Entre la ausencia o la omisión y el exceso del poder que...

Entre la ausencia o la omisión y el exceso del poder que le confiere la ley…

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  • Entre la ausencia o la omisión y el exceso del poder que le confiere la ley…

       -Así está la autoridad en México…

Ya sea por ausencia o por exceso de la misma, la autoridad en México es uno de los principales factores de alejamiento entre la sociedad y el gobierno. Es la autoridad la que alimenta también con su actuación la desconfianza ciudadana en todo lo que tenga que ver con la política, ya sean los partidos políticos, los gobernantes y hasta las instituciones que fueron creadas para dirimir, como árbitros y jueces, las contiendas por el poder público, el que legitiman nuestras leyes y nuestros votos.

La ausencia de autoridad es manifiesta en la proliferación de los delitos que no son castigados, ya sea porque no se persiguen ni combaten por conveniencia política de los gobernantes, como son los casos de las tomas de carreteras, de avenidas, de edificios públicos; la usurpación de funciones por parte de grupos organizados en mafias sindicales, como ocurre con la actuación de los taxistas en sus operativos de acoso a quienes consideran que está irrumpiendo en su actividad y le compite de manera desleal por no estar regularizados o afiliados a su sindicato.

A los anteriores agreguémosle los actos de corrupción: desde los menores que se cometen por inspectores municipales, estatales y federales, así como por agentes de tránsito, del ministerio público y de las diferentes corporaciones policiacas de los tres niveles de gobierno, hasta las grandes operaciones de tráfico de influencia y manoseo en la adjudicación de millonarios contratos, como todos los que últimamente han sido exhibidos entre la paraestatal Petróleos Mexicanos(PEMEX) y la polémica empresa brasileña Odebrecht, así como los que salieron a relucir con el socavón en el paso expres de la carretera México-Acapulco entre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes  y el consorcio Aldesa-Epcor.

En todo eso y mucho más que ha salido a relucir pero que se opaca por el surgimiento de casos más escandalosos cada día que pasa, la autoridad ha sido omisa y cómplice. Por eso la desconfianza ciudadana, la falta de respeto a la ley de muchos otros que auto justifican su conducta ilícita en la ausencia de probidad y de apego a la legalidad de quienes están obligados a tenerla y a aplicarla.

La ausencia de autoridad como el exceso de la misma generan impunidad y deslegitiman al gobernante frente a la sociedad que gobierna. Y a como están las cosas en nuestro país, son muy pocos los mexicanos que confían en las acciones del gobierno.

Es por ello permanente y constante la sospecha pública de que detrás de cualquier obra gubernamental, proyecto o programa que implique el ejercicio de cuantiosos recursos, hay por lo menos un fin político o un gran negocio ilícito entre quienes lo ejecutan y participan para su operación.

En muchos casos el negocio y la política se entrelazan, diluyéndose los objetivos que sirven como justificación para el ejercicio de millonarias sumas del presupuesto público, porque lo que importa son las enormes ganancias que obtienen los políticos que los ejecutan. Son elocuentes de esto los programas de reparto de televisores gratuitos con el pretexto de la digitalización de la señal de televisión abierta; o la entrega de tabletas electrónicas a millones de alumnos de quinto grado de primaria, así como de mochilas y útiles escolares. El fin parece noble, pero el negocio es tan inmenso como sucio para quienes participan del mismo en las altas esferas gubernamentales.

Por eso cada vez es más raro que se aplaudan genuinamente las acciones de la autoridad. Son más las veces que se cuestionan y se combaten por grupos de la sociedad que se ven afectados con las mismas.

Es el caso del exceso de autoridad que acompaña a la toma de las instalaciones de la empresa Firts National Security por parte de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada(SEIDO) de la Procuraduría General de la República(PGR), para incautar millar y medio de cajas de seguridad con el pretexto de una investigación criminal contra unos cuantos, afectando a todos los usuarios de las cajas estén o no relacionados con la indagatoria.

Los afectados han reaccionado en contra del operativo de la SEIDO, no obstante que el objetivo del mismo sea una indagatoria contra un peligroso grupo criminal con asentamiento en Cancún, no sólo por el abuso de poder que resienten con esa acción policiaca que presuntamente está avalada con un mandato judicial, sino también por la desconfianza que tienen a una autoridad que rara vez se conduce con apego estricto a la legalidad en sus procedimientos, sin importarle las afectaciones directas e indirectas que provoque con su actuación.

Y eso que en este caso son sólo cajas de seguridad con bienes los asegurados por la SEIDO; porque ha habido muchos otros a lo largo y ancho del país en los que son ciudadanos de carne y hueso los que han sido aprehendidos y recluidos en prisión “domiciliaria” sin haber cometido delito alguno probado y sólo por los dichos de testigos protegidos que nunca se probaron y que por eso se derrumbaron sonados casos como el de Cancún de 1998-99 y el de los alcaldes de Michoacán en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

Por eso y más la desconfianza ciudadana en las acciones de la autoridad, porque cuando no está ausente y omisa ante cierta delincuencia organizada liada con la política, se excede y atenta contra las libertades y derechos de los ciudadanos, como si desconociera los senderos que le marca la ley para su actuación…

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