Intrasiso se burla de las autoridades municipales de Othón P. Blanco una...

Intrasiso se burla de las autoridades municipales de Othón P. Blanco una vez más, al postergar de nueva cuenta la apertura del nuevo relleno sanitario en el que ya se erogaron más de 35 millones de pesos, y poner al borde del colapso la situación ambiental de un entorno cuyo paisaje es la basura

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De nueva cuenta, la empresa Intrasiso, S.A. de C.V., tiene en jaque al Ayuntamiento de Othón P. Blanco, pues incumplió con las cláusulas del contrato que la obligaban a poner en funcionamiento un relleno sanitario antes de que terminara 2018. Ahora, sus representantes solicitan una prórroga de 113 semanas para hacerlo, aunque ello signifique que el problema de la basura en la capital estalle en una crisis sanitaria y ambiental de magnitudes incontrolables, pues las 350 toneladas de desperdicios que a diario se producen en Chetumal y las comunidades aledañas continúan desbordándose ya no sólo en el relleno sanitario sino en las calles y avenidas, debido a que desde entró la actual administración municipal no ha podido solucionar el problema de la falta de camiones recolectores. Ahora las autoridades barajan la posibilidad de contratar los servicios de una empresa veracruzana para transportar la basura a un predio del Estado de Campeche, pero esto podría perjudicarles aún más, porque Intrasiso no dudará en alegar que el Ayuntamiento estaría violando el contrato de concesión.

Javier Ramírez

Sería la segunda vez que Intrasiso le falla al Municipio othonense. En 2012 le fue revocada la concesión de 30 años sobre el manejo de la basura, que le fue otorgada por el entonces presidente municipal Andrés Ruiz Morcillo, precisamente porque nunca construyó el prometido relleno sanitario en Calderitas, a pesar de que se le habían otorgado 3.7 millones de pesos de recursos municipales, de un total de 15 millones.

Fue en febrero de 2018, luego de poco más de cinco años de litigios en los tribunales, cuando la particular logró recuperar el monopolio del aprovechamiento y disposición final de las casi 350 toneladas que a diario produce Chetumal y demás comunidades rurales, nulificando una licitación que permitiría la llegada de la empresa veracruzana GEN Industrias, que a cambio de reciclar y sacar ganancias de los residuos de los capitalinos entregaría una flotilla de 12 camiones recolectores de basura.

Pero lejos de cumplir con las cláusulas del contrato, Intrasiso se dedicó a retrasar una y otra vez la entrega de un nuevo relleno sanitario para el Municipio. Primero, sus representantes aseguraron que en julio de ese año iniciarían los trabajos de construcción. En agosto afirmaron que primero era necesario conseguir el lugar donde operaría el relleno, para lo cual necesitaban que el Ayuntamiento les entregara 34 millones de pesos, mismos que le serían devueltos por 3 millones cada mes.

Para octubre, ni siquiera se tenía el lugar definido. En noviembre, anunciaron que por fin contaban con tres opciones, y que sólo faltaba concretar cuál sería elegida. Sin embargo, todo el proceso se derrumbó luego de darse a conocer que el predio de 88 hectáreas que se planeaba adquirir pertenecía a un familiar directo del principal funcionario encargado de la recoja de basura en el Municipio, Jaime Valle Villaseñor, además de que el precio de venta se infló hasta los 120 pesos el metro cuadrado, cuando su valor comercial real no pasa de los 13 pesos.

Anarquía total

Mientras tanto, los desechos municipales continúan desbordando el actual tiradero, rebasando su capacidad hasta en 500 por ciento, de acuerdo con las autoridades de la Secretaría estatal de Medio Ambiente (Sema), que incluso sancionó al Ayuntamiento con 3 millones 430 mil pesos al revelarse que los camiones de basura tiraban los desechos a dos kilómetros del relleno sanitario. Cerros de basura de hasta dos metros de altura era posible encontrar en los costados del camino hacia el lugar, y las últimas casas del Fraccionamiento Las Américas III prácticamente se encontraban a unos cuantos metros de otros cerros de inmundicia.

El problema creció a tal punto, que, incluso, estaban siendo utilizados terrenos del Ejido Calderitas, lo que indicaba la extrema anarquía imperante.

Fue por esta razón que la regidora María Hadad solicitó que las autoridades del Ayuntamiento declararan una contingencia sanitaria y ecológica, y se conformase un comité de autoridades, especialistas ambientales y sociedad civil para sumar esfuerzos y combatir el colapso en curso.

Pero el Gobierno municipal se negó, aprobando sólo la conformación de un Comité Interinstitucional y Multidisciplinario integrado por los tres órdenes de Gobierno y expertos, con el fin de realizar de manera urgente un plan integral para la atención de la emergencia sanitaria.

Sin embargo, hasta el momento no se ha instalado dicho comité, a pesar de que los acuerdos estipulaban como fecha límite el pasado 28 de enero para hacerlo. Entrevistado por este semanario, el encargado de Despacho del Ayuntamiento, José Luis Murrieta, informó que ello se debe a la dificultad de hacer coincidir las agendas de las autoridades federales y estatales, aunque aseveró que antes del 9 de febrero quedaría conformado.

Intrasiso falla de nuevo

De acuerdo con información obtenida por Estosdías, el pasado 20 de enero Intrasiso solicitó una nueva prórroga de 113 semanas para tener listo el nuevo relleno sanitario, sin especificar las razones de este nuevo retraso, o qué sucedería con la basura municipal.

Ante este escenario, el Ayuntamiento de Othón P. Blanco prepara una demanda en contra de la empresa, a fin de revocarle de manera definitiva la concesión de la basura.

Mientras tanto, se contratarán los servicios de otra particular, GEN Industrias, de origen veracruzano, la cual se encargaría de recoger los desechos para transportarlos hasta un lote en el vecino Estado de Campeche, donde sería reciclado y aprovechado el 80 por ciento de esos residuos.

Por lucrar con el destino final de los desechos, la empresa pagaría 8 millones de pesos al Ayuntamiento, aunque dicho pago no sería en efectivo, sino con la renta de 10 camiones recolectores de basura, los cuales se sumarían a los trabajos que realizan las siete unidades con las que cuenta la Comuna.

Tanto la mano de obracomo el mantenimiento de los camiones correrían a cargo de la Comuna.

Sin embargo, fuentes cercanas a la Secretaría General del Municipio temen que esta medida podría afectar la demanda que se pretende realizar contraIntrasiso, pues la empresa puede alegar que el Ayuntamiento también violó el contrato de concesión, al brindarle a otra particular el negocio de la basura.

Y mientras esta batalla continúa, Chetumal se encuentra a un paso de una catástrofe ambiental.

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