“El partido de la familia” de Greg, el evangélico PES, esperpento...

“El partido de la familia” de Greg, el evangélico PES, esperpento del pluralismo democrático y su financiamiento legal, crece en Cancún entre la peste de la ingobernabilidad y el desmadre

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El factor más poderoso contra la democracia en México es la corrupción. Y de hecho la corrupción política asoció la democracia con sólo la emergencia de la pluralidad y la alternancia partidistas en los poderes representativos del Estado, y esa emergencia lo único que hizo fue repartir los beneficios de la corrupción pública –que estaban sólo en manos del autoritarismo presidencialista del PRI- entre los grupos dirigentes de las organizaciones que se han asumido con diferentes posiciones ideológicas –aun cuando la ideología no ha sido más que la ‘doctrina’ de la conveniencia y los intereses particulares de una partidocracia inventora de todas las ideologías militantes- para disputar los mayores beneficios del poder del Estado. Jamás se ha concebido en México lo esencial: que el desarrollo de una cultura democrática –donde se reconozca y se respete la ley como el principio regulador de los derechos y las oportunidades de todos, y de la competencia como única condición de la desigualdad material- empieza con un acuerdo de civilidad entre los liderazgos políticos auténticos y los sectores sociales, que posibilite la transformación cualitativa de la enseñanza escolar y el mejoramiento educativo como fundamentos reales de un cambio genético de evolución generacional, y que determine como un valor irrenunciable la concepción generalizada de que la prosperidad personal y el progreso social –es decir: el éxito de una sociedad sobre la funcionalidad de sus instituciones y la equidad de su Estado de Derecho- se logran mediante la superación de las capacidades éticas e intelectuales y el desarrollo de la conciencia crítica de los ciudadanos, y el delito, en cambio, y las iniciativas que lo ejercen como una vía de bonanza y buenaventura, se persiguen y se castigan de manera ejemplar para que no cundan ni corrompan los valores de la democracia y la justicia, y no condenen a la sociedad y a su Estado de Derecho a una cultura de la ilegalidad y la inmoralidad como la que justo ahora dominan a la sociedad y al Estado mexicanos (donde las instituciones electorales y por la transparencia y la anticorrupción, para no ir más lejos, llamadas autónomas y ‘ciudadanas’, nacen torcidas y no son sino aparatos de apariencia, simulación y legitimación, ideados y forjados por la pluralidad partidista beneficiaria de la corrupción democrática). La democracia sin educación, sin ética y sin cultura democrática, se convirtió en la industria de un partidismo financiado con caudales del erario y con el cual se han enriquecido muchos de los peores criminales del quehacer político –no pocos vinculados también al ‘narco’ y a otros giros de la delincuencia organizada-, como el dueño en el país del Partido Verde Ecologista de México –inventado por el salinismo priista usurpador que perdió las elecciones presidenciales del 88 contra Cuauhtémoc Cárdenas y creó ese partido para dividir y combatir a la naciente izquierda cardenista que ganó aquellos comicios-, Jorge Emilio González Martínez, el llamado ‘Niño Verde’, o como Gregorio Sánchez Martínez, el predicador evangelista -expresidiario y acusado de tráfico de drogas e indocumentados, que ha militado en casi todos los partidos de la corrupción democrática plural o ha colaborado con ellos-, y cuyas actividades delictivas o lícitas, según la legalidad política y electoral impuesta por las mafias partidistas y parlamentarias, les han permitido apoderarse de algunas de las administraciones públicas más rentables del país, como la del Municipio turístico de