineros, la cumbre de este año debe suponer un paso importante en el desarrollo del Acuerdo de París. En 2015 se cerró ese pacto en la capital francesa. Pero no empezará a ser efectivo hasta que en 2020 muera el aún vigente Protocolo de Kioto. Hasta que eso ocurra, los negociadores de los casi 200 países involucrados en el Acuerdo de París tienen que desarrollarlo completamente. El compromiso, explican fuentes de la delegación española, era tener listo ese desarrollo del acuerdo en la cumbre de este 2018. Y un punto fundamental es la transparencia y la unificación de los criterios a la hora de presentar cada país la información. Es decir, las reglas comunes. El objetivo del Acuerdo de París es que el aumento de la temperatura a final de siglo en el planeta se quede solo entre los 1,5 y los 2 grados respecto a los niveles preindustriales. Ese es el límite que los científicos fijan si se quieren evitar las consecuencias más desastrosas del calentamiento global. Para lograrlo cada país debe presentar sus planes voluntarios de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030. El problema es que el planeta ya está en un aumento de la temperatura de un grado. Y la suma de los planes que han puesto sobre la mesa cada Estado llevará a un aumento de más de 3 grados. Por ello, hace falta que se revisen al alza esos planes de recortes. Aunque la UE tiene intención de hacerlo, no parece que en este momento (con EE UU ausente) la revisión al alza de los compromisos que contempla el Acuerdo de París se vaya a producir.

El departamento de medio ambiente de la ONU ha alertado a los países de que deben triplicar sus esfuerzos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030 si se quiere que el aumento medio de la temperatura a final de siglo se quede por debajo de los 2 grados centígrados. Si se aspira a que el incremento de temperatura no supere 1,5 grados, el esfuerzo se debe multiplicar por cinco. Quedarse en un incremento medio entre 1.5 y 2 grados es la meta establecida en el Acuerdo de París para evitar consecuencias catastróficas asociadas al calentamiento. Ese pacto de París, que se empezará a aplicar a partir de 2020, obliga a los países que lo ratifican a presentar planes nacionales de reducción de gases de efecto invernadero de aquí a 2030. La ONU realiza anualmente un informe sobre la brecha entre las reducciones comprometidas por los Estados y las reducciones necesarias para cumplir la meta del 1.5 y los 2 grados. Y llegar a esos objetivos se aleja cada vez más. “Ahora más que nunca es necesaria una acción sin precedentes y urgente por todas las naciones”, señala el informe presentado.

El mar subió en el siglo XX más rápido que en los 3,000 años precedentes, según un estudio de 66 registros de mareas en todos los continentes

La subida del nivel del mar es para la comunidad científica actual tan verdad como que la Tierra giraba alrededor del Sol para Bruno y Galileo. Sin embargo, no hay el mismo consenso sobre el origen de esta elevación y, en especial, el ritmo al que las aguas suben. Ahora, dos estudios paralelos han mirado al pasado y al futuro de los océanos. Hacia atrás, el mar subió en el siglo XX más rápido que en los 3,000 años precedentes. Para adelante, si no se reducen las emisiones de forma drástica y ya, el nivel del mar podría ascender alrededor de un metro en lo que queda de siglo.A los sucesivos trabajos que han ido cifrando la elevación del mar a escala planetaria les faltaba contexto. Dar una cifra sin situarla en el marco de la historia del planeta, apenas informa sobre la gravedad o normalidad de ese ascenso o sobre el papel de los humanos en él. Por eso, el trabajo realizado por una decena de investigadores de otras tantas universidades es novedoso: cifran los centímetros que ha subido el mar en los últimos siglos llegando hasta el presente.

Usando datos de 24 localizaciones, entre ellas Muskiz y Urdaibai en la costa vasca española, del rastro que ha ido dejando el mar en la tierra, los investigadores publican en la revista PNAS cuánto ha cambiado el nivel del mar en los últimos tres milenios. Para confirmar sus estimaciones, usaron 66 registros de mareas de todos los continentes, con algunos que se remontan a 1,700. Con esos 300 años pudieron validar sus cálculos para el resto del periodo.“La elevación en el siglo XX fue extraordinaria en el contexto de los últimos 3,000 años”, explica en una nota el profesor de ciencias de la tierra de la universidad Rutgers (EE UU) y principal autor del estudio, Robert Kopp. En concreto, y siempre con cierto grado de incertidumbre, el nivel del mar subió el siglo pasado en 14 centímetros. La cifra, sin el contexto, puede parecer pequeña. Pero casi dobla el máximo alcanzado en 2,700 años. Es decir, más que la elevación total, lo que alarma es la velocidad con lo que lo ha hecho.

