La designación de Manuel Bartlett como titular de la CFE en el...

La designación de Manuel Bartlett como titular de la CFE en el próximo Gobierno, puede no gustar a muchos sin pasado tricolor, aunque sus competencias políticas, sus capacidades de gestión institucional y su defensa del sector energético sean indiscutibles

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La designación del aún senador Manuel Bartlett Díaz como director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la próxima administración federal,provocó la que hasta ahora ha sido la más fuerte crítica a una decisión del virtual próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Tanto detractores como algunos de sus colaboradores no dejaron pasar la oportunidad de asegurar que la inclusión de Bartlett es un error, aunque el argumento sustantivo sea un antecedente suyo más bien peregrino, pues consideran que el que fuera eficiente secretario de Gobernación de Miguel de la Madrid Hurtado fue también el responsable directo del fraude electoral de 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas perdió por primera vez una elección y resultó ganador el ahora enemigo favorito del pueblo, Carlos Salinas de Gortari. Pero quien acusa eso pretende desconocer la lógica de los tiempos: Bartlett no se mandaba solo, y si era su responsabilidad hacer perder al ganador real de los comicios presidenciales, no tenía más remedio que cumplirla; se llamaba ‘disciplina institucional’, y parte decisiva de la misma era obedecer sin réplicas las disposiciones políticas superiores, y más si venían del jefe máximo del partido en el poder y del Estado, como bien saben que así era y que de ella dependían sus carreras políticas, el propio Andrés Manuel y quienes se fueron del PRI antes que Bartlett a la oposición de izquierda y de derecha, como Porfirio Muñoz Ledo y el propio perdedor del 88, Cuauhtémoc Cárdenas, quienes, en su momento, como priistas, debieron cumplir órdenes políticas similares. Por lo demás, si alguien no era simpatizante sino competidor de Salinas, era Bartlett: ambos fueron precandidatos presidenciales, y quien mejores credenciales políticas tenía para serlo era el que después habría de ser gobernador poblano, aunque quien más se necesitaba entonces para el relevo delamadrisdista era Salinas, según el plan reformista privatizador y neoliberal convenido con la administración estadounidense y en la línea del Consenso de Washington de Ronald Reagan, dominante en el mundo tras la caída del comunismo soviético y el advenimiento de la globalización unipolar y hegemónica controlada por Estados Unidos ya como única superpotencia. Bartlett no sólo no era de ese sector del PRI, sino del opuesto; del que acababan de irse Cuauhtémoc, Porfirio y Andrés Manuel, para fundar la verdadera alternativa opositora de izquierda –que se convertiría en PRD- a imagen y semejanza de la izquierda del tricolor, ahora diluida bajo el poder de los neoliberales. Pero Bartlett siempre se opuso a las políticas de privatización de los bienes nacionales, al ataque desde el poder presidencial y del PRI contra la industria energética del Estado con fines de debilitarla y venderla, y a la disolución de los programas sociales que hacían la fuerza electoral de su entonces partido, y cuya pérdida de identidad ‘revolucionaria’ terminaría asociándolo al PAN y a la derecha del mundo, y haciéndolo caer en picada con un cuerpo ideológico que, en los hechos, era oligárquico y antipopular, y no era menos corrupto que el de antes. La política de masas y la fuerza electoral del PRI, se fueron yendo al PRD.También se ha acusado a Manuel Bartlett de haber sido un ariete priista en contra del ídolo de las multitudes panistas,el hoy finado Manuel Clouthier, ‘Maquio’, entonces un poderoso líder norteño de la derecha empresarial y confesional, cuya hija fue coordinadora de la campaña ganadora de López Obrador y quien, por tanto, no simpatiza con la designación de Bartlett para la CFE. Pero era el papel de Bartlett dentro del sistema de poder al que había renunciado el grupo que se fue del PRI, que emergió sin pasado y sin pecados de antidemocracia y de autoritarismo en la izquierda militante llegada de ese PRI, y que ganaría en su primer cotejo electoral al mismo PRI ya de equipaje neoliberal, pero que fue obligado a perder por el estatus quo y sus grupos de interés, y no por el interés particular de Bartlett de hacer ganar a Salinas, con cuya óptica política nunca coincidió y del que menos que nadie sería una emisario en el Gobierno del Morena, como lo sabe de sobra el propio López Obrador, quien, unos días después de su designación, refrendó su voto de confianza hacia él, expresando que mientras respeta que a algunos no les agrade la encomienda, él tomó una decisión basado en el trabajo que Bartlett ha hecho en los últimos 15 años a favor de la industria eléctrica nacional. Su experiencia en el tema, dijo, lo hace idóneo para rescatar al sector, tan afectado luego de la puesta en marcha de la Reforma Energética, la cual Enrique Peña Nieto ‘vendió’ a los ciudadanos como la solución al encarecimiento de las tarifas eléctricas, pero que luego de casi cinco años no ha hecho más que transferir a manos de particulares tramos sustanciales de esa industria y de la petrolera. Por lo pronto, Andrés Manuel se ha propuesto rescatar a la CFE y al mismo tiempo apoyar a la gente más pobre, mediante la condonación de deudas. Se trata de un reto difícil, dado que al segundo trimestre de este año la paraestatal mantiene pasivos por 44 mil 500 millones de pesos. Sin embargo, Bartlett ha adelantado que, a pesar de que él fue uno de sus principales detractores, no se cambiará ni una sola coma de la actual Reforma Energética, sino que se realizarán los estudios y trabajos necesarios para hacer cumplir la ley y que la CFE se vuelva una empresa pública competidora dentro del espectro inversor. Es cierto que su pasado como uno de los hombres más respetados dentro del Partido Revolucionario Institucional es un pecado desde la óptica dogmática de quienes congregan en ese partido todos los males de la historia moderna del país sin reservarle un solo atributo, ni siquiera en su antecedente cardenista ni en las venturas innegables del desarrollo estabilizador ni en su calidad de baluarte del Derecho Internacional juarista y cuando su diplomacia fue reconocida con los más altos honores internacionales, como el Nobel concedido a don Alfonso García Robles. Bartlett ha sido un profesional muy competente dentro del ejercicio político y como funcionario. Conoce todas las lides de la guerra por el poder y ha sido y es maestro en ellas de muchos expriistas respetables y militantes de la izquierda mexicana. López Obrador lo respeta y lo admira. Vienen de la misma cuna política, y ahora forman parte de la misma causa.

