En una nueva guerra de lodo, Anaya elude acusaciones de enriquecimiento...

En una nueva guerra de lodo, Anaya elude acusaciones de enriquecimiento ilícito y termina paralizando el trabajo legislativo, mientras el PRI se ensucia más la cara con la promoción del procurador Cervantes

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Con apenas 38 años de edad, Ricardo Anaya ha conseguido ubicarse como uno de los panistas más poderosos del país. La victoria electoral conseguida el año pasado, cuando el PAN obtuvo siete gubernaturas, no hizo más que incrementar su imagen como dirigente nacional del partido, al grado de ser considerado un fuerte candidato a la candidatura presidencial para el próximo año, junto con Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle. Sin embargo, a finales del mes pasado, una publicación de El Universal lo hizo tambalear. De acuerdo con la investigación del periódico, su patrimonio familiar se había incrementado rápidamente durante los últimos 14 años, por lo que ahora tenía un valor de 308 millones de pesos. Anaya respondió de manera oblicua y contraproducente, asegurando que el Gobierno federal y el PRI estaban detrás del referido reportaje luego de que la Comisión Permanente del PAN aprobara el rechazo para que Raúl Cervantes Andrade, actual procurador, se convirtiera en Fiscal General de la Nación en automático, como lo señalan las leyes. En un movimiento que fue calificado como cortina de humo, Anaya convocó a sus homólogos del PRD y MC para conformar el Frente Ciudadano con México para “combatir la impunidad, la corrupción y la desigualdad”. El primer acto de este grupo fue bloquear la instalación de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en tanto no se diera reversa al ‘pase automático’ de Cervantes Andrade. El paro legislativo finalizó siete días después, cuando la fracción del PRI decidió presentar la iniciativa del presidente Peña Nieto que eliminaba el referido pase. Esto fue aprovechado por el líder priista, Enrique Ochoa de Reza, para acusar a Anaya de chantaje político. Ahora, dijo, es tiempo de que el panista haga frente a las serias acusaciones.

En una nueva guerra de lodo, Anaya elude acusaciones de enriquecimiento ilícito y termina paralizando el trabajo legislativo, mientras el PRI se ensucia más la cara con la promoción del procurador Cervantes

Javier Ramírez

A finales del pasado mes de agosto, una investigación del periódico El Universal dio a conocer que el dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya Cortés, había incrementado su patrimonio familiar en mil 304 por ciento en los últimos 14 años, es decir: desde que comenzó a ascender dentro del partido blanquiazul.

La publicación señala que, de acuerdo con el Registro Público de la Propiedad y el Comercio del Estado de Querétaro, desde que Ricardo Anaya inició su carrera política en el año 2003, la familia de su esposa, encabezada por sus suegros Donino Ángel Martínez y Maribel Natalia Franco, pasó de tener cuatro empresas a 17, y de poseer seis propiedades, con un valor de 21.9 millones de pesos, a 33, que superan los 300 millones de pesos.

Asimismo, los familiares políticos de Anaya, además de su esposa Carolina Martínez, se encuentran en la lista de propietarios de inmuebles o representantes de empresas, a la que se suman hermanos, cuñados y concuños del político blanquiazul.

Pero no es la primera vez que Ricardo Anaya es cuestionado por su inexplicable enriquecimiento: en 2015, el semanario Proceso realizó una investigación en la que se enfocó en su corta carrera dentro del PAN, destacando que es sorprendente que un joven estuviera dirigiendo un partido que no se distingue precisamente por la juventud de sus líderes.

Carrera política

Ricardo Anaya Cortés es, en efecto, un político joven. Nacido en la ciudad de Querétaro en febrero de 1979, tras egresar de la Universidad Autónoma de Querétaro como licenciado en Derecho y posteriormente obtener una maestría y un doctorado, inició su trayectoria en 1997 como director del Instituto Municipal de la Juventud de Querétaro, para después adherirse al Partido Acción Nacional. Tuvo su primera oportunidad tres años después, cuando en el 2000 se convirtió en candidato del Partido Acción Nacional a diputado local por el XIV Distrito de su natal entidad, aunque no obtuvo la victoria.

En los años posteriores se convirtió en secretario particular del gobernador de Querétaro y coordinador de Desarrollo Humano del Gobierno del Estado, hasta que en 2009 fue diputado local y coordinador de su grupo parlamentario. Tras dejar el cargo, asumió la Presidencia del Comité Directivo Estatal panista, desde donde fue convocado por el entonces presidente de la República Felipe Calderón para ser subsecretario de Planeación Turística de la Secretaría de Turismo federal.

Una vez que su imagen apareció en los medios nacionales, Ricardo Anaya se catapultó  hasta llegar a ser diputado federal plurinominal y presidente de la Cámara de Diputados.

Finalmente, el 20 de enero de 2015, Ricardo Anaya contendió contra Javier Corral Hurtado para la dirigencia nacional panista, cargo que finalmente obtuvo al vencer con más del 80 por ciento de la votación final.

Avances en el PAN

Desde entonces, Ricardo Anaya se ha mantenido en la dirigencia de un partido que, tras la tremenda derrota sufrida en las elecciones presidenciales del 2012, ha logrado conseguir avances notables.

Con Anaya al frente, el PAN obtuvo en junio de 2016 un “triunfo histórico”, cuando ganó siete de doce gubernaturas que estaban en juego, incluida la de Quintana Roo. Nunca antes el partido había conseguido siete victorias en una sola jornada. De esta manera, el blanquiazul gobernó, también por vez primera, once Estados del país al mismo tiempo, permitiéndole representar el mandato de poco más de 40 millones de mexicanos.