Benito Juárez en el Caribe mexicano y del que Cancún es cabecera, sólo para convertirlas en negocios propios, para saquearlas y dejarlas en bancarrota, y para convertir sus demarcaciones políticas en territorios a merced del caos y de los grupos criminales que, ante la falta de Gobierno y de control institucional, se los disputan en violentas guerras de sicarios donde la sangre y la pedacería de incontables cadáveres son el infernal paisaje del día a día. En el curso de la última década, por ejemplo, “Greg Sánchez” ha desfilado por cuatro ‘institutos políticos’ en su afán de obtener, para él y sus familiares y amigos, diversos cargos en los seis procesos electorales en que ha participado. Sin embargo sólo obtuvo la victoria en el 2008, cuando se hizo del Ayuntamiento de Benito Juárez. Su trayectoria no sólo ha estado marcada por sus derrotas electorales sino, como se sabe, por un grueso expediente de cotidianas acusaciones de negocios criminales en los que ha estado envuelto y de los que, en algunos casos y como suele ser costumbre en México, ha sido exonerado por jueces también señalados por corrupción. En 2010 fue detenido en plena campaña a la gubernatura de Quintana Roo -en la que se perfilaba como fuerte adversario del entonces priista y hoy preso y expulsado de su partido, Roberto Borge Angulo, ‘delfín’ del que fuera gobernador y hoy día es senador, Félix González Canto, en la mira también de las autoridades judiciales federales y estatales debido a sus sociedades de negocios con Borge Angulo- por sus nexos, los de Greg, con el crimen organizado, y por lavado de dinero. Si bien fue liberado por un cuestionado juez federal que ‘encontró’ deficiencias en la integración del expediente ministerial, siguen abundando en los tribunales mediáticos los testimonios y las evidencias de su historia delictiva, donde se le ha asociado al Chapo Guzmán y al tráfico de indocumentados cubanos durante su periodo de alcalde cancunense. Pues hoy, siete años después de su excarcelación del penal federal de Nayarit, Greg se ha convertido ahora en el jefe del Partido Encuentro Social Quintana Roo, el PES, misma franquicia usada por el hoy dos veces diputado local, Carlos Mario Villanueva Tenorio, exalcalde del Municipio de la capital del Estado, Othón P. Blanco, y acusado asimismo, como Greg, de haber desfalcado la administración que un mal día cayó en sus manos. Greg está manejando el partido como si de una secta evangelista o del Ayuntamiento de Benito Juárez se tratara: a su entero y artero arbitrio; modificando incluso, por ejemplo, faltaba más, los logos oficiales de la organización política, para relacionarlos con la Iglesia Evangélica de la que es pastor, una iniciativa que se mece al hilo de la flagrancia contra una Ley de Cultos –su partido está financiado por el erario y la Ley de Cultos prohíbe todo vínculo del credo religioso con el Estado laico- de la que se ha burlado en más de una ocasión con absoluta impunidad y sin reparo alguno de las autoridades responsables -las de Gobernación- de aplicar el mandato constitucional, como lo hizo siendo munícipe y organizando actividades religiosas y proselitistas tanto en la sede del Gobierno como en los templos de su ‘fe’. Pero qué más da, si el PES es un partido de militantes del protestantismo amparados ni más ni menos que por el poder del mismísimo secretario de Gobernación y primer aspirante a suplir en la Presidencia de la República a su jefe, Enrique Peña Nieto. Su cúpula fundadora es de hidalguenses, como Osorio Chong y el también exgobernador priista y tutor de Osorio, Jesús Murillo Karam. Hoy día lo de menos es Juárez, el laicismo y las virtudes morales y constitucionales del poder político. Lo importante es que el poder político siga siendo el mismo poder político de los mismos grupos de poder, con democracia o sin ella.