El estudio muestra además otro fenómeno que agrava esos 14 centímetros. Desde el inicio de la Era Común, hace 2,000 años, el nivel del mar ha variado mucho con el paso del tiempo pero para acabar donde estaba. Hasta el siglo VIII, el mar se elevó muy lentamente unos 7 centímetros. Pero desde entonces, y en particular a partir del año 1000, el agua no dejó de descender hasta repuntar en el XIX.Las variaciones responden, según los autores del estudio, a los cambios en la temperatura media global. Así, de1000 a1400, periodo en el que el planeta se enfrió unos 0.2º, los océanos se elevaron unos 8 centímetros. Por eso, el calentamiento global iniciado con la Revolución Industrial coincide también con el acelerado proceso de subida del nivel del mar, una subida que, como recuerda Kopp, “aún ha ido más rápida en las últimas dos décadas”. De hecho, según los autores, si se eliminara el cambio climático de la ecuación, el nivel del mar no habría aumentado, sino descendido. Un segundo trabajo, también publicado en PNAS, mira hacia adelante. Partiendo de la evolución del nivel del mar, investigadores Instituto para la Investigación del Impacto Climático de Postdam (PIK, Alemania) y el español Instituto de Geociencias del CSIC, han proyectado hasta dónde subirán las aguas en lo que queda de siglo empujadas por el aumento de la temperatura fruto del calentamiento global.

“No podemos impedir que el mar suba, pero podríamos reducir su ritmo si dejamos de usar combustibles fósiles”

Aún si se lograran los objetivos de reducción de emisiones firmados en la Cumbre de París, el nivel del mar se elevará entre 20 y 60 centímetros. Y eso en el escenario más positivo. En el caso de que ni siquiera se cumpla con lo acordado en la capital gala, los océanos podrían elevarse entre 85 y 130 centímetros. “Con tantos gases de efecto invernadero ya emitidos, no podemos impedir que los mares se eleven, pero podríamos reducir sustancialmente el ritmo al que suben si dejamos de usar combustibles fósiles”, sostiene el investigador del PIK y coautor de la investigación, AndersLevermann. El estudio, además, señala las principales fuentes del aumento del nivel del mar, dando una estimación de su grado de responsabilidad. Así, tienen en cuenta la expansión térmica. Al aumentar la temperatura, las aguas se calientan y un agua más caliente se expande. Este fenómeno aportará entre 15 y 19 centímetros para 2100, según el escenario de emisiones que se haya logrado para entonces.

Por su parte, el deshielo de los glaciares de las grandes cordilleras podría aportar hasta 11 centímetros de elevación marina. La pérdida de masa helada y la descarga de sus glaciares harán que Groenlandia aporte otros 27 centímetros m en el peor de los casos. Con la Antártida, los investigadores reconocen tener más difícil modelar su evolución, pero barajan una horquilla de aportación de entre 6 y 13 centímetros. Los cuatro orígenes del aumento del nivel del mar parecen tener, en todo caso, la misma fuente: el calentamiento global antropogénico.

Levi Strauss, L’Oréal, Nike o Starburcksy otras más de 360 empresas piden a Donald Trump no sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París

Más de 360 empresas e inversores estadounidenses han difundido una carta en la que piden al presidente Donald Trump que no abandone la lucha contra el cambio climático. Entre los firmantes están compañías como Hewlett Packard, Kellogg, Levi Strauss, L’Oréal, Nike, eBay o Starbucks. Las empresas se unen así a la presión internacional para que Trump no saque a su país del Acuerdo de París contra el calentamiento. El ex secretario de Estado de EE UU, John Kerry, ha asegurado que desde la Cumbre de Marrakech que la transición energética es ya “imparable” gracias al sector privado. Trump fue el ausente más importante de la Cumbre del Clima de Marrakech y lo será ahora en Polonia. Ausente en sentido físico y ausente en espíritu, porque tanto él como sus colaboradores han cuestionado el cambio climático y la lucha internacional contra el calentamiento. El escrito de los empresarios norteamericanos explica que la economía de su país necesita de la “eficiencia energética” y de una generación de electricidad “baja en carbono”. Si no se logra, el “progreso americano está en riesgo”. Además de pedir a Trump que “continúe la participación de Estados Unidos en el Acuerdo de París”, los firmantes reclaman que se mantengan las inversiones para llegar a una economía baja en carbono. “Aún no sabemos qué hará Trump”, ha señalado Adnan Z. Amin, director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena, en sus siglas en inglés). “No sabemos su posición, pero sí que es un hombre de negocios. Y las renovables mueven cientos de miles de millones en Estados Unidos. Si es un buen hombre de negocios, tendrá una actitud positiva hacia las energías renovables”, resume Amin.

