En el PRI de Peña Nieto, José Antonio Meade se perfila para...

En el PRI de Peña Nieto, José Antonio Meade se perfila para ser el próximo candidato presidencial

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Este 20 de octubre, el Consejo Político Nacional del Partido Revolucionario Institucional definió la Convención de Delegados como el principio por el cual serán elegidos los candidatos a legisladores federales, senadores y presidente de la República. Desde días antes los principales aspirantes comenzaron a promoverse y a mover sus piezas. Esto no pasó inadvertido para los líderes del PAN y del Morena, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, quienes desde ahora perfilan al secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña, como el candidato de Peña Nieto. Y si bien aún faltan casi dos meses para que arranque el proceso electoral, no parecen estar errados. En agosto pasado, por órdenes de Peña Nieto, el Revolucionario Institucional quitó los candados que impedían que un no militante fuera designado candidato presidencial, lo que provocó el enojo de diversos “dinosaurios” y antiguos aliados del presidente, como la exgobernadora yucateca Ivonne Ortega Pacheco, quien al parecer hasta ahora se dio cuenta que su partido siempre, o al menos la mayoría de las veces, se ha manejado por el “dedazo” a la hora de designar al presidenciable. Por ello ha pedido “piso parejo” y anunciado que participará en el proceso sea cual sea el método que elijan los 729 consejeros nacionales. Su rabieta sólo quedará como una anécdota, pues no tiene posibilidad alguna de enfrentar a cualquiera de los aspirantes más destacados: Miguel Ángel Osorio Chong y José Antonio Meade, ni mucho menos causará alguna división en el tricolor, donde, a pesar de su inmenso desprestigio e impopularidad, Peña Nieto, en su calidad de presidente de la República, es el único con capacidad de mantener la unidad de un partido que él mismo y su Gobierno se encargaron casi de sepultar. Y Meade no tiene todas las de perder: Ante las fracturas del PAN y el PRD, y buen funcionario que fue de una administración panista y que ha sido de una priista –pese a los escándalos de corrupción que envolvieron a ésta y de los cuales él ha mantenido su prestigio ético y su capacidad institucional a salvo-, puede capitalizar el voto de los inconformes del PAN y de los también inconformes pero moderados del PRD.

En el PRI de Peña Nieto, José Antonio Meade se perfila para ser el próximo candidato presidencial

Javier Ramírez

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) convocó a una sesión extraordinaria de su Consejo Político Nacional, a efectuarse el viernes 20 de octubre, con el fin de definir los métodos para la selección de candidatos a diputados federales, senadores y presidente de la República. En menos de 20 minutos, los consejeros aprobaron por unanimidad el que sea por consenso de los líderes priistas (o el también llamado “dedazo presidencial”) como se lleve a cabo la elección de los referidos. En los días previos, se pudo observar en los medios una fuerte actividad de los principales candidateables a la silla presidencial, principalmente del secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña. El presidente Enrique Peña Nieto, en esta misma frecuencia, comentó el perfil que debe tener la persona que lo releve en el cargo. Y si bien todo apunta a que el candidato se decidirá por “dedazo presidencial”, la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, anunció que buscaría ser la candidata fuese cual fuese el método de selección.

El parteaguas

En agosto pasado, el Revolucionario Institucional llevó a cabo su XXII Asamblea Nacional Ordinaria, el máximo órgano del partido, en la que se organizaron cinco Mesas Nacionales Temáticas, cada una en una entidad del país. Así, en Campeche se celebró la Mesa Nacional de Estatutos, en Jalisco la Mesa Nacional de Visión del Futuro, en Sinaloa la Mesa Nacional de Rendición de Cuentas y Ética, en Coahuila la Mesa Nacional de Declaración de Principios, y en el Estado de México la Mesa Nacional de Programa de Acción. De todas ellas, la efectuada en Campeche fue la que más llamó la atención, pues se aprobaron dos cambios de fondo con miras a la elección presidencial. Primero eliminaron los “candados” del artículo 166 para que cualquier “ciudadano simpatizante” de ese partido pueda ser candidato presidencial, siempre y cuando se comprometa con los principios y programas de acción del tricolor. Posteriormente, aprobaron reformar el Artículo 194 para que ningún diputado o senador plurinominal pueda ser postulado a otro cargo por la vía plurinominal de manera inmediata.