PES, EL NUEVO NEGOCIO POLÍTICO DE GREG QUE SE BURLA, ADEMÁS, DE LA INOPERANTE LEY DE CULTOS

Emmanuel Martínez

El pasado 14 de junio Gregorio Sánchez Martínez sorprendió al publicar en las redes sociales una imagen de su partido en turno, Encuentro Social, con el logo modificado para asemejar al pez que es símbolo de la religión cristiana.

“Estamos trabajando para eliminar el fuero en Quintana Roo. PES, el partido de la familia, sí cumple”, señalaba la imagen difundida en sus cuentas de Twitter y Facebook. El diputado local y hasta hace unos días dirigente estatal del PES, el expriista Carlos Mario Villanueva Tenorio, manifestó su inconformidad con la decisión absoluta e inopinada del jefe Greg de cambiar la imagen de su partido para relacionarlo con la religión de la cual Sánchez es pastor.

Por su parte, el exalcalde de Benito Juárez y hoy regidor de ese Municipio, Gregorio Sánchez Martínez, quien apenas el pasado 6 de junio fue ratificado como presidente estatal del Partido Encuentro Social, no ha dejado de citar frases y refocilarse en una retórica de adoctrinamiento cristiano en cada uno de los actos oficiales de ese ‘instituto político’, una especie de secta laica para predicar y hacer propaganda sobre un proyecto político personal, porque al margen de la ley, Greg está usando el dinero de las prerrogativas partidistas de financiamiento público con fines religiosos, y está usando el credo religioso para hacer política, una simbiosis que se le da muy bien al amparo de la impunidad y la ingobernabilidad del país.

El camaleón

En los 12 años que Gregorio Sánchez tiene como ‘actor’ político, ha participado en seis procesos electorales abanderando cuatro diferentes partidos.

Sus primeros pasos fueron en las elecciones federales de 2006, como candidato a senador de la coalición Por el Bien de Todos, integrada por el PRD, el PT y Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano), y que postuló a Andrés Manuel López Obrador para la Presidencia de la República.

Si bien en esa ocasión no logró la senaduría, en 2008 volvió a probar suerte otra vez como candidato de la alianza PRD, PT y Convergencia, pero por la Presidencia Municipal de Benito Juárez. Su victoria fue contundente sobre el priista Víctor Viveros Salazar, uno de los hombres de confianza del entonces gobernador Félix González Canto (quien hoy día eleva su perfil mediático como potencial imputado en las pesquisas judiciales relativas al también exgobernador Roberto Borge, preso en Panamá por malversaciones millonarias contra el patrimonio público quintanarroense, con el cual González Canto habría forjado, como es del conocimiento público, grandes negocios ilegales).

Dos años después, Gregorio Sánchez compitió en las elecciones para gobernador. Pero semanas antes de que el proceso concluyera fue acusado de lavado de dinero y detenido por la Procuraduría General de la República. Este proceso contra Greg fue aprovechado por Félix González Canto –quien operó como coadyuvante de la persecución del Gobierno federal panista, que no quería tampoco al personaje, ahora asociado con la izquierda lópezobradorista, al frente de la entidad caribe, de tantos y tan caros intereses del presidente de la República de entonces, Felipe Calderón- pues temía que la fuerza del populismo evangelizador y el dinero de Sánchez en Cancún pudiera arrebatarle la victoria al abanderado del tricolor, Roberto Borge Angulo, quien, de manera irónica, ahora está preso en una cárcel de Panamá.

Un año después, Greg saldría libre con la complicidad de un juez federal que decretó irregularidades en el expediente de la averiguación previa –y desechó la consignación el mismo día en que el Poder Judicial en pleno dejó de operar por vacaciones- pero del que nunca se desdijo la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada, que siempre acreditó los cargos por narcotráfico contra el exalcalde. Librado de la cárcel, con suerte y con dinero, Greg volvió a lo suyo: los negocios del poder favorecidos por la perversión de la democracia electoral. Cobijado por el PRD, se registró para ser de nueva cuenta candidato a senador en 2012, aunque sorpresivamente terminaría por declinar días antes de que ratificaran su candidatura ‘convencido’, se decía en la opinión pública, por González Canto, bajo presiones o ‘cañonazos’ de muchos millones de pesos.

En las elecciones de 2013 cambiaría sus colores amarillos por los rojos del PT (otro de esos partidos-basura pero grandes negocios de sus propietarios), buscando la diputación local tanto por la vía plurinominal como por la de mayoría relativa. Pero otra vez perdería ante una caballada priista engordada artificialmente con malversaciones del erario, endeudamientos públicos y bancarrotas de las finanzas gubernamentales.

En 2016 regresaría a competir por la Presidencia Municipal de Benito Juárez, intentando ser nominado por los paridos Movimiento de Regeneración Nacional y Movimiento Ciudadano, pero fue rechazado. Al final fue el Partido Encuentro Social el que fue comprado para postularlo.

Para ese proceso electoral, los dirigentes del PRD, Emiliano Ramos y Julián Ricalde, denunciaron que Greg Sánchez era una ‘carta’ de González Canto para restarle votos a la coalición PRD-PAN. El premio de consolación para la tercera derrota consecutiva del ahora pesista fue una regiduría en el Cabildo benitojuarense.