John Kerry, uno de los impulsores del Acuerdo de París, se ha mostrado convencido de que la transición energética hacia las tecnologías limpias es ya “imparable”, precisamente, por el impulso dado desde el sector privado. “El sector privado es el actor más importante”, ha resaltado Kerry, quien estuvo con un equipo científico en la Antártida y comprobó in situ los efectos del calentamiento global. “Los mercados son ahora más determinantes que los Gobiernos en la lucha contra el cambio climático y en esa transición hacia las energías limpias. El camino recorrido y los compromisos ya no se pueden revertir. Una abrumadora mayoría de ciudadanos de EE UU sabe que el cambio climático está sucediendo”. La Casa Blanca ocupada por el demócrata Barack Obama colgó un documento en su web sobre su estrategia hasta mitad de siglo en la lucha contra el cambio climático. Este plan propone una reducción en EE UU de los gases de efecto invernadero en 2050 del 80% respecto a los niveles de 2005. El Gobierno de Estados Unidos también ha trasladado este informe a la ONU. En el Acuerdo de París ya se proponía a los firmantes la posibilidad de presentar estas hojas de ruta más allá de 2025 y 2030, las metas concretas a las que se comprometen los firmantes del pacto. En su hoja de ruta, Washington recordaba que en 2008 el G-8 ya se comprometió a conseguir que para mediados de siglo se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero de todo el mundo un 50%. En el caso de los países desarrollados, estos recortes de emisiones tendrían que ser del 80% o más. En el Acuerdo de París, Estados Unidos se comprometió a una reducción de entre el 26% y el 28% en 2050 respecto a las emisiones de 2005. Y a través de este documento el actual equipo sostiene que en 2050 se llegará “al 80% o más” a mediados de siglo. Donald Trump guarda silencio. Todavía no ha retirado a su país del Acuerdo de París.

Cambio climático obliga a 30 mil indígenas isleños de Panamá, los GunaYala, a mudarse a tierra.Amenaza a Isla Mujeres, Cozumel y Holbox

Para unos 1,000 indígenas panameños de la etnia GunaYala que viven en GartíSugdup, una de las 360 islas de un archipiélago en el noreste del litoral de Panamá sobre el mar Caribe, el cambio climático ha dejado de ser un pronóstico científico de una amenaza a largo plazo. Por la continua subida de los niveles del mar, los habitantes de lo que es una de las más grandes y pobladas islas de la comarca han iniciado una triste, lenta y progresiva evacuación hacia tierra firme, donde los indígenas disponen de 300,000 hectáreas de bosques bajo su administración autonómica. El riesgo inmediato pende sobre GartíSugdup, aunque la obligación de emigrar podría extenderse a los otros 29,000 miembros de una tribu que hace más de 150 años emigró desde los bosques de suelo continental panameño al archipiélago. De los 35,000 indígenas que en la actualidad integran el pueblo GunaYala, cerca de 30,000 viven en medio centenar de islas dependientes de la pesca, la agricultura y el turismo, y el resto en zonas montañosas continentales, en el litoral del Caribe. Los demás islotes de una comarca ubicada en el noreste de Panamá con una extensión de 3,220 kilómetros cuadrados, que se prolonga por el Caribe y es frontera con Colombia, son sitios turísticos no habitados.

“Nuestros pueblos, que toda la vida han vivido en el mar, no quisieran dejar las islas, pero perciben un peligro inminente. Es difícil decir de la noche a la mañana a las viejas generaciones que deben abandonar su hogar”, advierte el dirigente indígena panameño Atencio López, presidente del Instituto de Investigación y Desarrollo de GunaYala y abogado del Congreso General, máxima organización administrativa y política de la autonomía de esta etnia. “Están colapsando las islas y las comunidades deberán cruzar a tierra firme antes de que ocurra todo lo que se avecina con el cambio climático, la subida del mar. Somos conscientes de que los primeros efectos aquí en Panamá van a ser en nuestras costas”.

