Estertores mediáticos

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Signos

Mi compadre Sergio Cárdenas, de Radio Fórmula Cancún, me turna un enlace del portal digital SextaW (www.sextaw.com) donde Luis Guillermo Hernández firma una ilustrativa nota que titula “Apocalipsis en los medios”, acerca del despido de personal de noticias en el sector mediático a consecuencia de la suspensión –o ‘rediseño’- del financiamiento del Gobierno federal, ese astronómico dispendio del erario que durante décadas ha enriquecido a los dueños de los corporativos de la comunicación social que más han lucrado con tan insolente e injustificado gasto disfrazado de ‘convenios de publicidad’.

Hernández construye su escenario a partir del desencantado relato de un colega reportero dado de baja por sus expatrones, a quienes él, sin embargo, pone al margen de toda responsabilidad pese al mísero trato recibido de ellos y manifiesto en una igual de infame y arbitraria liquidación.

“-Y todo por ese pinche Peje -dice mi amigo a manera de explicación-”.

Refiere Hernández:

“Pero no es del todo preciso. Si el infierno se abre en este sexenio que prepara una agresiva reasignación de los recursos publicitarios, el purgatorio tiene décadas fraguándose a golpe de sumisión y mediocridad: buena parte de los medios crece al amparo del dinero público…

Porque nada, nadie, ha logrado aún que los medios de comunicación mexicanos sean transparentes con sus números, con sus datos;de ninguna especie, no sólo en el aspecto laboral…

La industria mediática mexicana se deshace, en apenas unos meses, de casi toda una generación de reporteros… que ya no encuentran -ni encontrarán- acomodo en las redacciones actuales…

Mi amigo y yo comenzamos en el periodismo hacia el final de los años noventa. Coincidimos en las fuentes políticas y crecimos, cada cual a su manera, dentro de los estrechos márgenes… que el periodismo mexicano decidió imponer a los integrantes de su base piramidal:

El mismo sector durante muchos años, la misma información reciclada con distintos nombres, el mismo género periodístico que no es mucho más que la entrevista colectiva y el boletín, la misma dinámica reporteril cada día: agenda diaria a las ocho, trabajo en la sala de prensa de la fuente durante la mañana, el adelanto informativo hacia las dos de la tarde; los flashes informativos para radio, portal y tele a lo largo del día; los boletines y versiones estenográficas cerca de las seis; las notas listas para el impreso antes de las diez.

No hay mucho más por explicar: una vida periodística de escritura bajo un único cielo informativo: el funcionario, la artista, la estrella, el deportista, el político, el delincuente, la empresaria dijo, señaló, precisó, acotó, argumentó, sentenció, comentó, aseveró…

La industria periodística formó cuadros sin apenas ambiciones profesionales, y la factura que hay que pagar por ‘ponerse la camiseta’ es demasiado alta para muchos colegas que no se preocuparon por capacitarse, actualizarse, profesionalizarse…

Llegó la hora de hacer el periodismo que no hiciste, de hacer libros, de hacer reportajes, de hacer alianzas con otros colegas con la misma experiencia; es hora de titularte y buscar nuevas alternativas profesionales, de hacer posgrados, de voltear a la academia, de olvidarte de vivir del dinero del Gobierno y reencontrar la fórmula para que la gente pague por tu trabajo profesional, serio, ético, necesario.

Es cuestión de responder profunda y personalmente, con dolor pero con mucha honestidad, a una sola pregunta:

¿Cómo se reinventa una generación abandonada a su suerte, en medio del mayor cataclismo que ha vivido su profesión?”.

Añado:

“Compadre, es el texto más importante que he conocido acerca del derrumbe de la industria mediática mexicana más rica y parasitaria.

Yo no sé qué tanto éxito tendrá la gestión presidencial del Peje (cada día hay más incertidumbre en el sector financiero y en el de la inversión pública, donde se le acusa de subejercicios y él dice que son ahorros para el fortalecimiento fiscal de Pemex, pero donde lo cierto es que la parálisis está significando contracción económica y posible déficit). Lo que sí sé es que la partida de madre contra los monopolios y los vividores del presupuesto es una revolución esencial, porque todos esos hijos de puta constituyen el peor cáncer informativo y moral de la opinión pública del país, y uno de los más grandes drenajes del presupuesto nacional.