Javier Ramírez

El pasado 27 de julio, el virtual próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ofreció en la escalinata de acceso a sus oficinas, en la Ciudad de México, una conferencia de prensa para anunciar a quienes serán los responsables de las instituciones del sector energético durante su administración. Así, ratificó a Rocío Nahle como la próxima titular de la Secretaría de Energía, y presentó a Octavio Romero Oropeza y Manuel Bartlett Díaz como los siguientes directores de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), respectivamente.

Las críticas por la inclusión del senador petista Manuel Bartlett no se hicieron esperar. En cuestión de minutos, gente anti-AMLO y aún partidarios del tabasqueño pero opositores al poblano, se manifestaron en contra o hicieron burlas sobre el tema, asegurando que Andrés Manuel estaba reclutando a lo peor del viejo PRI, por el hecho de que Bartlett siempre ha sido señalado como el principal responsable de la ‘caída del sistema’ electoral de 1988, con el que Carlos Salinas de Gortari se alzó con la victoria. La misma excoordinadora de campaña de Andrés Manuel, Tatiana Clouthier, aseguró que había mejores alternativas para dirigir la paraestatal. Tatiana y su hermano Manuel siempre lo acusaron de haber emprendido una venganza política contra su padre, Manuel de Jesús Clouthier, ‘Maquio’, quien fue candidato presidencial del PAN en las elecciones de 1988, junto con Carlos Salinas de Gortari y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, del Revolucionario Institucional y del Frente Democrático Nacional, respectivamente.

La propuesta energética

Durante esa misma conferencia de prensa, en la que también se presentó a Alberto Montoya y Carlos Morales como subsecretario de Energía y subdirector de la CFE, respectivamente, Andrés Manuel  anunció una inversión de 304 mil millones de pesos adicionales para los próximos tres años para rescatar al sector energético. Explicó que esta inversión estará dividida en cuatro proyectos: 75 mil millones de pesos para explorar y perforar pozos petroleros, 49 mil millones de pesos para la rehabilitación de las seis refinerías del país, 160 mil millones de pesos en los próximos tres años para la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, y 20 mil millones de pesos para producir más energía eléctrica.

Mencionó que en su primer año de Gobierno serán invertidos 175 mil millones de pesos para comenzar con el rescate al sector energético, con el fin de iniciar de inmediato con la reconstrucción del país.

Horas después, de visita en Villahermosa, Tabasco, insistió en que durante su administración habrá un fuerte impulso al sector energético, mediante la reactivación de la industria petrolera en el sur del país, la cual ha estado abandonada desde hace ya varios años.