“Han vivido dos o tres generaciones que, de un momento a otro, tendrán que ir a vivir de nuevo al campo, quizás los más jóvenes sufran menos”

“Todo eso implica para nosotros el cambio climático: el hundimiento de las islas, el traslado, dejar propiedades… ya lo estamos viendo. Sabemos que eso no va a ser de un día para otro. A muchos les va a doler. Son comunas que, con mucho sacrificio, levantaron sus casas en las islas y allí han vivido dos o tres generaciones que, de un momento a otro, tendrán que ir a vivir de nuevo al campo. Eso requiere apoyo, incluso psicológico. Quizás los más jóvenes sufran menos”, afirma. Lo normal en la zona es que, a lo largo de los siglos, desaparecen islas y aparecen islotes con crecientes bancos de arena. De noviembre a abril de cada año, hay vientos alisios, crece la marea y las comunidades quedan inundadas unos días. “Últimamente eso se ha incrementado y las crecidas suceden en épocas fuera de lo normal. De mayo a noviembre u octubre hay marea baja y los vientos son tranquilos, pero de repente en estos meses se altera el clima, hay tornados y se inundan las comunidades. Por el cambio climático, en los últimos años hemos venido viendo una crecida del mar inusual, más agresiva hacia nuestras comunidades”, relata López.

De las 50 comunidades en las islas, solo cinco o seis han asumido, en serio, la decisión de la mudanza y anunciado estar dispuestas a cruzar hacia el denso bosque de ríos, montañas y jungla. El Gobierno colaborará para que el traslado sea ordenado, con la preparación de infraestructuras en salud, educación, seguridad, tendido eléctrico, vías y demás servicios públicos. La realidad es que si el fenómeno marítimo se agudiza, será necesario trasladar a unas 30,000 personas. “Necesariamente vamos a tener que volver a nuestros orígenes de hace más de 500 años”, sentencia López.

El 25 de febrero de 1925, la Revolución Guna proclamó la efímera República de Tule, separándose del Gobierno central panameño

GunaYala es una comarca indígena en Panamá, habitada por la etnia Guna. Antiguamente la comarca se llamaba San Blas hasta 1998 y como Kuna Yala hasta 2010. Su capital es El Porvenir. Limita al norte con el Mar Caribe, al sur con la provincia de Darién y la comarca EmberáWounnan, al este con Colombia y al oeste con la provincia de Colón. GunaYala en lengua guna significa “Tierra Guna” o “Montaña Guna”. El área fue formalmente conocida como San Blas, junto con el nombre autóctono de Kuna Yala, pero se cambió en octubre de 2011 cuando el Gobierno de Panamá reconoció la afirmación del pueblo Guna que en su lengua materna no existía el fonema para la letra “k”, y que el nombre oficial debería ser “GunaYala”.

Mediante Ley del 4 de junio de 1870, de Colombia, fue creada la Comarca Tulenega, que incluía además del actual territorio de la Comarca GunaYala, el de varias de las comunidades de la Comarca de Wargandí, como Mordi, Asnadi y Sogubdi, así como también el de comunidades de la Comarca de Madungandi, como Tiuarsicuá, y las comunidades Guna de Colombia, como Tanela y Arquía. La extensión territorial de la Comarca Tulenega abarcaba desde la provincia de Colón llegando hasta el golfo de Urabá, Colombia. La jefatura de gobierno de la comarca era ejercida por un comisario general, nombrado por el gobierno central. La ley reconocía además a los Guna, la propiedad de la tierra en la Comarca. Tras la separación de Panamá en 1903, fue completamente desconocida la Ley de 1870, y además, el territorio de la anterior comarca, quedó dividido de hecho, en dos partes: la parte mayoritaria quedó en la nueva nación panameña, mientras que una pequeña porción quedó en Colombia.

La suspensión de la comarca, las concesiones bananeras, la incursiones de personas ajenas al pueblo Guna en busca de oro, caucho, tortugas marinas y los abusos de la policía colonial causaron gran descontento entre los nativos y provocaron, el 25 de febrero de 1925, la Revolución Guna, dirigida por NeleKantule de la localidad de Ustupu y Ologintipipilele (Simral Colman) de Ailigandí. Los Guna armados, atacaron a los policías en las islas de Tupile y Ugupseni, ya que éstos eran acusados de suprimir las costumbres gunas y realizar abusos en varias comunidades. En esta revolución Guna se proclamó la efímera República de Tule, separándose del Gobierno central panameño por algunos días.