Puede pasar lo que sea en este país, pero adoro la idea de que los pulpos mediáticos y toda la ralea de los que fueron los más influyentes personajes de la vida pública se vayan al carajo. Sólo con eso Andrés Manuel hará historia. Claro, quizá el país también se joda con él, pero el país hace mucho tiempo que se viene jodiendo sin ventura ni buena noticia compensatoria alguna. Ahora, por lo menos, veríamos ésa: la de los grandes señores de los medios yéndose a la mierda”.

Y concluyo:

Si ha habido enemigos de la verdad, de la opinión pública, de la comunicación social, del periodismo, de la conciencia crítica, de la civilidad y de la educación escolar -fundamento de la cultura y del desarrollo humano- han sido las grandes empresas mediáticas dependientes del dinero público a cambio de su servilismo y de su entreguismo al poder del Estado mexicano en todos sus niveles, o bajo la presión de las amenazas, los chantajes, las extorsiones y la venta de ‘derecho de piso’ y protección contra los delincuentes que han lucrado con la ilegitimidad de dicho poder, por parte de ese siniestro crimen organizado que ha sido el de los influyentes grupos editoriales y los otrora invencibles e intocables monopolios de la radio y la televisión en el país, y los poderosos sicarios -columnistas, presentadores de noticias, intelectuales y analistas- que se han enriquecido sirviendo a los intereses más endiabladamente turbios y depredadores, disparando contra objetivos muy específicos, atacando causas justas y defendiendo gobiernos ruines o susceptibles al terror impuesto por dichas bandas gangsteriles debido a la naturaleza cómplice, cobarde y corrupta de los abyectos dispensadores del presupuesto para sus iguales del poder mediático.

Por supuesto que los reporteros y demás trabajadores de la información y la opinión en esos medios que han vivido de la rapiña de sus dueños y de sus negocios sucios con los jefes políticos y arbitrarios administradores de los recursos y los bienes estatales -ahora tan afectados por las justas y necesarias suspensiones del multimillonario subsidio federal a sus insaciables fauces seudoempresariales y voceras de la más grotesca inmoralidad noticiosa y editorial-; esos empleados del periodismo y la comunicación social que están siendo masivamente corridos de sus puestos de trabajo a consecuencia del cierre de la llave gubernamental para no seguir sosteniendo el voraz vicio de cobrar parte del PIB sólo para envilecer a la opinión pública; esos trabajadores despedidos de sus medios por tal causa tendrán que enfrentarse a la mediocridad de su destino y a la realidad de su dependencia de un modus operandi mediático donde nunca han ejercido el oficio de la comunicación como tal, sino el de cumplir órdenes expresas de sus jefes para formular notas que les puedan servir a sus dueños en función de sus relaciones con el poder del Estado. Y tendrán entonces que empezar por aprender a ser profesionales.

Y si para eso sirve desmontar tan podrido aparato de poder parasitario y dependiente de la corrupción institucional, pues bienvenido sea tal demorado desmantelamiento de la corrupción en el llamado ‘cuarto poder’, que ha sido, sobre todo en la era de la democracia, más un instrumento de propaganda aviesa, de promoción de privilegios mercenarios y destrucción del sentido crítico en la opinión pública, que de servicio al interés público.

Es obvio que no ha de lograr todo eso, López Obrador; no es Hércules en los establos pestilentes de la comunicación social mexicana. Pero los jefes del crimen organizado de los grandes medios son de una condición moral más nociva y letal que la de los huachicoleros. Y ojalá se acabe con por lo menos lo más oprobioso de toda esa basura, y se inicie una nueva etapa en un sector imprescindible para la reeducación ética, estética e intelectual del país.

SM

estosdias@gmil.com

 

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