La criminal acción de Aguakan en Playa del Carmen, otra muestra de...

La criminal acción de Aguakan en Playa del Carmen, otra muestra de la impunidad con la que operan decenas de empresas a la hora de contaminar los cenotes y ríos subterráneos de la entidad, ante la pasividad de las dependencias estatales y federales que deberían proteger el medio ambiente

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Hace unos días trabajadores de la principal empresa concesionaria de agua potable en la entidad, Aguakan, fueron exhibidos cuando arrojaban aguas negras a un cenote de Playa del Carmen. Las denuncias no se hicieron esperar, pero ninguna, hasta el momento, ha servido de algo. Casos como el antes expuesto se registran en toda la entidad, pero resultan más dañinos en las zonas norte y centro, donde está ubicado el llamado Gran Acuífero Maya, una de las reservas de agua dulce más grandes e importantes del mundo, pues debido a la porosidad de la roca de la península todos los residuos líquidos que se arrojan a él terminan atravesando el subsuelo hasta llegar a los cuerpos de agua subterráneos. Pero la contaminación no sólo viene de las grandes empresas sino de la misma actividad humana en las ciudades, todas construidas sin planeación urbana alguna, donde a veces ni la mitad de ellas cuenta con drenaje sanitario. La situación se agrava con las decenas de asentamientos irregulares que rodean a dichas urbes como consecuencia de la imparable llegada de migrantes, quienes a lo mucho utilizan fosas sépticas, pues las letrinas son las que finalmente abundan. A la hora de construir, las desarrolladoras y los invasores no tienen consideración alguna con los cientos de cenotes ubicados en la geografía estatal y los rellenan o usan como basureros. Las acciones implementadas por las autoridades para mitigar este problema no son suficientes ante la voraz urbanización. Y así, poco a poco, se va acabando con el recurso más valioso de este planeta.

Javier Ramírez

Durante la semana pasada, por medio de las redes sociales la asociación ecologista “28 de Julio” difundió un video en el que se observaban pipas de la empresa Aguakan vertiendo aguas negras en un cenote del Municipio de Solidaridad.

De acuerdo con la agrupación, no es la primera vez que la referida concesionaria comete un delito ambiental de este tipo. Y no se equivoca: el 18 de marzo pasado, y el 17 de abril de 2018, se reveló (de nuevo con pruebas gráficas) que dicha empresa se deshacía de peligrosos tóxicos en los mantos freáticos del subsuelo, en zonas cercanas a su planta de tratamiento de aguas residuales, ubicadas en las cercanías de Playa del Carmen.

Pero hasta el momento, ninguna denuncia ha prosperado en su contra. Ni siquiera las dependencias locales se han ocupado en investigar el caso, o estudiar siquiera los efectos que ha tenido la misma sobre ellos depósitos subterráneos del vital líquido, para descubrir si en verdad desde la llegada de Aguakan los cenotes y ríos subterráneos han registrado una mayor contaminación.

El agua no importa

Porque el de Aguakan no es el único caso de afectación al manto freático.

En Puerto Morelos, por ejemplo, desde 2017 organizaciones civiles han solicitado la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pues señalan que el empresario Rodrigo May Balam atenta contra el medio ambiente al verter aguas negras en la Ruta de los Cenotes, en este municipio.

Incluso el 17 de agosto de 2018, “Transportes Romay” (empresa propiedad de May Balam que cuenta con una decena de pipas dedicadas al transporte de aguas residuales) fue sorprendido en flagrancia al verter al subsuelo y al Gran Acuífero Maya más de 10 mil metros cúbicos de aguas negras, que contenían restos de excremento y provocaban olores fétidos, hecho que generó múltiples denuncias ciudadanas y el llamado a las autoridades ambientales del Estado y la Federación, para poner orden en las acciones de contaminación a cargo de este grupo de ecocidas.

Pero nada sucedió.

El 4 de enero de este año, también fue interpuesta una denuncia ante la Secretaría Estatal de Medio Ambiente (SEMA) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en contra de Boxito, luego de que diversas fotografías y videos exhibieran que la empresa desechaba materiales tóxicos en los cenotes ubicados en la carretera Tulum-Playa del Carmen.