El Tratado de Paz posterior, estableció el compromiso del Gobierno de Panamá de proteger los usos y costumbres Gunas. Los Gunas a su vez, aceptaban el desarrollo del sistema escolar oficial en las islas. La brigada policial sería expulsada del territorio indígena y todos los prisioneros liberados. Las negociaciones que pusieron fin al conflicto armado, constituyeron un primer paso para establecer el estatus de autonomía de los Guna y recuperar la cultura que se estaba perdiendo.

Con base en la Constitución de 1904, que dice que permite que la ley cree divisiones políticas con regímenes especiales o por razones de conveniencia administrativa o de servicio público, la legislación sobre territorios indígenas en Panamá comenzó a ser definida con el establecimiento de la Comarca Guna de San Blas, en 1938, incluyendo áreas de las provincias de Panamá y Colón, y luego, con la definición de sus límites y administración mediante una ley en 1953.

Actualmente, de acuerdo con el fallo de la Corte Suprema de Justicia, del 23 de marzo de 2001, las comarcas tienen una organización político-administrativa distinta e independiente a la de los distritos y corregimientos. Las comarcas se rigen de acuerdo a las instituciones especiales propias; y según resolución de la Corte Suprema de Justicia, es imprescindible el consentimiento de los pueblos indígenas en los proyectos que pretendan desarrollarse en sus territorios.

La estructura gubernamental de GunaYala es definida en la Ley Orgánica de 1953. El Congreso General Guna es la máxima autoridad política de GunaYala, consiste en representantes de todas las comunidades de GunaYala y se reúnen dos veces al año. Los votos son tomados por cada ‘sahila’ de la comunidad.

Centroamérica, muy vulnerable al cambio climático, paga una costosa factura, emitiendo menos del 0.5 % de gases de efecto invernadero

Centroamérica es responsable de menos del 0.5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero es el “punto caliente” más prominente de los trópicos y emerge como la zona más vulnerable al impacto del cambio climático, según una investigación sobre el impacto del calentamiento realizada por el Estado de Costa Rica, un importante centro de pensamiento del área que forma parte de un programa de investigación y formación sobre desarrollo humano de sus cuatro universidades públicas. “El cambio climático pone en evidencia los rezagos en el desarrollo humano de la región. Las proyecciones indican que habrá cambios significativos en la temperatura promedio y los patrones de precipitación, lo que podría exacerbar los impactos de la cantidad creciente de desastres que afectan al istmo. También se prevén efectos sobre la seguridad alimentaria, la productividad agrícola, el manejo del agua, las costas, la biodiversidad y los ecosistemas, entre otros”, puntualizó el estudio.

El fenómeno, añadió, “profundiza las amenazas y vulnerabilidades históricas de Centroamérica, generadas por factores como la degradación ambiental, la ausencia de ordenamiento territorial, la exposición y riesgo de desastres para las poblaciones -principalmente las más pobres-, la ineficiencia energética y la dependencia de combustibles fósiles, el mal manejo del agua y las debilidades institucionales para la gestión ambiental”. Aunque una “factura en gran parte ajena” por el cambio climático, también “ha aportado degradación ambiental y deforestación, usos insostenibles de energía y desorden urbano, que no la eximen de responsabilidad global”, puntualizó. Entre otros descubrimientos y advertencias, el informe precisó que Centroamérica es el “punto caliente” más vulnerable al cambio climático entre las regiones tropicales del mundo. El calentamiento global estaría asociado a aumentos o reducciones de la precipitación en diversas zonas y estaciones, con los consecuentes problemas para la gestión de los recursos hídricos. En energía los retos apuntan en dos sentidos: la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un marco de alta dependencia de hidrocarburos, y los problemas que puedan presentarse en la disponibilidad y manejo del agua para la generación futura de energía eléctrica.

El cambio de uso del suelo genera el 74% de las emisiones de GEI del área. Guatemala y Honduras son responsables del 76% de las emisiones en el área, por cambios en el uso del suelo y la quema de hidrocarburos y leña. Costa Rica y Panamá registran un descenso en las poblaciones de anfibios y reptiles y un menor crecimiento de especies forestales por las modificaciones en las variables de las temperaturas y la precipitación en los bosques.

