Fraude en curso, con la basura, en Othón P. Blanco, entre la...

Fraude en curso, con la basura, en Othón P. Blanco, entre la empresa que le ganó al Municipio un pleito por incumplimiento de contrato sobre un relleno sanitario que se comprometió a hacer y no hizo, y el nuevo director de los Servicios Públicos Municipales, exyerno del alcalde y padre de un nieto suyo, y hermano del propietario del predio ‘elegido’ para el relleno sanitario, el más caro y lejano de todos los predios posibles

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En 2010, cuando estaba a punto de dejar el cargo, el entonces presidente municipal de Othón P. Blanco, Andrés Ruiz Morcillo, otorgó a la empresa Intrasiso S.A. de C.V., un contrato a 30 años para que se encargara del manejo y la disposición final de las más de 350 toneladas que a diario se generan en el Municipio. De acuerdo con las cláusulas del contrato, la empresa debió poner en funcionamiento un relleno sanitario en Calderitas, con una inversión de 15 millones de pesos. Sin embargo, la particular nunca cumplió, y,tres años después,le fue revocada la concesión. Intrasiso peleó la decisión en los tribunales, y en abril pasado recuperó el negocio de la basura. Según los acuerdos logrados esa vez con el Gobierno de Luis Torres Llanes, la empresa se encargaría de encontrar un predio para la ubicación del nuevo basurero municipal, así como de acondicionarlo mediante una inversión de 40 millones de pesos. Tres terrenos fueron considerados, pero nada se concretó sino hasta principios de este mes, ya en el Ayuntamiento presidido por Hernán Pastrana, con quien acordó comprar un terreno propiedad del hermano del director de Servicios Públicos Municipales, Jaime Valle Villaseñor –exyerno de Pastrana y padre de uno de sus nietos-. Pero el predio en cuestión no sólo es más lejano, sino casi ocho veces más caro que los otros dos.Y si eso no es un fraude y un inocultable conflicto de intereses y negocios familiares, diríamos, con Manuel Buendía, como siempre que se presentan este tipo de casos de inequívoca intención, “que un pato ha dejado de parecerse a otro pato”.

Javier Ramírez

Este lunes 14 de noviembre quizá usted recibiría la pedrada de que tendrá que pagar por el servicio de recoja de basura en el Municipio de Othón P. Blanco tras un discreto acuerdo del Cabildo.

¿Por qué? Porque las administraciones municipales precedentes secaron las fuentes del financiamiento fiscal de la Comuna mediante saqueos y endeudamientos descomunales, y el Ayuntamiento hoy día es no más que un vergonzoso ‘elefante blanco’; un tan grande como patético ejemplar de la corrupción y la rapiña pública municipales, del mismo modo que la ‘megaescultura’ de la bahía chetumaleña es el gran monumento a esa misma suciedad en el nivel estatal, que para colmo se llama, la megaescultura, “Monumento al mestizaje mexicano” (y acaso debería llamarse ‘Monumento a lo peor del mestizaje mexicano’).

Y entonces la municipalidad no tiene dinero ni para cumplir con sus encargos inmediatos, como los de mantener limpia la ciudad cabecera del Municipio y las demás localidades, aunque sí para pagar una nómina que, ante tal incapacidad, pues no se justifica de ningún modo.

Pero en medio de tantas privaciones e imposibilidades para satisfacer las demandas de los vecinos, lo que sí se les ocurre, al alcalde y a algunos de sus colaboradores más cercanos e inmediatos –alguno de ellos que alguna vez fue de la familia del munícipe y es padre de uno de sus nietos-, es hacer negocios, grandes negocios particulares a partir de esas carencias públicas, justificándolos, justamente en ellas, mediante el malabarismo de desviar dinero, del que se tiene tan poco, para cumplir, lo mejor posible, tan altos y privados cometidos.

Tras la huella de Beto Borge

Durante la administración del exgobernador Roberto Borge Angulo se remataron, en el Caribe mexicano, predios públicos en playas de la mayor plusvalía global, hasta en cinco pesos el metro cuadrado.

(Y ese exgobernador, encarcelado entre otros cargos por los de ese género que cometió, está punto de salir libre, tanto porque las imputaciones como ésa fueron mal consignadas ministerialmente –por incompetencia o complicidad-, como porque la reglamentación para enajenar predios públicos es errática o insuficiente o las sanciones por tales delitos son pírricas, o por ambos factores, complementados con el más determinante de todos: la autoridad judicial no es autónoma, está corrompida y obra según las conveniencias y los criterios políticos que le impongan.

Pero, en todo caso, siempre que ocurren fraudes del tipo –y en el caso de Quintana Roo suceden a menudo con predios del más alto potencial turístico-, las transacciones se operan desde las cúpulas del poder político –en sus tres órdenes republicanos- con una facilidad y una inmediatez asombrosas en los procedimientos institucionales, como acaso en muy pocos y sí muy incivilizados otros lugares del mundo, donde los usos fácticos del poder no tienen ataduras que no puedan romperse,con tan endebles y utilizables Estado de Derecho.

 Y así, prodigiosos y desmedidos territorios de propiedad pública son entregados a precios ridículos a los más voraces e inescrupulosos empresarios, los cuales pagan a los jefes del poder -por cuya decisión personal se enajenan esos bienes estratégicos que van a dar a sus manos-, sumas exorbitantes por fuera del erario –estimadas pero desconocidas-, o participaciones decisivas en la propiedad o la explotación de dichos patrimonios, cuando no operan como meros prestanombres de los gobernantes que se roban esa riqueza inmobiliaria a través de simples ventas, o de concesiones, comodatos, permisos y otras figuras de transferencia que no son otra cosa que pantallas de usufructo delictivo y a perpetuidad.

