La ingobernabilidad municipal tiene a Cozumel en la mayor crisis de inseguridad...

La ingobernabilidad municipal tiene a Cozumel en la mayor crisis de inseguridad de su historia

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La percepción en Cozumel es que se vive la etapa más insegura en la historia del Municipio. Y no sólo por la tendencia cada vez más agresiva -por impune- de los delincuentes, quienes ahora se atreven a robar en los domicilios aún con la familia en ellos, o a asaltar turistas en el primer cuadro de la ciudad y a plena luz del día, sino porque incluso los propios agentes de la corporación municipal encargada de garantizar la seguridad de la gente ahora también están siendo víctimas de los criminales sin quela autoridad sea capaz de responder con acciones institucionales coordinadas y contundentes. La delincuencia le ha tomado la medida al Gobierno de Perla Tun Pech, quien en lo que va de su administración se ha dedicado más a confrontarse con las demás autoridades locales (sus discusiones con los regidores del PRI durante las sesiones de Cabildo rayan en lo ridículo) y con las estatales (mantiene una abierta posición de rebeldía frente al gobernador Carlos Joaquín), que en planificar junto con su director de Seguridad Pública las medidas necesarias para reforzar la seguridad en el Municipio, que, por su propia condición de isla y por el hecho de contar con bases tanto del Ejército como de la Armada, no debería sufrir el descarado embate de grupos delictivos provenientes de Cancún y Playa del Carmen. De no poner un alto inmediato alinédito incremento criminal, la situación no hará más que empeorar, poniendo en una condición de progresiva vulnerabilidadfrente al crimen no sólo a la comunidad isleña sino también a toda la que involucra la llamada ‘industria sin chimeneas’, de la que depende, en lo fundamental, su economía.

La ingobernabilidad municipal tiene a Cozumel en la mayor crisis de inseguridad de su historia

Armando Galera

Tan sólo en lo que va de este añose han registrado al menos una docena de ataques a la Policía Municipal de Cozumel.Ya sea en represalia por la detención de delincuentes del crimen organizado, o para intimidar a sus efectivos e intentar ponerlos a su servicio, se han lanzado bombas molotov a varias casetas policiacas, quemado patrullas, dañado vehículos particulares de los agentes y, lo más reciente, se han hecho amenazas de muerte a algunos de ellos a través de la propia frecuencia de la corporación.

Ante tan críticacircunstancia, el director de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, Raúl Sánchez Martínez, reconoció, sin embargo, que no han atrapado a un solo sospechoso siquiera de estos ataques.

A pregunta expresa de Estosdías sobre la estrategia para combatir a los criminales, respondió también que no tiene ninguna estrategia definida contra ellos, justificando que esto “a la corporación no le corresponde”.

Representantes de la sociedad civil cozumeleña, funcionarios y políticos, incluso de su propio partido, están exigiendo a la presidenta municipal, Perla Tun Pech, que conciba un programa o una estrategia de combate contra la delincuencia. La alcaldesa, empero, se ha empeñado en asegurar que está sufriendo “ataques por parte de sus enemigos para desestabilizar su Gobierno”.

Pero lo cierto es que, al menos en materia de seguridad, Perla Tun se ha negado a cooperar incluso con el Gobierno estatal. A principios de octubre, el gobernador, Carlos Joaquín González, entregó 162 patrullas a los 11 Municipios y a la Policía Estatal. Todas las administraciones municipales aceptaron las unidades -dentro del plan de arrendamiento de las mismas propuesto por el Gobierno federal-, excepto la de Cozumel, cuya munícipe argumenta que no las recibirá puesto que no está de acuerdo con las cláusulas bajo las cuales se las están entregando.

Y mientras sus autoridades continúan en disputas personales, la inseguridad en Cozumel continúa subiendo a niveles nunca antes vistos.

El embate de la delincuencia

Hasta hace dos años, Cozumel era considerado uno de los Municipios más seguros del Estado, con apenas 825 delitos registrados en el 2015, cuando en Benito Juárez se cometieron 18 mil 282, en Solidaridad 8 mil 399 y en Othón P. Blanco 5 mil 587, según las cifras de la Incidencia Delictiva del Fuero Común Estatal, del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Se estimaba que la presencia estratégica de la Armada de México, el Ejército Mexicano, la Fuerza Área y la Policía Federal Preventiva permitía mantener bajo control los índices de delincuencia en el Municipio. Además, la propia naturaleza aislada de Cozumel como isla que es, sin tránsito marítimo con la zona continental no regulado o vigilado,sería una condición física por demás favorable para que con un sistema de seguridad pública mínimamente funcional se pudiesenmantener debidamente ubicados y a raya tanto a los criminales residentes y avecindados, como a losvisitantesindeseables del otro lado del mar, sobre todo los sicarios procedentes de otras regiones donde la competencia les reduce el mercado del ‘narco’ y la extorsión, y deben emigrar en busca de espacios menos disputados para sus negocios y sus nuevas madrigueras, en lo que es llamado el‘efecto cucaracha’.