Nicaragua sufrirá una significativa reducción del área disponible para la producción de café en 2050. Centroamérica está entre las regiones con mayores problemas de seguridad alimentaria por el cambio climático. En el índice global de riesgo de cambio climático calculado de 1990 a 2008 para 176 países, Honduras es tercero y Nicaragua es quinto, por lo que están entre las naciones de mayor riesgo. Los cultivos más sensibles son caña de azúcar, yuca, maíz, arroz y trigo. Maíz, frijol y arroz son los cultivos más importantes del istmo. Aunque la región cuenta con dos millones de pequeños productores de granos básicos, hay una alta concentración en agricultura de subsistencia y cultivos vulnerables al fenómeno.

Para el 2024, 35% de lo que se produzca en México dependerá de energías renovables, sin olvidarse de la reforestación del suelo

América Latina y el Caribe son zonas altamente vulnerables a los impactos del cambio climático y, aunque en la actualidad su emisión de gases de efecto invernadero se mantiene bajo, comparado con los niveles a escala global, sus demandas de energía crecen a medida que se industrializan y urbanizan. Es por ello que ambas regiones han decidido tomar cartas en el asunto y apostar por proyectos sostenibles que garanticen un desarrollo respetuoso con el medio ambiente y una transformación económica basada en energías limpias y programas de baja emisión de gases de efecto invernadero. A través de fondos provenientes del CIF, ClimateInvestmentFunds (fondos que aportan númerosos países europeos y EE UU para financiar proyectos eco sostenibles), se están desarrollando 39 proyectos en trece países de América Latina y el Caribe. Juntos suman una inversión de 686 millones de dólares, lo que representa el 27% de los 8,000 millones que el CIF destina a los países en vías de desarrollo.

El dinero se distribuye a través de cinco bancos de desarrollo en todo el mundo. En el caso de América Latina y el Caribe lo hace el Banco Interamericano de Desarrollo que facilita créditos a los gobiernos (a un interés por debajo del 1%) y a las empresas privadas. El objetivo es impulsar programas que promuevan energías limpias, reforestación, prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente, restauración y preservación de ecosistemas degradados (como la barrera de coral en Jamaica y Haití) y el acceso al agua, entre otros. Chile participa en el programa, incidiendo en las energías limpias, especialmente en la solar, ya que el reto del gobierno es que para el 2020 se haya contemplado la transformación a las energías renovables. También el reto de México es parecido: Para el 2024 el 35% de lo que se produce tiene que depender de energías renovables. El país está implicado además en el programa de reforestación del suelo. En el caso de Colombia, el segundo país del mundo con más conflictos socio-ambientales, el reto es manejar los recursos y apostar por energías más eficientes, un proyecto en el que está embarcado. En Perú los efectos del cambio climático han obligado a muchas personas a emigrar a otras zonas, motivo por el que está tratando de implantar programas de reforestación, pese a los muchos intereses económicos en contra.

Bolivia, Brasil, Honduras, Nicaragua y la región del Caribe abrazan también iniciativas comprometidas con la baja emisión de gases de efecto invernadero. Más de 200 miembros participantes en las iniciativas del CIF se reunieron en Jamaica para compartir experiencias, intercambiar puntos de vista y hacer lo que en inglés es conocido como ‘networking’ (contactos). La idea es conocer cada año y medio, desde que en el 2008 comenzase la andadura, si los proyectos están llegando a las comunidades de destino y como están funcionando.

La transformación social y el cambio de mentalidad en el modelo de desarrollo que implican estos proyectos no suceden del día a la noche

Las principales críticas vienen de parte de las comunidades y la iniciativa privada, quienes acusan la lentitud de los proyectos y la falta de coordinación. Así lo ve Bessy Liliana, directora de planificación de Flex EnergyGroup, que está implicado en el desarrollo de un proyecto piloto de energías renovables y sostenibles en Honduras: “Hay una falta de comunicación entre las comunidades rurales y el CIF. Sobre el papel parece muy bonito, pero a la gente de las comunidades rurales no le llega lo que se está haciendo. La planificación es buena, pero no hay contacto con las comunidades, y además los proyectos avanzan muy lentamente. Tenemos que decir muy claro que el sector privado no puede esperar, está acostumbrado a otros ritmos. Ahora mismo la credibilidad de los fondos está en entredicho”.