Durante el tiempo en que formó parte de las filas del PRD, Gregorio Sánchez intentó imponer a su familia y amigos en las fórmulas de representación proporcional, aunque fue detenido por los hermanos Alejandro y Emiliano Ramos. Sin embargo, sí logró que su yerno, Alejandro Luna, obtuviera un escaño en el Congreso local.

En su paso por el PT, y con el cacicazgo de Hernán Villatoro ya claudicante y venido a menos como único contrapeso en el partido, consiguió que su círculo más cercano ocupara regidurías y diputaciones locales a través de lo que quedaba de ese partido. Su yerno Alejandro Luna fue el contendiente del PT a la Presidencia Municipal de Benito Juárez, teniendo como suplente al hijo de Greg y cuñado suyo, Alan Sánchez Bravo, y a la sobrina de Greg, Silvia Ponce, como propuesta de síndico.

Otro sobrino de Greg, Antonio Sánchez Ruiz, fue designado candidato a diputado local por el Distrito XV, que correspondía a Isla Mujeres. El propio Greg solicitó la diputación plurinominal número 2 para él y la 3 para su esposa, la cubana Niurka Sáliva Benítez.

La nueva ‘franquicia’

En una más de sus hábiles jugadas dentro del tablero de la permisiva democracia mexicana, Greg y su familia abandonarían las filas del PT previendo su declive electoral (Greg compra muchas adhesiones y simpatías), para mudarse al Partido Encuentro Social.

Y repetiría la fórmula de apropiarse de su nueva piel. En su planilla del PES por la Presidencia Municipal de Benito Juárez integró como regidores a sus sobrinos Karla Guadalupe Gazca Sánchez, Pablo Figueroa Sánchez y Antonio Sánchez Ruiz; como síndico, al hermano de su yerno, Adrián Luna López; así como a su secretaria, Claudia Enrique Cázares.

Su esposa, por su parte, fue designada para competir por una diputación de mayoría en el Distrito 03, que corresponde a Benito Juárez.

La única persona que se oponía a los intereses de Greg era el hijo del exgobernador Mario Villanueva Madrid, Carlos Mario Villanueva Tenorio, quien había logrado controlar el partido desde su registro como instituto político en 2015, después de abandonar su militancia de 25 años en el Partido Revolucionario Institucional.

Sin embargo, Villanueva siempre mantuvo un distanciamiento hacia el partido que lo cobijó. Aprovechando que le fue otorgada la Presidencia estatal del PES, el expriista aseguró su lugar en el Congreso local para el proceso electoral de 2016, imponiéndose en el primer número de la lista de candidatos a la diputación plurinominal.

Luego prácticamente se desentendió de ‘su’ partido, lo que le permitió a Greg Sánchez ganar fuerza. El 28 de abril de este año fue nombrado presidente estatal del PES en sustitución del hijo del exgobernador, haciéndolo público en su cuenta de Twitter @GregSanchez.

Cuestionado sobre el tema, Villanueva Tenorio prefirió evitar cualquier pronunciamiento, declarando que él se mantenía al frente.

El pasado 18 de mayo le fue entregado a Greg su nombramiento por escrito por parte del presidente nacional del PES, Hugo Flores Cervantes. Pero no sería sino hasta el pasado 8 de junio que sería ratificado. Mientras tanto, Carlos Mario fue designado coordinador nacional de los diputados locales del PES, que son 43 en todo el país.

PES, un escalón a la senaduría

La franquicia de la que ahora Greg Sánchez es apoderado en Quintana Roo, no es una fuerza política que deba subestimarse. En su debut en las últimas elecciones de 2016 obtuvo 16 mil votos, casi el 3.5 por ciento de la votación total para gobernador.

Sin embargo, consiguió tres veces más sufragios que el Partido Nueva Alianza, y poco más del doble que el Partido del Trabajo.

Su mayor presencia se encuentra en Benito Juárez. En ese Municipio, apoyados por la estructura de Gregorio Sánchez los pesistas lograron casi estar a la par del Morena, con una media de 3 mil 500 votos. En el Distrito 03, donde compitió su esposa, Niurka Sáliva, obtuvieron 4 mil 872, rebasando a Morena que logró 3 mil 579 y a la coalición joaquinista PAN-PRD, con 4 mil 720.