Este avance incrementó sus bonos de cara a la elección de quien será el próximo candidato presidencial del partido. Son tres los que hasta el momento han expresado su deseo de ser candidatos del PAN a la Presidencia de la República: la exprimera dama, Margarita Zavala de Calderón; el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle; y Ricardo Anaya. De acuerdo con las últimas encuestas, la esposa de Felipe Calderón es quien tiene más posibilidades de obtener la candidatura y, de hecho, se mantiene en segunda posición en las preferencias electorales, sólo por debajo del líder nacional del Morena, Andrés Manuel López Obrador.

El enriquecimiento ilícito

El informe de El Universal destaca que durante el periodo en que fungió como secretario general del entonces gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón, de 2003 a 2009, el suegro de Anaya, Donino Ángel Martínez, pasó de administrar un hotel y tres sucursales de la cadena restaurantera La Parrilla Leonesa, a constituir cinco empresas inmobiliarias y comprar 16 propiedades.

Al revisar decenas de actas en el Registro Público de la Propiedad de esa entidad, salió a relucir que Ángel Martínez tiene participación en al menos 16 empresas, y, su esposa, Maribel Franco, en 10.

De ahí, una red de personas con lazos familiares también aparecen en las actas, como los hermanos del suegro de Anaya: Jesús, Manuel, Alonso, Mercedes y José Luis, que tienen participación en la red empresarial.

Asimismo, Lorena y Diego Martínez Rodríguez, primos políticos del dirigente nacional, aparecen en las actas de una y dos empresas, respectivamente.

En cuanto a propiedades, en el año 2002, antes de que Anaya laborara para el gobernador de Querétaro y de contraer matrimonio con Carolina Martínez, su familia contaba con seis inmuebles con un valor total de 21.9 millones de pesos. Pero a partir del 2003 las propiedades se multiplicaron, al comprar otros 27 bienes inmuebles, incluidos las instalaciones del Instituto Electoral del Estado de Querétaro. Pero el negocio más rentable fue la transmisión accionaria de un patrimonio denominado Plaza Juriquilla, que cuenta con 120 locales. De este modo, destaca la nota, la familia de Anaya posee 17 empresas con un valor de 308 millones de pesos.

Anaya responde

Tras darse a conocer la información, Ricardo Anaya respondió los señalamientos asegurando que se trata de una infamia de los medios de comunicación, al tiempo que culpó al Gobierno federal y al Partido Revolucionario Institucional de estar detrás del caso.

En ese sentido, expresó que no era casualidad que luego de que la Comisión Permanente del PAN aprobara el rechazo para que Raúl Cervantes Andrade, actual procurador, se convirtiese en fiscal general de la Nación en automático, como señalan las leyes, El Universal publicara su investigación.

Argumentó que el PRI desea un fiscal a modo que les garantice más años de impunidad, por lo que menos de una hora después de que se votara una iniciativa para evitar que Raúl Cervantes fuera designado fiscal general, recibió un mensaje con la amenaza de que le harían un escándalo público con información difamatoria sobre un supuesto crecimiento irregular del patrimonio de su familia política.

El Comité Ejecutivo Nacional panista salió en defensa de su dirigente e indicó que se trataba de una “completa infamia” el sugerir que el patrimonio de Donino Martínez y del resto de su familia política se forjó al amparo de la participación de Anaya en el servicio público.

El comunicado fue enviado a todos los medios de comunicación y se hace mención de algunos líderes empresariales que dicen conocer al suegro de Anaya como empresario desde hace décadas y que respaldan el buen ejercicio de sus labores, independientes de la política.

 El conflicto en la Cámara de Diputados

En lo que fue catalogado por medios y analistas como un intento de crear una cortina de humo ante los señalamientos de enriquecimiento ilícito, Ricardo Anaya unió fuerzas con sus homólogos de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), Alejandra Barrales y Dante Delgado, respectivamente, para conformar el llamado Frente Ciudadano por México, cuyo fin, dijeron, es “trabajar en conjunto para lograr un Gobierno de coalición, así como el combate a la impunidad, la corrupción y la desigualdad”.

A todas luces, el ‘bloque’ tuvo como propósito principal trabar la elección de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Los coordinadores de los tres partidos exigieron al PRI comprometerse a dictaminar la iniciativa que frena el pase automático de Raúl Cervantes como fiscal general, pero no existió consenso alguno. Así, el bloque PRI-PVEM-PANAL-PES, sólo consiguió 257 de los 312 votos que necesitaba para que el priista Jorge Carlos Ramírez Marín tomara protesta como presidente de la Mesa Directiva, en sustitución de la panista Guadalupe Murguía.

Luego de siete días en paro, el coordinador de los diputados priistas, César Camacho, presentó la misma iniciativa que había enviado el presidente Enrique Peña Nieto al Senado y que elimina el pase automático de procurador a fiscal general, con lo cual finalmente se superó la crisis legislativa y se llevó a cabo la instalación de la Mesa Directiva.

La crítica de Ochoa

El dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, aseguró que el bloqueo legislativo fue una cortina de humo creada por Anaya para ocultar su enriquecimiento ilícito, con lo que quedó al descubierto su incongruencia y ambición al mantener como rehén al Congreso, pese a que él firmó como presidente de la Cámara de Diputados la reforma constitucional que avalaba el pase automático.

Aseveró que el PRI decidió presentar la iniciativa del presidente Peña Nieto, para demostrar que está a favor de la gobernabilidad y de la suma de acuerdos. Pidió a Anaya hacer una aclaración pública de su patrimonio y deje de chantajear con embustes que afectan al país.

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