De esta manera, se abrió la posibilidad de que el secretario federal de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña, el único de los candidatos del presidente Enrique Peña Nieto que no cumple con el requisito de los 10 años de militancia, pueda aspirar a la candidatura presidencial.

Esta reforma provocó ardor entre los priistas más ladinos y veteranos, como el exgobernador oaxaqueño Ulises Ruiz, quien advirtió que dicha decisión convertiría al partido en “un taxi que puede llevar a cualquiera sin compromiso”. La exsecretaria general del PRI, Ivonne Ortega Pacheco, también expresó su disgusto al pedir “piso parejo” luego de que su propuesta de consulta interna a la militancia para la selección de candidatos fuese ignorada. Según ella, dar voz y voto a la militancia en la elección del abanderado presidencial priista para el 2018 ayudaría al partido a practicar la democracia interna. Así, quien fuera una de las más entusiastas partidarias de Enrique Peña Nieto, criticó al sistema del que ella misma se aprovechó, en un intento de conseguir la candidatura presidencial.

El ascenso de Meade            

Las credenciales del actual secretario de Hacienda son impecables: en la administración federal panista de Felipe Calderón ocupó la Secretaría de Energía y la de Hacienda, y tras el cambio al régimen priista, con  Peña Nieto vio aumentar en cuestión de tres años su estatus político, al pasar de secretario de Relaciones Exteriores a titular de Desarrollo Social y finalmente encargado de la Hacienda federal.

En una encuesta realizada a inicios de este mes por el portal El Financiero, Meade obtuvo el primer lugar en la evaluación de líderes del país, por encima del principal rival del PRI en el 2018, Andrés Manuel López Obrador; de la exprimera dama, Margarita Zavala; del líder nacional panista, Ricardo Anaya; del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera; y de los también ‘suspirantes’ Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño.

De igual manera, los representantes del banco suizo UBS, al ser cuestionados acerca de los posibles candidatos a encabezar el Banco de México ante la próxima salida de Agustín Carstens, comentaron que, uno de ellos, Meade, “está claramente en la disputa por la Presidencia (de la República)”, lo que reduce la probabilidad de que ocupe el cargo.

Pero incluso panistas y morenistas ya lo ubican como el candidato de Peña Nieto a la Presidencia, como aseguró Ricardo Anaya al llamarlo “candidato del PRI”, como supuso Andrés Manuel López Obrador al criticar su reciente encuentro con el expresidente panista Vicente Calderón, y como evidenció el senador del Morena Zoé Robledo durante la comparecencia de éste como parte de la glosa del V Informe de Gobierno federal al comentar lo siguiente:

“To Meade or not to Meade? No sé si usted lleve la cuenta, pero ésta es la novena vez que acude al Senado de la República a rendir cuentas sobre alguna de sus responsabilidades en el Gobierno federal. Dos veces vino aquí para que fuera ratificado en alguna Subsecretaría de Hacienda, dos veces vino aquí como secretario de Relaciones Exteriores, y una vez como secretario de Desarrollo Social. Ésta es la tercera vez que acude al Senado como secretario de Hacienda. Es un buen récord, la verdad. Y no sólo eso. Fíjese, usted forma parte de un reducidísimo club de secretarios de Estado en México que han logrado ser titulares de la misma dependencia en dos sexenios seguidos. Y entonces uno se pregunta: ¿pues qué tiene este señor Meade?, ¿por qué anda ahora en boca de todos y les genera sentimientos encontrados? A ver, yo quiero dejar algo muy claro: no se duda de su formación académica, no se duda de su honorabilidad o su seriedad. Es muy común escuchar que es usted un funcionario eficiente, confiable, un funcionario honesto. Yo lo felicito…”.