Muy diferente es el punto de vista de ShaantiKapila, encargada de la administración de los fondos del CIF: “La transformación social y el cambio de mentalidad en el modelo de desarrollo que implican estos proyectos no suceden del día a la noche, tarda tiempo y hay que poner muchas partes de acuerdo y vencer resistencias”. “Los fondos continúan su andadura, con una estrategia de flexibilidad y de adaptación a los retos”, opina Andrea Kutter, coordinadora del programa de reforestación, uno de los asuntos más controvertidos en muchos de los países, del que Brasil, México y Perú participan. Sin embargo, los 8,000 millones de dólares con los que a nivel global cuenta el fondo no son suficientes, “se necesitan miles de millones más”, pone de relieve Kapila. Y ello se va a traducir en que estos fondos van a dar paso a los Climate Green Fund (fondos verdes), vinculados a la ONU y con una dotación económica más cuantiosa.

Especialmente significativas son las cifras de México, que pasó de una inversión energías renovables de 500 millones de dólares a 2,900

Brasil lidera por segundo año consecutivo el ‘Climatescope’ (escala climática) de América Latina y el Caribe, un listado que puntúa a los países en relación a sus inversiones en energías limpias y en la reducción de los gases de efecto invernadero. En una escala, del 2 al 5, su puntuación es de 2.47. La clasificación, elaborada por Inter American Development Fund y Bloomberg New EnergyFinance, orienta a los inversores sobre los mercados más atractivos para invertir en energías no contaminantes, con bajas emisiones de carbono. Y todas las miradas apuntan a Brasil, donde la apuesta por energías limpias superó los 82,000 millones de dólares. El puesto segundo del ‘Climatoscope’ es para Chile, con una puntuación del 2.41 y unas perspectivas buenas para los inversores dados sus muchos recursos naturales, empresas sensibles con el medio ambiente y el crecimiento del poder adquisitivo de la sociedad. En el tercer lugar se sitúa Nicaragua, con un 2.26, y un gran salto adelante del 40%, mediante una inversión de 292 millones de dólares en la apuesta por las renovables. El país está comprometido con las energías limpias, según se desprende de los datos de los analistas financieros. El cuarto y quinto lugar son para Perú y México respectivamente. En ambos casos su punto fuerte es que han atraído más inversiones en renovables. Especialmente significativas son las cifras de México, que pasó de una inversión de 500 millones de dólares en el 2011 a 2,900.

A la cola de los países de Latinoamérica está Venezuela, con una poderosa industria petrolera, lo cual, según los analistas, explica su negligencia a la hora de apostar por las energías no contaminantes. Paraguay y Bolivia detentan también las posiciones bajas del ‘Climatescope’, seguidos de toda la región del Caribe, a excepción de Jamaica, que no sobrepasa los 0.80 puntos, lo que significa que tendrán que hacer un gran esfuerzo a la hora de subirse al carro de las energías no contaminantes. Bloomberg e Inter American Development Fund animan a los inversores a apostar por las energías limpias en ambas regiones, dado el crecimiento económico que han experimentado en los últimos años y su compromiso con el medio ambiente. No obstante, señalan que el principal temor de los inversores es cómo moverse en economías regionales difíciles de entender. Un intercambio de información y un marco político adecuado parecen ser las claves.

Se ha puesto de manifiesto el potencial de América Latina y el Caribe para expandir su mercado de energías limpias. En los distintos paneles de discusión se ha incidido en la necesidad de hacer crecer y transformar la economía a través de iniciativas respetuosas con el medio ambiente y comprometidas a combatir los gases de efecto invernadero, asociados al cambio climático. La llave parece estar en la baja emisión de estos gases y en las energías limpias. El reto: “Hacer partícipes a las comunidades locales en los proyectos, y coordinar los esfuerzos que se programan en instancias internacionales alejadas de las realidades locales concretas”, en palabras de Andrea Rodríguez, asesora legal del Climate Change Program.El cambio climático obliga a 30 mil indígenas isleños de Panamá, los Guna Yala, a mudarse a tierra, el mar seguirá subiendo de nivel, también en Isla Mujeres, Cozumel y Holbox.

BestiarioCancún

www.elbestiariocancun.mx

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

No hay comentarios

Dejar una respuesta