La basura sí se recicla en Chetumal

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Signos

En el Municipio de la capital del Estado las cosas no podrían ir peor.

Cada Gobierno que llega lo hace para empeorar las cosas de los gobernados, en beneficio de los lucrativos negocios del grupo de los gobernantes.

Y por esa vía del fraude continuo y cada vez más leonino y voraz, hay un Ayuntamiento insolvente y en quiebra que sólo significa el pago de nóminas innecesarias -frente a la creciente demanda cotidiana de servicios públicos-, y cuya desaparición acaso sería más ganancia que pérdida para la comunidad.

Fraudes y más fraudes han paralizado y entrampado a la Comuna entre una deuda insostenible y la consecuente inviabilidad para ocuparse de la demanda que se multiplica, además, a la velocidad de una colonización de pobres contra la que no ha habido nunca el mínimo interés de entender, regular y contener, y que cada día se traduce en mayor caos urbano, consistente deterioro ambiental -en un entorno biótico muy susceptible a la contaminación y la degradación-, inseguridad alarmante y rezagos sociales de todo tipo.

Porque si el Ayuntamiento no es capaz de enfrentar la herencia delictiva de sus alcaldes -de consignarlos penalmente, acabar con sus negocios ilícitos y hacerlos comparecer y devolver la mayor parte de sus despojos-, ni es capaz de asumir sus más simples e inmediatas funciones de intendencia, menos fiable ha de ser para convocar inversiones de valor y dinamizar los factores del crecimiento económico, el empleo, la competitividad productiva y la rentabilidad fiscal y social asociadas a la diversificación de las fuentes de ingreso.

En suma: en su circunstancia actual, el Ayuntamiento es un estorbo.

Y en eso llegó Pastrana, a sus casi ochenta años, para conducir y administrar el cambio y la renovación moral.

Llegó montado en la vorágine electoral del liderazgo mexicano más popular desde los tiempos de Lázaro Cárdenas: el del hoy presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Pero la expectativa no sólo le quedó muy grande, sino que empezó su gestión de la peor de las maneras posibles.

Y es que Hernán Pastrana ya no era el alcalde de un Municipio provinciano de unas pocas familias nativas e inmigrantes. Lo era de uno de casi cuarenta años después, acosado por una presión migratoria de las más potentes del país y nutrida de indigentes, que hoy supone cientos de miles de individuos y demandas por resolver, y que Pastrana está demostrando que no tiene ni capacidades ni fuerza ni ganas ni valores morales para acometer.

Y entonces deja hacer a los de su entorno inmediato.Y lo que hacen estos tipos es lo mismo o peor que los que se fueron y dejaron a la Comuna instalada en su pantano de impotencia. En particular quien fuera su yerno y a quien hizo jefe de los servicios públicos municipales y quien debe hacerse cargo de los servicios de limpieza del espacio público y de la basura resultante.

Y el problema de la basura, que se desborda al ritmo de la colonización y de la parálisis municipal, se convierte en una tragedia.

Una empresa de inversores canallas hizo negocios con un alcalde anterior –Andrés Ruiz Morcillo- para ocuparse de la basura, y no se ocupó de nada.

La administración de ese alcalde la demandó de la peor y más refutable manera en los tribunales, y los empresarios le ganaron la demanda con la mano en la cintura, dos administraciones municipales después, y regresaron muertos de risa a Chetumal a seguir haciendo dinero con la ineptitud y la corrupción de las autoridades locales.

Las ‘soluciones” estatales y municipales contra el dilema de la basura tampoco pudieron haber sido peores en la víspera.

En el Gobierno estatal de Roberto Borge se inventó la idea, por ejemplo, de un basurero –vaya: un relleno sanitario- en los más alejados confines municipales y justo en un territorio de lo más vulnerable en términos bióticos.

La idea sólo se le pudo ocurrir, o a un retardado, o a un delincuente público sin el mínimo escrúpulo para hacer dinero de cualquier cosa, por socialmente nociva que fuere.

Muy bien: pues ahora la cosa está peor.

Se le entrega un predio para hacer su relleno sanitario a la empresa que le ganó a la Comuna el pleito legal por la cancelación del contrato que suscribió para hacer ese relleno antes(cancelación derivada del abandono de responsabilidades de la tal empresa, llamada Intrasiso), y el predio es un dechado de inconvenientes por su lejanía, pero sobre todo porque el costo del mismo es prohibitivo, y porque es propiedad del hermano del director de los Servicios Públicos Municipales, justo el principal responsable de hacerse cargo del problema de la basura, y por tanto el primer implicado en un conflicto de intereses-aparte del alcalde, por supuesto, cómplice de su funcionario y del hermano de éste-, empezando porque, sabiendo de la oportunidad de adquirir un terreno para el relleno sanitario, traficó con los intereses municipales en beneficio de los de su hermano y resolvió –con la complacencia del alcalde, abuelo de un hijo suyo- que el basurero se hiciera en un predio de éste y el Ayuntamiento lo pagara casi diez veces más caro de lo que costaba y más de ocho respecto de otros dos que podían ser escogidos en vez de ése.

¿Pues qué no se tiene ni el menor recato ni el más elemental sentido común?

Empiezan tomando la más indecorosa e inservible de las decisiones, y se trata del negocio particular más visible realizado a costa de la administración pública municipal.

De modo que el proyecto de combate a la corrupción pública en el país, de López Obrador, por lo menos en el Municipio capitalino de Quintana Roo, empieza no sólo con la pata izquierda, sino con los peores augurios.

Hasta ahora, Chetumal es el paisaje del abandono, la indolencia y la inmundicia urbana más representativo de lo que es la política como enemiga del interés público y de la traición del mandato representativo.

La incompetencia y la corrupción que se advierten son las del mayor envilecimiento del Municipio en su historia.

Por lo menos eso es lo que el maloliente paisaje de la basura y los negocios que no esconde y huelen peor, dejan ver.

Y el presidente electo bien haría en tomar cartas en el asunto.

SM

estosdias@gmail.com

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