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La basura de Cancún, uno de los más grandes y peligrosos negocios de la corrupción municipal, al filo de una nueva catástrofe ambiental

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La Procuraduría estatal de Protección al Ambiente y la Secretaría estatal de Ecología y Medio Ambiente, advierten que el relleno sanitario intermunicipal entre Cancún y la zona continental del Municipio de Isla Mujeres, denominado Centro Integral de Manejo de Residuos Sólidos,podría estarse convirtiendo en un grave peligro ambiental. Y, además, contra esa catástrofe previsible ya no habría alternativas sustentables de solución, en un ámbito urbano cada día más sobrepoblado, contaminado y caótico, donde a la fragilidad biótica extrema y la intensiva demografía de la miseria que lo satura (dos condiciones que deberían ser excluyentes y cuya conjunción es garantía de ruina inevitable y vertiginosa, puesto que las áreas biológicas más débiles y vulnerables deberían estar libres de poblamientos críticos o protegidas con infraestructuras eficientes de saneamiento), las complementan los letales factores de la ingobernabilidad absoluta y de la densa e invencible corrupción entre empresarios y funcionarios –de todos los niveles republicanos, pero sobre todo de los mandatos municipales en turno-, para los cuales la masiva colonización indigente, la insalubridad y la degradación del medio natural, no son sino oportunidades de negocios. Al problema de ese basurero en crisis está asociado, pues, el basurero moral, en tanto que dicho confinamiento de los residuos tiene menos de cuatro años de haberse construido y su vida útil proyectada era de al menos 20. Ahora van por la tercera celda emergente, casi una por año, lo que le cuesta al erario unos 20 millones de pesos por cada lapso. Y las empresas que se encargan de su administración se mantienen impunes, operando de manera irregular, sin siquiera ser supervisadas ni mucho menos sancionadas por los Ayuntamientos de Benito Juárez e Isla Mujeres, donde más que auditores y fiscales tienen cómplices y socios.

Javier Ramírez

Uno de los principales problemas de Cancún siempre ha sido la disposición y recolección de las casi mil 200 toneladas de basura que a diario genera, y cuya cifra se eleva en la proporción vertiginosa de una de las demografías más dinámicas y anárquicas del mundo entero. Eso sí, su ‘manejo’ –por decirlo de alguna manera-, del mismo modo que todos los proyectos que tienen que ver con el crecimiento –urbano, inmobiliario, delictivo, etcétera-, siempre ha representado un millonario y depredador negocio para los jefes de los Gobiernos municipales, quienes llegan al poder sin competencia administrativa ni responsabilidad social ningunas, y sólo a coronar sus altas expectativas de lucro.

Hace poco más de diez años, durante la administración municipal de Gregorio Sánchez Martínez, se otorgó en 2008 a la empresa Domos un contrato por 20 años para tener en funcionamiento 60 camiones recolectores y el manejo del relleno sanitario por una cantidad que oscilaba los 5 millones de pesos mensuales.

El desempeño de la concesionaria regiomontana fue pésimo y fraudulento. Las calles y avenidas rebosaban de basura, por lo que en varias ocasiones el Ayuntamiento tuvo que contratar volquetes y camionetas para recoger los desechos de los cancunenses.

Tampoco se cumplió con la cláusula de darle un adecuado mantenimiento al relleno sanitario ni mucho menos con la separación de sólidos, lo que provocó que en menos de dos años se sobresaturara. Asimismo, en 2010, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales emitió una declaratoria de contingencia ambiental por el abrumador desbordamiento de la basura.

Un juicio de nulidad promovido ante el Tribunal Superior de Justicia del Estado por Proactiva Medio Ambiente Setasa S.A. de C.V., una de las empresas que participó en la licitación de la concesión de la basura benitojuarense, obligó al Ayuntamiento a revocarle el contrato a la empresa Domos y entregarlo a Intelligencia México S.A. de C.V. en 2013.

En tanto, para solucionar el problema del peligro ambiental que significaba el tiradero a cielo abierto que funcionaba hasta el momento en la Parcela 1113, cerca de Villas Otoch, se gestionaron recursos provenientes del Fondo Metropolitano, del Estado y Municipales, para invertir 170 millones de pesos en la construcción de un relleno sanitario intermunicipal entre Benito Juárez e Isla Mujeres, en el camino a Rancho Viejo, en la zona ejidal y continental de Isla Mujeres.

El proyecto basura

El proyecto del nuevo relleno sanitario fue presentado como el de un “Centro integral de manejo de residuos sólidos”, con una capacidad para recibir diariamente casi mil 800 toneladas de basura de los Municipios de Benito Juárez e Isla Mujeres, de las cuales 700 toneladas serían separadas para ser recicladas.

Asimismo, la operación de la planta y de la compactadora le darían mayor vida útil al relleno sanitario, casi 25 años,según aseguraron sus promotores, lo que representaba un gran acierto si se tomaba en cuenta que el relleno de la Parcela 1113 se desbordó en tan sólo siete años al acumular 2 millones 254 mil toneladas de basura depositadas en las diferentes etapas y celdas de sus 13 hectáreas de terreno.

Inaugurado el 20 de agosto de 2015 por los entonces gobernador Roberto Borge Angulo y alcalde Paúl Carrillo de Cáceres –empleado a sueldo, éste, del primero-, la administración del Centro Integral de Manejo de Residuos Sólidos quedó a cargo de la empresa Promotora Inmobiliaria Majahual S.A. de C.V. (Pimsa), una empresa habilitada sólo para triangular beneficios, mediante un contrato de 20 años.