Pero todo pareció cambiar a mediados del 2016. En Cozumel cada vez eran detenidos más criminales que llegaban desde Cancún y Playa del Carmen. Es decir: el problema de la violencia y la inseguridad en la también llamada ‘Isla de las golondrinas’ se había acentuado desde antes que Perla Tun tomara las riendas del Ayuntamiento.

En efecto, al comparar la incidencia delictiva de enero a julio de 2016 de Cozumel, con el mismo lapso del año anterior, se encontraron incrementos del 200 por ciento en los robos a viviendas, 89.4 por ciento en asaltos sin violencia, 189 por ciento en lesiones dolosas, y 135 por ciento en extorsiones a restauranteros y comerciantes.

Al finalizar el primer semestre del 2016, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Públicarecomendó establecer una estrategia de combate frontal contra la delincuencia en Cozumel. Luego de las elecciones del 6 de junio, esta tarea pasó a ser responsabilidad de la administración municipal entrante, encabezada por la panista Perla Tun Pech.

La desidia de Perla Tun

Fue entonces cuando todo se vino abajo. En primer lugar, ni la alcaldesa ni elnombrado director de Seguridad Pública Municipal, Raúl Sánchez Martínez, se enfocaron a realizar un programa nuevo de combate a la delincuencia.

Incluso hoy, a catorce meses de tomar el cargo, no se ha hecho este trabajo. Ni siquiera se actualizó el Mapa Geodelictivo en la isla, ni mucho menos se han entregado datos sobre la incidencia criminal, a pesar de que el Bando de Policía y Buen Gobierno pide la elaboración de un plan de prevención al delito dentro del primer mes de gestión de la nueva Comuna, para proteger a la población.

Este desorden en tan prioritaria materia ocasionó que el Ayuntamiento perdiera valiosos recursos del Programa de Fortalecimiento a la Seguridad (Fortaseg, antes Subsidio para la Seguridad en los Municipios, Subsemun), una contribución que se otorga a los Municipios para el combate a la delincuencia.

Entrevistado por este semanario, Sánchez Martínez reveló que este año la isla apenas recibió 2 millones 110 mil pesos por concepto del Fortaseg, cuando en años pasados por el mismo rubro se recibían en promedio 11 millones, los cuales eran utilizados para equipamiento y sueldo de los agentes policiacos.

“Aunque no es un tema que compete a la corporación policiaca municipal,nosotros recibimos órdenes y las ejecutamos en beneficio de la ciudadanía. Los temas administrativos les corresponden a otras autoridades”, comentó el secretario de Seguridad Pública Municipal, en un afán de justificar esta pérdida de recursos.

La pérdida de confianza en la corporación municipal

La situación de la corporación policiaca de Cozumel es preocupante, no sólo por los más de 8 millones de pesos que se dejarán de recibir por la vía del Fortaseg, sino porque los propios agentes de seguridad se han convertido en blancos pasivos de los delincuentes, en tanto no ha habido respuesta contra ellos y al parecer ni la habrá, a decir de las declaraciones de su superior, Raúl Sánchez Martínez, en el sentido de que enfrentar este tipo de atentados de la delincuencia organizada “a la corporación no le corresponde”.

El 17 de enero de este año, tres hombres quemaron con bombas molotov una patrulla de la Policía Municipal que estaba estacionada en una calle de la isla.

Casi un mes después, el 13 de febrero, una caseta policiaca fue baleada en la Colonia 10 de Abril. Tres meses después, dos casetas de vigilancia fueron quemadas en una misma noche: una en la Colonia Emiliano Zapata y la otra en San Miguel II. Otras siete casetas han sido vandalizadas, sin que hasta el momento ni un solo sospechoso haya sido detenido por estos ataques o que algún grupo criminal se los adjudicara.

