La industria de la ‘medicina alternativa’ en Cancún, expresión del auge de...

La industria de la ‘medicina alternativa’ en Cancún, expresión del auge de la ignorancia y de las crecientes insuficiencias médicas en la ciudad turística más exitosa y de mayor inmigración del país

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El aumento de las enfermedades crónico-degenerativas entre la población quintanarroense, así como la insuficiencia en el Estado de médicos especialistas, equipo y medicinas para atender estos males, han provocado la proliferación de clínicas y empresas en Cancún que lucran con la desinformación de los pacientes para ofrecerles ‘tratamientos milagrosos’ capaces de curar cualquier enfermedad, desde el asma hasta el cáncer. Incluso les aseguran que estas terapias pueden regenerar órganos dañados y rejuvenecer la piel. El costo de tales remedios mágicos oscila entre los 800 y los mil pesos por sesión, lo que a la larga representa un gasto de apenas el 10 por ciento de lo que se invertiría en un tratamiento en una clínica foránea. Claro, es comprar espejismos, puesto que ninguno de estos procedimientos ‘curativos’ ha sido avalado, ni mucho menos ha demostrado ser eficaz. Lo peor es que autoridades como la Cofepris dicen estar atadas de manos para clausurar estos lugares, pues la gente que no ve mejoría en su salud simplemente opta por abandonar el tratamiento alternativo, resignándose a que el ‘milagro’ no se logró, sin interponer denuncia alguna.

La industria de la ‘medicina alternativa’ en Cancún, expresión del auge de la ignorancia y de las crecientes insuficiencias médicas en la ciudad turística más exitosa y de mayor inmigración del país

Armando Galera

Imagine usted este escenario: padece (al igual que siete de cada 10 cancunenses de entre 30 y 65 años) alguna enfermedad como diabetes, osteoporosis, cáncer, deficiencia cardiovascular, etcétera,  y su primera opción es acudir al Hospital General o a las clínicas del IMSS o el ISSSTE, sólo para encontrarse con la noticia de que no existen médicos especialistas ni la infraestructura ni los medicamentos ni los tratamientos para atenderlo, o, si lo hay, debe esperar meses para que llegue su turno.

El Sector Salud le ofrece otra alternativa: acudir a Yucatán, Campeche o cualquier otra entidad donde sí cuenten con el personal y los recursos y equipos necesarios para atenderlo. Claro que para ello debe desembolsar varios miles de pesos sólo en los gastos del viaje, y otras cuantas decenas de miles en la atención que precise.

Ante este desolador panorama, se entera de que en Cancún hay, sí, ¡centros médicos, hospitales y clínicas que ofrecen ‘revolucionarias terapias de curación’ de lo que usted necesita, desde la ozonoterapia, pasando por el uso de células madres, hasta la quelación! Y, más: todo, absolutamente todo, avalado nada más ni nada menos que por prestigiosas academias de países europeos o asiáticos de las que al parecer sólo saben esos taumaturgos de la salud y las cuales suelen tener nombres tan exóticos como desconocidos.

¿Demasiado bueno para ser verdad? Pues casi todo lo que parece demasiado bueno para ser verdad, suele no serlo, y a menudo es peor el remedio que la enfermedad. Porque lo que no informan estos supuestos médicos ni las clínicas que las ofrecen es que sus terapias no han sido aprobadas por la autoridad terrenal responsable para comercializarse, porque no hay evidencia científica suficiente para asegurar que los tratamientos son eficaces.

Es más: en algunos casos se ha comprobado que no funcionan o que incluso hacen más daño al enfermo.

En los últimos cinco años, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha clausurado en Cancún más de 80 clínicas ‘patito’ que ofrecen curas milagrosas. Sin embargo, su número sigue aumentando al ritmo de la inmigración, de la demografía de la pobreza y del fracaso educativo, porque en 2012 se tenía un registro de 24 consultorios de este tipo, pero al cierre del 2016 se contabilizaban 167, un incremento de casi el 70 por ciento en sólo cuatro años.

La razón es que este tipo de ‘medicina alternativa’ cada vez tiene un mayor auge en el Estado, principalmente en las ciudades turísticas, por las razones antes mencionadas. Sólo en Cancún representa un negocio de más de 900 millones de pesos al año, atendiendo a más de 60 mil pacientes.