En cuanto a la batalla por los Ayuntamientos, el único lugar donde el PES logró tener un buen desempeño fue en Benito Juárez, precisamente con la candidatura de Gregorio Sánchez: consiguió 32 mil 914 votos, contra 24 mil 890 del Morena, 3 mil 782 del PT, 4 mil 897 de Movimiento Ciudadano, 49 mil 115 de la alianza PAN-PRD, y 80 mil 243 de la coalición PRI-PVEM-Panal.

En los demás Municipios, si bien se logró mantener como la cuarta fuerza política, superando al Morena incluso en Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdenas, su porcentaje de sufragios obtenidos se mantuvo en el promedio del 5 por ciento de la votación total.

De esta manera, Greg, el político evangélico, tendrá a su disposición casi 150 mil pesos mensuales durante los meses que restan del año, como parte de las ‘prerrogativas’ financieras entregadas por las autoridades electorales.

Si bien no representa una cantidad significativa, debe considerarse que el PES prácticamente carece de estructura en nueve de los 11 Municipios del Estado. Incluso sólo posee Comités Municipales debidamente formados en Benito Juárez y Othón P. Blanco.

Pero el dinero del financiamiento legal es lo de menos; a Greg le sobran fuentes de financiamiento, legales e ilegales. Lo que importa es la plataforma partidista para alcanzar nuevas fuentes de poder y de negocios con el poder. Y bajo la cobertura moral de la Iglesia de Cristo y de la legal de la representación política, todos los negocios de la Tierra se pueden estimular, si además la institucionalidad es débil, la corrupción es de todos, y el Estado de la pluralidad y la alternancia da para que en la industria partidista todos ganen.

Durante el tiempo que estuvo al frente de Encuentro Social, Carlos Mario Villanueva utilizó los recursos partidistas con absoluta discrecionalidad, principalmente para la entrega de “apoyos de gestión social” y pago de empleados a su cargo en el Congreso del Estado.

Ahora Greg destina todos los recursos de su nuevo partido para fortalecer su estructura en Benito Juárez. El pasado 13 de junio, el ahora dirigente estatal anunció una campaña masiva de afiliación en Cancún, con la meta de incrementar su número de militantes de mil 280 a casi 20 mil.

También han aumentado el número de promocionales de radio y espectaculares promoviendo al PES en Cancún, y ha reconocido que participará en las elecciones del 2018 buscando otra vez la Presidencia Municipal.

Y no sorprendería que sus familiares acaparen asimismo las candidaturas del partido, sobre todo las de representación proporcional.

Al fin y al cabo, el PES sólo es un escalón para el cantante, bailarín, predicador, político y expresidiario, en su búsqueda por su eterno sueño: la senaduría.

El ‘PRIPES’

“Al viejo y mañoso PRI no le bastan el Verde, el Panal y hasta el PRD como partidos satélites. Ya tiene otro que debuta en las elecciones del domingo 7 de junio. Se llama Encuentro Social”, escribía el 25 de mayo de 2015, en el portal de Apro, la agencia informativa del semanario Proceso, Álvaro Delgado.

Decía: “¿Quiénes están detrás del PES? Formalmente se trata de ciudadanos identificados con el protestantismo liderados por Hugo Eric Flores Cervantes, su presidente nacional, quien hace 13 años formó una agrupación política y que, en 2006, se alió a Felipe Calderón, quien le fincó cargos de corrupción tras su paso por la Semarnat”.

Y añadía que “hay personajes que engrasan los ejes de la carreta y cuya matriz es la Secretaría de Gobernación que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong, uno de los más visibles aspirantes al cargo de Peña Nieto.

El secretario general del PES es el empresario constructor Alejandro González Murillo, sobrino de Jesús Murillo Karam, exprocurador general de la República…

Y es Hidalgo, que gobernaron Osorio Chong y Murillo Karam, uno de los enclaves del PES, cuyo presidente estatal, Natividad Castrejón Valdez, fue coordinador de Audiencias de la Secretaría de Gobernación desde el inicio del sexenio y, según su propia declaración oficial, ejerció simultáneamente ambos cargos durante cinco meses”.

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