La “intercampaña” para el silencio electoral está muy ruidosa…

La “intercampaña” para el silencio electoral está muy ruidosa…

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Por José Hugo Trejo

Cuando se supone que debería prevalecer un silencio electoral previo al arranque formal de las campañas de los candidatos a la Presidencia de la República y de quienes pretenden integrar las cámaras de Diputados y de Senadores, más ruido es el que se hace con motivo de la lucha por el poder en que están enfrascados quienes quieren recuperarlo, conservarlo o acceder al mismo.

Pareciera que lo del silencio electoral o de la intercampaña que establece la ley, no es más que una cámara de resonancia, para que lo que se haga al respecto  del proceso electoral tenga una mayor sonoridad de la debida entre el electorado que no entiende de las trampas, candados y lagunas legales que solitos se impusieron los partidos políticos cuando “diseñaron” la Ley Electoral que actualmente los rige.

Después del ruidero que se hizo por las confusiones que generó la “intercampaña” en sus inicios, producto de las aclaraciones y precisiones que realizó el Consejo General del IFE, para confundir más a los candidatos, el primero que comenzó el relajo fue el presidente Felipe Calderón Hinojosa al exhibir, ante un nutrido grupo de banqueros, una supuesta encuesta de opinión con la que pretendió establecer que la contienda real por la Presidencia de la República se estaba dando entre la candidata del Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, y el abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, con una mínima diferencia de cuatro puntos porcentuales a favor del segundo; en tanto que el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador, lo ubicó muy rezagado en un tercer lugar alejado de toda posibilidad de un triunfo en las urnas del primer domingo de julio próximo.

Luego, tras la alharaca que provocó su premeditada intervención en el proceso electoral, el presidente Calderón Hinojosa convocó a Los Pinos al dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, para sostener un diálogo, sin ninguna agenda previa que tratar y sin la formalización de los acuerdos que alcanzaron en lo oscurito. Acuerdos que por desconocidos para el público, desataron el escándalo en las filas perredistas por considerar que los mismos estarían enfocados en afectar a su candidato presidencial.

Sin embargo, si la plática entre el presidente Calderón Hinojosa y el dirigente priista Joaquín Coldwell, no fue autorizada o consultada con el candidato presidencial priista Peña Nieto, debería de estar preocupado seriamente, dado el regocijo que la misma causó en otros priistas que ya aseguraron posiciones para el Congreso de la Unión que no dependen de su éxito en la contienda presidencial.

Y como el silencia no ha sido la norma en esta “intercampaña”, también los consejeros del IFE contribuyeron al ruidero electoral al autorizarse sin pudor alguno, un jugoso bono de casi 400 mil pesos cada uno, como compensación por las jornadas de trabajo que tendrán que cubrir para cumplir con la responsabilidad que les fue conferida de ser los árbitros de la contienda electiva en curso.

Tal vez la asignación del jugoso bono que se auto asignaron los consejeros del IFE no sea ilegal, pues son muchos los vacíos y las lagunas que a propósito se dejaron en la reglamentación que los rige por parte de los diputados que la aprobaron y que son los mismos que están por mudar de cámara o se mantienen en las carteras de  las dirigencias de sus respectivos partidos.

Pero si no es ilegal, sí es muy imprudente e inmoral que estos consejeros del IFE se despachen con la cuchara grande del presupuesto de la institución, con el argumento de que le ahorrarán a la misma mayores gastos por el pago de tiempos extras. ¿Qué acaso en el jugoso salario que se les asignó no se contempló el trabajo que realizarían?

Y es que tan poco es lo que trabajan por el alto salario que perciben, que por cierto hay que aclarar que sus percepciones regulares no se las asignaron ellos mismos, como para que cuando les corresponda hacer algo para desquitarlo, se bonifiquen con tremenda auto asignación de recursos públicos.

Lo bueno es que la intención del establecimiento de la “intercampaña” es para que los electores no se saturen de ruido político ni se desanimen de participar en la elección que viene, ¡qué si no…!

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