Cuando Robledo le preguntó por quién había votado en el 2012, cuando aún era secretario de Hacienda de Felipe Calderón y la candidata panista era Josefina Vázquez Mota, éste simplemente respondió “voté por Peña Nieto”. Y la bancada priista le brindó un estruendoso aplauso, algo que ninguno de los otros secretarios federales que comparecieron recibió.

La pasarela presidencial

El pasado 16 de octubre, se llevó a cabo en la Ciudad de México la tercera edición del foro denominado “Impulsando a México: la fortaleza de las instituciones”, organizado por el Grupo Financiero Interacciones y El Financiero Bloomberg, con el objetivo de que líderes de los sectores público, empresarial y social ofrecieran sus opiniones acerca de diversos ámbitos y oportunidades de inversión en el país.

Pero el evento resaltó por ser prácticamente un escaparate para los principales candidatos del PRI a la Presidencia, al contar con la participación de Meade, Osorio, Narro y Nuño, quienes aprovecharon para dar sus puntos de vista de la situación económica del país.

En ese sentido, Meade comentó que México tiene la capacidad de enfrentar la incertidumbre que están provocando la normalización de la política monetaria estadounidense y las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio. Comentó que la aprobación del paquete económico de este año será importante para mandar señales de que habrá una buena y coordinada conducción de la política fiscal y monetaria. Agregó que es importante también hacer bien la tarea en materia de finanzas públicas y darle a la economía mejores elementos de flexibilidad y fortaleza.

El presidente Peña Nieto también hizo su trabajo: durante su participación en el foro y también en sus redes sociales, se dedicó a presumir los logros de su administración, como la generación “histórica” de más de tres millones de empleos –destacando a Quintana Roo entre las tres entidades con mayor crecimiento anual de empleos, con un incremento superior al 8 por ciento-.

Asimismo, al preguntársele sobre las características que debe tener su sucesor en la Presidencia, dijo que no hay que adelantarse, pues no falta mucho para eso, comentando que de acuerdo con el calendario electoral, el 14 de diciembre es la fecha para el inicio de las precampañas. Sin embargo, expresó que en 2018 debe ganar la Presidencia quien demuestre su amor a México, tenga trayectoria en el servicio público y cuente con una propuesta clara y realizable de Gobierno.

Ortega Pacheco se empeña en candidatura

Cuando este 20 de octubre dé a conocer el método por el cual serán elegidos sus candidatos a diputados federales, senadores y presidente del país, la exgobernadora de Yucatán Ivonne Ortega Pacheco, otrora defensora y amiga de Peña Nieto –y de su colega y vecino Roberto Borge Angulo-, ya tendrá lista su estrategia para buscar la candidatura presidencial.

Aparentemente, es hasta ahora que la exsecretaria general se da cuenta que su partido ha disfrazado el “dedazo presidencial” a la hora de elegir a sus candidatos, por lo que apenas horas antes de la sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional anunció que no asistiría y que será a partir de que se tome la decisión del método y se emita la convocatoria que se inscribirá para participar en la contienda interna.

Poco después de las 2 de la tarde del viernes 20 de octubre, el Consejo Político y la Comisión Política Permanente aprobaron de manera unánime que los candidatos sean elegidos por el principio de convención de delegados. De acuerdo con el líder nacional, Enrique Ochoa Reza, los mecanismos de selección tomarán en cuenta la paridad de género y la inclusión de jóvenes menores de 30 años de edad.

Sin embargo, a todas luces el secretario Meade Kuribreña tiene todas las de ganar, al ser visto como el enemigo a vencer tanto por los panistas como los morenistas. La renuncia de Margarita Zavala al PAN terminó ayudando al Revolucionario Institucional, pues el voto de la oposición se fragmentará, por lo que la elección de un funcionario con buena imagen ante los empresarios y la ciudadanía será vital para el futuro de Peña Nieto y del PRI.

 

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