El pasado 1 de noviembre, un desconocido utilizó la frecuencia de la Policía Municipal para lanzar una amenaza por radio a todos los elementos, advirtiendo que irían atacando uno a uno.

Tales hechos, en su recurrencia y falta de respuesta institucional desde el Municipio, han mermado la confianza de la gente en las fuerzas del orden de la demarcación. Los policías han sido ridiculizados, incluso, como ocurrió cuando durante la última comparecencia del titular de la Seguridad Pública Municipal ante los regidores, se cometió el robo de una tortillería a escasos metros de donde estaba hablando Sánchez Martínez, delito que pasó inadvertido para la docena de agentes que se encontraban en el sitio.

El sector empresarial y comercial también ha empezado a cuestionar la falta de resultados de las autoridades municipales en el cumplimiento de su responsabilidad esencial. Apenas la semana pasada, la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y de Alimentos Condimentados (Canirac) en este destino turístico, Josefa Castillo López, señaló que en varias ocasiones ha acudido a solicitar una audiencia con Raúl Sánchez Martínez para plantearle la situación que enfrentan los restauranteros ante el aumento de asaltos y extorsiones, sin que hasta el momento haya sido recibida.

Ni actúa ni se deja ayudar

Líderes sociales, funcionarios, empresarios y hasta dirigentes y destacados correligionariossuyos, aseguran que la principal causa del incremento delictivo en Cozumel es la cerrazón de la presidenta municipal panista, Perla Tun, para cooperar con otros niveles de Gobierno.

La vicefiscal general del Estado, Rosaura Villanueva Arzápalo, reconoció, por ejemplo, que no existe coordinación para compartir información y trabajar en conjunto con el Ayuntamiento de Cozumel, y que la alcaldesa Perla Tun se ha negado a reunirse con los representantes de la Fiscalía General del Estado para tratar una estrategia comúncontra la delincuencia.

A principios de octubre pasado, el diputado panista por Cozumel, Jesús Zetina Tejero, anunció que el gobernador Carlos Joaquín había dado la orden de instalar un Puesto de Control de la Policía Estatal en la Isla, a fin de preparar la llegada de un centenar de elementos estatales, al menos una decena de patrullas, cámaras de vigilancia en las principales avenidas de Cozumel, y filtros de seguridad en las principales entradas, “como prueba del interés del gobernador por devolverle la tranquilidad a la isla”.

Sin embargo, Perla Tun nunca se coordinó con el Gobierno estatal para la llegada de estas unidades. Incluso se negó a recibir las tres patrullas que éste le entregaba al Municipio.

Y es que, como se sabe, el pasado 16 de octubre el gobernador Carlos Joaquín entregó 162 patrullas a los once Ayuntamientos, en un acto realizado en Cancún y al cual asistieron todos los alcaldes, a excepción de la cozumeleña.

Dos semanas después, la alcaldesa seguía siendo la única de Quintana Roo que se negaba a recibir esas patrullas. El diputado Jesús Zetina incluso realizó una conferencia de prensa en la que invitaba a la presidenta municipal a aceptarlas, pues Cozumel tiene un déficit de 50 por ciento de elementos policiacos y unidades de patrulla.

En respuesta, y en lo que se consideró una prueba más de su confrontación con el gobernador, Perla Tun aseguró que no las recibiría ya que no eran patrullas “regaladas, sino rentadas”, por las que el Ayuntamiento tendría que desembolsar varios millones de pesos.

Al respecto, el secretario de Seguridad Pública Estatal, Rodolfo del Ángel, aclaró que en efecto el Gobierno estatal adquirió las 162 patrullas bajo el esquema del arrendamiento por un lapso de tres años y con un costo de 37 mil pesos mensuales por cada una.

“Las arrendamos por recomendación de la Presidencia de la República, por medio de la Secretaría de Gobernación.Porque las patrullas trabajan 24 horas, y entonces el desgaste es mayor y al final los vehículos son obsoletos.Entonces es mejor el arrendamiento, que permite regresar al proveedor los vehículos y tener otros nuevos por el mismo precio: no hay incremento. Es una tendencia nacional y no es exclusiva de este Gobierno”, dijo Rodolfo del Ángel.

Asimismo, comentó que todo el costo del arrendamiento lo pagaría la administración estatal, por lo que los Municipios sólo invertirían en la gasolina de las unidades, lo que desmentía la versión de la alcaldesa.

Y mientras Perla Tun sigue cosechando enemigos en todos los ámbitos políticos, los problemas de Cozumel continúan acentuándose.

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