Lucran con la ignorancia, la desesperanza y la insuficiencia médica

En tiempos en los que aumenta el número de personas que padecen una enfermedad crónico-degenerativa, en los que la diabetes y el cáncer son el calvario sin salida de muchos, es cada vez más común encontrar supuestos centros médicos que utilizan las promesas de la ciencia para venderlas como si fueran las recetas infalibles contra el dolor y la infelicidad. Y no son pocos los que lo hacen.

“Las 3 Puertas, Vive Orgánico” es uno de ellos. Identificado como un “Centro de Bienestar Holístico Familiar” que “brinda servicio a la comunidad de Cancún”, cobra desde 530 pesos por el “diagnóstico con kinesiología ” (práctica para “leer desequilibrios de la energía” a través de las contracciones musculares del paciente), 950 por una sesión de “armonización de ‘chakras’ ”, y hasta 2 mil 100 pesos por una “terapia ‘psico-corporal’ ” que permite “la regeneración celular del cuerpo”.

También se encuentra el “Colon Center Cancún”, con el cual, a través de una “terapia de ‘quelación’ ” prometen eliminar los metales pesados de la sangre y así curar males tan diversos como el cáncer, la diabetes, el asma, el autismo, el acné, la osteoporosis, problemas de la vista, colesterol, etcétera. Todo esto por la ‘módica’ cantidad de 5 mil pesos, divididos en seis sesiones.

Hoy día existen al menos 15 ‘clínicas’ que ofrecen este tipo de tratamiento en Cancún. Estosdías entrevistó al ‘doctor’ José Manuel Pérez Sánchez,  de Chelation The Health Perfect, ubicada en la Supermanzana 218. Se le cuestionó sobre la eficacia de este tratamiento, a lo que respondió que 80 por ciento de los pacientes mostraron mejoría luego de concluir la terapia, según los resultados de varios estudios médicos, aunque nunca especificó cuáles ni de dónde.

Respecto a la pregunta de dónde fue capacitado el personal que atiende a los pacientes, señaló que están respaldados por la Academia Alemana de Quelación. Sin embargo, una rápida consulta en Internet reveló que no existe ningún instituto con este nombre.

A nivel mundial, la Academia Estadounidense de Toxicología Clínica y la Organización Mundial de la Salud han advertido al público que no hay evidencia científica que demuestre que la quelación es eficaz contra enfermedades como cáncer, diabetes o cualquier otro mal que aseguran curar.

Las pruebas realizadas hasta ahora por los laboratorios, como el del Departamento de Estándares Biológicos del Instituto Nacional para la Investigación Médica de Londres, dieron como resultado que los pacientes que recibieron tratamiento con quelación tuvieron los mismos nulos avances que aquellos a los que les fueron administrados placebos. Pero no sólo no funcionó, sino que provocó problemas renales y del hígado entre los enfermos creyentes en la milagrosa alternativa sanitaria.

Y, sin embargo, continúa en aumento el número de pacientes que se someten a este tipo de ‘medicina alternativa’. La administración de la clínica ‘patito’ entrevistada explica que al día atienden hasta 200 personas. Si cada una paga en promedio 800 pesos de consulta, significa que sólo esta clínica obtiene ganancias de hasta 160 mil pesos diarios.

La razón de su alta demanda

¿Pero que lleva a los cancunenses a probar métodos ‘alternativos’ de tratamiento? En primer lugar, la ignorancia. De los 15 pacientes de estas clínicas que Estosdías entrevistó, ninguno conocía más datos de la quelación que la otorgada por los médicos de dicha clínica.

La mayoría había escuchado de este servicio a través de algún familiar. Otros llegaron por los panfletos que se distribuyen en los centros comerciales donde se ofrece la oportunidad de curar sus males en seis sesiones.

“No lo sé, pero el doctor debe saberlo. Tiene muchos diplomas en su pared y eso me da confianza”, era la respuesta de casi todos los entrevistados.

A la pregunta de por qué no se tomaron la molestia de investigar a profundidad sobre este método, tomando en consideración la inversión de 5 mil pesos que realizan, sin contar el riesgo que representa para su salud, argumentaron que no les interesaba, pues de todas maneras no tenían otra opción a la cual acudir.

