Confusión, desánimo y derrotismo en la campaña

Confusión, desánimo y derrotismo en la campaña

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En el juego confuso por el poder que se ha dado en los últimos meses, en Quintana Roo han quedado exhibidos todos los vicios, carencias éticas, ideológicas, formativas y organizacionales de los partidos políticos y de quienes medran a su alrededor.

Por eso hemos sido testigos del proceso de asignación de candidaturas para las elecciones federales y municipales del próximo mes de julio, más confuso, incierto y absurdo en lo que va de la historia política de la entidad.

Puede esto ser resultado de la nueva circunstancia política que prevalece en el país y en el Estado, en la que un régimen y el partido con el que se identifica se están desmoronando ante la opinión pública nacional, en tanto que la principal fuerza política que se le opone está en crecimiento, incluso con elementos del “ancien” régimen, pero no termina de consolidarse aún por la competencia que intentan hacerle desde el ala derecha de la oposición formal al Gobierno que fenece.

A nivel nacional, Estado por Estado, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no puede contener su descomposición interna ni su acelerada desintegración, por la salida de cuadros y militantes hacia el partido que más crecimiento ha registrado en el ánimo del electorado mexicano, como es el del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial más posicionado, hasta ahora, para reemplazar a Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República.

En Quintana Roo, la situación aparenta ser peor para el PRI, su candidato presidencial José Antonio Meade y sus candidatos a las presidencias municipales y a las posiciones al Congreso de la Unión. Y se le empeoraron aquí las cosas al priismo por la orfandad política en que quedó desde que fue desplazado de la gubernatura en 2016 y ninguno de sus cuadros dirigentes supo o quiso reemplazar el liderazgo o mando que ejercía el Gobernador en turno sobre el partido oficial, con el dinero del presupuesto público y la fuerza de la estructura gubernamental.

Ante esa circunstancia de orfandad política del PRI quintanarroense, novedosa para sus militantes y cuadros intermedios, la debilidad y el desánimo para dar la batalla en la próxima elección han sido los mayores síntomas de la enfermedad terminal de un priismo que fue hegemónico en el poder público estatal hasta hace dos años y que ahora sólo le apuesta a los apellidos de la familia más poderosa de Quintana Roo para rescatar la isla de Cozumel desde donde el “ave Félix” pretende resurgir.

La situación es tal en el priismo quintanarroense que ni siquiera se registró la lucha interna que en otros procesos de selección de candidatos se daba por las posiciones en juego. Raymundo King De la Rosa, por ejemplo, no tuvo mayor problema para adjudicarse la candidatura al Senado de la República en la segunda fórmula, no obstante el grado de animadversión en su contra que se ha manifestado entre la militancia tricolor por la manera tan indolente como se ha conducido en la dirigencia estatal.

Los otros candidatos priistas, desde quienes buscan la reelección en las presidencias municipales hasta quienes intentarán rescatar las perdidas y los que van por las diputaciones federales, salvo algunas excepciones, no pueden ocultar el pesimismo y el sentimiento derrotista que los embarga.

Sin embargo, los priistas no son los únicos candidatos pesimistas e inconformes por la circunstancia en que llegaron a ser partícipes de la contienda electoral que les toca.

En la coalición “Por México al Frente” el ex presidente municipal de Benito Juárez, Julián Ricalde Magaña no termina de digerir las derrotas políticas personales que ha sufrido desde que terminó su periodo como alcalde de Cancún, por así decirlo. Derrotas que van desde la que obtuvo como candidato a reelegirse como presidente municipal de Benito Juárez hace dos años, luego cuando no lo hicieron ni titular de la Fiscalía General del Estado ni de la Secretaría de Gobierno, posiciones estas sobre las que se creía con merecimientos suficientes en el Gobierno del Estado que encabeza Carlos Joaquín González. Sufrió después el rechazo del Morena, al querer pasarse a sus filas, luego lo hacen candidato a senador por la segunda fórmula que le corresponde al Partido de la Revolución Democrática (PRD), forzándolo a dejar antes del tiempo que él tenía previsto, la Secretaría de Desarrollo Social(Sedesol), a la que consideró siempre muy poca cosa para sus aspiraciones.

Todos estos tropezones han calado de manera profunda en el ánimo del candidato a senador Ricalde Magaña, quien no pierde la ocasión de manifestar su pesimismo y falta de convicción en las posibilidades de triunfo de la coalición a la que pertenece, a quien desee escucharlo.

Los únicos que parecen no darse por enterados de esta actitud pesimista de su candidato a senador por la segunda fórmula, son los dirigentes nacionales y estatales del PRD ni quienes liderean políticamente en Quintana Roo a la coalición “Por México al Frente”.

Y si en la dirigencia estatal de “Por México al Frente” están pensando que con el candidato Ricalde Magaña reforzarían la campaña para el Senado en la zona norte, pues se supone que el capital político del referido abanderado perredista está en Cancún y la de Mayuli Martinez Simón, candidata del PAN por la primera fórmula, está en el sur, en la capital del Estado principalmente, podrían llevarse un fiasco de no tomar providencias, porque con la actitud que tiene el exalcalde de Benito Juárez, más que un propulsor es un lastre para el proyecto electoral del Frente en esta elección.

En el Morena, los que parece que están demasiado optimistas con sus posibilidades de éxito en la elección del 1 de julio, son los dirigentes nacionales, que no solo no cuidaron la calidad moral en algunos de sus abanderados y aliados para la presente contienda, sino que hasta garantizaron posiciones plurinominales a la candidata que más debería echarle ganas en la campaña, Marybel Villegas Canché, a quien no sólo la colocaron en la primera fórmula para el Senado, con lo que alcanzando el segundo lugar pasaba, sino que hasta la posicionaron en uno de los lugares de los que llegan de la lista de candidatos plurinominales, lo cual, en vez de motivarla para movilizar el voto a favor de los candidatos morenistas, la invitan a la relajación y el desinterés por dar la lucha, pues ella ya tiene en sus manos el espacio que necesita para darle seis años de vigencia más a su trayectoria pública sin mayores complicaciones ni desgastes físicos y económicos.

Qué decir de Gregorio “Greg” Sánchez y compañía, que después de amenazar con deshacer la coalición “Juntos Haremos Historia” tuvo que cerrar la boca al recibir la encomienda morenista de buscar la diputación federal por el Distrito 3, sólo porque era el único de los aspirantes que reúne el que ya parece ser requisito indispensable en el Morena para ser candidato, como es el de contar en su historial con antecedentes que lo liguen a alguna investigación criminal.

Y así, esos son los ánimos y los antecedentes de los candidatos y los partidos que hoy son protagonistas de la contienda más sui géneris por el poder que se ha registrado en Quintana Roo…

José Hugo Trejo

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