A cambio de trabajar en la recepción, alimentación, cribado rotatorio, separación, recuperación y compactación de residuos sólidos –es decir, las dos bandas separadoras-,y de aprovechar los desechos reciclables como plástico, cartón y vidrio, entre otros, Pimsa recibiría, del Ayuntamiento, unos 6 millones de pesos al mes, aproximadamente, tomando en cuenta los 177.54 pesos que le paga por tonelada.

Empresas irresponsables

Sin embargo, Pimsa –la empresa prestanombres-, nunca cumplió con su parte del contrato en lo que al destino final de los residuos se refiere. Tan es así, que en menos de tres años fue necesario construir tres celdas emergentes para dar mayor cabida a los desechos.

A mediados de 2017, la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) de Quintana Roo presentó el oficio SEMA/DS/ZN.0045/2017, en el que advertía en su página 29 que “El sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos y de manejo especial del Relleno Sanitario Intermunicipal de Benito Juárez e Isla Mujeres, no logra solventar lo referente a la disfuncionalidad del tren de lixiviados por obstrucción de canal con residuos, la falta de cobertura de las superficies de las celdas, y el contar con monitoreo de biogás, de lixiviados y de acuíferos, que aunque presentaron resultados de monitoreo efectuados, éstos no están conforme a la Norma Oficial Mexicana (NOM 083).

El día de la verificación de campo, el canal de conducción de lixiviados se encontraba obstruido, por el lado del acceso norte de tiro, como causa del colapso de la tubería ubicada debajo de la pendiente de acceso, provocando el rebose de lixiviados, alcanzando el camino de acceso, que al ser de suelo natural se generan condiciones de filtración y percolación…

Se observó que la manguera para la recirculación de lixiviados presenta daños físicos que afectan su integridad, presentándose la fuga de lixiviados que se drena fuera de la celda”.

A pesar de que el oficio de la SEMA evidenciaba la manera irregular con la que opera Pimsa el relleno sanitario del primer destino turístico del país, no se emitió sanción alguna en su contra.

En cambio, el Ayuntamiento de Benito Juárez se apresuró a invertir en la construcción de la tercera celda sanitaria en noviembre de 2017, con una inversión de 17 millones de pesos, recurso proveniente del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios (Fortamun), y que empezó a recibir la basura de ambas municipalidades a fines de enero pasado.

“Si hay una buena separación de basura, es decir lo orgánico y lo inorgánico, así como una buena conformación del material en la celda, ésta podrá operar hasta cinco años; pero de no ser así, la vida útil se reduce a un máximo de tres años en promedio.Sin embargo, en el último recorrido que tuvimos, hablamos sobre el programa de recolección y separación, lo cual beneficia a la vida de esta celda”, dijo en su inauguración el director de Obras Públicas de Benito Juárez, Alfonso Gordillo Avendaño.

La declaración del funcionario sembró varias dudas:Si cada celda está programada para operar un mínimo de tres años y un máximo de cinco, ¿porqué se había acabado la vida útil de dos de ellas en menos de tres años?

Un problema sin solución

“Existe una deficiente recoja de basura y una insuficiente recolección final de los residuos sólidos”, declaró en entrevista el regidor presidente de la Comisión de Obras Públicas en el Ayuntamiento de Benito Juárez, Isidro Santamaría Casanova.

“Hemos emitido recomendaciones a las tres empresas encargadas de la recolección y disposición final de la basura, porque tenemos problemas desde que no existen los vehículos suficientes para recogerla en las calles, hasta como que no están reciclándola adecuadamente, lo que agota rápidamente el relleno sanitario que tenemos”, comentó.

Por su parte, el procurador estatal de Medio Ambiente, Miguel Ángel Nadal, advierte que es necesario aplicar sanciones a la empresa que está encargada de la administración del relleno sanitario intermunicipal, ya que de continuar con el mismo manejo que hasta ahora se acabará con su vida útil en menos de dos años.

“Invertir en su clausura, en adquirir otro terreno, adecuarlo para recibir los desechos y construir toda la infraestructura necesaria para reciclar los residuos, significaría gastar otros 200 millones de pesos. Y eso sin contar lo que se gastaría en la contingencia ambiental que significaría dejar tiraderos a cielo abierto por todos lados. Por eso es importante trabajar en nuevas alternativas, e incluso en revocar el contrato a las empresas que hoy manejan los desechos en el norte del Estado”, puntualizó.

Y añadió que uno de los mecanismos para evitar la formación de lixiviados es la compactación; y en ese aspecto, la SEMA ha advertido que las celdas para la disposición final se encontraban sin cobertura en tu totalidad, “condición que con la precipitación pluvial presentada en días anteriores favoreció la generación de lixiviados”.

Por otro lado, en el área de separación de residuos, a pesar de que se cuenta con una planta de separación con una superficie impermeable de 150 por 100 metros cuadrados, “se encontraron residuos depositados y dispersos sobre el suelo natural, fuera del área impermeabilizada”.

No obstante las irregularidades en el manejo de la disposición final, elSiresol(Solución Integral de Residuos Sólidos, organismo público descentralizado de la administración del Municipio de Benito Juárez para la recolección, manejo integral y disposición final de dichos residuos sólidos), no ha cumplido con su facultad de vigilar y supervisar que la prestación del servicio cumpla con la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003.

Incluso los regidores Antonio Meckler y José Isidro Santamaría han acusado al Siresol de no querer sancionar a las empresas que brindan servicios deficitarios y con costo al erario, pues la construcción de cada nueva celda supone un gasto estimado de al menos 20 millones de pesos.

 

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