Ése es precisamente el otro factor que ha contribuido a la proliferación de estos tratamientos alternativos. De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Salud, Quintana Roo presenta un déficit de médicos: sólo 1.9 por cada 5 mil habitantes y aumentando, cuando los estándares marcados por la Organización Mundial de la Salud establecen que debe haber cinco médicos por cada mil personas. La entidad es de las de mayor crecimiento poblacional y las ciudades turísticas son de las de mayor inmigración y demografía de la pobreza en el mundo entero.

Peor aún: el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ubica a Quintana Roo entre los Estados con mayor carencia de especialistas para atender las enfermedades crónico-degenerativas, con apenas un puñado de 89 en el Estado para atender a más 450 mil quintanarroenses (de los cuales el 60 por ciento se encuentran en Cancún) a quienes se les ha diagnosticado este tipo de padecimientos.

El Estado ni siquiera cuenta con la infraestructura ni los materiales suficientes (clínicas especializadas, medicamentos y equipo) para atenderlos. En el caso del cáncer, por ejemplo, la doctora Beatriz García Robles, del Cancún Oncology Center, explicó que más de 18 mil cancunenses padecen este mal; y aunque el centro hospitalario al que pertenece ofrece los servicios de detección y atención temprana, una vez que la enfermedad avanza se requiere de otro tipo de tratamiento que no hay en la entidad.

“En todo Quintana Roo hay sólo un oncólogo pediatra y un hematólogo pediatra, ambos en Chetumal, por lo que sólo uno de cada mil pacientes puede ser atendido en el Estado. El resto tiene que acudir a tratamientos en otros Estados. Si cuentan con seguro del IMSS o del ISSSTE sólo tienen que pagar sus gastos de viaje y estancia en los lugares donde recibirán el tratamiento, lo que en promedio es de entre 50 mil hasta 200 mil pesos, dependiendo del lugar.

Pero si sólo tienen Seguro Popular o ninguno (como el 70 por ciento de la población de Cancún) deberán acudir a una clínica privada donde los tratamientos pueden llegar a costar de un millón a 1.5 millones de pesos”, dice la doctora.

Esta situación se agrava si se considera que Quintana Roo es la segunda entidad con el mayor número de habitantes que padecen algún tipo de enfermedad crónico-degenerativa (cerca del 20 por ciento de la población).

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), las principales causas de muerte en el Estado son por diabetes (con 7 mil 890 defunciones en el 2016), enfermedades cardiovasculares (5 mil 340) y cáncer (3 mil 780 fallecidos el año pasado).

Ante este desolador panorama, donde ser diagnosticado con este tipo de padecimientos es prácticamente una sentencia de muerte, pues los tratamientos cuestan millones alejándose del alcance de la mayoría de la población, no sorprende que muchos hayan optado por voltear hacia métodos alternativos de curación, pues su desesperación por encontrar una cura para su enfermedad los ha vuelto vulnerables ante la gente que se está aprovechando de esto.

Sin denuncia, no hay clausura

Durante el 2016, la Cofepris incrementó en 40 por ciento los aseguramientos y operativos en contra de las clínicas que ofrecen tratamientos milagrosos en Cancún. En los últimos dos años ha clausurado poco más de 80 de este tipo de centros en la ciudad, por delitos que van desde no contar con registro sanitario hasta engañar a la población ofreciendo dichas terapias que han probado no servir para nada más que para que sus promotores lucren.

Algunos de los que fueron suspendidos son Hospital Pabellón Caribe, Médica La Luna, Hospital Playa Med Cancún, Hospital Americano Cancún, Hospiten Riviera Maya y el Centro de Medicina Integrativa Sanar, entre otros.

Sin embargo, por cada clínica que se clausura debido a prácticas de timo terapéutico, abren otras dos más, pues la demanda por este servicio de esperanzadores cuentos chinos es muy alta en el norte del Estado.

Sorprendentemente, el año pasado se registraron 129 denuncias en contra de los hospitales del Sector Salud en Benito Juárez, la mayoría por negligencia médica, en tanto que no se tiene registrada queja alguna en contra de los centros de ‘medicina alternativa’.

De acuerdo con la Cofepris, la razón de este hecho es simple: si un paciente no ve mejoría, simplemente opta por abandonar el tratamiento alternativo, resignándose a que en su caso no se logró ‘el milagro’.

Por tanto, no denuncian la estafa. Y sin una queja previa, la Cofepris no puede actuar hasta que se realicen las inspecciones periódicas. Por eso continúan proliferando en Cancún estas clínicas, dedicadas a lucrar con la ignorancia y la desesperanza humana de los enfermos.

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