De acuerdo con la información recopilada, hasta el momento la querella continúa perdida entre los archivos muertos de ambas dependencias.

La contaminación del ‘pueblo’

Pero no sólo las grandes empresas se han encargado de contaminar los cenotes y mantos acuíferos. De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente, el 50 por ciento de los cuerpos de agua subterráneos del norte de la entidad están contaminados por culpa de la población de las grandes urbes, al utilizarlos como basureros clandestinos o por no contar con los sistemas adecuados de descarga de aguas negras.

Tan solo en Playa del Carmen, la dependencia tiene ubicados aproximadamente 36 cenotes, de los cuales la mitad presentan contaminación de residuos urbanos, ocasionados por la misma población.

De acuerdo con un informe de la dependencia estatal de marzo de 2018, existen aproximadamente 3 mil fosas sépticas en Felipe Carrillo Puerto; 20 mil en Tulum, 30 mil más en Playa del Carmen y 100 mil en Cancún, que todos días filtran su contenido en mayor o menor grado al manto freático.

Se trata de una contaminación que, en vez de disminuir, aumenta al mismo ritmo del crecimiento poblacional de esas ciudades, pues sólo el 30 por ciento de Playa del Carmen cuenta con un drenaje efectivo; en tanto que el 45 por ciento de la mancha urbana de Cancún posee el sistema para recibir las aguas negras de los hogares.

Y en los últimos siete años, si bien creció un 36 por ciento el número de viviendas en Playa del Carmen y un 25 por ciento las de Cancún, el sistema de drenaje solamente creció un 4 por ciento para la primera y un 12 por ciento para la segunda.

Tulum es un caso que merece mención aparte. El 30 por ciento de los cenotes y ríos subterráneos del norte de la entidad se encuentran en el área cercana a la cabecera municipal (en un radio de 20 kilómetros), pero solo un 8 por ciento de la población de la ciudad está conectado al sistema de drenaje, lo cual está generando que muchas de esas casas descarguen sus aguas negras a los mantos acuíferos o bien a sus fosas sépticas las cuales en su mayoría de veces cuentan con filtraciones.

Los expertos en buceo han dado a conocer que el sistema de ríos subterráneos ubicados debajo de Tulum está contaminado y pone en riesgo el litoral de esta ciudad.

De acuerdo con una nota publicada por La Jornada Maya el 31 de agosto pasado, no sólo se encuentra en riesgo el sistema de aguas subterráneos local, sino que incluso se ha identificado que estas aguas contaminadas estarán llegando al sistema coralino del litoral tulumnense en los próximos cinco años, el cual creará agentes que destruirán esta vida subacuática.

Por su parte, el catedrático del Instituto Tecnológico de Felipe Carrillo Puerto, el biólogo Arturo Ballona Miramontes explicó que la mayoría de estas fosas sépticas no cumplen con la norma, pues tanto en Carrillo Puerto y el norte del Estado lo que se hace son “huecos en el suelo y poner una membrana que no dura mucho”.

Añadió que cuando llega la época de lluvia estas fosas absorben toneladas de agua que se filtran directamente al manto freático, los llamados lixiviados, que tienen todo tipo de químicos que van a dar al acuífero.

“Ya se hacen estudios para hacer los análisis fisicoquímicos del agua, se han encontrado unos valores que indican cierto tipo de acidez. Cuando las aguas son generalmente alcalinas (duras), tienen un PH entre 7-8 que es normal, pero las que estudiamos en los cenotes desde Felipe Carrillo Puerto hasta Cancún tienen un PH de 6, acidez”, advirtió.

“Todo este envenenamiento que estamos haciendo al acuífero ya lo habíamos planteado desde hace tres años, porque detectamos que cerca de la ciudad, donde hay pozos, cenotes y lagunas, nos hablan de un exceso de nitratos, de fosfatos, de amonio, irremisiblemente no solamente lo de la basura, sino los de la ciudad. Esto se va hacia el mar y ha generado un caldo de cultivo”, aseveró.

Reprochó que los encargados del turismo no se den cuenta de este gran problema, pues sólo están concentrados en el número de cuartos de hotel, en las ferias turísticas, pero el problema del agua nadie lo ve.

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