“Más que nada lo que tenemos que hacer es extraer petróleo porque hay una crisis en la producción petrolera, tenemos que perforar los pozos, sacar petróleo para evitar una crisis económica y financiera, se va a reactivar toda la actividad petrolera, en Tabasco, Veracruz y Chiapas”, dijo. “Vamos a perforar pozos porque se está cayendo la producción, esto va ayudar mucho a Tabasco, va haber empleo, vamos a sacar al Estado de esta crisis que se está padeciendo, no sólo en Tabasco, también en Campeche, en el sur de Veracruz”, apuntó.

Bartlett se defiende

Luego de la ola de ataques en su contra tras darse a conocer su nombramiento, Manuel Bartlett comenzó a ofrecer entrevistas a diversos medios para asegurar que está siendo blanco de una ‘campaña negra’. Expresó que a muchas personas no les agradó su nombramiento y que por eso mandaban a periodistas y ‘bots’ a escribir cosas contra él, pero, dijo, “son una minoría”.

Sin temor,y a menudo con una serena ironía no exenta cinismo –curtido como está en toda clase de retos y adversidades políticas en el curso de una larga trayectoria en el ámbito fatídico de las luchas por el poder- consideró que hablar del fraude electoral de 1988 es “una tontería”, y calificó de estúpidas las críticas en su contra, las cuales, según él, han surgido de la derecha mexicana. De esta manera, y con respecto a las quejas de Tatiana Clouthier -a quien calificó como una gran mujer-, comentó que “Tatiana fue una gran aportación para la campaña de López Obrador. Ella es libre de pensar que había mejores candidatos para presidir la CFE, eso le puede pasar a todos. Mi respeto para ella”, dijo.

Sobre su próximo papel al frente de la CFE, enfatizó que cumplirá con las disposiciones de López Obrador de poner orden en el organismo, que no se siga destruyendo y no se siga comprando electricidad. Al ser cuestionado acerca de que llegará a la CFE “con la espada desenvainada”, negó que Andrés Manuel López le haya dado la instrucción de incorporar a integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) a la CFE y prometió que respetará a todos los activos de la empresa, incluidos sus trabajadores calificados y técnicos.

“¿Cómo vamos a llegar a correr gente, si el principal patrimonio de la CFE son los trabajadores, los técnicos? Todos los que hacen labor y que han trabajado toda su vida, ellos son la CFE, ellos son intocables… todos, jefes y mandos”, declaró.

Informó, en cambio, que se revisarán los criterios de cobro del servicio con la CFE y negó que la condonación de los adeudos a los usuarios implique un golpe a las finanzas de la empresa.

Ni tapadera, ni alcahuete: AMLO

El lunes 30 de julio, Andrés Manuel habló por primera vez de las críticas que había recibido el próximo titular de la CFE. “Yo los entiendo, pero el pueblo votó para que haya un cambio verdadero y yo no voy a ser tapadera de nadie, no voy a ser alcahuete, yo voy a cumplirle a los mexicanos. Creo que es natural que existan las críticas, porque durante muchos años se llevó a cabo una política en la que no contaba el pueblo”, expresó.

Sin embargo, “ahora el Gobierno va a representar a todos, a ricos y pobres, y va haber un Gobierno que va a representar a los ciudadanos mexicanos y que va a cuidar el patrimonio nacional, no a venderlo a una minoría, sino que sea beneficio de todos los mexicanos”, aseguró.

En este sentido, afirmó que Bartlett tiene la experiencia suficiente para el cargo, debido a que desde hace años ha sido defensor de la industria eléctrica nacional, con lo que recordó que desde hace algún tiempo los Gobiernos federales anteriores han querido desmantelar la CFE.

La designación de Bartlett también ha recibido el voto de confianza de la próxima secretaria de Gobernación y ministra retirada de la Suprema Corte, Olga Sánchez Cordero, quien señaló que los nombramientos del gabinete son responsabilidad del virtual próximo presidente del país y que él “tiene sus razones por las cuales nos ha nombrado a cada uno de nosotros en nuestras posiciones”.

Por su parte, el líder del Senado, el expanista Ernesto Cordero, opinó que Bartlett tiene las credenciales para ocupar la Dirección General de la Comisión Federal de Electricidad, porque “es una persona que ha estudiado el tema ya por muchos años; tiene una experiencia administrativa probada, fue gobernador, fue secretario de Estado y, entonces, me parece que tiene las credenciales para ser el nuevo director de la Comisión Federal de Electricidad. Ideológicamente comparte la visión que sobre el sector energético tiene el próximo presidente de México”.

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