Y así, las reservas territoriales y los patrimonios inmobiliarios de propiedad pública más importantes de la entidad se han ido perdiendo a manos de estos ladrones con licencia que se han aprovechado siempre de las grandes debilidades constitucionales e institucionales, que no se modifican ni se subsanan nunca mediante reformas legislativas inviolables, justamente para mantener en curso ese negocio inmobiliario tan depredador de las autoridades en turno).

Pues bien: ahora el Ayuntamiento de Othón P. Blanco, presidido por Hernán Pastrana Pastrana, está en vías de consumar un fraude del mismo tipo, pero con una estrategia diferente: desviarán recursos de las arcas municipales para pagar la compra de un predio, propiedad del hermano de Jaime Valle Villaseñor, director de los Servicios Públicos Municipales y emparentado con el alcalde, a un precio casi 10 veces mayor a su valor de mercado.

Según fuentes de Estosdías –que optan por el anonimato ante reacciones represivas previsibles-, la empresa Intrasiso S.A. de C.V. (la misma que protagonizó un pleito legal de más de una década contra el Ayuntamiento, por el aprovechamiento de su basura), presentó una propuesta para adquirir un terreno donde operaría el relleno sanitario, la planta de tratamiento y la generadora de energía eléctrica que con tanta urgencia requiere la capital del Estado.

El problema es que el predio de 88 hectáreas que intentan adquirir pertenece a un familiar directo del principal funcionario encargado de la recoja de basura en el Municipio, y el precio de venta rebasa los 120 pesos el metro cuadrado, cuando su valor comercial real no pasa de los 13 pesos.

En total, por este terreno se planea erogar casi 52.4 millones de pesos, mientras que otras propuestas no rebasan los seis millones.

Historia de corrupción

La historia de Intrasiso en Othón P. Blanco es de sobra conocida.

Es sólo otra historia de corrupción.

Durante la administración de Andrés Ruiz Morcillo le fue entregada, a la empresa,la concesión, por 30 años,del manejo y aprovechamiento de las casi 400 toneladas de basura que genera el Municipio al día.

Sin embargo, la empresa nunca cumplió con su parte de separar los residuos con valor en el mercado (como fierro, vidrio y cartón), ni con la de convertir la basura orgánica en energía limpia y eléctrica, misma que sería entregada al Municipio.

Vaya: ni siquiera cumplió con la condición de dar un cierre adecuado al actual tiradero municipal, y construir un nuevo relleno sanitario, lo que ocasionó que en la administración de Carlos Mario Villanueva Tenorio se prescindiera de sus servicios, y durante el trienio de Eduardo Espinosa Abuxapqui se iniciara una batalla legal en su contra para ganar la operación del basurero.

Sin embargo, en marzo pasado, Intrasiso ganó en los tribunales los juicios que aseguraban su retorno al Municipio, estableciendo, como fecha límite para iniciar operaciones, el mes de febrero de 2019.

Desde entonces, el principal problema que enfrentaban la Comuna y la empresa era encontrar el terreno ideal para ubicar las nuevas instalaciones donde sería depositada la basura de la capital

Un negocio tan sucio como redondo

Sin embargo, el estado de contingencia que mantiene el actual basurero de Chetumal, obligó a que el representante legal de la empresa concesionaria, Eduardo Gutiérrez Ruiz, se reuniera con el presidente municipal Hernán Pastrana para agilizar los trámites necesarios para concretar la adquisición de dicho predio.

En ese encuentro, realizado el pasado 6 de noviembre, ambas partes llegaron al acuerdo de adelantar en siete meses los trabajos para ello, estipulando que en menos de 10 días se debería de contar con las propuestas de compra, y, en otros 20, su adquisición.

Todo parecía marchar viento en popa para beneficio del Ayuntamiento, pero información en propiedad de Estosdías revela que en realidad se orquestó un fraude que le costaría a los contribuyentes más de 50 millones de pesos.

Primero, se rechazaron las dos propuestas iniciales para ubicar las nuevas instalaciones del basurero: ya en un terreno ubicado en las cercanías de la comunidad de Huay-Pix, o en otro localizado a dos kilómetros de la desviación hacia la carretera 186 rumbo a Escárcega, entre las comunidades de Xul-Ha y Ucum.

El primero tendría un costo aproximado de 4.8 millones de pesos por 70 hectáreas, mientras que el segundo costaría 6 millones de pesos por 90 hectáreas.

En su lugar, se optó por un predio seis kilómetros más lejos, cerca de la zona cañera del Municipio, y cuyo precio en su primera proyección era de 13 pesos el metro cuadrado, pero que de último momento y con la cercanía y la oportunidad del negocio aumentó sin más a casi 120 pesos la unidad, o 53 millones de pesos en total.

¿La razón?… Es simple: En los documentos aparece como el dueño de las cotizadas tierras el hermano –Rodolfo Valle Villaseñor- del director de Servicios Públicos municipales, Jaime Valle Villaseñor.

Es decir: la persona que se encarga de administrar el sistema de recolección de basura es la misma que se encargó de venderle al Ayuntamiento el predio (a un precio irracionalmente inflado) para que la empresa Intrasiso instale el nuevo relleno municipal.

Y ahora, claro, los beneficiariosdel cambio de poder en el Ayuntamiento pretenden realizar un negocio redondo, al institucionalizar el impuesto por la recoja, transporte y disposición de la basura.

Dicha cuota, de acuerdo con la iniciativa que pretende imponer la Presidencia Municipal, será obligatoria no sólo para comerciantes y empresarios, sino también para todos los particulares en general.

Por este rubro, pretenden recaudar alrededor de cinco millones de pesos mensuales.

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